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24 noviembre 2019 7 24 /11 /noviembre /2019 22:11

 

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21 noviembre 2019 4 21 /11 /noviembre /2019 18:14

 

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21 noviembre 2019 4 21 /11 /noviembre /2019 18:10

 

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21 noviembre 2019 4 21 /11 /noviembre /2019 18:05

 

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21 noviembre 2019 4 21 /11 /noviembre /2019 17:57

 

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17 noviembre 2019 7 17 /11 /noviembre /2019 15:54

 

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17 noviembre 2019 7 17 /11 /noviembre /2019 15:45

 

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14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 17:47

 

Colombia se abre a la perspectiva de  un nuevo esfuerzo por la paz. Se trata de una oportunidad excepcional de resolver el conflicto que vivimos  y dar respuesta a un anhelo  mayoritario por décadas postergado. Estamos, pues, de cara a nuestra propia historia. El reto es contribuir honradamente a un proceso que enfrente la emergencia nacional, dé cauce a la democracia, al bienestar mayoritario y nos acerque al país amable que desearnos.

MOVIMIENTO 19 DE ABRIL, M-19

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 15:42

 

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28 octubre 2019 1 28 /10 /octubre /2019 12:11

 

ENTREVISTA EXCLUSIVA CON EL JEFE MAXIMO DEL M-19

CARLOS PIZARRO LEONGOMEZ

 

Esto no es un juego de palabras. Carlos Pizarro Leongómez en diálogo con el enviado especial de Cromos manifiesta que la convocatoria del gobierno y el M- 19 no es una propuesta para alargar el chico de la paz, sino para iniciar un nuevo proceso político.

P.: ¿Cómo interpreta el M-19 esta convocatoria?

R,: Muy significativa para la vida nacional y para el futuro de la nación porque reúne una serie de criterios políticos que hacen posible concertar una solución política que permita acordar voluntades. Por eso la reunión se ha planteado con quienes pueden decidir un pacto nacional y comprometer a fuerzas institucionales y no institucionales hacia un camino de reconciliación y de reformas para que en condiciones de normalidad democrática podamos disfrutar nuestras aspiraciones y construir la nueva nación como propósito de todos los colombianos.

P.: ¿Qué es lo prioritario para el M-19 en esta reunión?

R.: Pienso que aún tenemos una urgencia nacional, que esta convocatoria corresponde a un esfuerzo diplomático a nivel de la Coordinadora. La urgencia es crear un clima de convivencia, de confraternidad ciudadana que ya se ha iniciado con los diálogos regionales en un ... del país que quiere la paz.

P.: ¿Si el documento habla de un cese al fuego unilateral por qué no se convocó a las fuerzas militares?

R.: Porque pensamos que se debe rodear este proceso de una inmensa confianza, si hay actos generosos que tiene que hacer una las partes, sin que esto infrinja ninguna de sus responsabilidades, ni con sus ideas, ni con sus hombres, ni con los sectores sociales que de alguna manen le brindan su apoyo. Las Fuerzas Armadas tienen, digámoslo, presiones institucionales y fuera de eso, se requiere crear un marco de gran credibilidad, y pensamos que nosotros estamos haciendo el gesto. Por eso proponemos que el movimiento armado dé su paso para buscar un clima de distensión.

P.: ¿No es factible el hecho de que el gobierno le dé garantías al M-19 para que pueda proyectarse como partido integrado a la vida civil?

R.: Sí,  vamos a concertar con los grandes factores del poder, vamos a encontrar los recursos y las garantías para poder actuar en la política no solamente el M-19, sino el conjunto de la Coordinadora.

P.: ¿Dentro de estos encuentros de concertación, la paz es un futuro lejano, un proyecto a largo plazo?

R.: Es una realidad en construcción. En los diálogos hay un itinerario no sobre ideas gaseosas sino sobre bases concretas que nos permiten de verdad, demostrarle a los colombianos que esto no es un juego de palabras. Lógicamente hay un tiempo de maniobras, digámoslo así, necesario en cualquier proceso de este tipo porque estamos haciendo una convocatoria. En el momento en que surja la propuesta a dinamizarse.....cercana la posibilidad de pactar un camino para todos. Tenemos la certeza de que habrá un futuro de paz en Colombia en la medida en que la Coordinadora sepa, con voluntad política, labrarse la responsabilidad que le corresponde en la construcción de una nueva nación en democracia y solidaridad ciudadana. Al país le puedo decir que el M-19 tiene una enorme decisión política para construir una paz concertada. Por supuesto, no querernos una revolución por decreto, pero tampoco queremos un democracia formal con todos sus vicios, entonces resolvimos concretar lo que sea viable y garantizar que lo que se acuerde se cumpla para evitar mantenemos dentro de este ritmo, donde no existen las leyes concordantes con la realidad. Queremos una nación sana, con respeto a la vida y los derechos humanos donde lentamente la violencia se vaya haciendo innecesaria.

P.: ¿Qué pasaría si este proceso de diálogo no llega a feliz término y se frustra el anhelo de paz?

R.: La paz es un problema de voluntad política. No sabemos los costos que tenemos que seguir pagando por ella, aunque sí sabemos los costos sociales de la violencia generalizada en Colombia. Sabemos que habrá obstáculos, pero esto debe aceptarse con madurez. Sería un fracaso de la nación en su conjunto porque esta convocatoria no es una propuesta para alargar el chico de la paz, sino para acortar los términos de la confrontación y así lanzarla a un nuevo proceso político.

P.: ¿Crees que el conjunto guerrillero tiene esa misma visión del momento que vive el país?

R.: Yo trabajo con base en afirmaciones de la Coordinadora. Hoy existe la oportunidad para solucionar un conflicto y me parece que sólo la falta de sensatez y una cierta manera de honradez política podría explicar la ausencia de ellos en esto porque creo que tienen mucho que decir y qué hacer. Necesitamos una Coordinadora con protagonismo político y no aislada de la nación.

P.: ¿En caso de que los otros grupos guerrilleros no se unan a esta propuesta, el M-19 continuaría en ella?

R.: Ellos tendrían que explicarle a la nación por qué no lo hicieron, o tendrían que elaborar una propuesta mejor que le garantice a Colombia que entramos en un proceso de concertación. Creo que no se trata, si buscamos eso, de dejar por fuera o restarle protagonismo a nadie, ni considerar que el M- 19 es la única organización armada que tiene algo que decir. Todo lo contrario, pensamos que es dentro de un protagonismo muy beligerante del, movimiento guerrillero que podemos encontrar las bases de la concertación. Nosotros seguiremos adelante dentro de los marcos que consideramos más justos para Colombia.

P.: ¿Cuál fue el precio del pasado período de paz y en esta oportunidad qué tanto sacrificarían?

R.: El precio fue alto. Resultaron el diálogo nacional y los acuerdos. El país comenzó a vivir una violencia creciente y eso pesa. Por eso hay que tener credibilidad. Estamos rectificando muchas cosas, pero especialmente los interlocutores. En el proceso pasado no sabíamos si se estaba comprometiendo todo el Estado o una parte, entonces los acuerdos se fueron convirtiendo en una caricatura. Ahora hay que ser más cuidadosos y hablar con quienes de verdad se pueden comprometer en los cambios.

P..: ¿Se dice que el M-19 está muy debilitado y por eso se acoge al diálogo. Cómo calificaría su Movimiento ahora?

R.: Vivimos un momento positivo. Estamos en un momento de reconstrucción orgánica después de una lucha muy intensa durante el período de Belisario Bentancur. La lucha nos dejó enormes experiencias, espacios nuevos a nivel geográfico y político, pero yo creo que no es buen proceder que se empiece a medir qué puede hacer una organización militarmente antes de plantearse el problema de la concertación. Siempre hemos tenido capacidad desestabilizadora y la podemos volverá tener.

Yo decía, cuando Alvaro Gómez Hurtado, que para iniciar una guerra sobra tiempo pero ese no es el problema central sino crear un modelo de concertación, que el país encuentre un camino que poco a poco vaya haciendo la democracia. Este es nuestro propósito, en eso estamos y lo haríamos en cualquier circunstancia.

P.: ¿El M-19 está dispuesto a participar en la justa electoral?

R.: Si este proceso tiene éxito en un período que nosotros consideramos no es muy largo, pues queda abierta la posibilidad en la participación política siempre y cuando tenga el apoyo, la posibilidad de desarrollarse y alternativas de poder, no tendría por qué mantenerse indefinidamente en la oposición. Todavía hay un camino que recorrer.

P.: ¿Y en estos acuerdos han fijado términos?

R.: No podemos dar todos los puntos porque no somos nosotros los únicos que estamos participando. Hay límites operativos, etc., pero lo que no puede quedarse sin plazos ni precisiones es lo que se acuerde. La reunión que debe realizarse puede demorar unos días más, pero ojalá la podamos hacer para el 8 de Abril.

P.: ¿No queremos ser pesimistas, pero en caso de que todo esto fracase qué se puede esperar?

R.: Los costos sociales de una guerra civil son tan altos que resulta indeseable. No queremos vernos obligados a regresar a las consignas de lucha esgrimidas un año atrás... “guerra a la oligarquía, paz a las fuerzas armadas y vida para la nación”. El gobierno decide si pacta antes o después de la guerra.

 

Enero 14 de 1989.

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27 octubre 2019 7 27 /10 /octubre /2019 20:37

 

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27 octubre 2019 7 27 /10 /octubre /2019 20:26

 

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27 octubre 2019 7 27 /10 /octubre /2019 20:04

 

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27 octubre 2019 7 27 /10 /octubre /2019 19:56

Ramón Jimeno Revista NACLA, 1983

2ª parte

Nuevas acciones

Nosotros no hablamos de tregua porque tenemos que defendernos. El ejército no ha parado sus operaciones militares. No podemos entrar en tregua porque sencillamente nos joden. Nosotros estamos a la expectativa. O sea, nada de operaciones ofensivas, estamos es defendiéndonos. Es un poco la política que tienen las FARC. Lo que pasa es que la expectativa se está agotando, y nosotros tenemos que empezar a movilizar al pueblo, a las masas, para exigirle al gobierno Betancur. En huelgas, manifestaciones, paros cívicos. Es la única herramienta que les queda a las masas, la lucha. Nosotros estamos preparando las condiciones para reiniciar la actividad militar con base a nuevos criterios, a cambiar toda la mentalidad que va a causar a Belisario el mayor problema: o es consecuente con todo lo que ha dicho y se enfrenta a los sectores militaristas del país, y comienza a hacer las reformas que necesita Colombia, o se pliega a los militares.

En cualquier momento la guerrilla reinicia sus actividades militares. Nosotros nos hemos fortalecido. Han reingresado un número de cuadros que estaban en las cárceles, obviamente la mayoría —no todos— se van a vincular a la lucha armada, porque es gente perseguida aunque esté amnistiada, que nunca va a poder hacer labor clandestina. Fechas no podemos dar...

Nosotros no creemos que el monte sea una estrategia de movilización de masas. Lo que creemos es que no podemos vivir en función de que ese movimiento tenga que ser legal. ¿Por qué tiene que ser legal? Si no hay condiciones para hacerlo en la legalidad, tenemos que hacerlo desde la clandestinidad. Será más reducido, pero siempre y cuando la fuerza militar nuestra ejecute las operaciones como hay que hacer. Nosotros creemos que las movilizaciones de masas sean necesarias para hacer la revolución. Segundo, no creemos que necesariamente se necesite un movimiento legal para hacer política. Tercero, no creemos que la conciencia de las masas sólo se desarrolle a través de un movimiento legal. Cuarto, creemos en la movilización de las masas para el logro de sus reivindicaciones económicas, siempre y cuando estén ligadas a un movimiento estratégico. Sólo así entendemos un movimiento de masas.

Ahora, la lucha política se da inmersa dentro de un proyecto estratégico militar. Yo no niego la lucha política, la coloco en un plano real. Las movilizaciones de masas no son para engañar a nadie. No son para mostrar fuerzas. Tiene que conducir a un objetivo que les sirva a una estrategia. Que cuando la gente se muera en la calle en una manifestación sea por algo.

O lo que hace Galán, un tipo que sacó tantos votos y hoy está arrinconado en el Congreso. Está perdiendo porque no va a las masas. Galán... él, que es parte del sistema, que no está de acuerdo con la lucha armada. ¿Por qué no hace manifestaciones? Porque sabe que cualquier movilización puede llevarlo a un enfrentamiento con el ejército y ya todo el mundo sabe lo que va a pasar.

Si el M-1 9 fuera a manifestaciones tendría que hacerlo armado y habría cien muertos. Ésa no pude ser la estrategia de un movimiento político. Tú puedes ir a una manifestación armado, a dos o tres, pero llega un momento en que el enemigo dice –“no, no joden más”. En El Salvador se pudo hacer en coyunturas muy concretas. En Colombia ni desarmada puede salir la gente. Nosotros preferimos hacerlo al revés. Nunca se ha hecho así. Siempre se ha dicho pero nunca se ha hecho.

Le hemos dedicado más a la instancia política que al monte. Los mejores cuadros nuestros siempre han estado en las ciudades, pero ahora tenemos que meterle más capacidad al monte, concentrarnos. ¡Siempre creyendo en la espontaneidad de las masas, en las soluciones urbanas! No se ha dado la mecánica que debe tener la guerrilla. Por eso yo siempre te traigo a cuento la experiencia: ¿Cuándo en Colombia se ha visto un período como el del año 81? Nunca, ni siquiera cuando Marquetalia... ¿Porqué? Porque se demostró verdaderamente lo que significa un movimiento guerrillero en acción, dando pautas y movilizando a las masas a nivel clandestino en acciones políticas. Huelgas, manifestaciones y jodiendas. Se han hecho. Y fíjate ahora que las quisimos hacer a nivel legal nos han dado por el culo. En el Valle nos cogieron 27 presos, acusados por porte ilegal de armas y de todo. Hemos paralizado 27 cuadros, o sea, que no podemos confiar. Seguimos pensando que lo primero que hay que hacer es cambiarle la mentalidad a la guerrilla. Mientras esa mentalidad no cambie, olvídate que va a pasar 40 años más y no va a pasar nada.

Es la mentalidad ofensiva a nivel militar. Es concentrar fuerzas para que pueda ser ofensiva. Es darle golpes cotidianos al ejército. Eso es bueno para la política —decir que tenemos 800 guerrilleros—, pero no son 800, son 400 personas que tenemos aquí comiendo, desayunando y almorzando, sin ninguna posibilidad de combate. Sin ninguna. Al contrario, castrándole la posibilidad militar a los otros, porque el resto —los otros 400— tienen que estar cuidándolos. Nosotros decidimos: “No es hombre/arma”. Si no hay hombre/arma no hay guerrilla. Y para que esto suceda tenemos que recuperar más armas para que se vaya incorporando más gente. Y éste sí es un proceso diferente al otro.

Figúrate tú, ¿qué hacen cien hombres, seis meses en una selva, sin combatir? Es una locura ¿Qué hacen los tipos 24 horas al día? No pueden hacer nada, nada. Tienen que estar en el campamento mirándose unos a otros, limpiando los fusiles y comiendo. ¿y la moral? Y comienza la gente a desertar, porque los muchachos que ingresan a la guerrilla lo hacen es porque quieren pelear, no quieren estar en un campamento comiendo mierda.

Nosotros hemos sido en Colombia más “politisistas” que cualquier otra cosa, aunque siempre se nos ha acusado de ser militaristas. Estamos soñando una revolución perfecta. Que no hay que golpear aquí porque eso políticamente nos afecta. Que tampoco allí porque... No, al enemigo hay que golpearlo donde realmente lo afecte. Donde sea. En Colombia, todas las insurrecciones han fracasado. El problema es que aunque haya vanguardia también las derrotan porque el enemigo ha aprendido más que la guerrilla sobre el control de la insurrecciones. Ya las barricadas, —lo analizaba Engels hace más de un siglo— no tienen nada que hacer frente a los cañones de 120 mm. Eso no lo digo yo. Ahora, en Nicaragua hubo barricadas, pero hubo un ejército revolucionario que garantizaba el cumplimiento de la estrategia. Por eso te digo, no es que nosotros estemos en general contra el criterio de la insurrección. Lo que queremos es armar el criterio estratégico alrededor de que el poder lo vamos a lograr a través de la insurrección. No. Prioridad Uno: Ejército Popular, Prioridad Uno. En mi criterio, el proceso  insurreccional clásico no se va a dar en Colombia, a menos que haya un ejército popular que garantice el triunfo. Ahí sí. Pon atención, ahí sí se pueden dar insurrecciones como en Nicaragua... de acuerdo, eso si no se puede caer en esquemas. En Nicaragua se dieron insurrecciones porque estaba asegurada la estrategia. Fíjate que en Managua la insurrección fue derrotada, pero ¿para dónde se fue? Para donde estaba la guerrilla. Por eso no fracasó, si no, hubiera sido una derrota gigantesca... ¡del Coño de su madre! En Colombia todas las insurrecciones han fracasado...

Y los milicos...

A partir del momento en que el señor Landazábal le dirige una carta amenazante al movimiento popular se acabaron las expectativas. A partir de la respuesta de Belisario a esa carta nos dimos cuenta de que el camino es, en lo fundamental, el de Turbay Ayala. Su respuesta fue tonta y necesitaba dar una respuesta fuerte: ¿Quién manda en este país? Esa respuesta no se dio por el mito del golpe de Estado. Este es el caballo de batalla de los militares.

Lo que pasa es que el poder de los milicos ha venido in crescendo. En primer lugar la oligarquía colombiana sabe, y ha creado unos mecanismos hasta de parentesco tremendos con el ejército. La familia Camacho Leyva juega una tradición; la familia Landazábal tiene a Lema Henao para el recambio. Y si miras para atrás, allí están los sobrinos y los hijos entronizados, íntimamente ligados a la oligarquía. Es una clase social que incluye no sólo a la burguesía tradicional, a los latifundios, etc., que incluye también a la clase que vive del Estado. El Estado colombiano es una institución fuerte. Es tan poderosa como cualquier institución financiera. Hasta el cardenal Monseñor Vega Duque es general de la República. Es el único país de América Latina que tiene cardenal militar. Y el Papa no dice una palabra de esto. Turbay Ayala es coronel; es el único país donde todos los gerentes de empresas son tenientes o capitanes del ejército, de reserva. Y hacen entrenamientos los sábados y domingos.

Un golpe militar en Colombia se daría únicamente con el objetivo de liquidar el movimiento guerrillero, y éste es un factor imposible de lograr… o sea, que el golpe no resuelve el problema guerrillero; al contrario, le daría a la guerrilla lo que le falta.

 

Economía y mafia

La economía colombiana, entre la importación y la exportación de productos está perdiendo todos los días. Hoy la reserva que tiene Colombia, en dólares, tiene que invertirse porque si no, se le acaba al país, porque ¿de dónde van a sacar los dólares? Aún más, la política norteamericana de proteccionismo frente a la exportación de dólares por coca y marihuana, -que es de siete millones de dólares anuales-, que los Estados Unidos no quieren que esos dólares salgan de su país, y hoy hay una crisis del San Putas en Colombia, de la mafia, porque no ha podido exportar su coca.

Reagan comienza a proteger su economía hasta en esos niveles, hasta en la droga, porque sabe que son miles de millones de dólares que se escapan a su economía: algunos se escapan para Colombia, gracias a Dios porque si no, quién sabe ¡de qué estaríamos hablando aquí...! Ahora aquí la mafia es una fuerza contrarrevolucionaria armada, y con un poder económico grandísimo...

Ahora en lo que hay que ser francos es que eso ayudó a la sociedad colombiana en un sentido, el económico: lo que pasa es que los burgueses son de doble moral. El Estado colombiano se ha favorecido con miles de millones que han ingresado a la economía por ese negocio... El problema para los Estados Unidos es distinto: la coca existe por el mercado norteamericano, si no fuera así, la coca seguiría siendo simplemente el producto tradicional que utilizaban los indígenas latinoamericanos…, que no vengan ahora con cuentos. La producción expansiva de la coca en Latinoamérica se da porque hay una demanda en los Estados Unidos, hay 27 millones de norteamericanos que la consumen.

En Colombia el pueblo no se favorece con el negocio de la droga. Son nuevos sectores oligárquicos, la mafia, los que se benefician. El pueblo no se ha beneficiado en nada: al contrario, la mafia lo que ha hecho es elevar los precios de los bienes de consumo popular, porque nadie está sembrando alimentos.

El ejército es favorecedor de la exportación de drogas. Todo el mundo sabe que en Colombia y en los Estados Unidos —CIA, la DEA y hasta la madre de Reagan— todo el mundo sabe quiénes son los exportadores de coca para allá. Todos saben. Y se hacen los pendejos. Porque una acción militar hoy contra la droga, significa una acción militar contra la oligarquía colombiana. Ahora lo que les preocupa a los gringos no es la salud de su pueblo, lo que les preocupa es que esos dólares se vayan para América Latina, que no paguen impuestos, que no estén integrados legalmente al sistema ... que los integren. ¿O es que acaso los capitales de las transnacionales de dónde salieron?

Quienes producen la coca no son los oligarcas, son sectores populares. Entonces al lanzarse una acción represiva contra el tráfico, son estos sectores los afectados directamente, sin que se hayan enriquecido nunca. Producen como cualquier producto, porque le da más ganancia sembrar coca que yuca... hay un mercado grande... Ahora, de allí para adelante, ¿quién gana? La mafia que comercializa la coca, que todo el mundo sabe quiénes son... que están vinculados al Parlamento colombiano: dieron plata para la candidatura de Betancur, y para la de López Michelsen. Todo está manchado de coca.

Ya empezamos a hablar de temas prohibidos... Nosotros no hemos tenido ningún problema con la mafia. Ellos utilizaron el argumento del secuestro de esta muchacha, Nieves Ochoa, para joder al M-19, haciéndole el favor a los militares colombianos y a la oligarquía. La mafia está dispuesta a hacer el favor a los militares. Y la oligarquía cien veces porque están pensando en sus intereses estratégicos. Y cogieron como argumento al M-19. El secuestro en Colombia es una institución como lo es el ejército. Nosotros estamos secuestrando mafiosos. El 90% de los secuestros, o más, son de delito común, de hambre, de gente que no tiene otro recurso para comer. Y los mafiosos como respuesta tienen que coger una bandera política, porque están afectados. Escogieron al M-19 porque es el peligro mayor, como su bandera principal, y no fue a partir del caso de Nieves Ochoa. Siempre los mafiosos colombianos han apoyado al ejército colombiano. Lo que pasa es que ésa fue una coyuntura perfecta,  muy especial porque  era  el  mejor  momento  del M-1 9. Era el momento de desacreditarlo vinculándolo al secuestro.... pero fíjate lo contradictorio que es. Porque por un lado tratan de vincularnos al secuestro, y por otro tratan de acusarnos de estar vinculados al narcotráfico. Es una política orquestada.

 

Centroamérica y Colombia

Es muy difícil hacer comparaciones. En El Salvador se han dado unas condiciones especiales en cuanto a los factores subjetivos. O sea, el nivel de conciencia que han alcanzado las masas y la capacidad que han adquirido las vanguardias revolucionarias, gracias a la misma dinámica... Ese proceso de masas, esa insurgencia, la mentalidad militarista de los dirigentes salvadoreños, llevó las cosas al punto de no retorno. No es posible seguir manejando ese país con los mismos criterios con que se maneja la finca.

Pero lo más importante, en mi criterio, es que las vanguardias revolucionarias en El Salvador son cada vez más capaces, cada vez entienden mejor el problema, cada vez son más amplios y cada vez adquieren una mayor capacidad militar. En cuanto a la concepción militar. América Latina está llena de errores.

Hoy en El Salvador se encuentra una vieja tesis, tan vieja como la historia en cuestiones militares: concentrar fuerzas, apoyarse en el pueblo, darle continuidad a las batallas, unir la política con la concepción militar.

En Colombia, esto ha sido la larga historia de nuestro accionar. Desde hace treinta años tenemos guerrilla -desde antes que naciera Cuba-desde antes que surgieran todos estos procesos revolucionarios: Sin embargo, nosotros los colombianos seguimos pensando que esto es digno de gran orgullo. De otra parte, Colombia es un país mucho más violento que El Salvador. En 1928, se produce la matanza de las bananeras aquí y el 30 se produce la matanza de El Salvador, casi por las mismas razones. No se pueden hacer similitudes; sin embargo, hay características comunes; el enemigo es común; las condiciones de miseria son comunes; la opresión; el militarismo; todo es común.

Pero por ejemplo, la burguesía salvadoreña no ha tenido la capacidad que ha tenido la colombiana, que ha sido más inteligente por razones muy particulares. Aquí, la burguesía ha mantenido el manejo de la situación. En El Salvador, es mucho más clara la presencia de los militares en la conducción del Estado. Pero si contamos muertos, es increíble, no se pueden hacer comparaciones. Ha sido más violenta la guerra civil colombiana…,porque como decía algún escritor si Bolivia se caracteriza por los golpes militares, Colombia se caracteriza por las guerras civiles..., y cada una, además, termina con una amnistía. Mientras en El Salvador hay una ofensiva revolucionada y ya prácticamente ha sido derrotado una vez más el ejército burgués, aquí en Colombia estamos viendo un período de aparente apertura democrática. Un cambio de situación política que en El Salvador no se dio. La oligarquía colombiana piensa, y sabe que tiene que encontrar salidas políticas a todas esas crisis. No creo en cambio, que en El Salvador haya posibilidades de regresar a esa situación que Antonio Caballero describe para nuestro país “En Colombia no pasa nada”. Esto para El Salvador, no se puede afirmar ya, definitivamente.

En cambio hoy, la inmensa mayoría de los colombianos que padecen el peso de este sistema tienen que estar pensando que “en Colombia no pasa nada”. Veníamos en un proceso de ascenso del movimiento guerrillero, en un proceso rico de autocrítica de las vanguardias revolucionarias, y la oligarquía de un día para otro nos cambia la situación política y nos deja de verdad en una situación muy compleja.

En cuanto a la lucha armada hay un elemento fundamental: el triunfo de la revolución sandinista. Es la segunda revolución de América Latina que triunfa pese al balance que se hizo en los años sesenta de la lucha armada. Esa discusión larga de las formas de lucha... el Sandinismo lo mandó para la mierda. La lucha armada volvió al punto en que debía estar, como única solución frente a los problemas centrales, frente al imperialismo y a las oligarquías.

Nicaragua revivió el entusiasmo de las vanguardias por la lucha armada. Con esto no quiero decir que en El Salvador no hubiera lucha armada. La había y ya era fuerte. Entonces, hay un resurgimiento de las masas en Centroamérica. Cuando en el sur había un “bajón”en el norte había un “subón”.  Ahora, la política de Carter si tuvo algunos efectos, pero tampoco se le puede echar la culpa a él. Lo que pasa es que Carter se acercaba más a las soluciones de América Latina, a los problemas reales del pueblo latinoamericano. O sea. ¿cuál es el problema, cuál es la solución de América Latina, lucha armada o reformismo? Carter buscaba soluciones para evitar las revoluciones violentas. Buscaba alternativas, Otra cosa es que no pudiera aplicarlas. Había planteamientos positivos en los asesores de Carter. Ellos pensaban que era posible evitar la guerra civil en América Latina. ¿Es posible evitar que los Estados Unidos jueguen el papel que están cumpliendo en este momento en Centroamérica? ¿Es posible evitar el Vietnam latinoamericano, en fin de cuentas?

Yo creo que Carter se acercaba más a la solución que Reagan. Éste lo que hace es acelerar el proceso porque lo niega. Reagan se coloca en una dinámica, si se quiere, más favorable para el pueblo latinoamericano aunque sea una desgracia decirlo: porque lleva las cosas a los extremos y los extremos conducen a soluciones extremas. Y ésta es la revolución. Carter hubiera podido adormecer al pueblo latinoamericano un rato más, creando expectativas, ilusiones como Kennedy, ideales.

Ahora, en la política colombiana el cambio de gobierno de Carter a Reagan se sucede a mitad del gobierno, cuando ya estaba Turbay. A Turbay. Reagan le cae como una pepa al ojo. Reagan le daba la razón al proyecto de Turbay, según el cual este país se arreglaba a coñazos. Por eso ese proyecto pasa sin violar a nadie. A nivel de guerrilla también se sintió el cambio de Carter a Reagan. Obviamente que con Carter había posibilidades de negociar, de diálogo. En caso de que las cosas llegaran a los extremos, había mayores posibilidades. Estaba viviendo Torrijos, que era el elemento fundamental de negociación entre los extremos. Era además la única persona que podía hacer ese papel. Torrijos. No sólo por su amistad con Carter no sólo por su amistad con la guerrilla que era muy fuerte. Con nosotros era bastante fuerte esa amistad, además... su influencia política.

Con la muerte de Torrijos y la subida de Reagan se cierran mucho las posibilidades. Reagan entra pues, con el mazo dando y toda la política que tenemos encima. Para Reagan la guerrilla significa el absurdo político como lo está demostrando en El Salvador. Frente a todas las propuestas del FMLN ha demostrado una torpeza tremenda... hasta en la misma visita al Papa, políticamente hablando. A la guerrilla en El Salvador no le conviene negociar, hablando en términos claros. Porque la guerrilla salvadoreña está ganando. Cualquier negociación que se haga es una trampa como nos la hicieron a nosotros.

El envío de Tambs como embajador a Colombia es precisamente el afianzamiento de esa política frente a un gobierno como el de Belisario Betancur que en un momento determinado puede pensar que sí es posible ganarle políticamente a la guerrilla. Tambs viene aquí a convencer a los militares colombianos bueno a los militares no necesita... pero sí a Belisario. de que toda la salida es militar, de fuerza. Yo creo que la influencia de ese tipo (Tambs) va a ser nefasta en Colombia, y que se va a enfrentar al criterio personal de Belisario. Eso hay que tenerlo muy en cuenta. Pero va a encontrar un gran apoyo en los sectores militaristas y en la oligarquía colombiana que piensan con la cabeza de los militares. Además, Colombia no se escapa de la influencia de los ejércitos latinoamericanos. La misión militar de Estados Unidos en nuestro país siempre ha sido bastante fuerte. Todos los oficiales colombianos, absolutamente todos, para su ascenso necesitan pasar por un curso norteamericano, que por lo general es de acción sicológica, de tortura, de aplicación de sistemas de represión con criterios políticos; de utilización de la computadora; de la informática, con criterios modernos... Son oficiales con una mentalidad aparentemente moderna, en la técnica pero no en la política. En la política siguen siendo atrasados. Computadora ¿para qué? para localizar a la gente rápido ¿cierto? Informática ¿para qué...? ¿Para el desarrollo de la industria o de la agricultura? No, informática para mantener al ejército informado de lo que puede pensar o hacer un movimiento guerrillero, un grupo político.

Un triunfo en El Salvador —los norteamericanos saben, ellos tienen claro eso— va en contra de los intereses del imperialismo. No porque los pueblos de América Latina quieran esto, quieran ir contra los Estados Unidos, sino porque este país no lo acepta. No acepta que los pueblos sean independientes; porque nosotros estamos atados a la economía de USA. Después del triunfo, ¿están dispuestos a seguir las relaciones comerciales normales con los países, las relaciones de intercambio? Estados Unidos es una potencia, tiene posibilidades de hacerlo…, además porque ha vivido de todos los países subdesarrollados. Su riqueza ha dependido de ellos. Los norteamericanos deberían convencerse de que tienen que replantear su política exterior, hacerla más sana. Tienen que mirar con buenos ojos a América Latina, no con la voracidad de comerciantes. Los gobernantes de Estados Unidos tienen que entender que América Latina no tiene una actitud prepotente frente a ellos. El antiimperialismo no es una política para acabar con los norteamericanos, eso no es cierto, el antiimperialismo es una política contra la voracidad de las transnacionales, no contra el pueblo.

 

¿Terrorismo?

El terrorismo es la acción individual, por fuera de los criterios políticos y por fuera de las grandes aspiraciones de las masas. Terrorismo es lo que hace Reagan cuando secuestra cinco dirigentes del FMLN, ése es terrorismo. Terrorismo es lo que hace Reagan cuando asesina a Monseñor Romero en El Salvador, eso es terrorismo. Cuando la CIA asesina a Torrijos, eso es terrorismo. Cuando la CIA asesina al presidente del Ecuador, Roldós,  eso también es terrorismo. Aislados de las aspiraciones de las masas. Las organizaciones revolucionarias que luchan por el poder no necesitan el terrorismo para conseguirlo, ni para tumbar los gobiernos. Por lo contrario, el terrorismo le hace daño a las organizaciones revolucionarias.

Lo de Bitterman, por ejemplo, es muy claro. Es una acción aislada, individual, alejada de las aspiraciones del pueblo. ¿De qué le sirve al pueblo colombiano la muerte de Bitterman? Nosotros, el M-19 no tuvimos ninguna vinculación con el caso de Bitterman. Absolutamente ninguna. Esa fue una labor de... lo que pasa es que no podemos asegurar que fuera una acción de la CIA, sería estúpido también de nuestra parte. Nosotros lo que decimos es que sirvió a los intereses de la CIA.  No sabemos quién lo hizo. Definitivamente no fue el M-19. Ahora, lo de Bitterman estuvo acompañado de una gran ofensiva contraguerrillera en el sur del Caquetá y de una gran ofensiva del M-1 9 para demostrar la podredumbre del sistema colombiano. Acuérdate que con lo de Bitterman vinieron las muertes del presidente del Ecuador y de Torrijos. Era una ofensiva norteamericana contra el movimiento popular latinoamericano. Luego vino el escándalo de las armas, en las que quiso vincular al gobierno panameño. Yo creo que fue una operación montada por la CIA para desprestigiarnos.

 

Creación del hombre nuevo

De todas formas la lucha revolucionaria por su dinámica, va creando un hombre nuevo, diferente al que genera la sociedad burguesa, que es individualista, que es solitario, sin perspectivas. Que vive agobiado. Que vive frustrado. La lucha revolucionaria va generando un individuo totalmente diferente, que vive de la comunidad, del colectivismo, de su propia acción, no de la acción de los demás. Que vive del idealismo, de las cosas sanas de la vida.

Lógicamente que nosotros compartimos ese criterio. Lo que pasa es que no nos quedamos a ese nivel. Eso no se da en toda la sociedad hasta que no cambie su estructura. La concepción de los hombres no va a ser diferente mientras no se dé un cambio inmenso dentro de la misma sociedad. Creemos que el hombre nuevo sólo se dará en la medida, primero que tomemos el poder; y que empecemos a dar soluciones a los problemas centrales del pueblo, y que éste logre cambiar los criterios que la burguesía le ha implantado.

Nosotros no nos colocamos por encima de la estructura social. Esto será nefasto. Por eso tampoco nos engañamos creyendo que de la guerrilla va a salir el hombre puro. No. No pretendemos que de la guerrilla salga el hombre que va a cambiar la sociedad, y allí en ese proceso se genere un grupo de gente honesta, sincera, leal con su pueblo. Porque sobre todo en Colombia, hay problemas sociales profundos. No sólo es la desigualdad social. Es también el narcotráfico; el problema de la niñez... gravísimo... ¿qué vamos a hacer con los miles de niños que deambulan por las calles de las ciudades colombianas?

Con eso no quiero decir que la solución a las necesidades económicas va a cambiar la mentalidad de la gente. Es un proceso dialéctico. Uno incide sobre el otro. La voluntad de las masas acelerará ese proceso de transformación, los factores subjetivos acelerarán esa transformación. Pero el proceso a su vez ayudará a fortalecer sus creencias, sus aspiraciones, su moral...

Creo que hay un hombre Colombiano... el de la arepa, el de la música, el de la mamadera de gallo, el hombre audaz, el inteligente. El hombre colombiano es un tipo muy vivo, que tiene fama en el mundo por ladrón, por traficante, por bailador, por trabajador, por todas esas cosas. Eso nos da cierta dimensión. Yo creo que cada pueblo tiene eso.

Lo que pasa es que en nuestro país no ha habido lugares de expresión como sí los ha habido en otros países. Lo que tenemos es que buscarle la comunidad de intereses... y eso sólo se materializa cuando surgen los problemas que afecten al nacionalismo. Mientras tanto a nosotros ¿qué nos afecta? No tenemos guerras transnacionales, estamos metidos en problemas internos, adentro. Estamos metidos en un problema muy nacional, muy concreto, muy local si se quiere. Pero la solución económica nuestra es tan jodida que tenemos casi dos millones de colombianos viviendo en el exterior que es gravísimo, porque demuestra que la gente se va del país con una facilidad del putas.

¡Y ya no siga la joda!

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  • : La historia de Colombia ha sido la del desencuentro entre compatriotas, la del saqueo de las riquezas y la usurpación del poder por parte de la oligarquía. Esto nos ha llevado a vivir en medio de la violencia y la carencia de bienestar para las mayorías... Nos proponemos cambiar profundamente esta realidad. Destacados hombres y mujeres del M-19, junto a vigorosos movimientos sociales han luchado y siguen luchando por conseguir una sociedad justa, democrática y en Paz.
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