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5 mayo 2014 1 05 /05 /mayo /2014 16:15

 

ROMPE EL CERCO 

EL COMBATE, CAMINO DEL TRIUNFO

En este campamento se vive un estado de preguerra. Se encuentra uno con que el ejército tiene minados, está haciendo trincheras y aquí se están preparando para la defensa. Lo que siempre pienso, y se lo pregunto a los guerrilleros del Caquetá, es ¿cuántos muertos pusieron allá los campesinos? ¿Dos mil? ¿Cuántos pueblos fueron arrasados por la represión de Turba Ayala? ¿Cuántos? Aquí seguramente irá a pasar lo mismo con los campesinos que están cerca. ¿Qué mecanismos de defensa tiene esta gente?    

GERMAN ROJAS. La situación de hoy es muy diferente a la que se presentó en 1981 en Caquetá y en el país. En esa época el gobierno lanzó una acción totalmente genocida contra la población, acordonó la zona  y no hubo ninguna repercusión a nivel de denuncia en el país. Ahí el gobierno hizo aldeas estratégicas y mató a más de dos mil campesinos... Hoy, en cambio, no más por trancar una propuesta democrática como la del Congreso, el gobierno se enfrenta a su pueblo. Eso es evidente; si aquí hay un choque, la guerra va a adquirir un contenido totalmente nuevo. Aquí se avecina un proceso de lucha de masas que no van a ser tan indefensas como lo fueron en esa época. Hoy en día el proceso de guerra se extendería a todo el país.

Lo que uno ya ve es un gobierno totalmente desorientado, dando bandazos. Y ahí está el gran peligro; es el riesgo de que, acorralado, lance sus fuerzas anárquicamente, a hacer un genocidio. Por eso, también, la necesidad de convocar a las fuerzas democráticas: el pueblo tiene la fuerza suficiente para trancar esa posible acción militar.

CARLOS PIZARRO. El problema del terror es cuando se da sin producir ninguna respuesta... o la sola respuesta del pánico. Pero a este pueblo ya no lo pueden aterrorizar. Simplemente oyendo lo que planteaba Raúl, yo pensaba: ¿quién va a tenerle miedo a una aldea estratégica en esta zona? ¿Acaso pueden hacer de Cali una aldea estratégica? ¿Dónde meten a millones de personas para impedir que luchen por la libertad y la democracia? Para que se pueda luchar tiene que haber algo por dentro de los hombres y ese algo por dentro es lo que se ha ganado en todo este proceso. Y frente a la agresión este pueblo ha respondido con coraje y con lucha.

DESAFIO     

Colombia está viviendo una realidad completamente diferente a la que se vivía antes de la firma de los acuerdos porque hoy todos somos (os defensores de los acuerdos, porque hoy la ruptura de la tregua nos toca a todos. Cuando llegarnos a firmar la tregua se decía: es un problema entre el movímiento armado, el gobierno y un sector del país comprometido con la paz. Pero hoy vamos sintiendo que la responsabilidad histórica de la paz y la democracia es de tanta gente, que es muy difícil que se puedan volver a vivir los sucesos trágicos que se vivieron en Caquetá.

Y hay más elementos. Hemos ganado confianza porque hemos visto que ya el ejército no puede resolver el conflicto con el movimiento armado y va a quedar todavía más aislado si nos impone una guerra civil. Porque la victoria popular no se reduce o haber logrado la firma de unos acuerdos en Corinto, Hobo y Medellín: es todo lo que significa para el país entere esa firma, dados los hechos que se desenvolvieron a partir de ella.

Veo una contradicción. Se habla del diálogo, del proceso de paz, de que todo está avanzando hacia un camino en el que debe converger todo el mundo Pero al mismo tiempo Pizarro habla de una guerra civil. ¿No hay contradicción entre esos das puntos?

ALVARO FAYAD. Es contradictorio, pero esta realidad en Colombia es contradictoria. Es decir está en choque. Hay dos lenguajes en este país: el de los que decimos se necesitan cambios en Colombia, sentémonos todos los que tenemos derecho a hablar y ganas de participar y decidamos los destinos de este país; otros, los que dicen: "entréguense, ríndanse... la ANIF lo acaba de repetir: "La paz sólo se consigue ganando la guerra". Una cosa es la que viene desde las alturas de las minorías, y otra la que se viene desde las amplias mayorías, desde los paros cívicos, los campamentos guerrilleros, las movilizaciones populares.

Al borde de la paz siempre se habla de guerra. Por eso dice Belisario que Vega Uribe es el "Ministro de la Paz". Por supuesto que habla de la paz de ellos y consagra a Vega Uribe como uno más de los muchos pacificadores que ha tenido este país.                        

Nosotros hablamos de una democracia real. Hemos sentido el apoyo de las mayorías, y si vemos que la nación se rebela frente a las minorías como no tener mínimamente el sentido común de convocar a esas mayorías y gobernar con ellas. Si nuestro acierto ha sido haber apelado a las mayorías, cómo no vamos a gobernar siendo mayoritarios y democráticos...

ANTONIO NAVARRO. Hoy tenemos que repetir que no hemos abandonado ni vamos a abandonar nunca la paz, que es compromiso fundamental del M-19. Hoy mantenemos la tregua y no la vamos a romper; hoy mantenemos el diálogo y no la vamos a romper; hoy mantenemos todos los instrumentos posibles que sostengan la situación política de tregua que hay en el país. No seremos nunca los que rompamos eso.

Cuando hablamos de que es factible que se venga una guerra civil, es porque así lo está diciendo la gente que tiene con qué hacer esa guerra civil, y porque el análisis de la situación nos lleva a pensar que es una posibilidad, aunque no la queramos. Para evitarla, firmamos la tregua. No para que parara la lucha social, porque la lucha social no se puede parar nunca; no mientras haya desigualdad, injusticia y cosas que cambiar.

CARLOS PIZARRO. Ellos no quieren vivir la situación de guerra civil pero tampoco quieren buscar los instrumentos para evitarla. Entre más pierden iniciativa política, respaldo en la opinión, y quedan más acorralados por la exigencia popular de las reformas para hoy, se sienten más tentados a hacer uso de los instrumentos para romper la voluntad política de la nación.

Nosotros tenemos, por el contrario, que sumar; sumar salidas, sumar soluciones, sumar hombres que luchen por un país mejor. Y eso significa mantener siempre una iniciativa hacia adelante, poner en evidencia las maniobras y la demagogia de esta oligarquía. Por eso no se aguantan al M-19. Se aguantan mil cosas, pero no al M-19. No se aguantan al M-19 en la plaza pública, ni en el diálogo, ni haciendo congresos por la paz; no se aguantan al M-19 actuando políticamente.

Sabemos que se les está acabando el oxígeno, y también sabemos que el tope lo pondrán ellos, no nosotros. Su decreto de guerra ya está firmado porque no hay una verdadera intención de diálogo y de reformas en este país. Y esto es lo grave: para ellos, no para el pueblo. Lo grave sería, para el pueblo no estar participando o estar dispuesto a aceptar otros 150 años en tinieblas.

Lo cierto es que, desde la época de La Violencia, en Colombia no se ha vuelto a ensayar el terror de verdad. Ahora se prohíbe el Congreso del M-19, (61) pero simultáneamente se permite que se informe sobre la prohibición y se permite el congreso del EPL. Y hay desaparecidos pero también investigaciones de la Procuraduría sobre los desaparecidos. Si se declara una guerra civil, será otra cosa. Si pueden convertir Cali en una aldea estratégica, como lo hicieron en Buenos Aires, una ciudad de ocho millones de habitantes. ¿Qué sucede en ese momento?

ALVARO FAYAD. ¿Sabe qué va a pasar? Cuando ese terror se lanzó sobre Colombia -estamos hablando del periodo de La Violencia- la insurgencia popular fue tan poderosa que puso a la defensiva al ejército colombiano. Esas guerrillas liberales, ese espíritu libertario de la guerrilla en Los llanos, la protesta democrática, la denuncia internacional, contuvieron la ofensiva. El hecho de que la guerrilla hubiera sido traicionada, paralizada, ante el ofrecimiento de un gobierno de paz y democracia, acabó con la guerrilla y acabó con esa propuesta.

Ahora se liberaría el mismo espíritu libertario, el mismo espíritu de lucha y de protesta nacional, el mismo fenómeno de crecimiento de la guerrilla, pero con una nueva característica: que hoy sabemos que se puede ganar, estamos más seguros, más conscientes y tenemos la suficiente fuerza para ganar. Estas guerrillas actuales no están dirigidas por los directorios oligárquicos, liberal y conservador desde Bogotá, sino que están dirigidas y formadas por gente del mismo pueblo, de la misma nación, con vocación definida de gobierno y de poder. Y ya los dos partidos no ejercen una hegemonía, ni un dominio, ni una atracción, como en aquella época.

Hoy el pueblo está del otro lado, las mayorías  están del otro lado. Ellos están solitarios por allá. De modo que tenemos la fuerza, tenemos la experiencia histórica y tenemos la decisión real de derrotar la guerra, de vencer la guerra y acabar con los guerreristas.

GUSTAVO ARIAS. Además tenemos una experiencia y no hay que olvidarla. Es la experiencia no sólo del M-19 sino de todas las organizaciones populares, de las demás organizaciones guerrilleras.

Nos hemos enfrentado al ejército y lo hemos derrotado: con trincheras y sin trincheras, incluso atacándolo en sus puestos más fuertes, que son sus cuarteles. Hemos probado fuerzas y hemos probado exitosamente nuevas formas de lucha. Es cierto que el enemigo no se ha empleado a fondo, pero aunque lo haga, estamos seguros de que vamos a romper sus aldeas estratégicas, desde afuera y desde adentro, porque nuestro pueblo tiene el ingenio, la rebeldía y la fuerza suficiente para hacerlo.

CARLOS PIZARRO. Frente al terror no hay sino una herramienta que es la lucha. Ya Bolívar señalaba este camino: "cuando impera el terror, hay una sola reserva para romperlo, que es el combate". Y Colombia tiene muchas más reservas de combate que otros países. Aquí el lenguaje popular ha consagrado la palabra "enmontarse", y cualquiera sabe que enmontarse significa salir a combatir. Eso se vive en las ciudades y en los campos.

Por supuesto que no queremos que la guerra sea el tránsito hacia la democracia en este país. Sabemos el costo social, el costo económico, el costo político y el costo moral de una confrontación de esa magnitud. Pero también hemos vivido el costo social, económico, político y moral de estos 150 años de vida republicana, de los engaños, del manipuleo de los líderes populares y del asesinato de los dirigentes políticos de una nación. Y hoy estamos actuando sobre el país para que eso no se repita, para romper el ciclo histórico de las guerras civiles.

ALVARO FAYAD. El terror es una estrategia continental dirigida desde el Pentágono. Sin embargo, las condiciones latinoamericanas, las condiciones del mundo, no han permitido que se imponga fácilmente la decisión del terror sobre los pueblos. Además de la decisión de las naciones de evitar la guerra o ganarla, hay condiciones internacionales y latinoamericanas que hacen que esa política del Pentágono tenga cada día más limitantes. Cada día hay más fuerzas políticas, morales, religiosas, económicas y sociales que quieren evitar la guerra a los pueblos. Entonces, en esa lucha, en esa vocación y búsqueda de la paz para evitar la guerra, no estamos solos tampoco. Y no es fácil, hoy, imponer una guerra.  

Aún en Centroamérica, por empantanadas que parezcan las condiciones actualmente, por lo menos hay fuerzas que buscan la paz. Esas fuerzas, tanto de una nación como de un continente, son las reservas morales, los grandes obstáculos a quienes buscan ver a nuestro continente sumido en la pobreza, la miseria, el caos y la guerra.

Hay una propuesta que parece salir ante las diversas preguntas: es sobre el acercamiento de las masas a la guerrilla. Por qué no explican ese fenómeno que se comienza a vivir cuando un grupo comparativamente pequeño de hombres armados empieza a actuar como dirección, o al menos como polo de referencia de grandes sectores que no tienen armas, que están en Otra cosa.

GUSTAVO ARIAS. Cada día la guerrilla rompe con los esquemas de estar en las zonas marginadas del país. Cada día la guerrilla está más en los centros neurálgicos, económicos, políticos, administrativos de la nación.

  FAMILIA 

Desde luego, cuando la guerrilla empieza a llegar a esos centros donde la densidad de la población es mayor, empieza a ejercer de hecho su autoridad. No solamente su autoridad política, sino también su autoridad administrativa, policial, etc. En concreto esto no es invento- empezamos a -resolver desde problemas de linderos hasta problemas matrimoniales; empezamos a resolver la deuda del campesino con el terrateniente, o el que éste no pague salarios justos a los trabajadores. Es intensa la actividad, la influencia y el copamiento de todas las ramas penales, civiles, judiciales... En esa misma medida, nos vamos encontrando real y efectivamente con nuestro pueblo y nos vamos movilizando con nuestro pueblo hacia la conquista de la libertad y de la justicia. Y el problema para el gobierno es cómo relegarnos a donde siempre habíamos estado: allá enmontados, en las profundidades de la selva.  

Cuando Bernardo Lema decía, en el año 76, "el problema principal de la guerrilla en Colombia es el M-19 porque está en las ciudades", tenía razón. Y hoy el M-19 se acerca cada día más a los centros neurálgicos del país: Cali, Florencia... Y cuando nos tomamos Florencia, nos estaban esperando en Neiva; y cuando pensamos en Neiva, también estábamos pensando en Bogotá. Porque la razón social, la razón de ser del M-19, es estar con las masas, movilizando a las masas, para la lucha, para la conquista de la democracia.

ALVARO FAYAD. Uno ya no puede hablar de una guerrilla rural o urbana. Hoy es una guerrilla nacional. Y, además de la situación geográfica, ya no hay diferencia entre un guerrillero del M-19 y un luchador por la democracia en Colombia. Ya no es la mera simpatía por la guerrilla: es que ésta está palpitando -por lo menos el M-19- con el latir de toda la nación. Ser hoy hombre del M-19 es protestar, luchar, ejercer la democracia, combatir, querer hacer gobierno. No hay diferencia entre el hombre que lucha allá y el que lucha aquí.

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La gente sabe que en la lucha por la democracia ya hay una fuerza y una decisión político-militar. Cuando se dió la inmensa fiesta de Corinto y El Hobo, lo que hubo fué un encuentro entre el país y la guerrilla… De ahí la protesta contra los famosos "desordenes" y "excesos", que no fueron tales. Lo que les saco urticaria a los poderosos de este país fué que la identificación entre pueblo y guerrilla se hizo masiva, se vió concreta, físicamente, en un abrazo real.

FOTOGERMAN

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Hoy, los elementos democracia y armas se unen en una sola vocación y una sola actitud Hoy, todo el país quiere hablar, no con el M-19, sino con una  democracia en armas...

 ANTONIO NAVARRO. Además, no es tan nuevo. Resulta que en Colombia las armas se han usado en la política de oposición desde hace 150 años, es decir, desde que se ganó la guerra de independencia contra España. Lo raro han sido los períodos en los que no haya habido instrumentos armados. Aquí los partidos políticos saben más de hacer guerra que nosotros mismos. No han pasado cuarenta, cuarenta y cinco años de historia republicana de Colombia sin que haya habido instrumentos armados para hacer política. Hoy, la diferencia es que hay esperanzas de que la oposición no sea traicionada.  

CARLOS PIZARRO. ¿Qué es hoy un guerrillero? Es un hombre común y corriente que, cerrados los canales de participación política y condenado a la miseria, coge un arma, lucha. ¿Cuántos millones de colombianos están en esa situación? ¿Qué alternativa tienen los desempleados, los obreros, los campesinos? EnguerrilIarse. Y aunque no lo hayan hecho, miles se sienten guerrilleros ya. Entonces los hay armados y desarmados.

41 Hoy tenemos un pueblo desarmado, lo cual no quiere decir que no esté dispuesto a armarse ya. Porque llega a tal punto el bloqueo de los canales institucionales para expresar la protesta, que hay que recurrir a los no institucionales. Por tanto, se institucionaliza la guerrilla. Y la guerrilla no es el foco, el fenómeno perdido en la selva; es la forma de actuar en la política en este país.  

La oligarquía no se da cuenta que tiene una guerrilla de millones de personas porque no les ve el arma en la mano. Pero la tiene: desde la más rudimentaria hasta la más sofisticada. Hoy en Colombia existe una guerrilla nacional. Fuera  de  eso hay un sentimiento consciente que es el M-19

Lo que pasa es que en la medida en que la guerrilla es el punto de referencia de sectores que luchan por otras vías, ilegaliza también a esos núcleos.

CARLOS PIZARRO. Hay parte de la guerrilla que está desarmada y parte que está armada. Y hay inmensas posibilidades de que se arme todo el mundo. Es que el problema del guerrillero no es que tenga el arma sino que tenga la voluntad de tenerla. No es andar con un Garant encima; es que tenga la voluntad de convertirse en poder. Eso es lo que hace al guerrillero. Por mucho tiempo fuimos incapaces de perfilar esa voluntad de poder. Entonces, se necesita de un proceso consciente para ser guerrillero. Ser guerrillero no es tener el fusil solamente. Ser guerrillero es tener una visión de la historia, de la vida y de la lucha.

En el Salvador hace cuatro años se inició una guerra que ha causado cantidad de sufrimiento a la población y que debió haber terminado hace mucho tiempo. ¿Qué garantía hay de que no nos coloquemos en el mismo punto en Colombia?

ALVARO FAYAD. En el Salvador lo que hay es el inmenso heroísmo de una nación enfrentada a unas oligarquías y a la potencia militar y económica más grande del mundo, los Estados Unidos. En el Salvador lo que hay es casi la soledad de un pueblo enfrentado a la mayor potencia del mundo. En El Salvador lo que falta es una mayor decisión latinoamericana para atajar la intervención del Pentágono. 

Los salvadoreños no quieran la guerra: por eso se oponen con tanta fuerza, con tanto heroísmo. Por eso Contadora tiene que jugar un papel más activo; Belisario, en Contadora, tendría que jugar un papel más activo.42

Simplemente no se puede ver solitaria la lucha de los pueblos, no se puede ver la guerra como un hecho "allá" que se nos impone y hay que aceptarlo. La lucha, la propuesta de paz, el atajar las fuerzas de la guerra a escala nacional e internacional es la tarea de todos los demócratas de Colombia; esa guerra hay que atajarla y si se nos impone, hay que vencerla.

Nosotros no queremos un Salvador, ni queremos una intervención norteamericana en Colombia. No queremos una guerra en Colombia. Queremos una nación soberana en los pactos militares, una nación soberana en los pactos económicos, una externa, una nación soberana en su política cultural. Si esa lucha por la soberanía implica que se nos lance a la guerra, vamos a tener que ejercer la soberanía, ejercer la dignidad y derrotar esa guerra.43

Y no vamos a evitar que nos impongan una guerra con una actitud pasiva. No se puede asustar al pueblo con el fantasma de la guerra, ni se pueden amenazar los anhelos de democracia con que "se viene la represión y de pronto nos dan duro”. Pensamos al contrario: que hay que ejercer todos los derechos, ejercer toda la lucha, perderle el miedo a la represión, perderle el miedo al estado de sitio, a las prohibiciones y a los cercos. Esa es la nueva actitud, el nuevo clima en este país. La gente no le tiene miedo al estado de Sitio ni a los cercos porque ha habido lucha, porque ha habido decisión de combatir.

Y de ahí la convocatoria que le hacemos al país: ejerzamos la democracia, lancémonos a ser gobierno, rompamos las prohibiciones, rompamos las amenazas, no aceptemos ese clima de amenazas permanentes: lancémonos más bien hacia un futuro que tiene que ser nuestro, que vale la pena construirlo; el de un pueblo ejerciendo la soberanía, un pueblo ejerciendo la democracia, un pueblo ejerciendo á  derecho a vivir como quiere hacerlo.

Pero en caso de un enfrentamiento armado de esa magnitud en Colombia, ya no sería el enfrentamiento entre el pueblo y la oligarquía sino que entrarían a participar poderosos elementos externos...

Y poderosos elementos externos, poderosos elementos continentales lanzados contra la agresión.

ACTUALES LA LEGITIMIDAD ESTA EN EL EJERCITO DE LA DEMOCRACIA  

En este momento hay una discusión en el M-19 acerca del liderazgo: de si Iván Marino sigue o no en el Comando Superior, si sigue siendo el Comandante General.

IVAN MARINO OSPINA. La grandeza del M-19 se mide en que no tiene hombres perpetuos en la Dirección Nacional. En la medida que el proceso nos lo exige, en la medida en que el pueblo reclama hombres que representen a toda Colombia, a toda la patria, el M-19 en su evaluación interna ha aceptado que Iván Marino sea relevado de la comandancia, y Otro hombre, con cualidades humanas, políticas, gran capacidad de análisis y de síntesis, como Alvaro Fayad, ocupe el primer puesto de mando del M-19. Iván Marino, como un combatiente, como un revolucionario, ocupará la posición que la Conferencia Nacional del M-19 le asigne.

ALVARO FAYAD. El M-19, como expresión de un país capaz de renovar las ideas y presentar figuras nuevas, tiene a miles de hombres que representan la nueva Colombia, el nuevo despertar. Por eso no hablamos de candidato, ni de candidato presidencial del M-19, porque además lo que estamos proponiendo es un gobierno democrático de las mayorías del país.

¿Qué clase de gobierno? ¿Una junta?

ALVARO FAYAD. Todos queremos ser gobierno y nos sentimos con la decisión de ser gobierno. Pero que sea un gobierno de las mayorías del país. Entonces si se diera el caso de un candidato presidencial, en este país hay demócratas, hay luchadores que vienen de los partidos, los gremios, de los sectores populares, del propio ejército, del M- 19 y de otros grupos guerrilleros: aquí lo que hay son hombres y figuras con ideas, criterios, propuestas para cambiar el país, con capacidad para dirigir el país, que podemos hacer de Colombia un país nuevo y proyectarnos sobre el continente de una nueva manera.

 

 

Con toda esa gente sintámonos democracia, lancémonos al gobierno y hagamos una nueva vida. Sintámonos todos hoy, no M-19 ni demócratas a secas: somos una sola cosa; no guerrilleros, luchadores u hombres de protesta... Sintámonos todos guerrilleros de la democracia, sintámonos hoy todos hombres de democracia. Guerrilleros y democracia es lo mismo que ser M-19 y M-19 -por lo que propone y lucha, es lo mismo que decir nación.  

El gobierno sigue manejándose ante ustedes con el problema que tienen entre legalidad y legitimidad. Ustedes tienen derecho a hablar por la legalidad que tiene el Diálogo, pero siguen siendo un movimiento ilegal. Entonces ¿cómo va a ir el M- 19 hacia otros sectores y cómo vendrán éstos hacia la organización en función de su propósito de ser Gobierno?

ANTONIO NAVARRO. El problema de la legalidad hay que mirarlo en el marco de la legitimidad, no qué nos dé el gobierno, sino que nos dan las mayorías. No es que podarnos actuar por la legitimidad del Diálogo, sino que estamos actuando con la legitimidad de representar propuestas de mayorías. ¿Cómo van a actuar los nuevos miembros de la Dirección del M-19? Si el M-19 es ilegal, pienso que actuarán con legitimidad pero con ilegalidad...45

CARLOS PIZARRO. El problema nuestro durante mucho tiempo fué el dilema entre legalidad e ilegalidad. Ya no. El problema hoy es de legitimidad; ahora la legitimidad se ejerce en la legalidad y en la clandestinidad, se ejerce institucionalmente o extrainstitucionalmente. Lo único que no se puede hacer es dejar de ejercerla, no ejercer la democracia, no ejercer la lucha. En este país lo más amplio no es la legalidad; lo más amplio es la ilegalidad. Aquí es ilegal todo: las huelgas, los paros cívicos, las protestas,  las luchas campesinas... Toda esa ilegalidad está simplemente pretendiendo controlar y amedrentar una legitimidad en marcha. Entonces la lucha hoy en Colombia es porque esa legitimidad tenga canales de expresión; y por supuesto que dentro del M-19 tienen cabida, en la medida en que estamos configurando una legitimidad entre todos para hacer una nueva legalidad desde el gobierno, que es el propósito del M-19 hoy.

GERMAN ROJAS. Además, ese dilema no se le presenta al M-19 ni al pueblo. Se le presenta es al gobierno porque éste, para seguir en la legalidad, tendría qué darle cauce a la democracia, y lo que está demostrando es que le cierra el paso cada día más. Nosotros no nos lo planteamos porque las mayorías están del lado de la democracia y de nuestras banderas.

Todas las declaraciones del Presidente, de los gremios, de los militares retirados, de las diferentes instituciones, de Lleras Restrepo. Turbay, se refieren a la ilegalidad nuestra y la legalidad de ellos. Cuando necesitan reiterarlo tanto es porque se sienten ilegales, y cuando se habla tanto sobre ilegalidad nuestra es porque nos sienten cada día más legales. Es la legalidad alcanzada mediante la lucha y alcanzada mediante negociaciones con ellos: y demostrada no sólo ante la faz del país sino ante el mundo.

El gobierno está peleando por pequeños resquicios de legalidad, como lo demuestra cuando nos dice: "Mire, no se hagan en esta partecita del monte sino aquí", para demostrar que siguen teniendo poder. “No se muevan con ese uniforme por la parte izquierda sino por aquí"... Están peleando por insignificancias. El marco político le impuso un marco militar y éste es muy estrecho para el gobierno: no puede encuadrar bien sus fuerzas.

ALVARO FAYAD. Ahora el gran debate es sobre la Constitución. Se dice que somos ilegales porque la Constitución no reconoce la existencia de una tuerza alzada en armas. Entonces no tenemos derecho a ejercer los derechos de la democracia porque somos ilegales según la constitución. El problema es que el mismo gobierno aceptó, reconoció el hecho real, político, militar y moral de que existen fuerzas populares alzadas en armas. Eso fué lo que se firmó en los acuerdos de tregua en Corinto, Hobo y Medellín ante todo el país. Puede que eso no quepa en la Constitución Colombiana, pero es la realidad de este país; luego la Constitución no cabe en el país. Y si es un problema de legalidad, ¿por qué no nos vamos con las reformas que pide el pueblo a un referéndum a un plebiscito? Confrontemos, porque cuando se aproxima y se siente esa identificación nacional de las luchas por la democracia y por las reformas urgentes, entonces se sacan sólo artículos de la Constitución: que esto no puede ser, que hay que entregar las armas... en contravía a la realidad que es la existencia de un movimiento fuerte, que se siente, que abarca la identidad nacional, y que se fundamenta en una fuerza político-militar alzada en armas.

Cuando decimos que desarrollemos un proceso de democracia, lo que está en discusión no es el problema de legalidad o ilegalidad, sino el problema de la democracia, la capacidad y el derecho de todos los colombianos a ejercerla. Pero ya dice Jaime Castro: "No pueden ir a las elecciones si no entregan las armas, no pueden hacer actos populares si no entregan las armas, no pueden hacer un congreso de la democracia si no entregan las armas..." ¿Acaso en Colombia no hay hombres alzados en armas? ¿Acaso no hay unos acuerdos y una realidad política? Entonces el problema hoy en Colombia no es que nosotros estemos con armas o sin armas; el problema es que no existen canales para que todo el país pueda ejercer el derecho a la democracia. Y cuando hablamos de todo el país, hablamos también de nosotros como parte integrante de ese país. Entonces atendamos que pide el pueblo a un referéndum a un plebiscito, cambiemos la Constitución; pero que no la cambien desde allá ellos mismos; que la cambie el pueblo en las calles, con la participación de todo el mundo.

De todas formas, subsiste un vacío: ¿qué pasa con todos esos sectores que teniéndolos a ustedes como punto de referencia a lo largo de este proceso se han vuelto ilegales?

CARLOS PIZARRO. A todos nos toca construir una nueva realidad, y es lo que estamos proponiendo; que hagamos una nueva legalidad de la democracia, con participación de toda la gente, convocando a un plebiscito o un referéndum. Los que pactaron el Frente Nacional decidieron que después de 1957, en Colombia, no se podría hacer otro plebiscito y eliminaron esta figura de la Constitución en su idea monárquica de la democracia colombiana, de que gobernarían eternamente. La Constitución colombiana expresa a un país que hoy ya no existe. Entonces hay que empezar a buscar una legalidad que exprese la legitimidad que hoy se mueve en Colombia, con todos los sectores populares. ¿Será eso posible con este gobierno que ha planteado la paz, la democracia y la necesidad de las reformas urgentes en la vida del país? Nosotros lo hemos planteado posible: hemos firmado la tregua, hemos impulsado el Diálogo y seguimos insistiendo en esto, pero si no es posible por ese lado, si aquí se pretende seguir controlando el país con legalidad pero sin legitimidad, toca desbordarlo y darle una legalidad nueva.., y los ilegales serán ellos.

La Constitución da el derecho a gobernar en la medida en que a través del gobierno se expresen las mayorías y no en la medida en que sólo se expresen los intereses de una minoría. Si la Constitución cuenta con éste como elemento fundamental, tiene que tener capacidad de renovarse; y se renueva a sí misma acudiendo a las mayorías nacionales. Nosotros hemos dicho que estas armas nuestras sólo nos las puede quitar el pueblo, porque es nuestro comandante. Nosotros sí, entregaríamos las armas, si un plebiscito nacional le dice al M-19: "Señores, entreguen las armas". Atenderíamos a esa decisión por ser mayoritaria, pero no el Ministro de Gobierno, quien no representa al país. Su voz no expresa la voluntad popular sino la propia, de Carlos Lleras y la de otros pocos.

Estamos planteando la solución inmediata. Ahí está el plebiscito, ahí está la convocatoria a las mayorías; busquemos de nuevo ese constituyente primario y dejemos que nos diga si esa Constitución del 86 -que no podía prever cien años de historia de este país- cobija todavía a este país. No nos podemos seguir condenando a mantener un país rígido, porque un país rígido está en contra de la vida misma. El M-19 sí tiene soluciones democráticas. A eso, a la democracia, apostamos.

Belisario le planteó a este país, cuando subió el 7 de Agosto, la necesidad de que fuera el pueblo el gestor fundamental de su gobierno. Entonces qué paso con el Belisario del 7 de agosto? Llegó la hora de las definiciones porque todos los fenómenos sociales -y no solamente el movimiento guerrillero- tienden a desbordar la legalidad del 86. Todos; el movimiento popular, el movimiento sindical, los periodistas, todo el mundo, porque sentimos la necesidad de que nuestra legalidad exprese el pensamiento y el sentir de una colectividad que vive en 1985.

ANTONIO NAVARRO. A mí me parece que hay dos problemas planteados. Uno es el problema de una legalidad democrática aquí, y otro es el problema de la gente que quiere luchar y que no se arma, que lo ha planteado dos o tres veces. Dicen: ''Bueno, si no hay una nueva legalidad, si no hay un marco donde quepa la gente que quiere la paz y la democracia y lucha por la paz, y la democracia se vuelve ilegal dentro del marco de la legalidad del sistema, ¿qué alternativa les queda a los que no se van a las trincheras?" Queda la alternativa de luchar desde su puesto, de mil maneras. Si hay un país que está luchando por la paz y la democracia, aunque sea ilegal, es imposible que ese país sea aplastado.

ALVARO FAYAD. Mire, la gente no se enreda en eso: la gente no se pregunta si hacer un paro cívico es legal o es legítimo; es su necesidad y lo hace. El Presidente le dice a la prensa: "no publique”, y la prensa termina publicando. El problema hoy en Colombia es de realidades sociales y políticas; el problema en Colombia es de decisiones, el problema es que la realidad desbordó unas normas, unas instituciones y que cada día es más clara la voluntad antidemocrática con que se amparan ciertas instituciones, con que se amparan miles de legitimidades.

Hoy, que haya paz y democracia significa pelear por los derechos. Es el derecho a la información, el derecho a la vida, el derecho a la protesta, el derecho a la libre circulación, el derecho a ser gobierno. De modo que Belisario le dijo al pueblo el 7 de agosto: "necesito un cheque en blanco, el pueblo es mi fiador". Hoy le dice el pueblo a él: “mire, ya no le damos más crédito; usted prometió una apertura política, prometió la paz; y no prometió ni tiene disposición de cumplir..."

La protesta popular, la ampliación de la paz y la democracia, tiene que caer en manos nuestras, sea legal o ilegal o legítima. Hoy Colombia no pasa por esas discusiones. Lo que discutimos es si podemos, queremos y aguantamos este régimen. ¿No tienen derecho los indígenas a tomar una tierra que es de ellos? ¿No tienen acaso los empleados estatales derecho a parar porque les aumenten sus salarios? ¿No tienen derecho la gente que sufre el alza de las tarifas de los servicios públicos en un cien por ciento mensualmente a decir "no pago"? ¿No tiene acaso derecho el pueblo a decir, de una vez por todas, me uno a la fuerza que es capaz de combatir por la democracia, me uno a la fuerza que es capaz de lanzarse por el gobierno? Este país ha reaccionado en suficientes oportunidades y ya puede decir: me cansé de protestar; vamos a ejercer nuestros derechos, y vamos a ser gobierno.

El problema aquí es de gobierno. Cuando Jaime Castro, responsable del gobierno a nivel del orden público, está atacando cada propuesta democrática -"esto no es, esto no es..."- son ellos los que dicen el no, el "no se puede ser democrático en Colombia". Nosotros vamos por otro camino, vamos en otra ruta; vamos simplemente hacia la paz y la democracia. Hasta aquí llegó con nosotros... Ojalá hubiera un nuevo impulso por la paz y la democracia por parte del gobierno.

Ya hablamos del país, ya hablamos de ustedes... ¿Qué papel desempeñan los otros grupos guerrilleros?

ALVARO FAYAD. Un papel decisivo. Creemos que la unidad del movimiento guerrillero es una necesidad inaplazable. Nuestras diferencias políticas no pueden ser más importantes que las exigencias del país. Y estamos dispuestos a ir donde sea, estamos dispuestos a conversar con quien sea, estamos dispuestos a proponer lo que sea necesario, a hacer lo que sea necesario, para que las fuerzas del pueblo, las fuerzas sindicales, las fuerzas democráticas, las fuerzas guerrilleras, seamos una sola decisión y una sola voluntad. Al movimiento guerrillero le decimos que las puertas y la capacidad del M-19 están más abiertas que nunca, y vamos a donde sea necesario ir, a donde nos llamen; y desde aquí los estamos llamando para que de verdad y de la manera más eficaz, le demos fuerza y oportunidad a la columna vertebral fundamental de esta vocación democrática de ser gobierno en Colombia.

CARLOS PIZARRO. Además porque queremos un solo ejército. Estamos buscando formar un solo ejército de la democracia, que no es sólo una convocatoria al movimiento armado: es también una convocatoria al ejército de Colombia, porque indudablemente las reservas democráticas no estén exclusivamente en el movimiento armado; están también dentro del ejército. No vamos a decir que nos fusionemos. Vamos a buscar el ejército que realmente exprese este país. Que surja de todo un fenómeno plebiscitario y mayoritario en este país, dentro de los canales que hoy existen; o que surja de este proceso de lucha que nosotros estamos desatando. Pero tiene que haber un solo ejército en Colombia, porque aquí no puede haber dos ejércitos legítimos; tiene que haber uno solo.

En la búsqueda de entregarle al país una sola herramienta para defender la democracia, nosotros tenemos que buscar la acumulación de mayores fuerzas y la convocatoria a todos los que de verdad quieren lograrla. Hoy eso es posible, más posible que antes. La verdad es que así como el movimiento guerrillero tiene más clara su función política en este país, las Fuerzas Armadas también han tenido mayor contacto con esta nación porque el simple hecho de ir a combatir a nuestro pueblo, de ir a atajar a la gente que va para un congreso, genera fenómenos nuevos. Ya no es el ejército colombiano que con cierto margen de legitimidad actuaba en los años cincuenta, o en los años sesenta; hoy el ejército colombiano es un ejército que se siente ilegítimo y eso lleva también a su crisis institucional.

Entonces, estamos buscando es un ejército de Colombia que de verdad unifique en este país y que de verdad sea un ejército nacional; no el ejército de ocupación que hoy son las Fuerzas Armadas.

 A continuación reproducimos los textos de los mensajes intercambiados entre el Ministro de Gobierno, Jaime Castro, y el Comando Superior del M-19.  

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COMUNICADO A LA OPINION PUBLICA

MINISTERIO DE GOBIERNO

MENSAJE PARA: COMANDO SUPERIOR M-19

DE: Dr. Jaime Castro Castro

Ministro de Gobierno

Bogotá, D/E

FECHA: Febrero 7 de 1985

En forma clara y precisa le dije a Antonio Navarro W, que la realización del acto político que ustedes quieren celebrar en los Robles, no sirve desde ningún punto de vista, los intereses de la paz ni facilita la ejecución de los acuerdos suscritos. Sin limitaciones distintas de las que señala la ley para todos, el M-19 ha cumplido la actividad política que ha querido en diferentes ciudades y municipios del país.

Si su Congreso Nacional o Foro por la paz y la democracia puede realizarse, entonces, en sitio distinto a Los Robles, ¿Cuál es la necesidad de hacerlo en un campamento guerrillero, con la presencia de personas colocadas fuera de la Ley, así sea por el mero hecho de estar armadas y uniformadas? Para el Gobierno es claro que no puede permitir la realización del citado acto. A la obligación que tiene de cumplir la Ley, agrega razones políticas vinculadas a la opinión de la ciudadanía y al propósito de cumplir estrictamente el acuerdo celebrado en Corinto hace un mes, que fue cuestionado por quienes dijeron que sólo servía para desplazar en el tiempo un conflicto casi inevitable.

El financiamiento, de la paz nos obliga a todos., Por eso el país espera que haya coherencia entre las declaraciones que unos y otros hacemos en ese sentido y los actos que ejecutemos.

Si el M- 19 no cancela, motu propio, la realización del acto que tiene previsto celebrar en Los Robles, durante los días 13 al 17 de febrero, el Gobierno se verá obligado a decir pública y oficialmente que no lo autoriza ni permite.

JAIME CASTRO CASTRO

Ministro de Gobierno

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PARA: Ministro de Gobierno

DE : Comando Superior M-19

FECHA: Febrero 7 de 1985

El M-19 es una organización revolucionaria en tregua, que ha cumplido estricta y cabalmente los acuerdos suscritos con el Gobierno en Corinto, El Hobo y Medellín el 23 y 24 de agosto de 1984, y en el campamento de San Pablo y Yarumales el 7 de enero de 1985. En esos acuerdos se acepta explícitamente como legítima, la existencia y actividad política de un grupo de colombianos armados, siempre que cumplan estrictamente, como lo hemos hecho, unos acuerdos que al ser refrendados por el Presidente de la República, tienen fuerza legal.

Como toda organización política, tenemos pleno derecho a reunirnos, e invitar personas de diferentes opiniones a nuestra reunión. Más aún, consideramos muy saludable para la Paz y la democracia, la realización de un Congreso abierto al país, donde públicamente definamos el futuro inmediato de un momento de definiciones para la suerte de la República.

"Ya no preguntamos quiénes son los que agreden la paz. La pregunta ahora es quiénes quieren la paz y quiénes quieren la democracia para avanzar con ellos hacia la conformación de unas nuevas mayorías auténticamente nacionales y auténticamente democráticas; para luchar, convertir a Colombia en esa patria que de verdad todos estamos anhelando".

No sabemos a qué opinión ciudadana se refiere Usted, señor Ministro, cuando tantos y tan variados sectores políticos, gremiales, religiosos y populares -tanto en el país como en América Latina- han expresado su interés por asistir a las deliberaciones del Congreso a celebrarse en Los Robles. Tal vez es la presión de un puñado de poderosos, la que ha hecho retroceder al actual gobierno en la búsqueda de una paz real, sin humillaciones. Hoy los enemigos de la Paz parecen ganar una batalla más.

Se objeta el sitio de realización de la reunión. Hace tan sólo un mes, el gobierno aceptó explícitamente la ubicación de nuestra fuerza en Los Robles, y aceptó que fuera un sitio abierto al país.

Se  objeta  a  los  asistentes, como si fuera  su potestad determinar quiénes  son miembros del 

M-19.

Nos parece grave y equivocada le decisión de no autorizar ni permitir un acto que no es sólo nuestro sino de los colombianos amantes de la Paz y la Democracia.

Por eso apelamos a través suyo, a la sensatez del Dr. Belisario Betancur, para que se revoque la decisión de impedir la realización de este evento abierto a Colombia, que por supuesto insistimos en realizar.

ANTONIO NAVARRO WOLF.

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DE: COMANDO SUPERIOR M-19          

PARA: MINISTRO DE GOBIERNO

FECHA: FEBRERO 13 DE 1985

  1. SITIO "LAS DANTAS" DE REALIZACION DEL CONGRESO POR LA PAZ Y LA DEMOCRACIA. CON LA PRESENCIA DEL COMANDO SUPERIOR EN PLENO. SIN OSTENTACION DE ARMAS Y UNIFORMES, PERO CON LAS MEDIDAS DE SEGUR/DAD NECESARIAS.
  2. DESMILITARIZAClON DE LA ZONA DE "LAS DANTAS' Y LUGARES ALEDAÑOS; LEVANTAMIENTO DE LOS RETENES DE LA VIA MIRANDA-MONTE REDONDO-LAS DANTAS. ESTAS MEDIDAS DEBEN TOMARSE A PARTIR DE LA FECHA.
  3. SE PROPONE A FLORIDA COMO SEDE ALTERNA (PRINCPAL) EN LA CUAL SE REALIZARA EL CONGRESO SI EXISTE LIBRE TRANSITO PERMANENTE A "LAS DANTAS"
  4. PONER EN LIBERTAD A TODOS LOS DETENIDOS CON MOTIVO DEL CONGRESO Y REGULAR/ZAR EL TRÁNSITO POR TODAS LAS CARRETERAS DEL PAIS.

FIRMADO,

IVAN MARINO OSPINA                                                         ALVARO FAYAD D.

       CARLOS PIZARRO                                                               ANTONIO NAVARRO W.  

GUSTAVO ARIAS  

LOS ROBLES, FEBRERO 13 DE 1985

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A LOS HERMANOS COMBATIENTES DEL M-19

El sector de iglesia, presente en la IX conferencia del M-19, saluda fraternalmente a todos y cada uno de los hermanos ubicados en el campamento de Los Robles y a quienes en medio de dificultades se dirigen a él, convocados para el congreso por la paz y la democracia.

Nuestra fé en Jesucristo, libertador definitivo del pueblo, nos lleva a acompañarles en su noble y heróico compromiso por la paz y la democracia y por el surgimiento del hombre nuevo colombiano, respetuoso de la vida, amigo del perdón, generoso y aguerrido, hospitalario y sonriente, tropical, extrovertido y creyente...

Hombre nuevo que se está forjando en cada cambuche, en cada misión, en cada trinchera, en todo combate, pero en especial en la relación de amor y fraternidad que hace comunión y refuerza la moral personal en cada minuto de la vida cotidiana del campamento.

Cristianos por la Paz

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COMUNICADO DE LOS PERIODISTAS

Los Robles, Miranda. Febrero 13 de 1985

Los ciudadanos Ligia Riveros, María Elena Escalante, Gladis Mogollón, Jaime Rosero, Orlando Paéz y Javier Correa, periodistas representantes de diversos medios de comunicación del país, damos a conocer a la opinión pública:

1. En cumplimiento de nuestra misión informativa tratamos de desplazarnos al campamento del movimiento 19 de Abril, M-19, ubicado en la vereda Los Robles, municipio de Miranda (Cauca) donde se debía realizar el Congreso de la Paz y la Democracia.

2. De acuerdo a lo dispuesto por el gobierno, en el sentido de que ninguna persona podía llegar a  Los Robles, se nos negó el acceso, a pesar de los derechos que como ciudadanos nos otorga la Constitución para movilizarnos por todo el territorio colombiano, y del que nos otorga la Ley 51 de 1975. "Estatuto del Periodista".

3. A causa de estos impedimentos, nos vimos obligados a realizar marchas forzosas y a asumir una actitud de clandestinidad que no corresponde al libre ejercicio de nuestra profesión.

4. Algunos de nosotros logramos sortear estas dificultades; sin embargo, Otros colegas de la prensa nacional y extranjera fueron retenidos a pesar de haberse acreditado debidamente.

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CAMPAMENTO

 SER

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