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18 febrero 2010 4 18 /02 /febrero /2010 21:07

 

HERMANITO

  Rene

 

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Published by Oiga Hermano, hermana
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18 febrero 2010 4 18 /02 /febrero /2010 12:37

HERMANITO

CONFERENCIA DE ESTANISLAO ZULETA  EN SANTO DOMINGO (CAUCA)

ANTES DE LA DESMOVILIZACION DEL M-19



Boliv-copia-2

Rafael Vergara

I

 

Momento y encuentro

 

Con las luces del alba despuntando entre los cerros, Estanislao Zuleta, un heterodoxo e iconoclasta filósofo colombiano, marxista inorgánico y freudiano, explorador de los laberintos del pensamiento y profesor universitario antidogmático, subió pesadamente al auto que debía conducirlo a un lugar suigeneris: Santo Domingo, Cauca "Ciudadela de la paz".

 

Salió de Cali y entre las verdes montañas, un firmamento azul intenso y limpio y múltiples retenes militares, institucionales o sorpresivos, fue poco a poco adentrándose en este mundo real maravilloso que es la Colombia de hoy. Lleno de ilusión y con 88 mil muertos flotándole en la cabeza – la dura y la fría estadística de los últimos 4 años de violencia o, si se quiere, de los años de gobierno del presidente liberal Virgilio Barco – fue rutinariamente sorprendido por un retén militar desplegado visiblemente en Tacuyo, Cauca.

 

“Ah. Va a verse con guerrilleros del M-19”, exclama con energía un joven oficial, lo reseña en el libro de “Visitantes” y lo deja seguir. Superando un nuevo y último retén, un kilómetro de tierra de nadie, una pequeñísima frontera separa dos mundos que extrañamente coexisten.

 

En la Fonda – el retén guerrillero -, otro joven de aspecto similar, más informal quizá reconoce sus canas y su larga barba blanca. Se levanta la barrera y se abre a sus ojos y sentido un campamento en tregua, la realidad de unos acuerdos suscritos con el gobierno en 1989 y que preveían concentraciones de hombres en armas con voluntad de dejarlas y reincorporarse a la vida civil.

 

Uno de los autores de esta experiencia inédita, Carlos Pizarro, comandante de la organización, lo esperaba con su Estado Mayor y doscientos guerrilleros de distinta procedencia, como distintos eran sus grados de cultura y extracción social.

 

Pese a la fuerte tensión existente entre ejército y guerrilla, el filósofo fue el primero en llegar a darle una voz de aliento a lo nuevo,  lo desconocido. El 14 de mayo de 1989, sentado en el centro de un imponente escenario natural: Los Andes, el frío, antiquísimas palmeras de cera que tocan los cielos, un riachuelo saltarín que baja del páramo y un centenar de guerrilleros de piel cobriza, negra o blanca, inició esta charla informal, que hoy, en versión libre y resumida presentamos como homenaje póstumo del quehacer de un filósofo y un universitario en una sociedad en crisis.

 

Las Precisiones

A ustedes que se embarcaron en la defensa de la paz y en la lucha por construir una democracia amplia y participativa, voy a hablarles de lo difícil que es sustentar y defender la democracia. Hay dos problemas: nuestra historia y la democracia misma.

La democracia no pertenece a la tradición de la izquierda y esto hay que decirlo francamente. La tradición nuestra ha estado determinada por el marxismo, que no es un pensamiento democrático. En sentido estricto, ideológico, Marx no lo era. Cuando Marx comentó los derechos humanos confundió la ideología individualista, sensualista, utilitaria y liberal de la época con el acontecimiento político mismo. Marx criticó una ideología que proclamó los derechos humanos como una expresión simple del egoísmo del mundo capitalista, del mundo burgués individualista, y de paso criticó esa concepción de los derechos.

Los derechos humanos, como expresión, tienen un origen: la declaración francesa y la norteamericana, que son anteriores a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU y los cuales son retomados por ésta torpemente. Así, se asimila democracia con derechos humanos, considerados son conceptualmente una misma cosa. Y esto es torpe porque la Declaración está basada en una cierta concepción  ideológica de la naturaleza humana. Se dice, por ejemplo, “Dado que todos los hombres nacen libres e iguales (...) deben tratarse con fraternidad y todos tienen derechos...” La verdad es que, pese a lo generoso, es radicalmente falso: los hombres, sinceramente, no nacen libres e iguales. Los gorriones si nacen libres e iguales; los hombres nacemos en clases y razas distintas: unos nacen con poder, otros con debilidad, mientras unos tienen la posibilidad de abusar, otros – la mayoría – son vulnerables a los abusos. Lo que parece positivo – “libres e iguales” – termina siendo negativo y restrictivo.

Es el caso de aquel principio que se maneja con gran liberalidad: “El derecho de cada cual termina donde comienza el del otro”. ¿Cuál derecho? ¿El de la propiedad? Eso era lo que le molestaba a Marx. Hablando de la propiedad, este principio es correcto, pero no se ve claro por qué mi derecho a educarme termina donde comienza el derecho del otro, o mi derecho a tener casa o salud. Ahora bien, el derecho de asociación depende de que los demás tengan ese derecho. Si no hay derecho a libre asociación o si sólo tiene derecho a existir un partido único, entonces yo en verdad no tengo ningún derecho. Es el caso también de la libertad de expresión. Si el Estado sólo quiere escuchar su propia voz y además pretende que es la voz del pueblo, la libre expresión no existe. Esa libertad es de todos o no existe. En las sociedades teocráticas existe la libertad de expresión, pero ésta es la del Imán.

Nuestra Antidemocracia


Volviendo a nuestra tradición como izquierda, Marx apuntaba a una forma de ejercicio del poder: la dictadura del proletariado, la cual, entre otras cosas, ha llegado a ser la dictadura del partido, el partido único que se confunde con el Estado. Con esa perspectiva como meta no se puede ser demócrata. Precisamente, lo que se busca es abolir la concepción burguesa de democracia. Dentro de la tradición marxista, la democracia es táctica. El uso ha sido claro: hablo de democracia y eso me da espacio para hacer política, pero cuando tome el poder cierro la posibilidad de que otros hagan política, cierro el espacio. En la tradición de izquierda, la democracia es una máscara que se pone el capitalismo, debajo de la cual se puede dar el lujo de explotar, de hacer, de dominar...

Es claro – y de ahí la dificultad -: en gran parte de las sociedades que se autodenominan “democráticas” no sólo existe una distribución aberrante de los ingresos y de la riqueza, sino toda clase de injusticias. Pero hay contiendas electorales que “legitiman” la dominación. Reducen la democracia a un mecanismo procedimental de elección de presidentes y congresos pero, en la práctica, los derechos que se consigan de poco sirven porque no se da la posibilidad de ejercerlos.

Una cosa son los derechos y otras las posibilidades. ¿De qué sirve el derecho de expresión si no existen los medios personales o colectivos para ejercerlos?

Entonces, suele confundirse la defensa de la democracia con la defensa de sociedades injustas, que se autoproclaman “democráticas”. De aquí la dificultad en defenderla.

Los enemigos: El ayer y el hoy


Ustedes se han comprometido a defender, promover y construir una  democracia ampliada, participativa y van a encontrarse con grandes dificultades, reservas y hasta hostilidades.

Clásicamente se ha combatido la democracia de dos formas, y este debate tiene ya milenios. Se la ha combatido desde el racionalismo y desde el irracionalismo.

El ejemplo del racionalismo está en Platón, que era adversario de la democracia ateniense. Si bien se trataba de una forma de gobierno extremadamente limitada, pues sólo tenían derecho a ejercerla los ciudadanos con exclusión de los esclavos, que eran la mayoría, la democracia era muy desarrollada. Durante la época de Pericles, el ciudadano ejercía su derecho: polemizaba en la plaza pública, hacía propuestas, vetaba, decidía por votación, elegía al dirigente por un período... ejercía las ventajas de la democracia. Nadie ocupa el poder por derecho propio, sólo se puede ocupar por delegación transitoria, 4,5 o 6 años y cumplido el periodo, elecciones y vuelve y juega. Reconquistar o perder el poder es el rasgo esencial, no existe el derecho propio o por sangre, nobleza, derecho de propiedad, herencia o porque se tiene la “VERDAD”.

Para Platón, a la autoridad o el poder los legitima sólo el saber, por eso propuso en la República el gobierno de los filósofos y para justificarse daba un ejemplo: el del capitán del barco. ¿Quién puede serlo? Sólo el que mejor conozca la navegación, los vientos, los mares, y las estrellas para guiarse. Esa, para él, es la autoridad legítima. Ni la elección por parte de la mayoría de la tripulación, ni un asalto al barco, ni un golpe de Estado, digamos, legitima; sólo el saber puede hacerlo. Claro, Platón se olvidaba de un pequeño e importantísimo detalle: en política no se trata solamente de lo verdadero y lo falso sino también de los intereses. Si ese señor que sabe tanto de las mareas y las estrellas y que domina los vientos tiene la particularidad de querer llevar el barco a un puerto donde sólo él y su familia hacen buenos negocios y donde la tripulación no quiere ir, su poder nunca será legítimo.

Otro elemento más: en el barco está bien que sólo haya un piloto y no que tres partidos estén disputándose el timón y sucesivamente cambiando el rumbo, porque a lo mejor se estrella el barco o no llega a ninguna parte. Si dejamos la metáfora y nos adentramos en las sociedades, el asunto se complica por aquello de los intereses encontrados, los grupos de opinión o de poder diferentes.

Me he ido a ese ejemplo tan antiguo porque la idea del saber como legitimidad está absolutamente presente hoy: las minorías son las que tienen formación, son las más ilustradas. Los opositores de la democracia, las mayorías ni siquiera saben o entienden; entienden los expertos, los ilustres, los padres de la patria, los tecnócratas... y se preguntan ¿para qué un plebiscito si el pueblo no sabe de qué está opinando? Pan y circo, a lo sumo.

No, no es una idea rara de Platón, es una corriente antidemocrática en el presente. El saber, por ejemplo – ese privilegio que “legitima” e ilumina sobre el destino de la historia y sus leyes -, no necesita estar ya en los filósofos, puede estar en el comité central de un partido o en el club de los expresidentes. Esos que tienen hoy el poder “legítimo” del saber son Platón, o los que en nombre de la ciencia del marxismo-leninismo o de la revelación, del Corán o del neoliberalismo, se colocan por encima de la sociedad y representan la antidemocracia del hoy.

Pero el asunto no queda allí, se da también una manipulación de la “verdad” o las “verdades”. ¿Cómo va a ser falso que el saber del Corán se lo dictó el arcángel San Gabriel a Mahoma en una cueva? ¿O que, como vocero del Espíritu Santo y especialista en las comunicaciones del cielo, vino a contarle a la virgen María sobre su embarazo...?

Esos, junto con los racistas o los “representantes imaginarios”, son los adversarios de la democracia.

Los “representantes imaginarios” son, por ejemplo, los representantes del ataque. El ejército se siente representante de la patria. Nadie lo ha nombrado, pero actúa en su nombre, olvidándose que la patria somos todos. Se autoproclama defensor frente al enemigo interno y eso autojustifica su acción. No son quizá peligrosos en el sentido político, pero sí en el otro sentido.

Volviendo a la legitimidad del saber y su superación, quizá lo que se necesita es que la gente aprenda por sí misma, se lance a bailar; que la gente participe, que elija nuevamente, que se equivoque; porque sólo actuando se aprende el ejercicio de la democracia, sólo bailando se aprende a bailar.

No es que se dé a la gente clases de democracia para que, ya graduada, pueda votar o pueda asociarse.

La democracia como fuerza


Hoy, más que nunca, se requiere del control del poder porque el poder sin control termina en abuso. Se necesita el control del poder político, del poder del Estado por parte de quienes lo soportan. Un control efectivo.

La democracia es para los pueblos la cátedra IN VIVO de la política, la necesidad de aprender a luchar continuamente por sus intereses y a averiguar cuáles son. La universidad de la democracia es la vida misma. La democracia es siempre un proceso en ampliación, no existe como obra terminada.

El poder necesita ser controlado y no sólo el poder político. Una persona abusa de su poder económico cuando agrede a sus empleados. Por ello, los trabajadores deben tener derecho a asociarse en un sindicato que, como tal, se convierta en un poder, en contrapeso frente al capitalista. ¿Qué obliga al capitalista a conversar con el trabajador? El temor a un paro que le pueda afectar sus ganancias, es lo que obliga a conversar con sus trabajadores, a aceptar un pliego de peticiones. La capacidad del trabajador limita la posibilidad del abuso del poder que tiene el capitalista y así en el conjunto de la sociedad.

En nuestra época, el diálogo es lo más importante, pero detrás de él tiene que haber fuerza, sin que esto signifique necesariamente violencia. No se trata que el sindicato se tome la fábrica a bala, sino que tenga como tal capacidad de agrupar la fuerza de todos los trabajadores.

La fuerza tiene muchas formas. Es muy probable que el gobierno no se siente a discutir con trece ilustres pensadores inermes, pero sí lo hace con el M-19 y ello se debe a que le reconoce algún poder.

Esto deja claro que no fue un error el proceso en que se construyó ese poder porque él dio pie a que hubiera diálogo. Y el diálogo apoyado por las masas es la fuerza y es tan decisivo o más que un poder armado.

Es que las armas no lo son todo, no hay que creer demasiado en ellas. El caso de la España y la Argentina de hoy son muy educativos al respecto. Ambos ejércitos han tratado de dar golpes de Estado y han fracasado porque han tenido toda la sociedad en contra. La capacidad de dominar a una población rechaza en forma unánime el régimen.



El diálogo como necesidad

PP
El diálogo es hoy el elemento más importante para la humanidad, estamos en el aprendizaje del diálogo.

Hace muchísimos años - 500.000 - la humanidad se encontraba también en el borde del perecer, las otras especies estaban mejor armadas y amenazaban con el aniquilamiento. Comenzó entonces el agrupamiento en tribus y, como no es instintivo en nosotros ser gregarios, la humanidad tuvo que inventar el lenguaje, las instituciones, las leyes, la prohibición del incesto, inventar el Estado porque sólo en grupo podía hacerse frente a los desafíos del medio hostil externo.

Ahora la humanidad tiene que inventar el diálogo también para sobrevivir. Ahora la destrucción no se debe sólo al medio hostil externo, ella misma se autoamenaza con las armas nucleares, con la destrucción de la naturaleza. El diálogo y la concertación son las armas de la supervivencia: o aprendemos o sucumbimos.

Si cada Estado, pongámoslo a ese nivel, en nombre de su soberanía se niega a dialogar, pone en riesgo a su población y a la humanidad.

Al nivel macro o máximo el diálogo es una condición fundamental de sobrevivencia. Pero el diálogo tiene que ser racional, ofrecerse a la argumentación, estar dispuesto, abierto a escuchar al otro; tener capacidad argumental de sustentar sus propias posiciones.


Pluralismo: Esencia de la Unidad


Si uno no está dispuesto a poner en práctica estos principios, podrá hacer pactos de no-agresión por comodidad, pero no habrá diálogo. La hipótesis de "yo tengo toda la verdad, el otro está completamente equivocado" o "no tengo nada que aprender en esta discusión", en síntesis, la subvaloración del contrario, atentan contra los principios que deben regir el diálogo, porque este impone la argumentación de que la argumentación del otro puede tener aspectos válidos nos referimos al valor educativo de la diferencia, de la pluralidad.

Una característica esencial de la mentalidad democrática, en un sentido moderno, es la aceptación del pluralismo por la sola razón de la imposibilidad de conseguir la unanimidad. Los hombres, los partidos, los grupos de intereses, piensan distinto; las gentes tienen diversas opiniones, creencias, religiones, gustos. Someternos a una sola idea o creencia produce terror absoluto, aunque por el terror es imposible someter al ser humano.

Por terror lo pueden obligar a uno a hacer cosas que uno no desea, pero hay dos cosas a las que nadie puede obligarnos: a amar y a pensar. El más horrible tirano con un aparataje terrible nos puede obligar a arrodillarnos; puede torturarnos para, a veces con éxito, lograr confesiones; puede intimidarnos con su estado de sitio para que no salgamos a la calle, pero lo que no puede hacer es obligarnos a pensar como él o a amar o dejar de amar lo que se ama. Hay un margen no tocable de la libertad. Ese límite es el que determina el fracaso del tirano; un límite no traspasable que es donde el hombre piensa, desea y ama.

Hay que aprender a amar la pluralidad y esto, reconozcámoslo, es difícil. Estamos acostumbrados a creer en nuestra idea como la única verdadera, no cuestionable no enriquecible. Estamos acostumbrados a declarar herejes o revisionistas, o cualquier cosa, al que difiere de nuestra idea. Estamos acostumbrados a pensar en términos de buenos y malos, a organizar partidos fanáticos que producen naturalmente - así como el hígado produce bilis - sus ortodoxos y sus herejes.


El ocaso de los dioses


En este sentido, la primera mitad del siglo XX fue una época catastrófica para la humanidad. Es la época de los partidos de derecha a izquierda en el poder: Hitler y Stalin; la verdad absoluta de un lado y del otro, la historia como seguridad de realización de la idea.

En la historia triunfa la raza superior o la victoria histórica será del socialismo y del proletariado. En síntesis, en la historia triunfará la verdad. Estar en contra de los que yo digo no es estar en contra mía como persona, es estar en contra de la historia y la naturaleza de las cosas, en contra - en otra época - de Dios. Es criticar o estar antagonizando contra tres enemigos terribles que al mismo tiempo lo habilitan, lo hicieron y lo dominan a uno y todo lo que existe; la Historia, la Naturaleza y Dios. Y con voceros en la tierra contra los que no caben antagonismos; porque la crítica, por ejemplo, a Stalin no es contra la persona, es contra la Historia Universal, pues él es un instrumento, voz de la historia. Esta es una de las formas más perversas de la "Identidad imaginaria".

Si quien habla es el representante de Dios, ustedes verán las dificultades que significa estar en desacuerdo con dios. Es grotesco, pero funciona. Hoy sigue siendo gravísimo enfrentarse a esos dioses, pero tienen un contrincante: la democracia, la diferencia nutriente de la igualdad. Hay que aprender que la pluralidades un enriquecimiento y que le diálogo racional es la manera efectiva y real de tratar a los hombres como iguales. Ahí es donde se aprende la noción de igualdad. Igualdad en sentido preciso no-semejanza: o uniformidad; igualdad como existencia de diferencias que no se convierten en pretextos de dominación. Diferencia de ideales, de deseos, de pensamiento, de gustos, de costumbres... Igualdad es que la diferencia no dé pie a que unos dominen a otros.

Esa igualdad es la que se produce en el diálogo racional. El diálogo con argumentos es una escuela de igualdad humana, por eso la argumentación, la demostración se hace entre iguales que se reconocen y respetan. Si a un ser se le ve como inferior se le amenaza, se le intimida o se le obliga; si se le ve como superior se le suplica, se le seduce.

Existe una gran diferencia entre aceptar porque se está de acuerdo con un argumento correcto, a aceptar por temor a que me disparen o me peguen.


La democracia se conquista a diario


Como decía al iniciar esta charla; todo poder - y esto hay que aprenderlo - si no está controlado por aquéllos sobre los que se ejerce tiende inmediatamente  al abuso de poder. Si un poder no es objetable, discutible, disputable y sustituible se identifica con el abuso de poder, es en sí un abuso - por tal no puede ser legítimo -. El abuso de poder se ejerce sobre los sectores más vulnerables de la sociedad, por eso es ahí en donde debe darse la mayor solidaridad.

Este es un tema máximo de la lucha efectiva por la democracia. Los derechos se han ido conquistando poco a poco pese a que la Declaración de los Derechos Humanos va a cumplir dos siglos. El derecho de asociación sindical fue conquistado en el siglo pasado tras largas luchas, mientras que el voto femenino se conquistó hasta este siglo. La proclamación de los derechos humanos no significa el ejercicio inmediato de los mismos, son conquistas que van creciendo, ¡Esto es la Democracia!.

A la conquista de derechos se le puede dar varios nombres: en nuestra manera de luchar por la democracia le llamamos poder popular. Cuando se conquista el derecho de asociación sindical o el derecho de organización de masas - comunas municipales, juntas de acción comunal, formas orgánicas de presión - ha crecido el poder popular: la democracia, y se ha hecho una conquista contra la miseria. La miseria no es sólo carencia de alimento, de vestido, de vivienda, de servicios... , es, además de estas carencias, impotencia para luchar con eficacia contra ellas. Impotencia es dispersión. Hay una miseria más triste que cualquier miseria cuantificable en cifras, en calorías, en carencia de agua, medicinas, en salario, en ingresos, y es esa misma miseria cuando no es vivida en forma de solidaridad sino de dispersión.

Cuando cada familia en el barrio vive su pequeña tragedia aisladamente de los otros sin que esa muchedumbre de tragedias superadas puedan dar lugar a un proyecto común, a una acción mancomunada, a un trabajo en comunidad, esa miseria de la dispersión, del aislamiento y la separación es la más triste de todas, porque es la miseria sin esperanza.


Sobre todo, la esperanza


El hombre puede estar privado de cualquier cosa menos de esperanza. Según la leyenda griega, Prometeo fue encanado al Cáucaso por haber revelado a los hombres los secretos divinos: les entregó el fuego, los metales, las artes, la agricultura; entonces los dioses, celosos de ese ser que iba a crecer tanto, lo condenaron al terrible suplicio. Sin embargo, Prometeo dice en el texto de Esquilo "No, no solamente les di lo que dicen los dioses, les di más que eso, les di algo más importante, ¡les di la esperanza!".

Y en efecto, lo que hay que vencer es la incapacidad de los pueblos por organizar la esperanza, una esperanza razonable, no el delirio de que alguien va a llegar y va a trastocar el mundo, sí una esperanza, una fuerza creciente.

La lucha por la democracia es la lucha por la fuerza creciente del pueblo, no se trata de sustitutirlo por un ejército aunque sea muy eficaz y bien intencionado, la lucha es por hacer que crezca la fuerza del pueblo mismo. Esto nos da un panorama efectivo de que en qué consiste la democracia.


La cultura es un arma poderosa


Es importante que la democracia se conceda de manera concertada, pero no es suficiente. Es valioso que se escriban leyes en libros, pero de poco valen si no existe el poder de hacerlas cumplir o si no están impresas en la mente de los hombres o el pueblo no las conoce. Tener un derecho que no se conoce es lo mismo que no tenerlo.

Así pasa en nuestro pueblo: aunque existe un personero, un procurador ante quienes quejarse de los abusos del ejército o de la policía, esto no se hace porque se desconoce la existencia o función de ese derecho. Por eso hablaba antes de la miseria más allá de las duras carencias materiales, ese aspecto triste de la miseria cuando se vive como fatalidad natural. "De malas, ¿no?", dice la gente:

"Nosotros que no tenemos más que un platito de arroz y una sopita de nada. De malas, ¿no?..." Esa es la tragedia más triste, la tragedia sin esperanza, la que no da lugar a un combate, a una lucha, a una suma de fuerzas, sino a la dispersión. Es que la resignación es una de las virtudes, menos democráticas que se haya inventado; la esperanza es todo lo contrario: la más democrática.

La democracia no es para celebrar que ya se dio. ¡No!, es para que crezca, y crece cuando se expande la cultura. Entonces la capacidad de decidir es mayor y más eficaz. Hay más capacidad de inventar, de participar, de producir organizaciones, de intervenir sobre la historia, la economía. La democracia crece en la medida que crece la cultura.


La medida de lo democrático


Las autoridades son democráticas, no por lo que está escrito en una Constitución. La Constitución, aunque lo diga, no es democrática si no encarna las actividades y los sentimientos de un pueblo y las relaciones que los pueblos tienen entre sí. El antiguo cristianismo decía, con razón, que la letra mata y que el espíritu vivifica. Pero: ¿Cuál es el espíritu de la democracia? : el pueblo en lucha de sus derechos, por los nuevos derechos. Lo demás es la letra de la democracia.

Democracia total no existe si no hay praxis constante, por eso la tarea de desarrollar la democracia es finita.

Si uno quiere saber en qué medida es democrático un país, lo que hay que investigar no es lo que la Constitución dice, lo que el sistema dice de sí mismo, sino lo que el sistema hace, es decir, de qué manera viven los ciudadanos ahí. A los individuos no se les puede juzgar por lo que dicen de sí mismos - y esto sucede en los Estados o los regímenes - cualquiera puede decir que es un genio incomprendido o un Estado democrático. Lo que se requiere saber qué genialidades hace, cuáles derechos pueden ejercer los individuos.


El error: profetizar


El debate no es un momento para llegar finalmente a la VERDAD, es una forma, un método permanente de seguir buscándola porque ella no es definitiva, no hay verdades estáticas. El marxismo nunca dijo que había verdades estáticas, pero fue deformado hasta el punto de emplearse las citas como un argumento definitivo.

-          ¿Usted por qué dice eso?

-          Lo dijo Lenin.

-          Ah perdón, disculpe, no le he dicho nada... , Lenin usado como si fuera el espíritu santo y ese señor es una persona, no "la ciencia" con saco y cachucha...


II


El que crea que Inglaterra o Francia se van a embarcar en una guerra por colonias o mercados, está loco. Eso fue cierto en 1911 pero no lo es en 1989. La definición que en el primer tomo de El Capital hace Marx del proletariado se ajusta al proletariado inglés del siglo XIX. El que describa hoy así al proletariado sueco está delirando; ese señor es, en el presente, copropietario de las empresas, tiene seis semanas al año de vacaciones y varias de ellas las disfruta en el exterior. Es que le mundo cambia, las cosas cambian...

No más textos sagrados, hay que trabajar, como en política, sobre realidades que se relacionan con situaciones humanas variables y concretas. En el marxismo algunas formulaciones fueron - son - aciertos innegables; otras, desde su formulación, fueron erróneas. Y el peor error fue el de ponerse a profetizar. Esa, definitivamente, no es una rama de la ciencia.

Lo previsible es posible donde hay leyes estables.

En astronomía se puede prever un eclipse de sol o de luna, la fecha, donde se va a ver, donde no. Esas son leyes que no son modificables con nuestras acciones, no podemos parar el sol o cambiarle sus velocidades. En la historia no hay nada por ese estilo, ahí se dan acontecimientos que tienen efectos sobre otros aspectos de la vida social y esos acontecimientos, las más de las veces, son imprevisibles.


No toda es lucha de clases


Si uno dice que las guerras están movidas por el mecanismo y las formas de la lucha de clase a nivel interno e internacional, podría equivocarse. Eso no puede decirse de las guerras modernas y actuales, ya no es así. Probablemente, no siempre, en el pasado lo fueron. Sería muy forzado decir que la guerra de Mongolia contra China fue una lucha de clases...,  Los mongoles no estaban organizados en clases, eran tribus nómadas, los chinos sí.

En algunos casos, un marxista con un análisis fino podría demostrar que se trata de una forma de la lucha de clases. Una cosa son las leyes y otra los principios especulativos para ciertos casos. Las leyes de la naturaleza, por ejemplo, no tienen excepciones. Las posibles excepciones corresponderían a leyes más complejas que las contienen: así trabaja la ciencia. Aquello de que la excepción confirma la regla es cierto, pero en las reglas estadísticas, no en las naturales que son generales y no sirven para explicar los hechos particulares, precisamente porque son de validez particular.

La historia no puede explicarse con leyes naturales.

Si caemos en esa tentación facilista y nos ponemos a explicar con esas leyes fenómenos particulares - el caso de lo que ocurre aquí en Colombia - caeríamos en el ridículo.

Es como cuando dicen que todo lo que ocurre se explica en última instancia por la economía. Si en última instancia todo se explica por la economía, ello no explica nada, termina siendo un sofisma.

En la configuración de la doctrina marxista hay aportes muy importantes, generosos; en la lucha de los trabajadores ha sido determinante de muchas conquistas.

Lo que hay que rechazar son las profecías, pues ellas no forman parte de la investigación científica. Los profetas judíos se daban el lujo de corroborar constantemente sus profecías y existían razones de peso en sus certezas. Profetizaban, por ejemplo, la caída de un gobierno corrupto e infame y como la gente les creía, ese gobierno perdía consenso, legitimidad y se derrumbaba. Así es que, gracias a la acción del profeta, ya no podía gobernar contra todo el mundo. Maquiavelo decía al respecto que él creía en los profetas armados pero cuando estaban mejor armados que sus adversarios.


El fin de la "solución definitiva" y el "entusiasmo basado"


No, nosotros no tenemos ninguna futurología histórica y además hay que partir de la base que esta defensa de la democracia nos compromete en una lucha sin las grandes ilusiones a las que estamos acostumbrados, esas ilusiones de tener una meta absoluta, que dé solución a todos los problemas.

Hoy no nos es posible seguir diciendo y diciéndonos que todo este momento político es un medio, un procedimiento táctico y que nuestra meta es la toma del poder y la nacionalización de los medios de producción, y que luego todo se resolverá por sí mismo.

Actuar con esa lógica permite tener un "entusiasmo basado", y éste es aún más grande si a él se le agrega el futuro, lo que vendrá: los dos tiempos de la historia, el antes y el después del magno acontecimiento que con el accionar táctico estamos preparando.

Antes es la prehistoria: la historia de la sociedad liberada, enredada, dominada. El después es la historia de la sociedad liberada, la solución definida, absoluta, que generará la humanidad no conflictiva.

Debo confesarles que ojalá Dios no permita que yo vea este momento, porque, en verdad, no me gustaría vivir en medio de un coro que canta la misma canción.

Ese halago de la solución definitiva no lo vamos a tener, basta con leer los acontecimientos de la historia para sustentar lo dicho. La nacionalización de los medios de producción no ha evitado caer en las garras del Fondo Monetario Internacional. Checoslovaquia, Hungría, Polonia tienen una deuda externa más grande que la nuestra.

No hay acontecimiento que parta la historia en dos. Que ese sueño no sea el motor de la lucha. Tengamos la suficiente modestia para saber que no tenemos claro el futuro, que no está organizado, planificado, programado y concretado. Que en cualquier circunstancia en que nos encontremos, luchemos a favor de los explotados, de los dominados, de los que son más vulnerables, que luchemos contra los que explotan, los que dominan, los que son más poderosos, sin que pensemos que a partir de cierto momento todo eso desaparecerá.

Luchemos porque se incremente el poder del pueblo: el económico, no sólo por su ingreso, sino también por el de su capacidad decisoria sobre el empleo de los recursos de la sociedad; por el político, es decir, el de su intervención efectiva de las decisiones que a él le conciernen; por el ideológico, el de su capacidad de producir iniciativas. Luchemos por un poder cada vez mayor para que nunca declaremos: "El pueblo ya está en el poder y ya no necesita más luchas porque estando en el poder la lucha es una perturbación y la prueba del poder popular es que yo estoy en el poder y yo soy su representante".


Hay que erradicar el maniqueísmo


Aprender a estimar y a afirmar democracia es aprender a luchar con entusiasmo, con coraje y sin la ilusión de sentirse el representante único de la verdad, la historia, el pueblo y de un poder tan auténtico y nítido que todo lo que difiera es ilegítimo.

Salir del maniqueísmo, de ese maniqueísmo que en la primera mitad del siglo costó más de cien millones de víctimas - contadas las guerras mundiales y anticoloniales, los fanatismos, los campos de concentración y las bombas atómicas -. Cien millones de victimados en nombre de la verdad absoluta, de la incapacidad para el diálogo.

Dejar atrás el maniqueísmo es una de las formas de la democracia y de los verdaderos derechos humanos, de los de todos. Sólo así se podrán hacer luchas populares, ampliadas.

Ustedes, por ejemplo, pueden luchar por el derecho de los soldados a no ser entrenados - como Pavlov entrenaba a sus perros - por repetición, hasta que dejen de pensar y su acción sea por reflejo.

Los generales creen que poniendo a los soldados a cantar el himno cuatro veces al día se van a volver patriotas. Para ser patriota hay que a prender a amar al pueblo, es decir, sufrir con sus dolores y carencias y gozar con sus logros, combatir los dolores y sus causas. Es que la patria no es sólo el territorio, es también el conjunto de los habitantes. ¡No! Por muchos rituales a la bandera y cantos del himno, si lo que hay detrás es el maniqueísmo del enemigo interno; si lo que enseña es el "complot subversivo" quiere arrebatarnos nuestras tradiciones y la identidad nacional y por tal tenemos "derecho" a destruir a los "subversivos", no estamos enseñados a ser patriotas y menos aún si esa instrucción maniquea se hace a patadas, irrespetando los derechos humanos del soldado.

Y si a ellos les están violando los derechos humanos, aunque en algún momento hayan sido "los enemigos", aunque haya habido enfrentamiento, así ellos hayan disparado contra nosotros hay que luchar por sus derechos, por un trato humano y respetuoso de sus superiores. Esto es importantísimo si, como ustedes lo han expresado, el proceso de paz no se circunscribe al M-19, sino a un movimiento que lo excede, porque es un movimiento por la paz, por la democracia.

Actuar así podría ser curativo de una de las más limitantes manías de la izquierda: el recelo grupista.

Es esa vieja historia de no apoyar la lucha de tales o cuales trabajadores que protestan por condiciones de trabajo adversas porque el sindicato pertenece al Partido Comunista o al Partido Liberal o al Conservador y yo no voy a cargarle ladrillo a otros para que tengan una victoria. ¿Y los trabajadores qué? ¿Acaso no son lo más importante?

Es que el maniqueísmo puede realizarse paralizando a unos y otros que se recelan entre sí ¿Quién es el que va a ganar aquí si la huelga es victoriosa? Ese tipo de mezquindad grupista ha sido una tragedia en la izquierda colombiana y la ha hecho importante.

Cuando se formula que todo este movimiento por la paz no es del M-19, es bueno que lo recuerden y que lo apliquen; están superando la mezquindad grupista, nunca lo olviden.


Lo que hay que tener en cuenta es lo que sirve al pueblo


Defender la democracia es luchar con permanencia por la ampliación de los poderes del pueblo. Todos los poderes: ideológicos, culturales, políticos, económicos, de capacidad organizativa, de decisión e intervención, y eso no es luchar por el capitalismo. Esto se está produciendo en muchos lugares del mundo: los trabajadores conscientes que han dejado de luchar exclusivamente por sus ingresos en los pliegos de peticiones.

Hoy - en Italia o en Suecia, por poner algún ejemplo -, cuando se hace una huelga, en ocasiones se incluyen en los pliegos de peticiones puntos no negociables: el montaje de la fábrica sobre el río tal que va a envenenarlo, dañar el ambiente de los habitantes ribereños y destruir la actividad de los pescadores. Podemos - dicen -  negociar salarios, vacaciones, horario, permisos de trabajo, pero no esa destrucción ecológica, ese atentado contra la comunidad, contra la patria.

Están yendo más allá de la lógica del capital porque les toca abandonar el proyecto y las utilidades estimadas, que es la única  lógica que los mueve independientemente de los efectos sociales.

En muchas oportunidades los trabajadores se han logrado oponer con éxito a proyectos empresariales aberrantes con criterios que son más bien éticos.

"Queremos que nuestro trabajo tenga un sentido para el pueblo - dijeron los trabajadores de Alfa Romeo -, nos oponemos a este proyecto de producir unos automóviles costosísimos, de lujo, de dos puestos, pero con el precio de un bus. Nosotros no vamos a dedicar nuestro trabajo a que los hijos de los multimillonarios ronquen por las carreteras de Italia. Estamos dispuestos a ampliar la producción de buses, pero eso - y esto no es negociable - no lo vamos a hacer aunque nos paguen bien".

Huelgas lindas, huelgas en que las luchas de los trabajadores van más allá de sus intereses inmediatos y directos, que rompen la lógica del capitalismo porque están guiadas por el interés del conjunto de la sociedad.

Es que el capitalismo se puede romper de muchas formas y los mecanismos no los inventó Lenin exclusivamente. El capitalismo es en la historia humana una época bárbara y supremamente fecunda en cuanto al desarrollo de la tecnología.

Pero esa es una época que pasará como pasó el feudalismo, lo que no sabemos es cómo ni cuándo.

Y cuando yo digo bárbaro me refiero al hecho de que los recursos humanos, materiales, naturales, se dediquen a darles utilidades a un grupo de privilegiados en vez de sostener prioritariamente la satisfacción de las necesidades del pueblo. El que niegue esta barbarie del capitalismo es que no la ha examinado.

Es posible que una democracia radical sea el capitalismo para superar esa formación histórica particular, es decir, mayor capacidad de los trabajadores y, ¿por qué no?, leyes de abolición de la herencia sobre los medios de producción: que los herede el sindicato o los trabajadores, el municipio o la nación. Esto no es imaginación mía, eso está propuesto en Suecia, una democracia avanzada con éstas y otras medidas democráticas que ya son anticapitalistas.

La dificultad en este punto radica en la configuración de la izquierda en este siglo, que desgraciadamente ha llegado a creer que el reformismo, según esta conceptualización, refuerza al régimen y se les olvida que refuerza al pueblo. En todo caso, como refuerza al régimen el reformista es un adversario.

Los soviéticos hoy con su perestroika se hacen una amarga autocrítica por estar combatiendo todo el tiempo a la social democracia como su peor enemigo, en lugar de tratarlo como aliado.

En países donde ha habido estabilidad democrática, éste comportamiento, entre otras cosas, condujo a los partidos comunistas prácticamente a su liquidación. Se opusieron sistemáticamente a las reformas y el negarse a colaborar en lo que no fuera "la revolución", los dejó al margen de la política y fueron disolviéndose. Pensemos en el Partido Comunista inglés; hoy son un puñado de hombres. El Partido Comunista francés no fue capaz de evolucionar a tiempo y las consecuencias están a la vista; eran el 30% del electorado, los otros partidos tenían que aliarse para ganarle, hoy son el 5% de los votos. El italiano cambió, se volvió un partido democrático y reformista y es el 28% del electorado.

No hay que asustarse con el término reformista, su carácter y bondad dependen de la profundidad de las reformas.


¿Qué es hoy ser revolucionario?


Para terminar, hablemos breve y sencillo de la revolución. Ella puede tener dos sentidos: el de las revoluciones francesa, soviética de 1917, china de 1949, cubana de 1959, por nombrar algunas, que son las revoluciones que estallan. Pero también puede hablarse de las que ocurren y nunca estallan y que producen transformaciones de la vida igualmente profundas o más profundas y estables.

El marxismo usa el término revolución en ambos sentidos. Un ejemplo es el de Engels, cuando dice que la revolución más importante del mundo occidental - hasta hace poco - fue la del Renacimiento. Pero el renacimiento nunca estalló, nadie lo decretó. Comenzaron los pintores a pintar distinto, la gente a pensar distinto y las sociedades a comportarse de manera diferente, y - fíjense - nunca estalló.

Entonces, no se preocupen si les señala y acusan de no ser revolucionarios. Lo que ustedes están haciendo es posibilitando que ocurra una revolución.

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7 febrero 2010 7 07 /02 /febrero /2010 19:55

HERMANITO

 

Petro.jpgRespuesta de Petro a Coronell


Por Gustavo Petro

Sábado 6 Febrero 2010
Revista Semana

Coronell, después de calificarme como victimario, afirma que mi responsabilidad penal en el tema del Palacio de Justicia finiquitó con una amnistía que me otorgaron. Tengo que decirle que no es cierto. Yo fui vinculado al expediente de la toma del Palacio de Justicia y en el proceso mismo fui separado del llamamiento a juicio que se hizo de los implicados por decisión en firme de una juez de la República después del análisis judicial de mi conducta frente a los hechos, y no por virtud de amnistía alguna, que jamás he recibido.

Y aunque acepto la tesis de la responsabilidad política en el descubrimiento de la verdad, como todo liberal o conservador debería hacerlo respecto a los hechos de violencia en que incurrieron ambos partidos, la calificación de victimario no deja de ser una calumnia.

En virtud de esa responsabilidad política, lo olvida Coronell, realice un debate hace más de cuatro años en la Cámara de Representantes sobre la toma del Palacio de Justicia y luego escribí un libro en compañía de Maureén Maya en Noviembre del 2006, titulado “Prohibido Olvidar”. Allí, como lo hice en el debate, mencione en el capítulo VI, sobre hallazgos en los procesos judiciales, que el tiro en la sien del magistrado Carlos Horacio Urán, demostraba que había sido ejecutado.

La base documental de mi libro fue la lectura completa de los cuadernillos del proceso judicial sobre el Palacio de Justicia que después se reabrió, y el libro de Ana Carrigan, “Palace of Justice”, en ese entonces no traducido al español, que di a conocer a la opinión pública y en el que se afirma de la posible ejecución de Carlos Horacio Urán fuera del Palacio. No solo divulgué por primera vez esta información, sino que personalmente la comenté con varios familiares de Carlos Horacio. Ahora Coronell me trata de oportunista, por volverlo a repetir, una vez que han sido confirmados estos hechos por las nuevas investigaciones judiciales.

Además engañado Coronell afirma una ligereza de una periodista del “Espectador” según la cual, yo dije que Carlos Horacio había sido profesor mío en el Externado. Jamás he afirmado eso. Conocí a Carlos Horacio antes de 1985 como un colaborador supremamente inteligente de Orlando Fals Borda; yo tendría 23 años para la fecha y todos trabajábamos en la conformación de la Coordinadora Nacional de Movimientos Regionales. Carlos Horacio había sido militante de la Anapo Socialista y era hombre de izquierda, por eso, y lo dije en el debate, Andrés Almarales en el momento de enviar un negociador entre los rehenes no quiso que fuera ni Gaona, ni Urán, porque suponía que por sus posiciones políticas podrían ser asesinados por el ejército, versión recogida en el libro de Carrigan y expuesta por mí en mi debate del año 2005.

No veo, por qué se me tenga que tildar de oportunista solo porque las nuevas evidencias corroboran lo que nosotros divulgamos en el año 2005 y 2006. ¿Acaso tengo que arrepentirme de lo que escribí solo porque se verifica? ¿Acaso un ex militante del M-19 no puede analizar los hechos en los que participó su movimiento buscando la verdad? ¿Acaso por ser Externadista no puedo decir que mis profesores Gaona Cruz (por quien salí a las calles a protestar y a defenderlo contra Turbay), Enrique Low Murtra, decano de mi facultad y mi profesor en Teoría Fiscal, Jesús Bejarano, mi director de mi tesis de economista, fueron asesinados?

Pero la actitud de Coronell contra mí, no deriva de su ignorancia por mi investigación, mis debates y mis libros sobre el Palacio de Justicia, sino porque me asigna haber escogido un comisionado de televisión, materia en la que él tiene interés, pero que nunca ocurrió, simplemente porque el método de selección de este comisionado no me incluye. Equivocadamente lo defendí, ante el debate suscitado por su elección, porque este señor estuvo en una lista del Polo al Concejo de Bogotá y deduje que la oposición contra él se derivaba de este hecho, pero luego públicamente exprese mi equivocación, por sentirme engañado dadas las posiciones que adoptó en la CNTV. Nuestro candidato a magistrado al Consejo Nacional Electoral, Hugo Zarrate, hombre sin tacha, fue derrotado en la elección adelantada en el Senado, ahí si por fuerzas oscuras, por dos razones: la posible compra de congresistas realizadas por Convergencia Ciudadana, y el robo de nuestra onceava curul solo tardíamente restituida por el Consejo de Estado. Con ella el Polo tendría una participación en la autoridad electoral como lo ordena la Constitución.

En cuanto a Diego Bravo, olvida Coronell que antes de conocerme a mí y cuando Diego militaba en el Partido Liberal, ya Diego y Ordoñez eran amigos. Y que como hicimos con Álvaro Gómez Hurtado en la Constituyente, no excluiremos del Estado a nadie por la razón de pensar de forma diferente a nosotros, siempre que cumpla con sus funciones constitucionales.

Gustavo Petro

Candidato Presidencial Polo Democrático

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4 febrero 2010 4 04 /02 /febrero /2010 20:13

HERMANITO

 

Por: Carlos Vicente de Roux

Febrero 02 de 2010

Al apoyar la elección de Dussán como presidente del Polo, Petro intenta organizar la casa pero le manda una señal contraproducente al voto de opinión y a los ciudadanos que rechazan las viejas prácticas políticas

Hay razones contundentes para pertenecer al Polo y permanecer en él. Son por lo menos seis. Su plataforma programática es la más progresista. Ha estado desamarrado de los grandes intereses económicos y es la fuerza política más comprometida con los derechos y necesidades de la población pobre.

Entre los grandes partidos, es el que menos ha combinado todas las formas de lucha –la farcpolítica del Polo, si la hay, es un Renault 4 al lado del Jumbo Jet de la parapolítica–. A causa de su oposición consecuente al gobierno nacional, tendría las mejores credenciales para denunciar la crisis institucional y moral en que se está sumiendo la República bajo el liderazgo del presidente Uribe. Y practica la libertad y la crítica internas.

Esta es una excelente plataforma para salir a conquistar el apoyo de los colombianos.

Gustavo Petro lo entiende perfectamente. Y aunque él no lo haya formulado así, creo que es por hacer rendir una plataforma de esa clase por lo que se ha propuesto impulsar tres aperturas. Abrir las puertas del partido a la vinculación de nuevos miembros, sobre todo de los jóvenes. Conectar al Polo con la población que rechaza la politiquería y la corrupción y con iniciativas por el rescate de la ética en el manejo de lo público. Finalmente, buscar convergencias programáticas y electorales con el centro progresista del espectro político, formado por sectores del liberalismo y los independientes.

En concordancia con eso, Petro ha tomado distancia de los sectores polistas que, por su clientelismo y su tolerancia con la corrupción, obstaculizan esas aperturas.

Sin embargo, ha tenido varios problemas. Los liberales y los independientes se han resistido a una interpartidista con el PDA para escoger un candidato de convergencia. La casa –el Polo por dentro– ha andado medio acéfalo en los últimos meses, con presidente interino y sin secretario general, desmarcado de la campaña presidencial y con las finanzas en colapso. Por último, la baja favorabilidad del gobierno distrital le crea dificultades a la apuesta presidencial del partido y a la posibilidad de que repita Alcaldía en Bogotá.

Curiosamente, en medio de la lidia con estos problemas, Gustavo le prestó atención a los consejos no desinteresados de algunos de sus colaboradores, le dio prioridad a la solución del asunto del desorden interno, y ayudó a subir a Jaime Dussán en la presidencia. La elección fue llevada a cabo por el Comité Ejecutivo Nacional el 18 de enero pasado.

Dussán representa las viejas formas de hacer política. Esa es la imagen que tiene de él el país. Ahora será la llave de Petro en la promoción de su candidatura presidencial.

La decisión es contraproducente para la candidatura y en vez de abrirlo, contribuye a que el partido se repliegue. Así perderá respaldo del voto de opinión y capacidad para conectarse con los movimientos sociales, retener a la intelectualidad democrática y atraer a los jóvenes.

Existían otros cursos de acción a disposición de Petro: proponerle al Comité Ejecutivo otro candidato para dirigir el Polo, pedirle a sus amigos que no participaran en la votación o que sufragaran en blanco… Habría sido, en cualquier caso derrotado, pero eso no hubiera sido ninguna novedad. Todo el mundo sabe que Petro tiene mayoría afuera y por eso ganó en la consulta del 27 de septiembre, aunque está en minoría –una inmensa minoría del 40 o 45%–, en los órganos de dirección del PDA, cuyas riendas controlan los clientelistas. Ahora, en vez de deslucirlo, eso forma parte de los atractivos políticos de nuestro candidato.

La elección de Jaime Dussán tiene otro aspecto preocupante. Él y sus aliados tienen la mira puesta en la candidatura presidencial de Samuel Moreno en 2014. Un desempeño electoral muy destacado de Petro en 2010 lo dejaría muy bien rankeado para el 2014 y pondría en aprietos a Samuel. No es previsible, entonces, que el nuevo presidente del Polo promueva a fondo la candidatura de Gustavo para las elecciones de mayo próximo.

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12 enero 2010 2 12 /01 /enero /2010 21:47

NUEVATRIBUNA.ES - 08.01.2010
SOCIEDAD

 

Detención de inmigrantes: un proceso plagado de irregularidades



raqueta
AGNESE MARRA

Las redadas policiales a la caza del inmigrante están a la orden del día. El último caso se produjo esta semana con la detención de 17 paraguayos . El responsable jurídico de CEAR, Arsenio García, cuenta a nuevatribuna.es cómo se lleva a cabo un proceso en el que la manipulación de la Ley se convierte en la norma.



Hace casi un año (en febrero de 2009) la embajada de Bolivia daba la voz de alarma. Su embajadora, Carmen Almendras, denunciaba las detenciones ilegales que sufrían los bolivianos especialmente en Valencia, Murcia y Madrid. El 15 de febrero las quejas de la embajada andina tomaban forma bajo un documento que presentaron policías madrileños, donde se les hacía saber que debían detener a un cupo medio de inmigrantes.

El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no tardó en negar dicha misiva. Sin embargo, las redadas policiales contra inmigrantes se han triplicado en el último año. Los métodos son más abusivos que nunca. Las fuerzas del orden eligen los lugares públicos a los que suelen acudir las víctimas. Locutorios, la salida del colegio de sus hijos, asociaciones de inmigrantes o salidas del metro, son los centros elegidos por la Policía para ‘pedir los papeles’.

El último altercado se ha producido nada más estrenar 2010. En la primera semana del año
17 paraguayos fueron detenidos en Madrid , sin documentación y fueron enviados directamente al Centro de Internamiento de Aluche. La embajada de Paraguay también dio voz de alarma, además de acusar al Gobierno español de haber infringido la Ley por no avisar a la sede diplomática paraguaya de la detención de sus compatriotas.

“No me sorprende nada”, dice Arsenio García Cores, responsable jurídico de CEAR, al conocer que ni siquiera se había avisado al país de origen de la retención de sus ciudadanos. “Después de todo lo que he visto, eso es lo de menos”. Este abogado de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, se enfrenta habitualmente a las “interpretaciones” y manipulaciones que se hace de la Ley de Extranjería y en concreto de los procesos de detención: “Lo primero que hay que tener en cuenta es que la aplicación de la Ley de Extranjería tiene mucho que ver con los intereses de cada provincia. En el tema de Extranjería hay mucho reino de taifas”, aclara el abogado.

La legalidad o no de las redadas ya bautizadas como “cazas del inmigrante” no se puede valorar fácilmente: “Solicitar la documentación a un ciudadano es totalmente legal. Si fuera habitual que todos los días la policía pidiera papeles en un mismo lugar, estas detenciones no nos sorprenderían. Pero cuando se producen en un día concreto, en un lugar no habitual, y sólo se solicita la documentación a personas que no parecen españolas, la cosa cambia. En derecho existe el criterio interpretativo de la Ley, que no sólo tiene en cuenta la literalidad de la norma sino también el contexto sociológico e histórico en el que se aplica”, explica Arsenio García.

Esta arbitrariedad y mala uva a la que se enfrentan los inmigrantes cuando les piden los papeles, es sólo el primer obstáculo que deben superar una vez que son detenidos. El primer paso es su llegada a la comisaría. En ese momento se comete las segunda ‘infracción’. Con la ley en la mano y según el artículo 53, a un ciudadano que no disponga de papeles se le debe abrir un proceso sancionador que puede derivar en diversas multas económicas (10.000 euros es la cantidad máxima) y como sanción ultimísima está la apertura de un proceso de expulsión: “Si las cosas se hicieran bien se debería valorar qué situación tiene el inmigrante, si hay un arraigo o no, si conoce el idioma y otro tipo de situaciones que pueden hacer que todo se quede en una multa”, explica para nuevatribuna.es Arsenio García.

Sin embargo, la Policía opta por el camino más rápido y sin abrir el proceso sancionador correspondiente (recordar que están detenidos por una falta administrativa, no penal) directamente inician un proceso de expulsión y le ofrecen al detenido su correspondiente abogado de oficio. En ese momento la Policía comprueba que el Centro de Internamiento (CIE) que le correspondería a la víctima tiene plazas, una vez confirmado que las tiene, al detenido le quedan 72 horas (que pasa en los calabozos de la comisaría) para conocer un futuro ya pactado.

El próximo paso es llevar al ‘infractor’ ante presencia judicial. El fiscal siempre pide que se le interne en un CIE, el abogado “a veces más listo y en muchas ocasiones muy torpe” – aclara el abogado de CEAR- intenta hacer su defensa. El juez a pesar de que debería valorar la situación del inmigrante, su sentencia acaba siendo casi una norma: “Ingresarlo en un CIE hasta que vuelva a su país”.

LA VIDA EN EL CIE: UNA ESPERA INCIERTA Y EN OCASIONES ILEGAL

“Lo primero que hay que tener en cuenta es que el CIE es como una cárcel”, comienza Arsenio García. La situación incluso puede ser peor, ya que como señala el abogado de CEAR, al menos las cárceles tiene legislación penitenciaria a la que atenerse, mientras que para los Centros de Internamiento sólo hay “cuatro articulillos que se atienen a una normativa interna”. El resultado es previsible: “Están llenos de miedo y desconfianza, el clima es de total inseguridad”, añade el letrado.

Según el responsable jurídico de CEAR los gritos y los “malos tratos velados y no tan velados” son habituales en estos centros: “Son recluidos en celdas, no hay intérpretes para aquellos que no pueden comunicarse y si hablan con alguno de nosotros enseguida les van a interrogar e incluso a amenazar”, explica Arsenio. Las brutales condiciones de vida en estos centros ya fueron retratadas el pasado mes de diciembre en un
informe elaborado por CEAR que valoraba la situación de los principales CIE españoles: “En general entran muy perdidos y muchas veces sus abogados no les dejan ni una tarjeta para que le pueda encontrar. Se quedan solos, esperando”.

Tras la reforma de la Ley de Extranjería, los inmigrantes pueden permanecer en el CIE un plazo máximo de 60 días como una medida cautelar hasta que se ejecute la orden de expulsión y regresen a su país. “El tiempo medio que suelen pasar es de 30 o 35 días”, le aseguró el director del CIE de Aluche (Madrid) al abogado de CEAR. “Es curioso que tengan un tiempo medio, porque hay casos que se pueden resolver en una semana, como los ecuatorianos, que tienen vuelos a diario y hay mucha comunicación con el país. Es cierto que con los países subsaharianos o con los asiáticos hay más problemas, pero en general creo que están más días de los que deberían”, opina García Cores.

Retomando el “reino de taifas” del que habla el responsable de CEAR, en Canarias se producen situaciones especialmente graves. Los subsaharianos que llegan a la costa en cayucos, una vez detenidos se les tramita un expediente de devolución (un trámite más rápido que el de expulsión) y se les envía a un CIE. “Las autoridades saben que no van a poder ser devueltos. No conocen su país de origen, no tienen documentación, hay menores de edad, un sinfín de situaciones que impiden que regresen a su país. A pesar de que ya conocen que no los expulsarán, los tienen detenidos hasta 60 días, a sabiendas de que no conseguirían nada”, señala el letrado, quien explica que una vez en libertad se les fleta un avión para enviarlo a la península.

La aplicación de la Ley de Extranjería en una detención a un irregular es una “maquinaria bien engrasada” y plagada de errores o como dice Arsenio García, de “lagunas legales en las que se juega como más conviene”. El responsable jurídico de CEAR opina que más allá de la legalidad a la hora de aplicar la Ley, lo que resulta más importante es mejorar la formación de los actores implicados en el proceso: “Primero tenemos que luchar contra el racismo institucional. Mucha gente que trabaja en esto es muy racista y eso no se puede permitir. En España hay que reflexionar sobre ello”, insiste García Cores. Sin embargo el abogado se plantea otra duda, y es que si el tan “efectivo engrasamiento de la máquina” no tiene que ver con otra cosa: “Yo todavía me pregunto si en un país con una economía sumergida de un 20% no le conviene mantener su cupo de ‘ilegales’. Si no quién limpiaría nuestras casas, cuidaría a nuestras familias…”.

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12 junio 2009 5 12 /06 /junio /2009 08:49

PETRO… ¡HÁGANOS SOÑAR!

Popayán, junio 11 de 2009

La mejor forma de contribuir con la consulta interna para escoger candidato presidencial del Polo (que va a ser ciudadana, amplia y abierta), es hacerla interesante. Y nada que no tensione, tiene interés. Así somos los humanos, nos gusta la competencia. Por ello he decidido, a título personal, tomar partido por la campaña de Gustavo Petro. Expongo mis razones y motivaciones.

Al mirar hacia atrás, podemos darnos cuenta que en cuatro años la situación del Polo ha cambiado. A pesar de los problemas propios de un partido en formación - complejo y diverso como el PDA -, las cosas evolucionan. Es la ley de la vida. En la anterior consulta interna Carlos Gaviria representaba lo nuevo. Antonio Navarro encarnaba la estructura partidaria. Hoy la situación, es al revés.

En el año 2006, ver a un ex–magistrado de origen liberal encabezando un proyecto de izquierda, era novedoso y atractivo. Y lo hizo muy bien. Nos trasmitió una visión de país y de futuro. Por el contrario, Navarro, formado en la mística y el idealismo del M-19, manejó un perfil pragmático. La prioridad de su programa de gobierno fueron los proyectos de vivienda y empleo. Los sueños los mandó al desván. Grave error: ¡A la gente le gusta soñar!

&&&&&&&&&&&

Ya en el 2002 Uribe había explotado los principales anhelos del pueblo colombiano. La paz y el progreso fueron sus promesas. La paz sobre la base de la derrota de la guerrilla… ¡en un año! Y el progreso, apoyado en la inversión extranjera. No ha podido cumplir ninguna de esas metas. Ni paz ni pacificación. Los resultados están a la vista: hay más pobreza, más desplazados, mayor desempleo, creciente inseguridad. Algunos se conforman con los golpes que le ha dado a la guerrilla. Claro está, para los inversionistas extranjeros y los monopolios nacionales (especialmente el sector financiero) sí que ha habido progreso. Sus arcas han engordado y están felices. Ellos no viven de sueños.   

Un buen número de colombianos están todavía con Uribe. No porque sigan soñando sino porque no quieren despertar. ¡Hay que sacudirlos y hacerlos vibrar! Este gobierno se ha ido convirtiendo en una verdadera pesadilla que el pueblo no debe soportar. He allí el papel del Polo.

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¿Cuál es nuestro sueño actual?

Salir de la horrible noche, superar la trampa en que la violencia nos metió. El conflicto armado terminó siendo una herramienta de intervención territorial del gran capital. Lo utilizan las transnacionales depredadoras. La mafia y el crimen  se alimentan de él. Los factores que lo crearon no se han resuelto, pero la vía armada los agudiza. Es un verdadero embrollo. Queremos reconciliación y paz duradera, y para obtenerlas se necesita grandeza. Uribe no la puede tener porque es parte de la trampa. Para derrotar a la guerrilla concilió con el crimen, y éste lo tiene preso del poder. Disfraza su gestión de “anti-terrorismo” y “amor de patria”, pero ese cuento se agotó. La corrupción brota por todos los poros de un gobierno descompuesto y entrampado.       

El momento requiere desprendimiento y altura política. Es lo que Petro ha propuesto desde hace rato. “Unir a la gente decente” fue su consigna. Las mayorías del Polo no lo han entendido. Ahora se le presenta la ocasión de demostrar que tenía la razón. Vamos a acompañarlo en la tarea de construir una confluencia con todos los demócratas. La preocupación de quienes representa Carlos Gaviria es la identidad de la izquierda. Piden reconocimiento y presencia del Polo, que ya se consiguió en los últimos cuatro años. Hoy se requiere más que eso.

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Sergio Fajardo, los “quíntuples”, y algunos candidatos del uribismo, tímidamente se distancian del actual jefe de Estado. No enfrentar la esencia del uribismo es parte de su apuesta. Allí es donde no nos podemos equivocar. Para impulsar la confluencia democrática no se puede dejar de ser lo que hemos sido: Petro es y representa la antítesis de Uribe. La “seguridad democrática” y la “confianza inversionista” sólo son embelecos. Demagogia pura. Pequeños y fugaces resultados que no pueden presentarse como aciertos de una política. Por ello, debemos aclarar – sin temor - que nuestra propuesta democrática, nuestra concepción de seguridad y de desarrollo integral, no tienen nada que ver con el proyecto uribista.

Gustavo Petro tiene todas las cualidades y capacidades para convertirse en un estadista de gran proyección. Debe ayudar a introducir a Colombia en el torrente imparable de transformación democrática que hoy recorre los valles y sierras latinoamericanas de toda la geografía colombiana conjuntamente con las transformaciones sociales de Latinoamérica. Su historia personal, su pensamiento político y nacionalista, su verbo, su capacidad de hacerse entender y comprender por todos los sectores sociales colombianos, su capacidad dialéctica y retórica, los méritos de haber destapado - casi solo - la olla de la “parapolítica”, su enjundia y valor sin límites, su capacidad de riesgo, su compromiso con el pueblo, su lucha por la verdad y la justicia, su anti-clientelismo declarado y vertical, todas y muchas más cualidades, lo convierten en un excelente candidato. Petro en esta campaña, estoy seguro, va ayudarnos a construir un Polo más maduro, más democrático y listo para gobernar. Después de tanto sacrificio, de tanto riesgo y tanta aventura, le ha llegado el turno estimado compañero Gustavo. Hoy le decimos con fraternidad y cariño… ¡Petro, háganos soñar! El país y el Polo se lo van a agradecer.

 

Fernando Dorado

ferdorado1@gmail.com

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1 junio 2009 1 01 /06 /junio /2009 17:07

Éste es el primer artículo de tu blog. Ha sido creado automáticamente para ayudarte a empezar con overblog. Puedes modificarlo o borrarlo vía la sección "publicar" del espacio de administración de tu blog.

Buen blogging

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