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8 julio 2011 5 08 /07 /julio /2011 10:47

     Toni Negri

Sociólogo y Filósofo italianosol

 

 

Traducción de César Altamir

Publicado en el sitio italiano UniNomade 2.0, http:// uninomade.org/riflessionispagnole/

En estas últimas semanas he estado en España por trabajo. Naturalmente he prestado atención a los "indignados", atravesado algunas plazas y campamentos y preguntado y discutido con muchos compañeros. ¿Quiénes son los "indignados"? No pretendo contar la historia, hay docenas de narraciones a las que fácilmente se puede derivar. Transcribo acá solo algunas notas.

¿Quiénes son los "indignados"?

Democracia Real Ya. Nace dos meses antes del 15 de mayo. Es una asociación de activistas informáticos, menos radical pero igualmente efectiva como los Anonymus. Ya habían aparecido contra la ley Sinde que castiga la piratería en Internet en enero de 2011 y desarrollaron una lucha contra la firma de los acuerdos entre el PP y el PSOE (derecha e izquierda), que viabilizaron esa ley, promovida además por el vice presidente estadounidense Biden. La Asociación alienta el rechazo a la votación: "¡No les votes!", y desarrolla un discurso sobre el sistema representativo español, contra el sistema bipartidista, exigiendo una nueva ley electoral proporcional dirigida a fomentar el pluralismo y la equidad.

Un segundo grupo interesante es V de vivienda. Es un movimiento de lucha por la vivienda que comenzó en 2005 ("por una vivienda digna"); se ha desarrollado principalmente a través de la red como reacción al estallido de la burbuja inmobiliaria. Han convocado a manifestaciones a través de la red produciendo verdaderos "nubes" con fuertes movilizaciones inicialmente, pero con poca incidencia e impacto político.

Un tercer movimiento es el de "hipotecados". Nacido en Barcelona, es una plataforma de ayuda mutua entre las familias e individuos que, por las hipotecas o deudas con los bancos o desalojos privados, fueron expulsados de sus hogares. Para este grupo, la búsqueda de la comunicación mediática, inclusive a través de medios oficiales, es particularmente apreciada, y el efecto de esta capacidad fue muy importante para las luchas y para la construcción de 15-M.

Un cuarto grupo está constituido por las diversas asambleas y colectivos del cognitariado urbano. Estos grupos no tienen un perfil militante consolidado, se trata esencialmente de una izquierda intelectual que genera protestas y encuentra cooperación en red, asumiendo actitudes radicalísimas contra la precariedad y la incertidumbre del trabajo, así como contra los bajos salarios. Son grupos de trabajadores inmateriales que crecieron en la crisis "dentro y contra".

Durante este último tiempo, especialmente desde abril de este año, además, se ha presentado en escena incluso una red de la "izquierda autónoma" sindical a menudo vinculada políticamente a la Izquierda Unida: Juventud sin Futuro. El nombre lo dice todo. Esta organización inicia una gran agitación, con una importante capacidad de alcanzar los grandes periódicos e intentó convocar una manifestación el 7 de abril. Es un importante prólogo porque desde el 7 de abril al 15 de mayo, el anuncio de una "gran manifestación" continuó girando de manera viral en las redes.

Además de estos movimientos, ¿cuál es la gente que se reunió el 15 de mayo en las plazas de España? Existen dos componentes principales. El primero es esencialmente la clase media empobrecida: desempleados y pequeños propietarios en crisis; profesionales que alcanzaron a despegar por cuenta propia o que fueron rechazados por las corporaciones, afectados recientemente por la crisis o acosados por las autoridades fiscales, acompañados también por los ciudadanos pobres, echados de sus apartamentos o que no han podido adquirirlos. Un segundo componente, a menudo mayoría en los campamentos, es el del cognitariado metropolitano, trabajadores informáticos y cognitivos, precarios de todos los servicios y de todo tipo de actividad inmaterial, estudiantes y jóvenes sin futuro. Algunos inmigrantes, presentes en las manifestaciones y llamados a expresarse en las Asambleas. En el movimiento son muchas las mujeres que aparecen en los debates y que dirigen la organización de los campamentos. Estos sujetos forman un movimiento que no es identitario, que no es un simple movimiento de solidaridad. Todo el mundo habla en primera persona; es un movimiento contra la crisis y la pobreza, a través de la clase media (en sentido amplio).

Indignados

Son los medios de comunicación los que imponen este nombre tomado de la cartilla de Hessel. En la imposición de este nombre, el movimiento detectó el intento de reducirlo a simple protesta moral y de relegarlo a un terreno no político (con la amenaza implícita de que si comenzaban a moverse políticamente, la represión caería sobre él). El movimiento reaccionó con un doble gesto; inmediatamente: pacífico, y, a continuación, practicando el "rechazo de la violencia", teorizado y proclamado como un "rechazo al miedo". Esto es un dato importantísimo y crucial en el establecimiento y mantenimiento del movimiento. Expresa la conciencia de que, si se tiene miedo, naturalmente se debe responder de manera violenta a la violencia; y, en ese caso, el Gobierno buscará inmediatamente responder amedrentando (mediante un gesto hobbesiano) para incitar una respuesta del movimiento, tan violenta cuanto empobrecida, para entonces legitimar su represión. La resistencia no violenta del movimiento ha llevado a una extraordinaria aceleración, a una enorme expansión (en metrópolis, ciudades, pueblos), y a su aparición como "evento" incontenible.

El lenguaje del movimiento es simple, popular pero no populista. Fue sugerido especialmente por Democracia Real, Ya: "no somos mercancías en manos de los banqueros y políticos". El lenguaje se filtró a través de las redes y de una increíble cantidad de enlaces de comunicación, sitios y foros en Facebook, Twitter, etc. Que en una democracia real el poder sea la acción que ejercitamos sobre la acción de los demás –y volver así implícita la disolución de toda autonomía de lo político– constituyó la clave del idioma del movimiento. A ello se sumó la crítica a la Constitución democrática y a los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) porque ya no coinciden con las funciones a las que fueron llamados. La dimensión pública del Estado, cuando no está atravesada por la participación de los ciudadanos, no puede seguir considerándose legítima. Bajo las actuales formas, lo público no pasa de ser una superestructura del sector privado. Se requiere un nuevo poder constituyente para la construcción de lo común. Más claramente, ¿es posible decir que el movimiento de los indignados es un movimiento radicalmente constituyente?

Éste propone un nuevo modelo de representación

De un lado, las redes; del otro, las asambleas. Partiendo de las asambleas en las plazas centrales de la ciudad se llega, a través de la red, a las asambleas locales en los barrios de la metrópoli y, a continuación, a los pueblos y ciudades pequeñas. El retorno, a su vez, es rápido y directo. La organización de base –desde la base– de las asambleas constituye, por tanto, el curso y estructura de la "democracia real" más allá de la representación. La red ofrece una temporalidad inmediata, y en la organización/difusión espacial (cuando los tiempos son más largos) las asambleas institucionalizan el movimiento.

El 15-M parece surgir de la nada. Aunque no es verdad: además del papel de los grupos, además de la aleatoriedad (latente y perversa) de la crisis, se notan en el movimiento acumulaciones, sedimentos, recomposiciones a largo plazo. Para empezar, existen grandes analogías con lo ocurrido en mayo de 2004, cuando el "movimiento contra la guerra" se rebeló contra Aznar en los días previos a las elecciones, protestando contra la atribución que se le hacía a la ETA y a los vascos de los ataques terroristas en la estación central de Madrid. También en ese caso se produjo un enorme llamado, convocado en esa época a través de los celulares, que transformó radicalmente el clima electoral y permitió el acceso de Zapatero y de los socialistas al Gobierno: la llamada "Comuna de Madrid".

A diferencia de entonces, hoy, no está presente aquella enorme tensión, aquel gran miedo, aquella violencia, que en ese momento atravesaba el movimiento. Hoy en día hay un mayor sentido de la propia fuerza, mayor madurez. En aquel momento, una vez electo, Zapatero intentó responder a las demandas del movimiento y propuso, una vez más, una hipótesis de representación política que se reveló rápidamente como una mistificación, tanto más insultante porque se trataba de una traición. Ahora no tenemos ninguna hipótesis reformista, sino más bien la conciencia de la imposibilidad de modificar el sistema. Existe la percepción (especialmente después del resultado de la desastrosa elección para los socialistas y con referencia al gran impacto abstencionista, alrededor del 50%) de que los movimientos pueden hacer y deshacer los gobiernos, pero con un imaginario cambiado, dado que ninguna hegemonía de partido –pensamos – podrá hoy corresponder al movimiento. "Nadie nos representa". El sistema constitucional está en crisis.

También se puede mostrar continuidad con referencia a las formas de organización del movimiento. En la configuración material de los campamentos se rescatan particularmente las formas de lucha de los trabajadores de Sintel, que durante meses acamparon en el centro de Madrid tras la desmovilización de su empresa. La tradición del acampe fue incorporada por las luchas obreras. Esto muestra cómo la intersección de los movimientos de hoy representa un paso esencial en la producción de las luchas de la multitud. De la misma forma que, a pesar de que las organizaciones oficiales del movimiento obrero (sindicales y partidarias) se excluyen de las manifestaciones, la tradición de las luchas obreras se incluye en el proceso y lo desarrolla.

Sólo a partir de estas notas vale la pena recordar y destacar otro elemento fundamental en este 15-M, es el "Republicanismo" implícito, el recuerdo melancólico pero radical de 1936. Es toda la historia de la España de la modernidad que se pone en juego contra una gubernamentalidad capitalista y clerical, reaccionaria y represiva, liberal y reformista, que no tiene paralelo en otros países europeos.

Dinámica organizativa

Todo esto ayuda a comprender la dinámica organizativa de este movimiento. Nace de una maduración capilar sobre una dimensión microsocial, completamente voluntarista. Hay un máximo de cooperación que no es producida por los individuos y/o grupos, sino organizada por "todos juntos". Incluso la elaboración teórica es colectiva. En las reuniones, todos tienen derecho a la palabra. El nivel de discusión es bastante discontinuo pero a menudo rico en intervenciones sustantivas pertinentes y eficaces en la propuesta. Parece increíble, pero realmente se produjeron formidables experiencias innovadoras, tanto en el terreno de la cooperación organizativa como en el de la elaboración teórica: experiencias nunca repetitivas ni burocráticas y tampoco innecesarias. Hay una madurez general que ha desarrollado habilidades: pero, sobre todo, que ha impedido contraposiciones dogmáticas y sectarias.

Quienes ya se habían organizado en grupos no fueron excluidos, sino que se implicaron en "todos juntos". No hubo necesidad de un "savoir faire"en este movimiento político particular; sólo de competencias y de capacidad para participar en un proyecto común. Los dos procesos organizativos fundamentales que se integraron fueron, por lo tanto, el de la comunicación en red (que permitió la articulación de la centralización y de la descentralización) y aquel de la intersección de los componentes sociales (que permitió la recomposición social programática del proletariado social). Teniendo en cuenta estas características de recomposición (de los movimientos y de los programas) se comprende también el espíritu constituyente que evita las amalgamas políticamente contradictorias (por ejemplo, entre los grupos y organizaciones que disputan usualmente la hegemonía unos con otros) y, por lo tanto, que no produjo enamoramientos sectarios o abstractos, puramente movimientistas. Los indignados hablan entre sí, en las asambleas o en la red, sobre el programa, las tareas conjuntas, sobre los problemas concretos a resolver. El espíritu Constituyente es el que domina aquí. El "Todos juntos", aquí se constituyó en común.

Se creó una organización de subsistencia totalmente horizontal, con su cocina y servicios de seguridad en las plazas donde se acampaba, con una centralización informativa e informática, con horarios fijos de asambleas, decisiones, actividades, comisiones, legal y médica "no a las drogas", etc.

¿Cuáles fueron los mecanismos de decisión en este movimiento?

Democracia directa, decisiones tomadas bajo formas asamblearias y breve temporalidad (cortas) en la función de representación (portavoces). Ustedes saben que tomar una decisión en estas circunstancias requiere mucho tiempo y que el proceso de toma de decisiones a menudo debe sufrir los efectos de una discusión caótica. Sin embargo, esto no impidió que, mediante la designación de los "portavoces"(cambiantes cada día), se llegara a la toma de decisiones, a su comunicación pública, con legitimidad de uso compartido y consensuado. Tanto la decisión como la discusión son depositadas, almacenadas en el sitio web del movimiento. A este proceso corresponde en paralelo una verificación en red de las decisiones tomadas. Se pone así en movimiento una estructura policéntrica de toma de decisiones y, si bien, en las asambleas la decisión requiere mucho tiempo, en las redes la verificación de la decisión es muy rápida.

Esta toma de decisiones produjo una radical novedad comparada con las experiencias más elevadas de los últimos movimientos (Seattle, Génova, etc.), en las que las decisiones colectivas difícilmente conseguían asociar la expresión exacta de los comportamientos a las urgencias del evento, aunar continuidad con extensión de la iniciativa. Para no hablar de su institucionalidad.

Como ya mencionamos, el movimiento surgió a partir de una serie de iniciativas de diversos grupos, en un período de experimentación de rápidas movilizaciones, con la repetición de actos relámpagos: finalmente, hubo, junto con las grandes manifestaciones, la decisión de acampar. Los acampes conformaron la consolidación de las modalidades asamblearias que los acompañaron y presentaron una relativa continuidad /ruptura con el modelo de las decisiones en red. Tanto más aún cuanto que en los campamentos la composición social se complica ya que además de los sujetos mencionados anteriormente, también nos encontramos con fracciones marginales del proletariado (cognitivo y no cognitivo), desempleados, migrantes, "locos" y/o "hippies", así como con algunos pequeños burgueses arruinados y desesperados. Todo esto pudo crear problemas que, si por un lado, no se pudieron resolver fácilmente, por otro, no fueron dramatizados para no romper el proceso global organizativo y de toma de decisiones. Otra prueba del "sentido común" de este movimiento.

Lo programático

Los temas programáticos debatidos en las asambleas y retomados en la circulación en la red, firmados siempre en los documentos, son básicamente los siguientes:

Trabajo precario

Se pide trabajo o ingresos para todos. La discusión no implica ideología o prevención "laborista"(los sindicatos, sea la UGT o las CO son excluidos, así como toda otra fuerza política): decir "trabajo para todos" significa decir "ingresos para todos".

El tema de la renta universal es bastante difuso. Se vuelve hegemónico cuando los trabajadores autónomos de segunda generación representan la mayoría en la  Asamblea. Pero además: reducción de la jornada de trabajo, jubilación a los 65 años, seguridad laboral y detención de los despidos, ayuda a los desempleados, etc.

Derecho a vivienda

Expropiación de viviendas no vendidas y su transferencia a un mercado de alquiler controlado. Plan para la cancelación de hipotecas, etc.

Impuestos

Crítica al fuerte trato desigual entre los trabajadores dependientes y los trabajadores independientes, por parte del fisco. Aumento del impuesto sobre las grandes fortunas y los bancos. Relanzamiento del balance fiscal. Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales hacia los llamados paraísos fiscales. Pero el debate está dirigido principalmente a los bancos, las estructuras financieras, etc. Prohibición de cualquier inyección de capital a los bancos, responsables de la crisis. Control social de los bancos.

Sanciones

democracia-real-ya.jpgSanciones por especulación y por mala praxis bancaria, etc. El concepto fundamental expresado en las reuniones es que hay una gran riqueza social, pero es expropiada por el fisco y los bancos. Las operaciones bancarias tal cual se presentan hoy en día son consideradas como usurarias frente a los pobres y prepotentes con relación a la sociedad. Se pide la generalización de la tasa Tobin también a los intercambios entre bancos nacionales e internacionales.

Sistema electoral

La solicitud de modificación de la ley electoral y de las reglas de la representación es muy fuerte y es tema de la más alta urgencia. Se entiende que el sistema bipolar español se ha vuelto intolerable y que las dos grandes fuerzas políticas son igualmente corruptas y responsables de la crisis. Se pide igualmente que el sistema electoral sea modificado cambiándose a un sistema proporcional y se lanza una propuesta de referéndum sobre este tema (500.000 firmas). Además de la libertad de los ciudadanos y la democracia participativa, no al control de Internet y abolición de la ley Sinde, generalización del método refrendario, etc.

El sistema judicial

Se considera que está completamente en manos de los políticos y banqueros, incapaz de perseguir a la corrupción y sobre todo inepto para intervenir en la corrección del déficit de la representación y extender un sentido igualitario a todo el sistema normativo. Cuando se habla de la justicia, se contrapone a la corrupción política un discurso de dignidad y no un discurso pequeño burgués moralizador, sino un fuerte sentimiento de autonomía ética y política.

Servicios comunes

Reorganización de los servicios de salud. Negociación con los sindicatos de profesores para garantizar una adecuada proporción de alumnos por aula y de grupos de apoyo escolar. Educación universitaria gratuita. Financiación pública de la investigación a fin de garantizar su independencia. Transporte público de calidad y ecológicamente sustentable. Establecimiento de redes de control local y de servicios municipales, etc. etc.

Hay algunas cuestiones que fueron evitadas en las asambleas.

En primer lugar lo "nacional", vale decir que no se enfrentaron los diferentes nacionalismos (tan habitual en el debate político español), y se habló en todos los idiomas, castellano, catalán, vasco, etc. Esto es un elemento sumamente importante en la experiencia de los acampados.

Otros temas excluidos de la discusión: Europa y, parcialmente, la guerra (en su lugar es atacado el gasto militar del Gobierno). Sin embargo, la esencia del debate sobre estos temas es muy bizarra, y corresponde todavía a la falta de información y a la fuerte ambigüedad que normalmente se escucha sobre la cuestión de Europa y la Alianza Atlántica.

¿En qué puede derivar este movimiento en una perspectiva de largo plazo?

Puede constituir un contra poder permanente y/o organizarse como poder constituyente. Es difícil predecir cuál será el camino: organizando una especie de doble poder (eventual o periódico) o desarrollando un poder constituyente que intente una penetración y transformación de las estructuras del Estado. Lo cierto es que, desde adentro de la práctica de la Plaza contra el Gobierno, aparece positivamente el proyecto de una regeneración republicana: la República contra el Estado, así como fuera vivido este proyecto en la tradición española (antes y durante la guerra civil).

En este sentido, debemos tener en cuenta que España, 30 años después del final del franquismo, todavía carece de una crítica del fascismo, carece aún de una denuncia sobre la continuidad de la derecha financiera y empresaria con el régimen de Franco. Esto significa que el movimiento, también, y sobre todo en su éxodo actual, se encuentra radicalmente a la izquierda, pero ciertamente lejos de la izquierda representada por Zapatero, cuya política siempre fue una gestión servil del capital. El 15-M no se opone a la política en general, aunque sí al sistema de partidos. Como ya se mencionó, se habla poco de Europa en los campamentos. Cuando se habla, recuerda mucho a la opacidad. Sin embargo, es particularmente evidente la necesidad de un relais europeo, de la asunción de una dimensión continental en la discusión política.

¿Qué pasará en el movimiento de corto plazo?

Hay tres posibilidades a tener en cuenta. La primera es la de la derrota por la frustración; la segunda es la de una radicalización grupal; la tercera es la de una reterritorialización estable, en los barrios, en la sociedad, con una capacidad de movilización continua. Parece que los manifestantes quieren federarse en un movimiento sociopolítico, con especificidad para cada región y una autoadministración a nivel territorial. Todos los 15 de cada mes, los grupos regionales deberán ponerse de acuerdo sobre una plataforma de reivindicaciones y un calendario de movilización.

Sin duda que habrá una continuidad del movimiento por lo menos hasta las elecciones generales del próximo año. Queda por ver si la adhesión de la población se mantendrá igualmente masiva hasta el próximo período. Esto dependerá, en parte, del comportamiento de las autoridades: si reprimen el movimiento y la solidaridad que lo caracteriza se refuerza. Sin embargo, los problemas fundamentales que permanecen abiertos en este momento son principalmente las relacionadas con la reterritorialización del movimiento y la construcción de una red europea.

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6 julio 2011 3 06 /07 /julio /2011 00:00

reaccionareacciona

 

Una crisis de verdad y muchas mentiras como respuesta

Juan Torres López*

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz titula los capítulos cuatro y cinco de su libro sobre la crisis Caída libre. El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial de forma bien significativa: «El fraude de las hipotecas» y «El gran atraco estadounidense». Me parece que lleva razón porque los engaños y las mentiras continuadas que vienen acompañando a la crisis son su principal característica.

En este texto quisiera referirme a algunas de estas mentiras, a las que me parecen más escandalosas y que más han circulado precisamente porque eran las más efectivas para lograr el fin que se pretendía divulgándolas: la desmovilización ciudadana ante el reforzamiento del poder de los de siempre. Algo que sólo se puede conseguir si se le oculta a la gente lo que de verdad sucede y si al mismo tiempo se desvía su atención de los asuntos capitales a los más intrascendentes o si se crea un clima de shock, de temor y de incertidumbre.

«ESTO ES POCA COSA, UNA SIMPLE PERTURBACIÓN FINANCIERA»

Los dirigentes y responsables políticos y económicos más poderosos trataron de quitar importancia desde el primer momento a la crisis que se venía encima. El presidente del Gobierno español negó durante largo tiempo que hubiera crisis; una desaceleración si acaso, decía. En el mes de junio de 2007, cuando ya se había empezado a mostrar la calamitosa situación de la banca hipotecaria de Estados Unidos, el subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional hablaba de «la favorable situación económica mundial» y el director gerente, el español Rodrigo Rato, afirmaba en agosto que la economía internacional hacía frente a «turbulencias en los mercados financieros» pero que «mantendrá su buena marcha». En octubre de ese mismo año el Comité Monetario y Financiero Internacional de la Junta de Gobernadores del Fondo Monetario Internacional expresaba en un comunicado que la economía mundial «continúa estando respaldada por puntales económicos sólidos» (Las referencias de estas declaraciones y de los datos que ofrezco en este texto pueden encontrarse en mi libro La crisis de las hipotecas basura. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?, 2010).

El Banco de España también difundía este tipo de opiniones. En el Informe Anual de 2007 (escrito a mediados de 2008) todavía se refería a lo ocurrido en el año analizado como un «episodio de inestabilidad financiera» y sólo señalaba «algunas incertidumbres sobre la continuidad del crecimiento de la economía» pero «en horizontes más alejados».

¿Estaban en la inopia los funcionarios mejor pagados del mundo, los economistas más reputados eran simplemente ignorantes e incompetentes o sencillamente mentían?

Seguramente sufran una mezcla de todo ello.

Como dice Joseph Stiglitz, es lógico que los banqueros centrales no hicieran un análisis realista de la situación porque sólo leen lo que les da la razón. El análisis diferente al suyo simplemente no existe para ellos. Como tampoco cuenta para los economistas pagados por las grandes empresas y los bancos (como en España ocurre con los 100 famosos que trabajan financiados por ellos en torno a FEDEA, Fundación de Estudios de Economía Aplicada), que no tienen en cuenta más que el pensamiento que les da la razón y nunca el que muestra tesis diferentes a las suyas. Es muy fácil comprobar que hay una doctrina económica oficial que se repite en los centros de poder, en las universidades y en los medios de comunicación sin dar entrada a enfoques que la pongan en cuestión. Eso es lo que explica que esos dirigentes y economistas liberales se hayan acostumbrado a mirar el mundo sólo a partir de sus postulados y que al llegar la crisis no tuvieran en cuenta a quienes, desde otro tipo de análisis más realistas, advertían del peligro.

Pero aun así es difícil creer que se trate sólo de un simple desconocimiento si se tiene en cuenta que insistían en quitar importancia a los hechos cuando esas advertencias eran ya casi un clamor generalizado.

«NADIE PUDO PREVER LA CRISIS. SE NOS ECHÓ ENCIMA DE REPENTE»

La crisis se podía prever fácilmente y se previó por muchos economistas por la sencilla razón de que no ha sido un caso aislado ni mucho menos. De 1945 a 1970, cuando había control de capitales y un claro predominio del capitalismo nacional basado en la producción de bienes y servicios, las crisis financieras se pueden contar con los dedos de una mano y sobran. Pero desde esa fecha, y sobre todo a medida en que se fueron liberalizado los mercados financieros para dar plena libertad a los movimientos de capital, las crisis financieras de todo tipo se han hecho casi una constante: los economistas Gerard Caprio y Daniela Klingebiel han contabilizado en un estudio para el Banco Mundial 117 crisis bancarias sistémicas en 93 países desde 1970 hasta 2003, y 113 episodios de estrés financieros en 17.

Muchos economistas adelantaron lo que iba a ocurrir o incluso advirtieron a sus autoridades de lo que se estaba gestando. Pero lo que ocurrió fue que éstas se cruzaron de brazos sencillamente porque lo que buscaban no era servir a los intereses públicos sino a las grandes empresas y corporaciones financieras que sólo querían cada vez más libertad de movimientos y menos control y supervisión, es decir, que las autoridades miraran a otro lado. Dos casos individuales pueden servir como prueba de lo que digo para no tener que mencionar docenas de referencias bibliográficas.

El primero es el de Brooksley Born, que fue presidenta de la Commodity Futures Trading Commission de Estados Unidos a finales de la década de 1990. Compareció numerosas veces ante el Congreso de Estados Unidos para reclamar la regulación de los llamados productos derivados (como las hipotecas basura que se iban transformando en sucesivos productos para los mercados especulativos) por considerar que estaban resultando excesivamente peligrosos para la estabilidad financiera. Pero no obtuvo nada más que negativas y votos en contra de los dirigentes económicos conservadores de las administraciones de Clinton y Bush. Era mujer y sensata y la despreciaban: «Greenspan dijo a Brooksley que ella esencialmente no sabía lo que estaba haciendo y que podía causar una crisis financiera», reconoció más tarde uno de los directivos de esa Comisión, según hemos narrado Lina Gálvez y yo en nuestro libro Desiguales. Mujeres y hombres en la crisis financiera (2010).

El segundo caso es el del gobernador del Banco de España nombrado por el Partido Popular, Jaime Caruana, y del ministro español de Economía Pedro Solbes. Ambos negaron en su momento que los problemas económicos que aparecían en el horizonte tuvieran excesiva gravedad a pesar de que, según se ha sabido después, los dos habían sido advertidos del peligro nada más y nada menos que por los inspectores del Banco de España. Es cierto que éstos no les anunciaron expresamente una crisis como la que poco después se produjo pero ¿qué otra cosa se podía esperar cuando se estaba produciendo lo que ellos denunciaban?: la «complaciente actitud del gobernador del Banco de España ante la creciente acumulación de riesgos en el sistema bancario español derivados de la anómala evolución del mercado inmobiliario nacional durante sus seis años de mandato» (El Mundo, 21 de febrero de 2011).

Curiosamente pocas semanas después de que los inspectores denunciaran ese comportamiento de Caruana, éste fue sustituido y destinado al Fondo Monetario que ya dirigía Rodrigo Rato. ¿Porque ninguno de los dos se enteraba de nada o porque ambos sabían demasiado?

«ESTAMOS DECIDIDOS (...) A ALCANZAR LAS REFORMAS NECESARIAS EN LOS SISTEMAS FINANCIEROS MUNDIALES»

La frase aparece en el documento de conclusiones de la primera reunión del G20 sobre la crisis. Parecía muy firme pero lo cierto es que también los líderes mintieron entonces cuando se mostraban tan decididos a actuar porque casi dos años y medio después las reformas necesarias brillan por su ausencia.

En aquella primera cumbre del G20 dijeron: «Las instituciones financieras deben cargar asimismo con su responsabilidad en la confusa situación actual y deberían asumir la parte que les corresponda para superarla, lo que incluye reconocer sus pérdidas, aumentar su transparencia y mejorar sus prácticas de gobierno interno y gestión del riesgo».

Un año después el propio Fondo Monetario reconocía que la mitad de las pérdidas de los bancos no habían aflorado. Tras la cumbre, y en lugar de aumentar la transparencia de la banca, las autoridades permitieron que valorase sus activos deteriorados a precio de adquisición y no al actual de mercado, lo que supone un engaño gigantesco a sus clientes y al conjunto de la sociedad. Los cambios acordados para dar algo más de solvencia al sistema bancario pero sin cambiar su modus operandi se han dejado para dentro de algunos años, si es que se llegan a adoptar; y, como todo el mundo sabe, en lugar de hacer que los bancos cargaran con su responsabilidad se adoptó el criterio de que había que salvarlos. Los líderes que dijeron a la sociedad que estaban decididos a poner fin a «la era de la irresponsabilidad», palabras de Obama, terminaron por «no tocar nada» (según una persona tan poco sospechosa como Felipe González) y dar billones de dólares y euros a los irresponsables que han terminado por endeudar a los Estados y por «incubar una nueva crisis dentro de cinco años», según el ex presidente socialista (El Economista, 28 de octubre de 2009).

En su discurso sobre el estado de la Nación de 2009 Obama afirmaba con grandilocuencia: «No podemos volver al statu quo. Tenemos que poner fin a la especulación irresponsable». Año y medio más tarde los especuladores siguen practicando terrorismo financiero (la expresión es del presidente de la Junta de Andalucía), han puesto contra las cuerdas a naciones soberanas y los organismos internacionales denuncian que de nuevo provocan en los mercados de materias primas subidas especulativas de precios que darán lugar a millones de muertes adicionales por falta de alimentos. Pero siguen campando a sus aires sin que las autoridades hagan nada para pararles definitivamente los pies.

El G20 también prometió «erradicar los paraísos fiscales», en palabras de Rodríguez Zapatero al iniciarse una de las cumbres, y «acabar con la era del secreto bancario». En lugar de hacerlos desaparecer lo que se ha conseguido es suavizar la definición más estricta de paraíso fiscal que elaboró la OCDE en 2000 mientras que el secreto bancario sigue practicándose sin problemas.

Era mentira que esos líderes estuvieran decididos a acabar con la «irresponsabilidad» de la banca, de las grandes empresas y de los especuladores. Lo que han hecho ha sido justamente lo contrario, han trabajado para ellos y el resultado está a la vista: todo sigue prácticamente igual y sus beneficios se disparan mientras que bajan los salarios y aumenta y se encarece la deuda que habrán de pagar las personas corrientes por su culpa.

«HAY QUE SALVAR A LOS BANCOS»

El origen más inmediato de la crisis y su desarrollo es bien sabido. Aprovechando la burbuja inmobiliaria y para obtener cada vez más recursos para seguir creando deuda, que es el negocio de los bancos, éstos vendían los contratos hipotecarios. Pero lo que se inició como un negocio bueno y seguro que daba rendimientos extraordinarios a inversores de todo el mundo comenzó a cambiar cuando los bancos empezaron a colocar en los mercados millones de hipotecas muy arriesgadas de personas que dejarían de poder pagar las si cambiaba a peor su situación. Cuando esto ocurrió, las iniciales hipotecas y los sucesivos productos que se iban creando a partir de ellas se convirtieron en basura financiera que arruinaba a quien hubiera invertido en ellas como les pasó a miles de bancos e inversores.

En lugar de dejar que los bancos que habían actuado irresponsablemente quebrasen, como le suele ocurrir a cualquier empresa, las autoridades cedieron a su poder y los salvaron: les proporcionaron cientos de miles de millones de euros para que resolvieran lo que decían que era un problema pasajero de liquidez y pudieran volver a ofrecer crédito a las empresas y consumidores. Pero eso era un diagnóstico equivocado o, mejor dicho, concebido sólo para hacer lo que convenía a los bancos. En realidad éstos no tenían una carencia temporal del liquidez sino que habían perdido en la ruleta financiera todas sus apuestas, estaban quebrados y el dinero que recibían de los gobiernos y los bancos centrales caería en saco roto, sólo serviría para tapar de forma parcial el agujero gigantesco que tenían y siguen teniendo, y no se destinó a financiar la creación de actividad y empleo. Eso provocó que miles de empresas cerraran y que aumentara el desempleo en todo el mundo, una situación que en España se agravó porque la falta de financiación y de demanda hizo estallar la burbuja inmobiliaria y que se perdiera gran parte del empleo que se había creado en el sector de la construcción y en actividades afines.

Cuando salvar a la banca (a los banqueros que habían provocado la crisis) no sólo resultó insuficiente sino que agravó el problema de falta de actividad y desempleo, los gobiernos no tuvieron más remedio que poner en marcha programas masivos de gasto para evitar el colapso de las economías. Con ellos se frenó su caída pero, al ser insuficientes y no estar acompañados de la recuperación del crédito bancario, ni de controles del capital especulativo, ni de las reformas financieras necesarias, no lograron que la actividad volviera a los niveles anteriores a la crisis. Es más, se provocó así un problema adicional: una nueva explosión de la deuda, es decir, un nuevo meganegocio bancario.

El incremento del gasto público para salvar a la banca, por un lado, y para evitar el colapso, por otro, añadido a la pérdida de ingresos públicos como consecuencia de la menor actividad económica, produjeron un incremento extraordinario del déficit y de la deuda pública. Los Estados recurrieron a fuentes de financiación igualmente extraordinarias.

En Estados Unidos y Reino Unido sus respectivos bancos centrales, la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra, se dispusieron enseguida a financiar a sus gobiernos, proporcionando créditos de diferentes tipos, comprando su deuda o simplemente creando más dinero. El Banco Central Europeo, dominado por tesis mucho más torpes, fundamentalistas y cómplices con los bancos privados, no lo hizo y obligó a que los gobiernos tuvieran que resolver esa circunstancia extraordinaria recurriendo a los mercados, es decir, a los mismos bancos y fondos financieros que provocaron la crisis y que, al contrario que los gobiernos, tenían barra libre en el Banco Central Europeo para disponer de liquidez. Sólo cuando la presión especulativa había hecho caer a Grecia e Irlanda, y Portugal y España estaban amenazadas en firme, decidió intervenir el Banco Central Europeo comprando deuda, aunque de forma tardía, tímida y vergonzante.

Con la abundante liquidez que recibían de los bancos centrales al 1 por ciento los bancos y los fondos especulativos pudieron disfrutar de una posición de privilegio y de poder frente a los gobiernos y eso les permitió imponerles condiciones para suscribir su deuda. Los obligaron a abandonar los programas de rescate de la economía y a que en su lugar aplicaran las medidas liberalizadoras que venían esperando conseguir desde hace años a pesar de que no tenían nada que ver con los problemas que habían originado la crisis: o se aplicaban nuevas reformas del gasto público recortando derechos sociales, del mercado de trabajo para facilitar la posición y el beneficio de las grandes empresas, de las pensiones para incentivar al máximo la presencia de los bancos y seguros privados, o de los servicios públicos para ponerlos a disposición del capital privado o no habría financiación. Y si no la daban ellos, se tendría que recurrir al Fondo Monetario que la prestaría pero con las mismas o peores condiciones.

Al final ha quedado demostrado que la idea de que era necesario salvar a los bancos para poner a salvo a la economía era otra mentira. Con ello no se iba a garantizar que se recuperase la actividad y el empleo sino sólo que se reforzara el poder financiero y político de los banqueros y los especuladores que era lo que éstos buscaban y lo que finalmente se ha conseguido. Cuando lo han recuperado con la ayuda de los gobiernos y con el dinero de la gente, han vuelto a las andadas, renovando sus ataques especulativos e imponiendo a los gobiernos nuevas medidas de reformas y sometimiento.

«PARA SALIR DE LA CRISIS Y CREAR EMPLEO HAY QUE REFORMAR EL MERCADO DE TRABAJO, LIMITAR EL GASTO PÚBLICO Y REFORMAR LAS PENSIONES»

Otro engaño que acompaña la crisis consiste en decir a la población que lo que hay que hacer para superarla es llevar a cabo las reformas orientadas a recortar los derechos sociales que se vienen realizando.

Es mentira que haya que disminuir el gasto para salir de la crisis porque los déficit y la deuda no se han producido porque los gobiernos sean unos manirrotos y el gasto social sea excesivo, como suele divulgar la opinión neoliberal predominante. En España había superávit presupuestario antes de que estallase la crisis y nuestro gasto social está casi veinte puntos por debajo de la media de los países de nuestro entorno. Es al revés, para salir de la crisis hace falta más demanda, más capital social y más gasto orientados, eso sí, con equidad y hacia una actividad económica y un modo de vida sostenibles.

Es también mentira que la reforma laboral que se aprobó siguiendo las propuestas de la gran patronal y la banca sea conveniente para disminuir el paro y salir de la crisis.

Puede ser que a una empresa en concreto le convenga que el coste del trabajo (salario y cotizaciones sociales) sea más reducido. Pero para todas las empresas en su conjunto la caída de la masa salarial es perjudicial porque el salario se transforma prácticamente en su totalidad en demanda para las empresas, de modo que cuanto menor sea menos ventas y menos beneficios tendrán.

A diferencia de lo que sostienen los economistas neoliberales financiados por la banca y la gran empresa, es mucho más razonable asumir que por mucha reforma laboral que se haga para abaratar el despido o para facilitar la negociación a las empresas o la contratación, si las empresas no disfrutan de demanda, si no venden lo que producen porque no hay poder adquisitivo suficiente, no crearán empleo alguno. Las grandes empresas pueden encontrar demanda en mercados internacionales y por eso apuestan por bajar la masa salarial en España pero las pequeñas y medianas (que son las que crean prácticamente la totalidad del empleo) resultan en realidad perjudicadas cuando se beneficia a las grandes con este tipo de reformas porque ellas necesitan un amplio mercado interno para salir adelante.

Además es mentira que el problema del empleo en España esté en el mercado de trabajo. Está en el modelo de crecimiento, en el predominio de actividades de bajo valor añadido y dependiente, en el tamaño tan reducido de las empresas como consecuencia del gran poder que tienen las más grandes que operan preferentemente en mercados globales, en la falta de formación de gran parte de la población y en la escasez de capital social que pueda dinamizar la formación y la innovación y que permita competir por una vía diferente a la de abaratar la mano de obra, en la gran oligopolización de los mercados, o en el excesivo poder político de la banca que le permite imponer condiciones favorables a sus beneficios pero letales para la creación de riqueza productiva, entre otros factores. Los problemas que hay que plantear para poder crear empleo son éstos y no los del coste salarial o del despido.

También se ha aprovechado la situación de amenaza de los mercados para sacar adelante nuevos recortes en el sistema público de pensiones, siempre con el objetivo de disminuir su poder adquisitivo y así hacer más necesario el ahorro privado que controlan los bancos.

Detrás de los argumentos que de forma habitual oímos para recortar las pensiones hay también numerosas mentiras que se quieren convertir en verdades sólo a base de repetirlas.

Es cierto que el gasto público en pensiones aumenta normalmente a medida que envejece la población porque depende del número de pensionistas, que suele ser mayor cuanto mayor sea la longevidad de la población, y de la cuantía de la pensión que reciban, lo que suele venir de la mano del desarrollo social. Pero también ocurre, aunque esto se lo suelen callar quienes difunden el alarmismo demográfico, que a medida que se va dando este proceso de desarrollo aumenta también la productividad, de modo que un volumen de personas empleadas cada vez menos numeroso puede sostener con su actividad a mayor número de personas inactivas.

Se engaña a la gente cuando en lugar de contemplar esas dos circunstancias de manera conjunta (aumento del gasto y de la productividad) se insiste en la primera como el origen de un futuro desastre financiero afirmando que el envejecimiento continuado de la población hará que llegue un momento (ahora dicen que en torno a 2050) en el que el gasto público en pensiones (dado el número de pensionistas y la «generosidad» de nuestras pensiones) será insoportable, deduciendo entonces que no queda más remedio que empezar ya a reducir la cuantía de la pensión (ampliando el periodo de cálculo) y el número de pensionistas (aumentando la edad de jubilación).

Se miente porque, si de verdad se quisiera garantizar el equilibrio financiero del sistema público de pensiones, que depende tanto de sus gastos y de sus ingresos, no se deberían poner sobre la mesa sólo propuestas para la reducción de los gastos sino también otras dirigidas a incrementar los ingresos del sistema. Lo lógico sería hablar también de los factores de los que dependen estos últimos: cómo aumentar el empleo y sobre todo el de la población femenina, cómo aumentar el peso de los salarios en la renta total para que así haya más capacidad de aportar cotizaciones sociales, o cómo incrementar la productividad. O incluso, aunque es un mecanismo de financiación de las pensiones públicas a mi juicio menos adecuado, cómo mejorar el sistema fiscal para hacer ingresos al sistema por la vía de los Presupuestos Generales del Estado.

SE MERECEN QUE LES DIGAMOS ¡BASTA!

Todas éstas no son las únicas mentiras. Las autoridades y los financieros mintieron antes de la crisis cuando afirmaban que los mercados serían capaces por sí solos de hacer frente a cualquier riesgo financiero. Mintieron las agencias de calificación al calificar como buenas las hipotecas basura que difundían sus clientes. Mienten los líderes políticos y los economistas que trabajan financiados por la banca y las grandes empresas cuando dicen que hay que privatizar las cajas de ahorros para salvarlas, cuando han sido los bancos privados los causantes de la crisis y lo que hay que hacer, por el contrario, es disponer de una banca pública que no reproduzca sus irresponsabilidades. Mienten los que no han acertado nunca haciendo previsiones ni adelantándose a la crisis y ahora nos dicen que saben lo que pasará con las pensiones dentro de cincuenta años o lo que hay que hacer para salir de ella. Mienten sin parar.

Pero no han sido sólo los poderosos los que han engañado. Se han engañado también a sí mismas todas las personas que permanecen impasibles frente a tanta mentira creyendo que sólo se trata de un incidente, de una mala noche en una mala posada, del que nos sacarán los gobiernos como lo han hecho en otras ocasiones porque, al fin y al cabo, nunca pasa nada y siempre se termina volviendo a vivir como antes. Pueden cerrar los ojos y seguir engañándose pensando que a ellas no les va a afectar o que sus problemas se solucionarán pronto. Pero más les vale ser realistas y darse cuenta de que tienen que reaccionar porque lo que ocurre es que se nos está viniendo encima el edificio que ingenuamente creímos que era confortable y seguro. Vienen a por todos nosotros y no van a parar hasta que lo tengan todo si no les hacemos frente.

Las mentiras y el fraude están claros así que lo que conviene hacer también lo está: dar la vuelta a lo que nos vienen diciendo. Es decir, frenar el poder político de la banca impidiendo que acumule privilegios económicos y que se adueñe de medios de comunicación y de universidades. Hay que poner firmes a los banqueros y someterlos al poder representativo, es urgente someter las finanzas a la voluntad ciudadana y a las necesidades sociales, primar la creación sostenible de riqueza tasando las transacciones financieras y controlando los movimientos especulativos del capital, imponer principios imperativos de justicia fiscal global y someter todas las decisiones económicas al debate social auténticamente democrático y participativo. Hemos de reclamar que se investigue el comportamiento y la responsabilidad de los banqueros que produjeron la crisis y que engañaron a miles de clientes y el de las autoridades, como el mencionado Caruana, que ocultaron lo que se gestaba y permitieron que la economía se viniera abajo para que los bancos y las grandes empresas siguieran saliendo a flote. Hay que impedir que miles de familias sigan perdiendo sus casas y sus patrimonios por la avaricia y los engaños de la banca y hay que poner fin a las políticas de recortes de derechos porque no es verdad que nos vayan a sacar del hoyo donde nos han metido los multimillonarios y los grandes capitales, sino que nos van a hundir más aún. Hay que salir a la calle a reclamar justicia y poner fin a tanta mentira.

Aún está usted a tiempo. ¡No se deje engañar más y reaccione de una vez

*Juan Torres López es doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla. En la Universidad de Málaga ha sido director de Departamento, vicedecano en dos ocasiones, decano de la Facultad de Derecho y vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado. Ha ocupado también el cargo de secretario general de Universidades e Investigación de la Junta de Andalucía. Es miembro del Consejo Científico de ATTAC España. Sobre la crisis actual ha escrito los libros Desiguales. Mujeres y hombres en la crisis financiera, con Lina Gálvez Muñoz, y La crisis de las hipotecas basura. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?, y más de un centenar de artículos descubriendo y divulgando sus entresijos. Además de publicar otros libros y numerosos artículos científicos y de divulgación y análisis político, ha impartido clases y ha dictado conferencias en diversas universidades e instituciones y colabora de forma habitual con sindicatos y organizaciones sociales y políticas de todo tipo.

Blog. Ganas de escribir: www.juantorreslopez.com

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5 julio 2011 2 05 /07 /julio /2011 23:59
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5 julio 2011 2 05 /07 /julio /2011 07:22
 
REVELADOR DOCUMENTAL
El film, elaborado por dos periodistas griegos, busca las causas de la crisis de la deuda en Grecia y propone soluciones. Pinche aquí para ver el documental con subtítulos en español.
 
 
 
 
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4 julio 2011 1 04 /07 /julio /2011 23:15

 

reacciona 

Reaccionar para avanzar

*Baltasar Garzón

Alguien ha dicho que nos ha tocado vivir los tiempos de la vergüenza, la mediocridad y la renuncia.

VERGÜENZA por el abandono de unos principios que nos deberían ayudar a afrontar y superar los retos de una crisis económica fabricada por un capitalismo rampante, prototipo de la corrupción política y económica alineada con la libre evolución de los mercados y la incompetencia de unos líderes políticos y responsables económicos más atentos al aprovechamiento personal y corporativo que al servicio público y progreso social al que, respectivamente, se deben.

MEDIOCRIDAD, porque se ha desarrollado una visión alicorta de la situación política, social y económica en la que todos tratan de destruirse escupiéndose necedades a la cara, pero olvidando tomar decisiones consensuadas en beneficio de los ciudadanos. El interés inmediato es el interés del poder, pero sin una idea clara de qué hacer con él más allá de la simple detentación del mismo.

RENUNCIA, porque, culpablemente, todos, en un escenario de corresponsabilidad, estamos consintiendo y propiciando esa situación sin desarrollar una exigencia firme, sosegada y definitiva de rendición de cuentas a la sociedad y sin participar para que la situación cambie. Se ha cedido de forma definitiva a la acción de los que siempre detentan el poder real en una sociedad galvanizada y adormecida a la que cada vez más se le restringe el protagonismo en la esfera de los acontecimientos que la afectan y marcan su destino. El conformismo ante lo inevitable se ha convertido en la regla, cuando en realidad debería ser esa misma sociedad civil la que quebrara la inercia impuesta arteramente por los partidarios de que la situación no cambie.

Los falsos líderes, a imagen de los exaltados telepredicadores que vociferan en los canales de la televisión por cable, aparecen como salvadores de las conciencias de esa sociedad sumisa, sometida al encanto del insulto y la vaciedad.

Frente a todo esto es preciso REACCIONAR y llamar a las cosas por su nombre.

¿QUÉ LE PASA A LA SOCIEDAD CIVIL ESPAÑOLA QUE NI SIENTE NI PADECE?

Parece que en lo único que nos ponemos de acuerdo es en el tipo de reality show que veremos por las noches.

A lo largo de los días en España y fuera de nuestras fronteras se producen muchos acontecimientos que, cada uno por sí solo debieran hacer estallar las conciencias de los ciudadanos más indiferentes.

Son noticias que hablan de muertes masivas, de violencia institucional, de masacres de niños, de violaciones sistemáticas de derechos humanos de cientos de miles de personas.

Sin embargo, estas noticias al poco tiempo no son siquiera recordadas. Otros muertos, otros atropellos y múltiples despropósitos internacionales ocupan su lugar y como siempre la gran masa permanecerá indiferente.

Hace unas semanas leía en La Vanguardia una serie de artículos, publicados por el periodista Martín de Pozuelo, que desvelaban para el gran público que, según los últimos estudios de los grupos que están peleando porque no desaparezca la atención sobre la memoria histórica de las víctimas de los crímenes franquistas, las desapariciones forzadas de personas estarían próximas a las trescientas mil personas. También asistí con sorpresa a la desaparición de un buen canal de televisión como es CNN+ en diciembre de 2010 y a su sustitución por Gran hermano 24 horas y después por otro programa de menor nivel intelectual. Estas dos noticias, por diferentes razones, deberían hacer estallar las conciencias de las personas con un mínimo de compromiso social. Sin embargo, cuesta trabajo encontrar a quienes las hayan leído y asimilado para reaccionar.

Por otra parte asistimos escandalizados y perplejos a la serie de noticias relacionadas con un prominente político italiano y sus supuestas acciones libertinas y soeces, ejecutadas con claro abuso de su posición política, y no pasa nada. Un poco de caída electoral, pero si el control mediático es adecuado incluso la situación se torna favorable al personaje.

Estas y otras anécdotas demuestran el desinterés de la sociedad en general y de los jóvenes en particular por cosas que realmente merecen la pena y por la regeneración democrática de la sociedad.

VIVIMOS EN EL INSTANTE

Todo esto y mucho más acontecen en un momento. Es la disección del instante en el que el núcleo del problema es extraído del baúl del olvido y de la indiferencia. Y esa realidad, que debería generar debates muy serios y conclusiones determinantes para el cambio, se convierte en anécdota o comentario de tertulia de los más comprometidos. Los demás, ni caso.

Por desgracia la capacidad de indignación, motor de la capacidad para reaccionar, está vacía. El nivel de adormecimiento es muy peligroso porque conduce al desinterés más absoluto por lo público y por lo solidario. Nada es mío y, por tanto, nada tengo que hacer por mejorarlo.   Por ejemplo, en el ámbito de la corrupción. La corrupción como fenómeno que genera injusticia y desigualdad entre los ciudadanos debería levantar océanos de protestas y rechazo frente a quienes deberían ofrecer respuestas para erradicar esas prácticas torticeras en una sociedad y no lo hacen. Por el contrario en España todo es diferente, la situación se torna peculiar porque no da miedo ser corrupto, incluso se festeja al que lo es, lo que preocupa y desfavorece es que te descubran.

«Sabemos[1] de casos de flagrante corrupción en los que se han visto envueltos ciertos políticos (de primer nivel local, autonómico y nacional en España) cuyos apoyo electoral y apreciación política no se han visto afectados por semejante conducta. Más bien al contrario. Incomprensiblemente, las máquinas propagandísticas (y los mecanismos de manipulación mediáticos) de los partidos, o de algunos de ellos, anestesian la memoria de los ciudadanos para conseguir el olvido o, al menos, la condescendencia ante la promesa de que determinados hechos no volverán a producirse y que la limpieza y la pureza de la gestión serán en el futuro la norma». Pero no es verdad, lo cierto es que actúan con trampa para captar el voto y desprecian al ciudadano crédulo y acrítico que consiente en el engaño porque es más cómodo hacerlo que enfrentarse y denunciar esas prácticas.

Es ese conformismo culpable, el que ha hecho que «la ética[2] en la gestión pública sea considerada hoy día por muchos como una monserga moralista que ni siquiera los más puros se plantean (porque) si lo hacen serán tachados de románticos trasnochados o utópicos impenitentes. La corrupción, especialmente la ideológica, ha penetrado en las mentes de muchos y asistimos impávidos a una especie de aniquilación moral controlada por algunos medios de comunicación, económicos y políticos que nos hacen olvidar la esencia del compromiso y de la responsabilidad como bases del sistema democrático».

VER, OÍR Y CALLAR

Esto, necesariamente, tiene que cambiar, este consentimiento indiferente tiene que revertir, en especial en los jóvenes, en un compromiso militante frente a la corrupción. La sociedad, con independencia del signo político que ostenten quienes incurren en estos comportamientos, debe denunciarlos y expulsarlos de la representación que pretenden, porque un corrupto no representa a nadie más que a su propia indignidad. Los ciudadanos tenemos que reivindicar el espacio que algunos formadores de opinión, debidamente asalariados por aquéllos, han ocupado, usurpando el lugar que nos corresponde. No podemos renunciar a conseguir que los líderes y los representantes populares abandonen la demagogia y la mentira a cambio de permanecer en un puesto que honesta y democráticamente no les corresponde desde el momento en el que quebrantan el acuerdo con el ciudadano sellado en una elección democrática. Consentir que esto permanezca y asistir impasibles, una o mil veces más, a los discursos fatuos que justifican este estado de cosas nos embrutece como personas y nos descalifica como miembros de una comunidad democrática que responde y se mide de unos principios opuestos al aprovechamiento: la desidia, la inmoralidad y el oportunismo.

Yo propongo a todos los partidos políticos concurrentes a las próximas elecciones, más allá de la suscripción de códigos éticos, que no hagan buena la frase de un ex presidente español cuando decía a un candidato novel que le sugería no hacer tantas promesas electorales: «Las promesas en campaña electoral se hacen para no cumplirlas»; un lema electoral común: «No mentiremos a los ciudadanos», «No prometeremos nada que no cumplamos», «No jugaremos con la necesidad y la esperanza del pueblo», «No subastaremos sus sentimientos y legítimas aspiraciones», y también, por qué no, les haría una petición: «Hagan que los ciudadanos españoles crean en la política».

Y a los miembros más veteranos de esta sociedad del siglo XXI les pido y casi les exijo que dejen de estar mediatizados por el miedo, la timidez, la trivialidad de los compromisos sociales, por las falsedades religiosas, por las actitudes pasivas que nos asemejan a una especie de avestruz humana que esconde la cabeza debajo del forro de la chaqueta y que se tapa los oídos y los ojos para no vivir lo que ocurre ante nuestros ojos, siguiendo el lema de «ver, oír y callar».

Este ejemplo es nefasto para las generaciones más jóvenes. Si hemos contribuido a crear espacios en los que la responsabilidad y el compromiso son inexistentes y a que las expectativas de futuro sean más bien escasas, pongámonos las pilas y hagamos algo para corregirlo y resucitar el interés por lo público, por lo social y por lo político.

Me dan igual la profesión o el empleo del sujeto, pero siempre existirán categorías de personas: unos, los que sobreviven; otros, los que viven del esfuerzo de los demás; otros, los que se esfuerzan, y por último aquellos que simplemente son espectadores. Con ser malos los que se aprovechan de los demás, estos últimos (los espectadores) son los más perversos porque para ellos todo acontece como en una película. Pagan su entrada y ello les da derecho a un sitio preferente para disfrutar del espectáculo y criticarlo, pero sin participar en él; cuando termina la representación, se marchan a su casa en su cómodo vehículo y continúan viviendo en el magma amorfo y vacío de una prosperidad diseñada por hábiles manos que todo lo mueven, que todo lo saben y que todo lo controlan.

Por desgracia en el mundo occidental actual hay demasiados espectadores y pocos protagonistas. Vivimos en una sociedad epidérmica preñada de superficialidad en la que a quienes se comprometen y pelean por mejorar y cambiar las cosas se los persigue y aniquila.

Como decía antes, es indiferente la profesión, pero me preocupa profundamente la moda generalizada en determinados medios de comunicación que se impone por momentos, y en la que el insulto y la descalificación son gratuitos y abundantes en detrimento del diálogo, el respeto y la discrepancia. Debería indignarnos cada vez más la proliferación de cadenas con apoyos políticos y empresariales claramente definidos, cuyos programas de televisión basan el éxito en atemorizar y amedrentar a la ciudadanía diciendo a la mitad de España que la otra mitad está formada por una banda de cabrones egoístas e incompetentes. Para hacerlo tan sólo cuentan con el argumento del grito y la expresión soez, y con ello faltan a la más elemental ética y al respeto a la diferencia que deben revestir la convivencia democrática.

Otra cosa que nos debería preocupar seriamente es la despreocupación por que los jóvenes y los niños conozcan desde las escuelas los hechos históricos determinantes que acontecieron en España y que durante más de cuarenta años se ocultaron. En todos los países democráticos que conozco y que han tenido un periodo dominado por la represión y la dictadura se han hecho esfuerzos para contarlo y explicarlo en los planes de enseñanza; como también se ha intentado dar una respuesta desde la justicia. Aquí setenta y cinco años después todavía se sigue sin reconocer una parte de la historia.

Todos deberíamos sentir que algo muy injusto se está produciendo alrededor. Casi todos nos damos cuenta de que los valores democráticos están a la baja y no nos rebelamos. Todos asistimos al cambio de protagonismo en la esfera pública y privada en la que determinadas corporaciones marcan el ritmo y la melodía y casi nadie hace nada.

Pero sería injusto afirmar lo anterior con carácter absoluto. Por fortuna hay miles de personas en el mundo que entregan su vida por un ideal o en un trabajo solidario, humanizando los proyectos de cooperación, vigilando para evitar los latrocinios que se cometen con la cobertura de una ayuda humanitaria por falta de control. Son estos modelos los que una sociedad vigilante y comprometida debe seguir para cambiar las cosas, coordinando todos los esfuerzos en una forma permanente y sistemática hasta el punto de denunciar y hacer que se persigan las omisiones culpables.

Por ejemplo, lo que sucede en Haití, lo que tiene lugar en Somalia, en Myanmar, Afganistán o Pakistán, por citar sólo algunos de los más extremos; o lo que también está pasando en España con la renuncia a conquistas judiciales como la de la jurisdicción universal. Frente a un retroceso tan cierto como evidente, aunque se adorne de falsas ventajas, que redunda en perjuicio de las víctimas y a favor de la impunidad, debemos protestar y reaccionar a la vez que sentir vergüenza por esta triste decisión. España, que había conseguido un lugar en el mundo por la defensa de este principio y por su aplicación, hecho que despertó la esperanza de miles de víctimas, se ha hundido en la fosa de la vulgaridad jurídica al volver a defender una visión localista y estrecha del derecho penal internacional y de los derechos humanos.

LOS DERECHOS HUMANOS

La renuncia a las conquistas en pro de esos derechos humanos, entre los que se encuentra el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación, es el atentado más peligroso para una democracia que aspira a consolidar un liderazgo moral en la esfera internacional. Los que han propiciado esto no pasarán a la historia como aquellos que defendieron a los más necesitados de protección sino como los que facilitaron la impunidad de los perpetradores de las mayores masacres de la historia. Ésta es la realidad de una España que permite la existencia de cientos de miles de víctimas sin reconocerles la categoría de tales. Su olvido es su vergüenza.

En la sociedad globalizada actual, junto a los avances de la técnica y de los nuevos mecanismos de comunicación que han devenido en instrumentos indispensables para la democratización de las estructuras de participación y que están cambiando la relación de los ciudadanos con sus representantes, se han desarrollado las lacras de la guerra, del terrorismo, del crimen organizado, de la corrupción, del narcotráfico, de la violencia de género, de la xenofobia, de la intolerancia, de la exclusión, del racismo y de la impunidad. Frente a todas ellas los jueces deben asumir un papel protagonista, abandonando la vieja función de meros mediadores de normas. Deben ser profesionales dinámicos, científicamente preparados, responsables, de firmes convicciones democráticas, informados y esencialmente comprometidos con la sociedad a la que sirven para defenderla, sea cual sea el poder al que se enfrenten, de aquellas amenazas.

La JUSTICIA no sólo hay que aplicarla sino que también los ciudadanos deben percibirla así para ganar confianza en el sistema al comprobar que la independencia y la imparcialidad judiciales son una realidad y una garantía razonables. Es esa razonabilidad la que debe impregnar el ejercicio de la profesión de juez por encima del sectarismo ideológico, la cobardía, el miedo o la sumisión al poder político, orgánico o económico de turno.

Para desarrollar esa difícil labor, sobre todo cuando ésta se desempeña en su más alto grado, la dedicación a la misma no puede ser a tiempo parcial, ni puede estar contaminada por relaciones con colegios profesionales, empresas, despachos, entidades y personas con los cuales puede tener una relación de administración de Justicia. La integridad no sólo debe ser una afirmación en la carrera judicial, sino, sobre todo, un hecho constatable y fuera de toda duda. Hay que recuperar la imagen inmaculada del juez y para ello la sociedad debe exigir transparencia en la actuación y una evaluación permanente de la labor desarrollada por los operadores del Derecho.

LA INDEPENDENCIA JUDICIAL

La independencia judicial es una necesidad en una sociedad democrática, pero no es un privilegio de unos pocos, sino una obligación anudada a la responsabilidad y la legalidad.

El juez independiente es un juez responsable. Pero esa independencia debe proclamarse tanto hacia fuera como hacia dentro respecto de los organismos y de las estructuras que gobiernan y dirigen la Administración de Justicia. El diseño de cualquier carrera judicial permite que puedan existir jueces subjetivamente subordinados al poder interno, cuando, frente a sus requerimientos, asumen no incomodar a aquellos que deciden las promociones, los nombramientos y los reconocimientos profesionales. Por eso ningún cargo judicial debería ser vicario de una determinada asociación ni vitalicio, en especial en la cúspide de la pirámide, porque esa circunstancia puede derivar o generar un poder corporativo que al carecer de contrapeso equivalente puede producir inseguridad jurídica en quienes están bajo la vigilancia jerárquica de quien impone una especie de dependencia interpretativa de la ley y dominan esa instancia. Ello, de hecho, puede conducir a la eliminación de la libertad y de la autonomía en la interpretación de las normas en instancias inferiores.

La amenaza de que una determinada forma de interpretar las normas se criminalice, cuando contradice esa interpretación oficialista, es suficiente para acabar con la independencia judicial.

Pero la reacción ciudadana no debe limitarse a denunciar los déficits de la Administración de Justicia —cuyos titulares, con carácter general, hacen una buena aunque insuficiente labor en los ámbitos civil, penal, social y contencioso—, sino principalmente a exigir a aquellos que no son capaces de ofrecer soluciones creíbles y que actúan por intereses particulares, políticos o corporativos en la designación de los cargos judiciales o constitucionales que asuman su labor democrática en favor del servicio público y en defensa de la Constitución. No pueden continuar sin hacerse efectivos los nombramientos de magistrados del Tribunal Constitucional o del Tribunal Supremo porque los intereses políticos de los grandes partidos lo impidan. Esta parálisis demuestra por una parte que se antepone el interés privado de un partido político determinado que cuenta con la aparente sumisión del candidato por encima de la exigencia del correcto funcionamiento democrático de las instituciones y por otra que priman esos intereses asociados sobre la necesidad de que el máximo órgano de la justicia constitucional funcione al completo. Debería introducirse un mecanismo según el cual existiera un tiempo máximo preceptivo para tales designaciones y en caso de no cumplirlo se exigieran responsabilidades políticas al más alto nivel.

Por último y aunque ya he mencionado el tema de los medios de comunicación hay una cuestión que me interesa resaltar y es el papel que desempeñan éstos en el campo de la Justicia, y cómo conjugar los intereses de la información con la defensa de los derechos de los justiciables, sobre todo en las causas penales.

Por desgracia en España no existe ningún mecanismo de regulación de estas situaciones entre las estructuras afectadas. Los jueces y los fiscales y demás funcionarios judiciales y policiales, expertos, etcétera no firman a la toma de posesión de su cargo ninguna cláusula de confidencialidad; tampoco lo hacen los profesionales del derecho; y por su parte los medios carecen de códigos al respecto. De modo que todos están sometidos a las normas generales de la Constitución, la Ley de Enjuiciamiento Criminal y al Código Penal. En principio esto debería ser suficiente, pero no lo es.

Resulta ciertamente desalentador comprobar el poco ánimo de respetar el secreto sumarial por parte de los primeros como la poca voluntad de racionalizar la información sobre causas judiciales por parte de la mayoría de los segundos.

Así, en una especie de carrera de velocidad, el primer grupo compite facilitando información, muchas veces poco objetiva, y el segundo la utiliza en función de los propios intereses, y todos contribuyen a que la Administración de Justicia se degrade y no deje de ser una de las instituciones peor valoradas por los ciudadanos españoles y a que se destruya la credibilidad de la misma en sus actuaciones. Nadie o muy pocos tienen en cuenta los derechos en juego. El respeto de los mismos no impide faltar a la verdad, intoxicar e incluso manipular para obtener una información exclusiva o adecuada al propio interés defendido. En el camino se pierde la eficacia y la seriedad de una institución básica del Estado.

Frente a esta realidad los ciudadanos debemos reaccionar rechazando el juego perverso de los que juegan y comercian con el engaño y se aprovechan de la posición de debilidad que algunos afectados padecen. La falsedad de algunas informaciones, conscientemente aireadas por los que las propalan, debería ser inmediata y obligatoriamente reparada ante el desmentido por el responsable de la investigación, porque cuando así no se hace los acontecimientos posteriores exculpatorios en el seno de la causa penal no impedirán el daño ya consumado en la persona afectada

EL PAPEL DE LA SOCIEDAD CIVIL

Por todo lo anterior es preciso REACCIONAR PARA AVANZAR EN LA CONSECUCIÓN de cambios sustanciales y definitivos que contribuyan a generar una conciencia clara que evite la destrucción de la sociedad actual como comunidad de encuentro y solidaridad.

Es el momento de que la SOCIEDAD CIVIL ACTÚE UNIDA, mano con mano, hombro con hombro, como en las grandes ocasiones en las que ha sido convocada a salvar la situación. Hoy es el momento en el que, más allá del esfuerzo diario de sobrevivir, debemos ser capaces de poner fin a las acciones de los que quieren aprovecharse de las instituciones, corrompiéndolas y destruyéndolas, y de conseguir su expulsión de la vida pública.

Es ciertamente el tiempo DE REIVINDICAR la presencia y puesta en práctica en la vida pública de los VALORES BÁSICOS que conforman la convivencia en democracia.

Es el momento de EXIGIR UNA VERDADERA INDEPENDENCIA E IMPARCIALIDAD de los jueces, pero también de exigir PROBIDAD E INTEGRIDAD de los mismos ahuyentando cualquier forma de presión jerárquica que limite aquellos valores.

Es también la hora de DENUNCIAR EL ANQUILOSAMIENTO de ciertas instituciones por culpa de intereses de partido.

Es la definitiva ocasión de CONSTRUIR UNA SOCIEDAD MÁS LIBRE, INCLUSIVA, DEMOCRÁTICA Y EN PAZ, y en la que todos asumamos, sin trampas, la erradicación de la violencia como mecanismo de participación política y el respeto a la diversidad en una sociedad universal.

También es indispensable un verdadero CONTRATO DE LOS POLÍTICOS CON LOS CIUDADANOS ante los que, en forma directa y sin intermediarios, rindan cuentas de su actuación política, abandonando los escudos que hoy encuentran en las burocracias de los aparatos de los partidos y hacerlo sin regates cortos ni trampas.

Es el momento, en fin, de encontrar el EQUILIBRIO ENTRE LIBERTAD, DEMOCRACIA, SEGURIDAD Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA.

Mis últimas palabras van dirigidas a los que dedican su esfuerzo a luchar por la justicia, la verdad y la reparación a las víctimas de tantas atrocidades, y que a veces son olvidadas, denostadas, culpabilizadas o tratadas de forma selectiva. Todo esfuerzo es poco para conseguir una auténtica reparación. Todas las instituciones y los responsables públicos y, más aún, toda la sociedad estamos obligados a comprometernos hasta que definitivamente se obtenga esa meta.

«Las víctimas nos muestran el camino que debemos seguir si queremos recuperar nuestra dignidad, porque ellas nunca la perdieron»[3].

ARTÍCULOS

Todo ciudadano/a tiene derecho a una política honesta y sin corrupción ejercida por representantes directamente elegidos por el pueblo.

Todo ciudadano/a tiene derecho a una justicia independiente e imparcial, responsable y comprometida con la sociedad, que otorgue a las víctimas una verdadera reparación y protección de sus derechos.

Todo ciudadano/a tiene derecho a unos medios de comunicación libres, alejados de la manipulación y que ofrezcan información veraz y contrastada.

*Baltasar Garzón (Torres, Jaén, 1955) es magistrado y consultor de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional. Es titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional aunque está suspendido de sus funciones tras ser imputado por intentar investigar los crímenes del franquismo por la querella interpuesta por organizaciones de extrema derecha. Es doctor honoris causa por más de una veintena de universidades y entre los procesos judiciales más relevantes que ha instruido se cuenta la causa contra Augusto Pinochet y las dictaduras de Chile y Argentina, el terrorismo de Estado de los GAL, el caso Gürtel, el terrorismo de ETA o el narcotráfico en Galicia.


[1] Baltasar Garzón, prólogo a Breve historia de la corrupción, de Carlo Al­berto Brioschi, Taurus, Madrid, 2010, pág. 16.

[2] Ibídem, pág. 17.

[3] Baltasar Garzón, La fuerza de la razón, Debate, Barcelona, 2011.

 

 

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3 julio 2011 7 03 /07 /julio /2011 17:33

   http://www.elpais.com/articulo/opinion/Crimenes/economicos/humanidad/elpepuopi/20110329elpepiopi_4/Tes

TRIBUNA: * LOURDES BENERÍA / *CARMEN SARASÚA

Según la Corte Penal Internacional, crimen contra la humanidad es "cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil". Desde la II Guerra Mundial nos hemos familiarizado con este concepto y con la idea de que, no importa cuál haya sido su magnitud, es posible y obligado investigar estos crímenes y hacer pagar a los culpables.

Solo Islandia persiguió penalmente a los responsables de la crisis y dejó que sus bancos se hundieran

Los Gobiernos protegen a quienes han provocado la crisis

 Situaciones como las que ha generado la crisis económica han hecho que se empiece a hablar de crímenes económicos contra la humanidad. El concepto no es nuevo. Ya en los años 1950 el economista neoclásico y premio Nobel Gary Becker introdujo su "teoría del crimen" a nivel microeconómico. La probabilidad de que un individuo cometa un crimen depende, para Becker, del riesgo que asume, del posible botín y del posible castigo. A nivel macroeconómico, el concepto se usó en los debates sobre las políticas de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial durante los ochenta y noventa, que acarrearon gravísimos costes sociales a la población de África, América Latina, Asia (durante la crisis asiática de 1997-98) y la Europa del Este. Muchos analistas señalaron a estos organismos, a las políticas que patrocinaron y a los economistas que las diseñaron como responsables, especialmente el FMI, que quedó muy desprestigiado tras la crisis asiática.

En la actualidad son los países occidentales los que sufren los costes sociales de la crisis financiera y de empleo, y de los planes de austeridad que supuestamente luchan contra ella. La pérdida de derechos fundamentales como el trabajo y la vivienda y el sufrimiento de millones de familias que ven en peligro su supervivencia son ejemplos de los costes aterradores de esta crisis. Los hogares que viven en la pobreza están creciendo de forma imparable. Pero ¿quiénes son los responsables? Los mercados, leemos y oímos cada día.

En un artículo publicado en Businessweek el 20 de marzo de 2009 con el título "Wall Street's economic crimes against humanity", Shoshana Zuboff, antigua profesora de la Harvard Business School, sostenía que el que los responsables de la crisis nieguen las consecuencias de sus acciones demuestra "la banalidad del mal" y el "narcisismo institucionalizado" en nuestras sociedades. Es una muestra de la falta de responsabilidad y de la "distancia emocional" con que han acumulado sumas millonarias quienes ahora niegan cualquier relación con el daño provocado. Culpar solo al sistema no es aceptable, argumentaba Zuboff, como no lo habría sido culpar de los crímenes nazis solo a las ideas, y no a quienes los cometieron.

Culpar a los mercados es efectivamente quedarse en la superficie del problema. Hay responsables, y son personas e instituciones concretas: son quienes defendieron la liberalización sin control de los mercados financieros; los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de los excesos del mercado durante el boom financiero; quienes permitieron sus prácticas y quienes les permiten ahora salir indemnes y robustecidos, con más dinero público, a cambio de nada. Empresas como Lehman Brothers o Goldman Sachs, bancos que permitieron la proliferación de créditos basura, auditoras que supuestamente garantizaban las cuentas de las empresas, y gente como Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal norteamericana durante los Gobiernos de Bush y Clinton, opositor a ultranza a la regulación de los mercados financieros.

La Comisión del Congreso norteamericano sobre los orígenes de la crisis ha sido esclarecedora en este sentido. Creada por el presidente Obama en 2009 para investigar las acciones ilegales o criminales de la industria financiera, ha entrevistado a más de 700 expertos. Su informe, hecho público el pasado enero, concluye que la crisis se hubiera podido evitar. Señala fallos en los sistemas de regulación y supervisión financiera del Gobierno y de las empresas, en las prácticas contables y auditoras y en la transparencia en los negocios. La Comisión investigó el papel directo de algunos gigantes de Wall Street en el desastre financiero, por ejemplo en el mercado de subprimes, y el de las agencias encargadas del ranking de bonos. Es importante entender los distintos grados de responsabilidad de cada actor de este drama, pero no es admisible la sensación de impunidad sin "responsables".

En cuanto a las víctimas de los crímenes económicos, en España un 20% de desempleo desde hace más de dos años significa un enorme coste económico y humano. Miles de familias sufren las consecuencias de haber creído que pagarían hipotecas con sueldos mileuristas: 90.000 ejecuciones hipotecarias en 2009 y 180.000 en 2010. En EE UU, la tasa de paro es la mitad de la española, pero supone unos 26 millones de parados, lo cual implica un tremendo aumento de la pobreza en uno de los países más ricos del mundo. Según la Comisión sobre la Crisis Financiera, más de cuatro millones de familias han perdido sus casas, y cuatro millones y medio están en procesos de desahucio. Once billones de dólares de "riqueza familiar" han "desaparecido" al desvalorizarse sus patrimonios, incluyendo casas, pensiones y ahorros. Otra consecuencia de la crisis es su efecto sobre los precios de alimentos y otras materias primas básicas, sectores hacia los que los especuladores están desviando sus capitales. El resultado es la inflación de sus precios y el aumento aún mayor de la pobreza.

En algunos casos notorios de fraude como el de Madoff, el autor está en la cárcel y el proceso judicial contra él continúa porque sus víctimas tienen poder económico. Pero en general, quienes han provocado la crisis no solo han recogido unas ganancias fabulosas, sino que no temen castigo alguno. Nadie investiga sus responsabilidades ni sus decisiones. Los Gobiernos los protegen y el aparato judicial no los persigue.

Si tuviéramos nociones claras de qué es un crimen económico y si existieran mecanismos para investigarlos y perseguirlos se hubieran podido evitar muchos de los actuales problemas. No es una utopía. Islandia ofrece un ejemplo muy interesante. En vez de rescatar a los banqueros que arruinaron al país en 2008, la fiscalía abrió una investigación penal contra los responsables. En 2009 el Gobierno entero tuvo que dimitir y el pago de la deuda de la banca quedó bloqueado. Islandia no ha socializado las pérdidas como están haciendo muchos países, incluida España, sino que ha aceptado que los responsables fueran castigados y que sus bancos se hundieran.

De la misma forma que se crearon instituciones y procedimientos para perseguir los crímenes políticos contra la humanidad, es hora de hacer lo mismo con los económicos. Este es un buen momento, dada su existencia difícil de refutar. Es urgente que la noción de "crimen económico" se incorpore al discurso ciudadano y se entienda su importancia para construir la democracia económica y política. Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa.

*Lourdes Benería es profesora de Economía en la Universidad de Cornell.

*Carmen Sarasúa es profesora de Historia Económica en la Universidad Autónoma de Barcelona.

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2 julio 2011 6 02 /07 /julio /2011 13:20

    oigas5

 

anglogod

 

1. La Colosa se encuentra ubicada en la Zona de Reserva Forestal Central, un área estratégica de alto valor ambiental para el sostenimiento de procesos naturales, sociales, económicos, ecológicos y culturales.

 2La Multinacional Anglogold Ashanti, Colombia S.A.,  desarrolló de manera “ilícita” trabajos de exploración en la zona, dado que previamente debía solicitar la substracción del área, violando la Constitución Nacional, la Ley 99/93 de Medio Ambiente, El Código de los Recursos Naturales y Convenios de Naciones Unidas sobre protección del medio ambiente y la Biodiversidad.

3. El oro presente en Cajamarca se encuentra diseminado en partículas microscópicas, “oro invisible”, lo que obliga a construir canteras a CIELO ABIERTO, que destruyen las coberturas vegetales, suelos, biodiversidad y afectan los Nacimientos de Agua de la zona de explotación.

 4. De la mina se extraerán entre 25.000 y 50.000 Toneladas Diarias de Roca, produciendo unos Cráteres que pueden tener más de dos Kilómetro de Diámetro por 700 metros de profundidad en promedio.

 5. Para remover y pulverizar la roca se utilizará dinamita. Las detonaciones liberarán compuestos Nitrogenados, que al mezclarse con el oxígeno del Aire, generan Óxidos Nitrogenados, que al entrar en contacto con el Agua y la alta Humedad Relativa del Medio Ambiente, producirán Acido Nítrico, compuesto químico que contribuye parcialmente a la formación de Lluvia Ácida.

 6. Para lixiviar (precipitar) el oro microscópico se utilizará cianuro. Las dosis letales para humanos son, en caso de que sean ingeridas, de 1 a 3 miligramo (mg) por kilogramo (kg) del peso corporal, en caso de ser asimilados, de 100-300 mg/kg, y de 100-300 partes por millón (ppm) si son aspirados. Esto significa que una porción de cianuro más pequeña que un grano de arroz sería suficiente para matar a un adulto. Concentraciones en el aire de 200 ppm de cianuro de hidrógeno son letales para animales, mientras que concentraciones tan bajas como 0.1 mg/L son letales para especies acuáticas sensibles.

 7. El CIANURO y demás químicos que se utilizarán en la Colosa pueden contaminar las fuentes hídricas de las cuencas de los Ríos Bermellón y Coello. También se verá afectado el Sistema de Riego de Usocoello, el cual cuenta con una extensión total de 63.200 hectáreas (ha) y una estructura de riego para 25.624ha, una red de 388 km de canales que beneficia a más de 2.400 familias. El distrito es de carácter multipropósito ya que con la Hidroeléctrica de Ventanas, genera energía eléctrica para los municipios de San Luis, Guamo, Ortega y abastece a los Acueductos Municipales de Coello, El Espinal y Chicoral.

 8. La Procuraduría General de Nación en comunicación directa a la Directora de Ecosistemas del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, 21 de noviembre de 2008, hace petición de NEGAR la solicitud de sustracción del área de reserva forestal, dado que los problemas ambientales serán de gran magnitud y en algunos casos irreversibles. Se reporta que 161 Fuentes Hídricas corren riesgo de desaparecer por la actividad minera.

 9. Se calcula que el proceso de extracción de oro, específicamente para 50.000 Toneladas Diarias de Roca, utilizará Dos Millones (2.000.000) de Litros de Agua por Hora. Esto equivale, al AGUA que consume una persona en 35 años de su vida. El 40% del AGUA usada en minería se evapora o se dispersa, cantidad que no podrá utilizar Uso-Coello para Riego y los Acueductos Municipales mencionados, para consumo humano.

 10. El uso intensivo del agua que requiere la Megaminería y su contaminación, tendrá Impactos Negativos en la Agricultura de El Espinal, Guamo, Coello, y el corregimiento de Chicoral. Se perderán los empleos permanentes de la producción agrícola, mientras que los empleos generados por la Mina son Transitorios y Escasos.

 11. Según el Estudio general de riesgos integrales del proyecto de exploración y explotación minera La Colosa, elaborado por intelectuales progresistas de la Universidad del Tolima, y muy a pesar de la justificación del gobierno de mejorar servicios públicos esenciales con el proyecto Minero, el análisis costo-beneficio de distintos escenarios contaminantes, ha mostrado que los costos sociales y ambientales serían muchos mayores que los beneficios potenciales, tanto en Cajamarca como en distintos Municipios del distrito de riego USO-COELLO.

 12. En el área a Explotar se hallan importantes especies de fauna y flora, entre ellas, el Perico Paramuno, que se encuentra en peligro de extinción. La Cantera a Cielo Abierto- MCA- destruirá su Hábitat Natural Biodiverso y acelerará su Extinción Definitiva.

 13. Según las nefastas experiencias mundiales, El Desconcierto a Cielo Abierto de la Megaminería con cianuro, aumenta la incidencia de Cáncer Pulmonar, Vejiga y Leucemia. Además, Incrementa las enfermedades Respiratorias, Renales, Reproductivas (Deformación del Feto), Dérmicas, Intestinales, y Visuales.

http://elsalmonurbano.blogspot.com/2010/02/13-razones-para-oponerse-la-exploracion.html

 Para ver videos relacionados: http://elsalmonurbano.org/videos/videos.html

 

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2 julio 2011 6 02 /07 /julio /2011 11:51

 

http://elsalmonurbano.blogspot.com/2011/07/la-crisis-de-los-hospitales-una.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Elsalmon-Revista+%28ELSALMON+-+Revista+Cultural%29  

 

 

paroEl gobernador del Tolima en pleno ejercicio de sus libertades sexuales conoce en una fiesta a un joven muy lindo, hasta acá todo normal, le ha pasado a usted y me pasa a mí todas las noches, que vivan las fiestas.

Al igual que la mayoría de los jóvenes de la ciudad de Ibagué, el nuevo amigo del gobernador está desempleado a pesar de haber estudiado Secretariado Comercial, Negocios Internacionales y Lenguas Modernas en la única universidad pública que funciona en la ciudad.

Después de la resaca de la fiesta y del dolor de espalda, el gobernador llama al muchacho a preguntarle qué va a hacer está tarde, el joven le responde que lo mismo que hace todas las tardes, salir a buscar trabajo.

No es que este joven sea la excepción, él sale a buscar trabajo como lo hace todos los días los casi 100 mil jóvenes que están sin empleo en Ibagué, una ciudad de 500 mil habitantes.

Ibagué lleva más de diez años siendo la ciudad latinoamericana con más desempleo y el gobernador de la región preocupado por la suerte del joven empieza a buscarle trabajo, llama a Cortolima y no hay papa para tanta gente, llama al Palacio de Justicia y nadie le contesta, llama a la Universidad del Tolima y el rector tampoco le contesta, pues está en la Fiscalía siendo investigado por corrupción y no es de menores.

Y finalmente el gobernador en ese ejercicio mental que consiste en quien me debe favores, recuerda que él le debe miles de millones de pesos al hospital FEDERICO LLERAS, el único hospital que hay en la región.

El Gobernador llama al director del hospital para que le ayude a darle empleo a este pobre muchacho que desde que salió de la universidad, sigue sin hacer nada.

El gerente del hospital le contesta el teléfono pensando que el gobernador le va a pagar la deuda y así pagarles a los médicos y enfermeras que trabajan hace meses sin recibir un centavo.

El gobernador le promete pagar, los políticos siempre prometen y le pide el favor de que le incluya en la nomina del hospital a este joven sin empleo. paro1

Desafortunadamente al joven no le gusta la sangre, se desmaya con solo verla, le da alergia y vomito ver a tanto enfermo en los hospitales y no pueden darle trabajo en la sala de urgencias.

Además el muchacho es frágil como una rosa y no sirve de camillero pues hay que hacer fuerza y tener estado físico de atleta de maratón para mover enfermos por los cinco pisos del hospital de arriba a abajo, día y noche y en turnos de 24 horas.

Tampoco sirve de neurocirujano o psiquiatra pues los títulos de secretariado bilingüe, negocios internacionales y lenguas modernas tampoco lo acreditan, no por que el muchacho no tenga voluntad de salir adelante, es que los locos no son locas, le explica el director del hospital al gobernador.

Entonces solo queda inventarse un puesto de trabajo, en donde no vea una sola gota de sangre pero esos puestos están llenos, no hay cama para tanta gente en este hospital, el director del hospital tiene muchas amigas, primas y tías.

No es culpa de el director del hospital, se calcula que en Ibagué nadie conoce a alguien con empleo formal y estable, y tampoco nadie conoce a alguien que gane más de un salario mínimo, las únicas fuentes de empleo son la burocracia y la prostitución y que vivan la fiestas.

Pero Ibagué no es un pueblo corrupto como cualquier lector turista podría llegar a pensar, pues para garantizar la transparencia el nombramiento del director del hospital se hace en una fiesta llamada concurso para proveer el cargo de director del hospital.

Y como el gobernador no tiene muchos amigos inteligentes, el concurso siempre termina ganándolo un desconocido con ínfulas de llegar a ser gobernador y acá comienza el choque de trenes pero como en Colombia no existen trenes podemos llamarlo choque de consoladores para que el gobernador nos entienda.

Y entonces paso lo que nadie quiere, el gobernador no paga lo que le debe al hospital, el hospital no paga a los médicos y los médicos entran en paro pero todo esto se olvida pronto por que llega la temporada de las fiestas, que vivan las fiestas.

Ah tiempos aquellos en que el gobernador era el amo y señor de la burocracia, nombraba y descabezaba burros a su antojo y todo tenía que funcionar porque él era el único irresponsable.

Ahora se inventaron esto de la meritogracias... gracias al uno, gracias al otro y desgracias para nosotros.

Pequeños dictadores a sueldo dueños de su feudo no dejan que el gobernador mande como debe mandar y no le queda otra al señor gobernador que ser el amo y señor de los salones de belleza, la reina de las fiestas, que vivan las fiestas.

Y para eso se reinventaron las fiestas del Tolima, para olvidar las penas y para combatir el desempleo, por módicos 50 dólares la alcaldía de Ibagué manejada por otro módico medico permite a todos sus habitantes salir a las calles a vender cerveza a los turistas y a las putas que nos visitan.

Cuando no estamos en temporada de fiestas, vender en las calles es un delito, la policía persigue a vendedores y compradores por igual, es la única ciudad del mundo que una ley local multa a quienes le compran a los vendedores ambulantes y se obliga a la policía a robarle las mercancías de los vendedores ambulantes.

Pero llegan las fiestas y el alcalde permite por 50 dólares salir a las calles a vender cerveza, es el único trabajo legal para miles de ibaguereños que viven todo el año en la informalidad y se hace para permitirle a Bavaria, la gran compañía cervecera inglesa, salir a ganar montañas de dinero con la fiesta, que vivan los ingleses.

El eje central de las fiestas son dos desfiles que recorren la única calle pavimentada y de tres carriles que tiene Ibagué.

Y si usted amigo lector turista ya está haciendo maletas para venirse, no se ilusione, las fiestas del San Juan y del San Pedro de Ibagué no se parece en nada al carnaval de Rio o a los carnavales de Oruro.

En realidad la fiesta del San Juan y San Pedro es una marcha de borrachos armados con machetes y cuchillos, un desfile de reinas que esquivan botellazos a causa de su celulitis y en donde la comparsa más grande es la de ladrones que se aprovechan de los incautos turistas.

Este año el gobernador se encontraba durmiendo en MARIQUITA, una población a una hora de Ibagué cuando fue despertado con la noticia de que el desfile de las fiestas fue saboteado por los médicos y enfermeras del único hospital que hay en la zona, el hospital Federico Lleras.

Después de años sin recibir salarios de manera puntual, los médicos y enfermeras del hospital entraron en paro, eso significa que no hay atención medica en la ciudad, solo opera el servicio de urgencias para casos prioritarios, es decir si está en juego su vida.

Los médicos y enfermeros se cansaron de aguantar hambre, algunos esperan las sobras de los enfermos para comer, otros se aburrieron de ver que a sus hijos los echen de los colegios por no pagar las pensiones a tiempo.

Los más desafortunados son lanzados de sus casas por incumplir en los arriendos o embargados por entrar en mora con los bancos y los más afortunados han regresado a vivir con sus padres.

Y los que viven lejos se desesperan al tener que caminar largas distancias para llegar a su trabajo pues no tienen para pagar ni el pasaje en un bus.

Todos estos médicos, enfermeras y camilleros entraron en paro, viva la fiesta del paro.

La prensa local hablo de sabotaje a la fiesta popular, la prensa nacional no toco el tema, Bavaria la gran compañía cervecera tiene a sus pies los canales de televisión y las emisoras de radio, pauta miles de millones de publicidad en los medios de comunicación, es la fiesta del silencio.

El gobernador en Mariquita, angustiado daba órdenes para que un escuadrón de la policías especializado en combate con la guerrilla y armados con fusiles acabara rápido con la fiesta del paro medico y las celulíticas reinas y la comparsa de ladrones pudieran seguir desfilando.

El resultado fue varios médicos y enfermeros heridos, los policías enfrentaron a culatazos y a patadas a los manifestantes, el sistema de salud colapsó con los médicos y enfermeros heridos, los médicos también se mueren gritaba un sargento mientras pateaba a un neurocirujano.

¿Y los policías no se mueren? No, ellos no se mueren pues han creado un servicio médico privado que los atiende a ellos, igual que el club de golf militar tienen un hospital militar con escuela de medicina incluida y tienen una gran clínica solo para los policías.

Pero en ocasiones por razón de las distancias y de la gravedad de las emergencias tienen que llegar a los hospitales públicos como el Federico Lleras, el único hospital en medio de la ciudad con más desempleo de América latina, el único con helipuerto y el único de la región en donde se concentra todo el plan contra la Colombia de Obama para acabar con las Farc, la guerrilla comunista más antigua del mundo.

Es por eso que en medio de la golpiza que los policías le daban a los médicos con fusiles donados por Obama, la gente del común, las reinas celulíticas, la comparsa de ladrones y los vendedores ambulantes se unieron y le gritaban a los policías que viva las fiestas y que viva la guerrilla que mata policías.

Pero no solo mueren policías, durante las fiestas el número de desempleados baja porque la gente muere feliz pero contenta gracias a las grandes ganancias en las ventas de cerveza y aguardiente.

Las pilas de borrachos muertos y turistas se apilan en los cementerios y en las entradas de los hospitales, recordándonos la naturaleza violenta y egoísta de esta Colombia que prefiere pagar el precio de la guerra a pagar a sus médicos y enfermeros, país enfermo.

La palabra cancelar las fiestas no se menciona, la máquina de vender cerveza y aguardiente no se puede detener, los ingleses tienen sed y la gobernación de Tolima paga su burrocracia con las ventas de aguardiente. Según estadísticas oficiales en las épocas de fiestas tolimenses se venden más de 600 mil botellas de cervezas y 800 mil botellas de tapa roja… sin incluir los 220 mil tamales institucionales del glorioso día 24 de junio.

Habría que recordarle al gobernador del Tolima que todas las historias de amor termina en un hospital, recordarle la cantidad de tratamientos contra el sida que se congelan porque él no paga la deuda que tiene con el hospital y no hace la gestión de conseguir el dinero para que el hospital salga a flote, a ver si así si, se le mueve el corazón.

Desde Mariquita el gobernador salió a explicar y a aclarar, a decir que ya se giro el dinero, pero la verdad es que siguen sin que se les pague un centavo a médicos y enfermeras.

Se trata de un sistema perverso y corrompido en donde la burrocracia inútil recibe sus pagos a tiempo para que la maquinaria de la corrupción funcione, para que los pagos a contratistas no se detengan pero en donde no le pagan a tiempo a médicos y enfermeras que salvan vidas día y noche en este país enfermo de guerra.

Llevan meses sin recibir salarios y van todos los días a trabajar, comen en casas de sus padres o comen las sobras de los enfermos del hospital, van al trabajo caminando, sus hijos los echan de los colegios, son lanzados de sus viviendas porque no pagan los arriendos, son los médicos de la central de urgencias del Hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué y están en paro pero siguen trabajando.

Por: Pedro Narvaez

Md cirujano plástico - Universidad del Rosario.

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21 junio 2011 2 21 /06 /junio /2011 12:28

15/06/2011 - Stéphanie Jacquemont - Damien Millet - Eric Toussaint - Christine Vanden Daelen (CADTM)

 

http://attacargentina.com.ar/leer.php/6919072

 

    Desde hace unos días, todos los medios de comunicación internacionales informan de una posible agresión sexual cometida por Dominique Strauss Kahn en Nueva York, y la foto del director general del FMI esposado dio la vuelta al mundo. Sin pronunciarnos sobre su eventual culpabilidad en este suceso, queremos denunciar otro tipo de escándalo: las acciones del propio FMI.

 FMIAl contrario de lo que proclaman sus responsables, el FMI no es la institución que ayuda a los países en crisis, sino la que impone programas draconianos de austeridad y que defiende un modelo económico estructuralmente generador de pobreza y desigualdad. Es el propio accionar del FMI y de aquellos que sostienen la mundialización neoliberal lo que hace recaer el peso de la crisis sobre las poblaciones, que son sus primeras víctimas. Si se puede hablar de rescate en este asunto, se trata más bien el de los bancos, mientras los pueblos son sacrificados. Profundamente antidemocrático, ya que los países más ricos disponen de más de la mitad de los votos en el seno del consejo de administración, el FMI es de hecho un instrumento de las grandes potencias utilizado para vigilar el mantenimiento del sistema capitalista y de los intereses de las grandes sociedades transnacionales.

 Muy activo durante varias décadas en África, en Latinoamérica, en Asia y en Europa del Este, aprovechó la crisis que estalló en los años 2007-2008 para introducirse sólidamente en Europa occidental. Así impone a los pueblos de los países más industrializados las mismas recetas nocivas que llevaron a un trágico callejón sin salida a los países del Sur que las aplicaron.

 En los Estados Unidos, treinta años de políticas neoliberales permitieron una desreglamentación generalizada del sector financiero, que llevó directamente a esta enorme crisis. Durante su primera fase (2007-2009), algunos «amortiguadores sociales» se establecieron, sólo temporalmente, en los Estados Unidos y en Europa, para limitar los riesgos de una explosión social. La puesta en marcha de la estrategia del shock comenzó a partir de 2010 y en un principio afectó a los países más débiles de la cadena de endeudamiento: Grecia, Irlanda, Portugal… El FMI está en el centro de esta estrategia.

 En abril de 2009, en Londres, la cumbre del G20 decidió reflotar el FMI con el fin de permitirle intervenir en los Estados sobre endeudados. Gran ganador de esa operación, el FMI vio cómo sus capacidades de préstamo se triplicaban de 250.000 a 750.000 millones de dólares. Por primera vez, el FMI puede también pensar en pedir préstamos en los mercados financieros. Después de una grave crisis de legitimidad a comienzos de los años 2000, debido al fracaso de sus políticas en los países del Sur y a las numerosas rebeliones anti-FMI, parece que los tiempos de vacas flacas han terminado para esta institución. En consecuencia, en menos de un año ha abierto una línea de crédito en una decena de países europeos e interviene desde ahora en múltiples frentes.

 En ese contexto, DSK se esfuerza por comunicar la idea de un FMI nuevo, en ruptura con los errores del pasado… Sin embargo, la lógica de las políticas impuestas no ha cambiado. Un verdadero huracán de austeridad se abate sobre Europa. Las delegaciones del FMI son enviadas simultáneamente a las grandes capitales y estudian, desde lo alto de sus habitaciones en los hoteles de lujo y desde las oficinas del ministerio de Finanzas que ocupan como si fueran propias, el balance contable de sus planes sin considerar las consecuencias sociales.

 Los ejemplos son numerosos. El FMI suspende un crédito a Ucrania como consecuencia de la decisión del gobierno ucraniano de aumentar el salario mínimo; para poder continuar recibiendo financiamiento por parte del FMI y de la Unión Europea, Letonia debe reducir drásticamente los salarios de los funcionarios y las pensiones de jubilación; Grecia debe aceptar unas privatizaciones mayores que las previstas inicialmente y cuestionar la continuidad de muchos derechos sociales; Islandia, para recibir el aval del FMI, busca contornear la voluntad popular que ya se expresó por referéndum, en dos ocasiones, contra el pago de la deuda. En todos lados, el FMI da la razón a los banqueros en contra de los intereses de los pueblos. En todos lados, favorece la profundización espectacular de las desigualdades, el desarrollo de la corrupción, el mantenimiento de los pueblos en la sumisión al neoliberalismo. Mientras algunos esperaban que DSK instauraría de forma duradera una política neokeynesiana, de hecho está aplicando una política ultraliberal, digna de Friedrich von Hayek y Milton Friedman. Contracción de la demanda pública, compresión de los salarios, precarización del empleo, privatizaciones constituyen el núcleo de su orientación.

 Más allá de este aspecto, el actual sistema internacional no es solamente capitalista sino también patriarcal y machista. Sólo han sido hombres, hasta hora, los presidentes de instituciones tales como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. El machismo y el carácter patriarcal van automáticamente a la par con comportamientos de dominación, de acoso o de violencia sexual.

 Independientemente de la responsabilidad real de DSK en este caso, actualmentehomb0086 mediatizado, se debe denunciar la trivialización de tales comportamientos. La lucha contra el capitalismo es indisociable de la lucha contra un sistema patriarcal, puesto que estos sistemas de dominación tienen raíces comunes y se alimentan mutuamente. La explotación económica y sexual de las mujeres no ha dejado de reforzarse bajo los incesantes ataques de la mundialización neoliberal promovida por las instituciones financieras internacionales. La trata de mujeres, sus migraciones para garantizar la supervivencia de su familia, el crecimiento exponencial de la feminización de la pobreza y de la extensión del trabajo informal y forzado de las mujeres, nos lo demuestra todos los días. La desigualdad de sexo, de clase y de raza se refuerza sin cesar bajo los efectos de las políticas impuestas a los pueblos especialmente por el FMI y el Banco Mundial. La imbricación de los sistemas de dominación es tal que cualquier emancipación real de los seres humanos —hombres y mujeres— no podrá realizarse sin combatir simultáneamente el capitalismo, el racismo y el patriarcado.

 Se confirmen o no los hechos concernientes a DSK, lo que es indudable es que no puede haber impunidad para un funcionario del FMI, y todos aquellos que trabajan para una institución internacional deben rendir cuentas de sus actos. El FMI, en tanto que institución, debe también ser enjuiciado por las múltiples violaciones a los derechos humanos fundamentales que ha cometido y que continúa cometiendo en muchísimos países. La sustitución del FMI por un organismo democrático mundial encargado de la estabilidad de las monedas y de la lucha contra la especulación financiera es urgente. Desde hace más de sesenta años, el FMI actúa contra los pueblos con total impunidad. Ahora el mensaje debe ser claro: el FMI por encima de la ley está acabado.

 Traducido por Griselda Pinero.

Los autores son miembros del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM, www.cadtm.org). A aparecer a fines de mayo: Damien Millet y Eric Toussaint (coordinadores), La Dette ou la Vie (La deuda o la vida), Aden-CADTM, Bruselas-Lieja, 2011.

http://attacargentina.com.ar/leer.php/6919072

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12 junio 2011 7 12 /06 /junio /2011 13:50
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9 junio 2011 4 09 /06 /junio /2011 14:36
    

“El poder no es de los banqueros, ni de los especuladores, ni de los arrimados, ni de quienes colaboran con ellos, el poder es del pueblo y sólo el pueblo tiene capacidad, legitimidad y poder para mandar a la mismísima mierda a quienes quieren llevarnos cien años atrás”

 http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/servicios-bancarios/la-red-se-indigna-con-los-sueldos-de-los-altos-directivos_x4jsPMtvDQ13RbgIhrfxK3/

 
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8 junio 2011 3 08 /06 /junio /2011 20:08

COMUNICADO DE PRENSA

No. 5 - 2011

   RUTA Exigimos justicia

Rechazamos el asesinato de Ana Fabricia Córdoba, mujer, compañera e integrante de la Ruta Pacífica de las Mujeres.

 Ana Fabricia había denunciado amenazas contra su vida, pero no se le había brindado protección.

Bogotá - Colombia. Junio 8 de de 2011. Con profundo dolor tenemos que denunciar y rechazar la muerte de nuestra amiga y compañera, ANA FABRICIA CORDOBA CABRERA, en hechos ocurridos ayer en la comuna Nororiental de Medellín.

Ana Fabricia había tomado una buseta cerca de las 10: 30 de la mañana, en el barrio La Cruz, donde residen varias familias en condición de desplazamiento, minutos después Ana Fabricia fue interceptada por unos hombres en moto que le dispararon en una ocasión causándole la muerte.

El Estado fue negligente. Ana Fabricia había hecho denuncias del riesgo que corría sobre su vida, ante la Fiscalía, la Personería, la Procuraduría e inclusive ante la Policía Nacional; así mismo denunció su caso de manera pública en el Comité Metropolitano de Derechos Humanos donde dijo: “me van a matar y no han hecho nada”, este evento se realizó en Medellín en el mes de abril y allí estuvieron autoridades locales y nacionales; pero nada fue suficiente para que se le brindara la protección requerida.

ANA FABRICIAAna Fabricia era integrante de la Ruta Pacífica de las Mujeres desde el 2001, y era parte del Grupo de mujeres “aventureras gestoras de derechos” del barrio la Cruz del Municipio de Medellín y fundadora de Latepaz, organización comunitaria que trabaja por el mejoramiento de la calidad de vida de las y los desplazados y víctimas de la violencia.

Ana Fabricia Córdoba llegó desplazada a Medellín en el 2001 luego del asesinato de uno de sus hijos, presuntamente a cargo del Bloque Bananero de las autodefensas de Urabá, en el Departamento de Antioquia; el 7 de Julio de 2010 el segundo de sus hijos fue asesinado en Medellín. En el último tiempo estaba trabajando por la restitución de tierras en el Urabá Antioqueño y en el barrio la Cruz de donde también había sido desplazada por segunda vez.

Ante los hechos que se señalan del asesinato de Ana Fabricia Córdoba Cabrera, la Ruta Pacífica de las Mujeres

Denuncia:

1. La negligencia del Estado en brindarle protección a nuestra compañera y demás mujeres que están amenazadas y perseguidas por los diferentes grupos armados.

2. La falta de investigación sobre los hechos denunciados y la debida diligencia del Estado frente a las denuncias realizadas por Ana Fabricia.

Exigimos:

1. Protección urgente para la familia de Ana Fabricia.

2. Que las entidades competentes investiguen, esclarezcan y juzguen a los responsables de estos hechos.

3. Necesitamos la Verdad sobre los panfletos y amenazas que estar circulando contra las organizaciones de mujeres, entre ellas la Ruta Pacifica y otras.

4. Que se le proporcione a las mujeres en situación de desplazamiento, sus familias, y sus organizaciones, las garantías necesarias para su protección, así como el restablecimiento de sus derechos, sin que su exigibilidad se convierta en amenazas contra su vida como está ocurriendo.

 

“Las mujeres queremos vivir libres de miedos, guerras y violencias”

 

Ruta Pacífica de las Mujeres

“Las mujeres no parimos hijos e hijas para la guerra”

Web: www.rutapacifica.org.co – Email: rutapacifica@rutapacifica.org.co

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31 mayo 2011 2 31 /05 /mayo /2011 10:23

http://www.nuevatribuna.es/opinion/edmundo-fayanas-escuer/2011-04-23/pagan revolucion/2011042315185700390.html

Edmundo Fayanas Escuer | Profesor y licenciado en Historia

nuevatribuna.es |

A estas alturas de la crisis económica vamos siendo conscientes de las consecuencias que está provocando en las clases sociales. También ha quedado claro quiénes son los responsables de la misma.

¿Quién ha creado la crisis económica actual?

Hay un único culpable: el neoliberalismo como doctrina económica. Movimiento este, que surge de la escuela de Chicago con Milton Friedman y que fue desarrollado políticamente por la primera ministra británica Margaret Thacher y el presidente norteamericano Ronald Reagan.

Con la caída del presidente chileno Salvador Allende y la imposición de la dictadura militar del general Augusto Pinochet, se puso en marcha la primera aplicación en un país de la economía neoliberal con todas las consecuencias. Así se dieron la privatización de las pensiones, la venta a multinacionales del cobre chileno, la privatización de todos los servicios públicos. Así por ejemplo, Endesa se quedó con casi todas las concesiones del sistema hídrico chileno, para la producción hidroeléctrica del país.

Posteriormente, todos los organismos internacionales, FMI, Banco Mundial, OCDE, la fueron asimilando y así se convierte la economía neoliberal en la única biblia a seguir, anatemizando otros modelos económicos, como la economía socialdemócrata, y economistas como Keynes. Podemos observar que los modelos impuestos por estos organismos internacionales a los países en dificultades, han sido siempre las doctrinas económicas neoliberales más extremistas. Produciendo grandes catástrofes sociales, pero eso sí, siempre las clases pudientes cada vez lo son más. Estos son los principios básicos del neoliberalismo:

. El mercado es el que debe regir la economía. El papel del Estado en ella, sólo deber ser su garante.

. La empresa privada es infinitamente superior al sector público y en consecuencia, todo debe ser privatizado.

. Los Estados deben desregularizar todas sus normas y controles para que el capital privado pueda moverse sin los engorrosos corsés de los Estados.

. El hombre debe basarse en el individualismo y olvidarse de su componente social. Por ello, es necesario favorecer y desarrollar la competitividad individual es algo básico y fundamental.

. El mundo debe regirse exclusivamente por el pensamiento único y el que discrepe debe ser ignorado y aplastado por iletrado.

Estos se ha ido imponiendo en todo nuestro sistema político poco a poco y aceptado por todos como verdad única. Está claro, que los partidos de derechas y conservadores, enseguida lo aceptaron porque no era otra cosa que la perpetuación de la clase dominante.

Lo realmente grave, es que los partidos socialdemócratas han dejado y abandonado totalmente sus principios económicos y políticos típicos de su ideología y se han rendido con armas y bagajes al neoliberalismo más ultra.

Este camino de abandono de los principios de la socialdemocracia lo comienza Felipe González cuando anula de sus bases programáticas los principios marxistas del ideario del PSOE, Se produce en 1989 la caída del muro de Berlín y en consecuencia del llamado mundo del socialismo real. Este hecho, el capitalismo lo interpreta como la desaparición del enemigo que le frena en su desarrollo y empieza a aplicar con toda su crudeza los principios del neoliberalismo. En el mundo socialdemócrata surgen distintas alternativas de adaptación a este mundo neoliberal como es la llamada “tercera vía” de Tony Blair o también llamado social liberalismo, una edulcoración del neoliberalismo.

Ahora estamos asistiendo en España a la entrega con entusiasmo y pasión por parte del PSOE y de Zapatero al neoliberalismo y sus doctrinas que son las que están aplicando con total saña en nombre de la crisis económica, sin analizar ni plantearse otras alternativas que algunos estamos planteándoles, lo que les llevará a su mayor desastre político de su historia.

La crisis ha puesto en cuestión todo. Los que crearon la crisis con su avaricia y temeridad, el sistema financiero no sólo no ha sido castigado por su usura, nadie ha ido a la cárcel, sino que ha salido fortalecido, pues el Estado ha asumido sus pérdidas, haciéndolo recaer en las clases trabajadores y más débiles. Ni siquiera han sido capaces de adoptar legislaciones que impidan nuevos desaguisados, ni se le ha cambiado sus fabulosos bonus.

En todas crisis y en esta en particular, el principio neoliberal básico ha sido socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Esta política de hacer recaer la crisis en los más débiles, en España ya ha tenido consecuencias ostensibles. El nivel de pobres ha pasado de los ocho millones de 2007 a los diez millones de 2010 y su tendencia es creciente, es decir, tenemos una pobreza estructural que ya ronda el 20% de la población del país. Hay cinco millones de parados. La renta per cápita está bajando y ello provoca un deterioro generalizado de la población.

Mientras, asistimos actualmente a dos hechos escandalosos. El primero, en Telefónica que anuncia una reducción de empleo del 20 % de su plantilla unos 6.000 trabajadores mientras tiene unos beneficios de 10.100 millones de euros anuales y prepara un bonus suplementario a sus directivos de más de 450 millones de euros anuales, a eso se le llama función social de la empresa.

El segundo escándalo es político y es en Cataluña con el ultraliberal gobierno de CIU con el bonito Artur Mas, que propone recortes del 10% en todos el ámbito social, educación, sanidad ….y miles de trabajadores echados a la calle, añadiendo un proceso de privatización de todo lo público con el argumento que no hay dinero y sin embargo, suprime el impuesto de sucesiones a los ricos que le suponen unos 250 millones de euros anuales, planteando bajar los tipos más altos de IRPF, es decir que los ricos paguen menos, cabe mayor caradura.

El futuro de nuestros jóvenes es espeluznantemente negro, paro sueldos míseros, peores condiciones de vida etc. Les han estado incubando la filosofía individualista basado en los aspectos fáciles de la vida, fiesta, juerga, drogas, sexo... Cuando la realidad que van a vivir es otra y ya la están empezando a tocar. El problema de esta realidad para los jóvenes es que todavía va a empeorar todavía más para su desgracia, si estos no empiezan a moverse y a decir BASTA YA.

Fue muy significativo cuando George Bush propuso una rebaja impositiva a los ricos norteamericanos valorada en 800.000 millones de dólares y fueron los 20 millonarios más importantes del país con Bill Gates y Warren Buffet a la cabeza le mandaron una carta oponiéndose a tal medida. Su análisis es que el capitalismo es un sistema basado en la desigualdad social, donde hay ricos y pobres, pero entienden que para que este capitalismo funcione debe haber un equilibrio entre riqueza/pobreza. Entendían que con estos escandalosos regalos fiscales el equilibrio social se rompía y se podría poner en cuestión todo el sistema capitalista.

Estando de acuerdo con el análisis de Gates y Buffet por una vez, la situación actual en nuestro país es de tal injusticia y escándalo, que los únicos que pagan en nuestro sistema tributario son las clases pobres y no los ricos. Según los informes de la Inspección tributaria hay una defraudación fiscal anual de unos 70.000 millones de euros que corresponden a las clases ricas. A ello debemos unir que el dinero del Estado está sirviendo para tapar las vergüenzas y agujeros de las cajas, para que caigan en manos de los bancos.

Llegados aquí se acerca una nueva primavera política y social sin que nuestros dirigentes y clases poderosas sean conscientes del caldo de cultivo y el gran malestar social que están desarrollando con las medidas que están tomando. Si no cambian pronto llegará un tsunami social que se los llevara por delante (PSOE, PP, CIU, PNV, a las 40 familias ricas españolas que dirigen el país y sus adláteres).

O vuelven a pagar los impuestos que deben por su nivel económico los ricos o esto se está acabando. Permítanme sugerirles tres medias para salvar sus cabezas:

. Lucha clara contra el fraude fiscal de una vez y con seriedad por parte del Estado.

. Una reforma fiscal imprescindible basada en una progresividad real. Que las empresas vuelvan a retomar su función social y dejar de basarse en el beneficio exclusivamente y en consecuencia lleven a cabo una política de empleo razonable.

 . La necesidad de una expansión de las políticas sociales en nuestro país, que nos acerque a los niveles de la Unión Europea en vez de hacérnoslo famélico.

Estas tres medias son necesarias e imprescindibles y los ricos toman conciencia de la grave situación que han generado y vuelven a pagar lo que deben al Estado, o aquí no tardando mucho pasará como en los países árabes. No se sientan tan seguros, pues ya vieron que quienes se sintieron seguros, los Mubarak (Egipto), Ali (Túnez), Gadafi (Libia) o los propios soviets de la Urss, lo que duraron, cuando estalla el conflicto y ahora irán a por ustedes. Si son mínimamente inteligentes ya saben lo que deben hacer.

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25 mayo 2011 3 25 /05 /mayo /2011 22:47
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“DEMOCRACIA REAL YA”
Por José Yamel Riaño
21 de mayo de 2011

 

Es el grito de libertad que expresan hoy millares de jóvenes españoles en los sitios mas emblemáticos de su nacionalidad en Madrid, coincidente con las  elecciones para elegir gobiernos autonómicos, grito que se ha multiplicado en decenas de ciudades europeas y de otros continentes.

 

Encuentro muy significativa la consigna porque coincide con las mayores expresiones del proceso revolucionario que se viene adelantando en el norte de África como Túnez, Egipto y Libia, que se ha extendido a otros países del Medio Oriente, como el grito libertario del siglo XXI que recoge una larga historia del pensamiento político de los pueblos de la tierra y que nos importa mucho como ciudadanos del mundo, latinoamericanos y colombianos. Como demócratas, damos la bienvenida a estas expresiones de democracia que es ante todo eso: lucha diaria de los pueblos por nuevos logros.

 

Democracia pide el 15 M que  se inició en España. Pero, ¿Luego en España no hay democracia? Otros mas acuciosos preguntarán ¿Y qué es eso de Democracia Real?... Y pueden salir muchas mas, pero creo que con esas dos tenemos para que los estudiosos de la Ciencia Política nos aclaren algo que en mi entender se maneja a cada instante pero no se tiene certeza del concepto “Democracia”.

 

“La democracia es una sola; decía Jaime Bateman, -que fue el que nos metió en este cuento- y si quieren saber que significa, -agregaba- hagan lo que se debe hacer: ¡consulten el diccionario! Allí encontrarán –proseguía- que la Real Academia de la Lengua la define como “Gobierno del Pueblo”. Por eso, –continuaba- hoy en Colombia, lo mas revolucionario resulta ser la implantación de la Democracia como sistema y forma de vida. Y que no sigan engañando al pueblo diciendo “que vivimos en una democracia”, como si fuera el pueblo quien gobierna y no precisamente la antidemocracia”.

 

Ahora, no faltará quien afirme: “Pero si vivimos en un país donde todos somos libres, donde cada cual hace lo que quiera; ¿Qué más queremos? Además, nosotros somos los que gobernamos porque al votar estamos delegando el mandato en otra persona. Es lo que llamamos “Democracia Representativa”, que podrá tener sus fallas, pero ¿quien no las tiene?...” Y está en su derecho,  solo que no se ha cuestionado lo obvio, ¿Qué tan iguales y libres somos? ¿Qué tanto de lo que queremos hacemos? ¿Qué porcentaje de votos son realmente libres y voluntarios? Yendo mas lejos; ¿Cuántos del total de la votación son comprados por narcos o presionados por el paramilitarismo? También podrían ser más los interrogantes, pero estos son suficientes.

 

Como estamos es cuestionando el concepto, podemos pedir una explicación, ¿Porqué los estudiantes europeos no están pidiendo “socialismo” sino democracia real? Pero no paremos; preguntémonos ¿Cuál es el vínculo entre los estudiantes y los pueblos musulmanes que están pidiendo igualmente Democracia? Más todavía: ¿Qué relación puede tener las manifestaciones de las damas de blanco en la Habana con esto  de la democracia real?

 

¿Qué tienen que decir los mandatarios de países demócratas como España,  Francia, Inglaterra, Alemania o Suecia y Noruega, para solo citar esas?. Rodek Sikorky, Ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, -refiriéndose a los hechos que se vienen produciendo en el norte del África- escribió; “Los pueblos del norte de África saben lo que no quieren y no aceptarán, pero están esforzándose por determinar lo que sí quieren y cómo lo construirán”. En términos parecidos, refiriéndose a su protesta,  se expresaban los dirigentes de los manifestantes madrileños en la Puerta del Sol.

 

Sería bueno hacer el ejercicio de responder los diferentes interrogantes para ver que sale y complementar la “botada de corriente”. Pero independiente del resultado, Es importante y reconfortante saber que en  esto de la política y en el marco de las luchas populares es mucho lo que falta por decir y por alcanzar, pero también es mucha la “lora” que hemos dado, resaltando el hecho que Bateman desde los años setenta avizoró el futuro de las luchas de los pueblos profundizando en la democracia que fue y sigue siendo su gran paradigma.

 
 
  
  
 
 
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19 mayo 2011 4 19 /05 /mayo /2011 07:53

 

http://www.nuevatribuna.es/opinion/autor/2011-05-18/no-unico-camino-salida-crisis-latinoamerica-europa/2011051823551100929.html 

*Antonio Baylos | Catedrático de Derecho del Trabajo. Universidad de Castilla La Mancha

nuevatribuna.es |Actualizado 18 Mayo 2011 - 23:59 h.

El sistema económico capitalista se ha ido transformando desde sus inicios a través de una serie de eventos que solemos definir como crisis económicas, algunas de ellas de extraordinaria gravedad y amplitud. El derecho del trabajo, como conjunto normativo que regula las relaciones de trabajo en un sistema económico de libre empresa, es un producto cultural e histórico que se asocia al capitalismo desde sus inicios. Por eso la crisis es una “compañera de viaje” histórica del derecho del trabajo en la feliz expresión de Palomeque.

Las crisis económicas inducen tradicionalmente modificaciones importantes en la regulación jurídica de las relaciones de trabajo. Estamos acostumbrados a que en la gran mayoría de los casos, estas modificaciones se resuelvan desfavorablemente para los derechos de los trabajadores. Sin embargo no hay una relación unívoca entre estas categorías de manera que épocas de bienestar y de bonanza económica se corresponden con la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores y épocas de crisis con reducción de estas posiciones. En muchas ocasiones la crisis ha supuesto una oportunidad para cambios trascendentales en la configuración del sistema de tutela de los derechos laborales y de la ciudadanía social. Así sucedió en USA con el New Deal tras la crisis de 1929, y en Europa, la experiencia de la República de Weimar, supuso el embrión de un derecho del trabajo potente y democrático. En España, este papel lo desempeñó la II República española. Es cierto también que estas experiencias terminaron trágicamente con el triunfo del nazismo alemán y del fascismo español, y que estas ideologías criminales eran también ellas originadas como respuestas a la crisis económica. Pero esta constatación trágica no impide observar el laboratorio de propuestas y de formas de construir la tutela del trabajo, la dimensión colectiva del trabajo y la intervención pública, que tales experiencias democráticas pusieron en pie. Por eso la ambivalencia de estas situaciones cuando la crisis es profunda y marca una época.

Todas las crisis del sistema capitalista que tienen una cierta profundidad aparecen como una irrupción, pero la que hemos sufrido como “el crack del año ocho” – en la expresión de Capella - ha revestido una gravedad especial. Ha producido una verdadera conmoción del paradigma económico vigente en la globalización que gozaba de la autoridad de las tablas de la ley mosaica. La crisis no se había previsto, lo que no quiere decir que fuera imprevisible, y es una crisis total. No sólo afecta a los mercados inmobiliarios y a los mercados financieros, sino que es una crisis de un modelo de crecimiento basado en la financiarización de la economía y en el carácter especulativo de las operaciones económicas en un mundo global.

La crisis ha golpeado fundamentalmente a las dos áreas económicas más desarrolladas, Usa y Europa, haciendo visible la deslegitimación de todo un modelo de organización social que se remite al neoliberalismo y al llamado “consenso de Washington” y que tiene su origen en el tour de force reaganiano-thatcheriano de la década de los ochenta que se perpetua de forma brutal en Latinoamérica en la década de los 90. Ese modelo de organización social se basa en la desregulación normativa de la tutela del trabajo y en la responsabilización individual frente al empleo, la descolectivización práctica de las relaciones de trabajo “flexibles” junto con una corporativización sindical en torno a la “gobernanza” del sistema de relaciones laborales que permitiera el control de los salarios en línea con las políticas anti-inflacionistas. El Derecho del trabajo se considera “culpable” de la situación del mercado de trabajo y en consecuencia se hace depender la subsistencia de las garantías sobre el empleo de las oportunidades de empleo en el mercado laboral en una relación inversa. El trabajo además se declina en plural, en una serie de trabajos atípicos, temporales, precarios, no protegidos. La figura de la empresa es remodelada según pautas post-fordistas, que conducen a amplios fenómenos de descentralización productiva y de externalización, fuente de un trabajo difuso y disperso que inducen cambios en el propio concepto del empresario ante fenómenos cada vez más frecuentes de interposición empresarial y de suministro de mano de obra.

Sin perjuicio de ello, es de todos sabido que las empresas afectadas por graves dificultades económicas pueden verse inclinadas y aún obligadas a prescindir de personal, procurar la disminución de los salarios y la desmejora de otras condiciones de trabajo, etc. Del mismo modo, se dificulta la negociación colectiva y se alienta el recurso a la celebración de convenios in pejus, e inevitablemente se alienta la conflictividad. Paralelamente, aquellos Estados que cuentan con un seguro por desocupación, ven incrementado el gasto, a la par que la inactividad de trabajadores suspendidos o despedidos disminuye los ingresos fiscales por contribuciones de seguridad social. Tampoco es raro que surjan reacciones xenófobas contra los inmigrantes. En general, puede decirse que las crisis tienden a acentuar las desigualdades ( la desigualdad genérica entre capital y trabajo, tanto como las desigualdades específicas entre grupos de trabajadores, por edad, género, nacionalidad, etnia, etc. ), ya que afecta más o primero a los más débiles ( “el hilo se corta por la parte más fina” ).

 

De cualquier manera, cabe señalar, a la vez, que ante la crisis el Derecho de Trabajo puede reaccionar de dos maneras diferentes. Por una parte, puede debilitar la protección apostando, de conformidad con el modelo neoliberal, a que la disminución de costos permita al empresario mejorar su rendimiento y así, mantener o generar empleo. Esto es lo que ha sucedido generalmente, desde la década de los ’70. Pero por otra parte, el Derecho del trabajo puede enfrentar la crisis de una manera más propia de su función tradicional, esto es, manteniendo o aún aumentando la protección para desestimular la transferencia del costo de la crisis a la parte más débil: puédese, por ejemplo, limitar la posibilidad del despido o aumentar su costo, se puede crear_ o mejorar un sistema de seguro de paro, etc. Las medidas de encarecimiento y racionalización del despido han sido utilizadas, por ejemplo, en los últimos años, en Argentina.

No hay por consiguiente una “dirección única” como reacción frente a la crisis. En la década de los 90, la crisis golpeó fuertemente a países latinoamericanos como Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Perú, en donde se ensayaron hasta la saciedad las recetas desreguladoras y privatizadoras dictadas por el FMI que perseguían la reducción de los derechos sociales y la virtual desaparición del sujeto sindical. Esas políticas no consiguieron cesar la crisis ni impedir el colapso social consiguiente. Fue el cambio político posterior y reactivo, la democratización de las estructuras políticas y el control del mercado lo que provocó un cambio de ciclo. Estos países tienen actualmente tasas de crecimiento en torno al 6% anual, y es fácil constatar que en general la “salida” de la crisis, que coincide con un cambio político hacia gobiernos progresistas y populares, se ha logrado mediante políticas económicas de orden neokeynesiano, y por tanto con protección social y mayor regulación laboral de tutela. No se trata sólo de algo que pueda predicarse de los diversos ordenamientos nacionales latinoamericanos, sino que es la reacción de los organismos internacionales más cualificados, como la OIT. En efecto, las primeras reacciones de la OIT para nada recurrieron al tradicional recetario neoliberal sino que, en lo económico, propusieron medidas contracíclicas de gasto estatal e inversión en obra pública (o sea, puro keynesianismo), mientras que en lo social plantearon la necesidad de incentivar la protección.

Fue igualmente significativa una Declaración de Ministros de trabajo de nuestra región que, además de hacer suya la citada Declaración de la Mesa del Consejo de Administración de la OIT, agregó que para enfrentar el impacto de la crisis en el mundo laboral, debía reconocerse “un nuevo papel para el Estado en su rol tutelar, proactivo y de protección del trabajo”. La propia consolidación del sindicalismo internacional en América Latina, a partir de la creación en 2006 de la CSA, denota asimismo un nuevo impulso en la vertiente colectiva de las relaciones de trabajo, que se condensa en un amplio proceso de “autorreforma sindical”.

 

Pero el instrumento central en esta materia es, de manera emblemática, el Pacto Mundial para el Empleo de la OIT adoptado en 2009 y que, autodefinido como “una respuesta a la crisis basada en el trabajo decente”, centra sus propuestas y compromisos en el respeto de los derechos de los trabajadores, la promoción de las normas internacionales del trabajo, la formulación de políticas activas de empleo, la ubicación del pleno empleo y el trabajo decente en el centro de la política económica, el impulso de la demanda, la creación directa de puestos de trabajo, la formulación de paquetes de estímulo macroeconómico, la ejecución de obras públicas y de inversiones en infraestructura, investigación y desarrollo, el impulso de servicios públicos y la regulación de la economía. Se trata de todo un programa de enfrentamiento de la crisis que deja de lado las tradicionales soluciones neoliberales para centrarse en la preservación de los derechos laborales y en la intervención estatal en la economía.

Es decir, que la evolución en Europa ha sido la inversa a la de una Latinoamérica que en gran parte se ha ido despegando, a la llegada del nuevo siglo, de la viscosidad neoliberal. El cambio político y los impulsos a una regionalización articulada en América Latina, con toda su complejidad, han ido construyendo paulatinamente en una buena parte de sus países un armazón tupido de derechos laborales dotados progresivamente de mejores garantías jurídicas. Aunque no se trata de una restauración, posiblemente podríamos hablar de una búsqueda de refundación del sistema jurídico que ordena y explica política y socialmente el trabajo asalariado y su utilización en un sistema de economía de mercado. En ese proceso se ha ido decantando aún con dificultades y contradicciones un nuevo paradigma laboral que no se reduzca al que ya hemos ido conociendo a partir de la flexibilidad del trabajo y la desprotección y asistencialización social y en el que la dimensión colectiva del trabajo y la consideración de la ciudadanía social sean elementos básicos para calificarlo. Hay desde luego excepciones importantes a estos procesos, pero las buenas expectativas económicas de la región en el conjunto del mercado global, la emergencia decisiva de países como Brasil, aunque no explican por sí solas la vigorización de esta dimensión social como tendencia, sin duda la acompañan de manera decisiva.

*Antonio Baylos Grau
Catedrático de Derecho del trabajo de la Universidad de Castilla La Mancha.

Oscar Ermida Uriarte
Catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad de la República de Uruguay

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