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8 marzo 2014 6 08 /03 /marzo /2014 23:53

CAPÍTULO IX

LA COCA: DOBLE MORAL DE LA OLIGARQUÍA COLOMBIANA

 

"Si el Ejército fuera más eficaz combatiendo las drogas como lo es con las guerrillas, ya las drogas se habrían acabado".

"Una acción militar hoy contra la droga significa una acción militar contra la oligarquía colombiana".

Es que la economía colombiana, entre la importación y la exportación de productos está perdiendo todos los días. Hoy la reserva que tiene Colombia, en dólares, tiene que invertirse porque si no se acaba el país, porque ¿de dónde van a sacar dólares? Aún más, la política norteamericana de proteccionismo frente a la exportación de dólares por coca y marihuana, - que es de siete millones de dólares anuales—, que los Estados Unidos no quieren que esos dólares salgan de su país, y hoy hay una crisis del San Putas en Colombia, de la mafia, porque no ha podido exportar su coca. Una represión del coño de tu vida que no va a durar toda la vida porque los norteamericanos no pueden vivir sin coca, ¿cierto?

Fíjate como Reagan comienza a proteger su economía hasta en esos niveles, hasta en la droga, porque sabe que son miles de millones de dólares que se le escapan a su economía, algunos se escapan para Colombia, gracias a Dios porque si no ¡quién sabe de qué estaríamos hablando aquí...!

Ahora aquí la mafia es una fuerza contrarrevolucionaria armada, y con un poder económico grandísimo

Ahora en lo que hay que ser francos es en que eso ayudó a la sociedad colombiana en un sentido, el económico, lo que pasa es que los burgueses son de doble moral. Hablan de la coca... que no se qué... que el M- 19, que Jaime Guillot... que traía, que llevaba. . . Pero Betancur creó una amnistía para los capitales obtenidos gracias a la cocaína y la marihuana. Eso es doble moral. Son unos bandidos.

El Estado colombiano se ha favorecido con los miles de millones que han ingresado a la economía por ese negocio…

El problema para los Estados Unidos es distinto: la coca existe por el mercado norteamericano, si no fuera así, la coca seguiría siendo simplemente el producto tradicional que utilizaban los indígenas latinoamericanos...que no vengan ahora con cuentos. La producción expansiva de la coca en Latinoamérica se da porque hay una demanda en los Estados Unidos, hay 27 millones de norteamericanos que la consumen. Que pueden comprarla, porque, ¿cuánto vale un kilo de cocaína? Eso no está al nivel de ingresos del pueblo nuestro... ¡Entonces los que tiene que controlar son ellos el consumo ¡....

Por otro lado, nosotros no tenemos por qué ser gendarmes de los gringos para esa mierda

Ah, ¿y por qué no se preocupan los Estados Unidos de la deuda externa colombiana, que vale huevo frente al negocio de la coca? Son apenas cinco mil millones de dólares lo que le debe Colombia... y ahí sí les ayudamos a exterminar el problema de la droga. ¿Por qué más bien no hacemos ese negocio?

Es que en Colombia el pueblo no se favorece con el negocio de la droga. Son nuevos sectores oligárquicos, la mafia, los que se benefician. El pueblo no se ha beneficiado en nada, al contrario, la mafia lo que ha hecho es elevar los precios de los bienes de consumo popular, porque nadie está sembrando alimentos. La gente prefiere sembrar coca y marihuana. La producción de alimentos en Colombia ha bajado casi un 30°/o, hay una crisis del San Putas.... estamos importando hasta maíz. ¡Maíz!, ¡que es un producto histórico aquí...!

Si el Ejército fuera tan eficaz combatiendo las drogas como lo es con la guerrilla, ya las drogas se habían acabado. El Ejército es un favorecedor de la exportación de drogas. Todo el mundo sabe en Colombia y en Estados Unidos —la CIA, la DEA y hasta la madre de Reagan— todo el mundo sabe quiénes son los exportadores de coca para allá. Todos saben. Y se hacen los pendejos.

Porque una acción militar hoy contra la droga, significa una acción militar contra la oligarquía colombiana. Parte de la crisis actual la está salvando la oligarquía en esos dólares que le llegan, porque de todos modos ese capital engrosa los recursos del sector financiero, de la industria, que se están quebrando. Suple la falta de divisas que tiene Latinoamérica.

Entonces fíjate que hay factores que favorecen y otros no. Aquí en Colombia por ejemplo, el consumo de la droga es mínimo por una razón elemental: un gramo de coca no está al nivel de compra de los sectores populares, vale un cojonal de plata, lo que gana un obrero en una semana, y un obrero qué se va a empujar un gramo de esa mierda por.... por... por nada.

Ese es el problema de la droga. Ahora ¿qué han hecho los Estados Unidos? Lo que han hecho es intentar convertir el problema en una bandera contra Cuba especialmente, y contra el movimiento guerrillero colombiano! ¡Ésta es una infamia porque los E U. saben perfectamente que no entra más droga a su país porque Cuba tapona el paso por ahí! Y Cuba ha puesto preso a todo el que pasa con drogas por ahí. E.U. lo sabe muy bien. Son deshonestos. Y Fidel se los dijo hace poco: "Ay del día que Cuba diga que pase por aquí todo el mundo. Ay del día!" Se llenarían los Estados Unidos de cocaína hasta las tetas. Cuba les ha servido a los E.U. de vigilantes.... ¿entonces qué mierda hablan?

Ahora lo que les preocupa a los gringos no es la salud de su pueblo, lo que les preocupa es que esos dólares se vayan para América Latina, que no paguen impuestos, que no estén integrados legalmente al sistema .....qué los integren. ¿O es que acaso los capitales de las transnacionales de dónde salieron?

Bueno, lo que sí pasa de todas formas es que quienes producen la coca no son los oligarcas, son sectores populares. Entonces al lanzarse una acción represiva contra el tráfico, son estos sectores los afectados directamente, sin que se hayan enriquecido nunca. Es que la producen como cualquier producto, porque les da más ganancia sembrar coca que yuca.... hay un mercado grande.......Ahora, de allí para adelante, ¿quién gana? La mafia que comercializa la coca, que todo el mundo sabe quiénes son, que están vinculados al parlamento colombiano, y que dieron plata para la candidatura de Betancur, y para la de López Michelsen y que no se hagan los huevones. Todo esto está manchado de coca. No es el sector popular el que la comercializa, es una oligarquía. Es una gran industria igual a cualquier otra.

¿Por qué no se preguntan en Estados Unidos por qué Betancur crea una amnistía para los capitales de la mafia?

A Estados Unidos no le gusta que esa plata se venga para acá, que se le escape. Si pudieron controlar el alcohol durante tantos años, y después se echaron para atrás con la mayor tranquilidad. Son unos bandidos. Y los congresistas norteamericanos? Meten coca como locos. ¿Qué tal que no llegara cocaína a los Estados Unidos? Se acabaría el Congreso de los Estados Unidos. . . con el perdón de los que no la usan. . . Todos viven ahí, snif, snif snif... jua jua...

Ya empezamos a hablar de temas prohibidos. No, nosotros no hemos tenido ningún problema con la mafia. Ellos utilizaron el argumento del secuestro de esta muchacha, Nieves Ochoa, para joder al M-19, haciéndoles el favor a los militares colombianos y a la oligarquía. Ésa es una prueba de lo que estoy diciendo. La mafia está dispuesta a hacerles el favor a los militares. Y la oligarquía cien veces porque están pensando en sus intereses estratégicos. Y cogieron como argumento al M-19.

No, si el secuestro en Colombia es una institución como lo es el Ejército. Nosotros no estábamos secuestrando mafiosos. El 90 % de los secuestros, o más, son de delito común, de hambre, de gente que no tiene otro recurso para comer. Y los mafiosos como respuesta tienen que coger una bandera política. Porque están afectados. Escogieron al M-19 porque era el peligro mayor, como su bandera principal, y no fue a partir del caso de Nieves Ochoa. Siempre los mafiosos colombianos han apoyado al Ejército colombiano. Lo que pasa es que esa fue una coyuntura perfecta, muy especial porque era el mejor momento del M-19. Era el momento de desacreditarlo vinculando al secuestro... pero fíjate lo contradictorio que es. Porque por un lado tratan de vincularnos al secuestro, y por otro tratan de acusarnos de estar vinculados al narcotráfico. Es una política orquestada. Por un lado se acusaba al M-19 de ser el secuestrador de mafiosos y por eso surgió el MAS, y por otro lado aparece la supuesta conexión con Cuba y Jaime Guillot con Johny Crump, diciendo que el M-19 está detrás de toda esa mierda. Es toda una campaña orquestada para desacreditar al M-19. El que no quiere ver eso es porque no quiere ver. El objetivo era ése, desacreditamos, allí estaba la CÍA y todas las agencias norteamericanas metidas en ese embrollo.

CAPÍTULO X

TERRORISTA LA CÍA

"Cuando la CIA asesina a Torrijos, eso es terrorismo; cuando la CIA asesina al Presidente del Ecuador, eso también es terrorismo.

Aislados de las aspiraciones de las masas..."

R.J.: Todavía los medios de comunicación, especialmente en los Estados Unidos, insisten en calificar al M-19 como una organización terrorista. ¿Cuál es la diferencia entre guerrilla y terrorismo?

J.B.:Bueno, el terrorismo es la acción individual, por fuera de los criterios políticos y por fuera de las grandes aspiraciones de las masas. Eso es el terrorismo. Terrorismo es lo que hace Reagan cuando secuestra cinco dirigentes del FMLN, ese es terrorismo. Terrorismo es lo que hace Reagan cuando asesina a Monseñor Romero en El Salvador, eso es terrorismo. Cuando la CÍA asesina a Torrijos, eso es terrorismo. Cuando la CIA asesina al Presidente del Ecuador, Roldós, eso también es terrorismo. Aislados de las aspiraciones de las masas.

Lógicamente que los Estados Unidos en su teoría de contrainsurgencia, que es una teoría bastante difundida en los Ejércitos latinoamericanos, y difundida así en el periodismo, lo que reflejan, lo que quieren es ligar a las organizaciones políticas que luchan por el poder, con el terrorismo. Es decir, se hace una similitud: organizaciones que luchan por el poder igual a terrorismo.

Las organizaciones revolucionarias que luchan por el poder no necesitan el terrorismo para conseguirlo, ni para tumbar a los Gobiernos. Por el contrario, el terrorismo siempre le hace daño a las organizaciones revolucionarias. Siempre, porque no están unidas a las aspiraciones de las masas.

Lo de Bitterman por ejemplo es muy claro. Es una acción aislada, individual, alejada de las aspiraciones del pueblo. ¿De qué le servía al pueblo colombiano la muerte de Bitterman? Presumiblemente aparecía como la aspiración de echar del país al Instituto Lingüístico de Verano, pero ésta es una aspiración que no se va a lograr a través de una decisión individual. El ILV, cada día que permanezca en Colombia se irá desprestigiando más, y mayor será también el desprestigio de los Estados Unidos, porque es torpe y estúpida su presencia.

Nosotros, M-19, no tuvimos ninguna vinculación con el caso Bitterman. Absolutamente ninguna. Esa fue una labor de.... lo que pasa es que no podemos asegurar que fuera una acción de la CIA, sería estúpido también de nuestra parte. Nosotros lo que decimos es que sirvió a los intereses de la CÍA. No sabemos quién lo hizo. Definitivamente no fue el M-19. Inclusive se utilizó otro nombre, la tal Coordinadora de Base, que además intenta dividir, crea una confusión en el público, ése era el argumento. Después se comprobó, el mismo Ejército lo comprobó, que lo de Bitterman fue un negocio oscuro, planificado muy bien, y nunca hubo a quien achacarle la culpa. Cuando a nosotros nos han descubierto siempre han destapado todas nuestras acciones militares. Nos las han descubierto hasta el dedillo, porque son operaciones populares. Operaciones a la luz pública. El caso de Bitterman, sospechosamente hoy todavía no se sabe quién fue. Igual que el MAS.

Yo creo que Bitterman fue una víctima de la misma política norteamericana. Y escogieron a su propia gente, y lo ajusticiaron ellos para hacer desarrollar su política. Eso no es nuevo del Gobierno norteamericano. Más de una vez se ha demostrado todo lo que ha hecho la CIA para desprestigiar al pueblo norteamericano. Más de una vez. Yo no creo que necesitemos brujos para demostrar esa jodienda.

Ahora, lo de Bitterman estuvo acompañado de una gran ofensiva contraguerrillera en el sur del Caquetá. Y con una gran ofensiva del M-19 para demostrar la podredumbre del sistema colombiano.

Acuérdate que con lo de Bitterman vinieron las muertes del presidente del Ecuador y de Torrijos. Era una ofensiva norteamericana contra el movimiento popular latinoamericano.

Luego vino el escándalo de las armas, en las que se quiso vincular al Gobierno panameño. Yo creo que fue una operación montada por la CIA para desprestigiamos... ¿ahora qué, lo lograron? Yo no creo, nuestras acciones político-militares sirvieron para aclarar las cosas. Ahora, que esto haya llegado a los medios de información en el exterior, es bien difícil.

CAPÍTULO XI

EL M-19 Y EL HOMBRE COLOMBIANO

 

Yo sí creo que hay un hombre colombiano..., el de la arepa, el de la música, el de la mamadera de gallo, el hombre audaz, el inteligente..."

 

R.J. : ¿Qué le va a aportar un régimen del M-19 al hombre colombiano?

J.B.:Bueno, el planteo general es que de todas formas la lucha revolucionaria por su dinámica, va creando un hombre nuevo, diferente al normal que genera una sociedad burguesa, que es individualista, que es solitario, sin perspectivas. Que vive agobiado. Que vive frustrado. La lucha revolucionaria va generando un individuo totalmente diferente, que vive de la comunidad, del colectivismo, de su propia acción, no de la acción de los demás. Que vive del idealismo, de las cosas sanas de la vida.

Lógicamente que nosotros compartimos ese criterio. Lo que pasa es que no nos quedamos a ese nivel. Eso no se da en toda la sociedad hasta que no cambie su estructura: la concepción de los hombres no va a ser diferente mientras no se dé un cambio inmenso dentro de la misma sociedad. Esa es la única forma. Ya sean guerrilleros o no. Eso no lo generalizamos a todo el mundo. Lo hacemos a nivel de una parte de la sociedad que está en lucha, pero no lo hacemos ley. ¿Que todo el mundo tiene que ser colectivo? ¡Eso no, porque puede generar desviaciones jodidas!

Creemos que el hombre nuevo sólo se dará en la medida, primero que tomemos el poder; y segundo, en que empecemos a dar soluciones a los problemas centrales del pueblo, y que sea éste en su dinámica, en su trabajo, en su lucha, el que logre cambiar. Que logre cambiar los criterios que la burguesía le ha implantado.

Nosotros no nos colocamos por encima de la estructura social. Esto sería nefasto. Por eso tampoco nos engañamos creyendo que de la guerrilla va a salir el hombre puro. No. Pretendernos que de la guerrilla salga el hombre que va a cambiar la sociedad, y allí en ese proceso se genere un grupo de gente honesta, sincera, leal con su pueblo. Pero eso no lo mecanizamos ni lo trasladamos ya a que todo el pueblo sea así. Es un proceso largo, además. De concientización, de lucha, de trabajo... donde se va incorporando el pueblo.

Porque sobre todo en Colombia, hay problemas sociales profundos. No sólo es la desigualdad social. Es también el narcotráfico; el problema de la niñez gravísimo... ¿qué vamos a hacer con los miles de niños que deambulan por las calles de las ciudades colombianas?

Con eso no quiero decir que la solución a las necesidades económicas va a cambiar la mentalidad de la gente. Es un proceso dialéctico. Uno incide sobre el otro. La voluntad de las masas acelerará ese proceso de transformación, los factores subjetivos que se llaman, acelerarán esa transformación. Pero el proceso a su vez ayudará a fortalecer sus creencias, sus aspiraciones, su moral...

R.J.: El M-19 siempre ha utilizado banderas populares, ¿pero expresan éstas una identidad cultural nacional? Hay sentimientos y valores marcados en el hombre colombiano, como los tiene el argentino o el brasileño?

J.B.: Yo sí creo que hay un hombre colombiano.., el de la arepa, el de la música, el de la mamadera de gallo, el hombre audaz, el inteligente. El hombre colombiano es un tipo muy vivo, que tiene fama en el mundo por ladrón, por traficante, por bailador, por trabajador, por todas esas cosas. Eso nos da cierta dimensión. Yo creo que cada pueblo tiene eso.

Lo que pasa es que en nuestro país no ha habido lugares de expresión como sí los ha habido en otros países. Lo que tenemos es que buscarle la comunidad de intereses... y eso sólo se materializa cuando surgen los problemas que afecten al nacionalismo. Mientras tanto a nosotros ¿qué nos afecta? No tenemos guerras transnacionales, estamos metidos en problemas internos, adentro. No tenemos guerras con Venezuela ni con nadie, no tenemos posibilidades. Estamos metidos en un problema muy nacional, muy concreto, muy local si se quiere.

Pero fíjate que la situación económica nuestra es tan jodida que tenemos casi dos millones de colombianos viviendo en el exterior.., que es gravísimo, ¡porque demuestra que la gente se va del país con una facilidad del putas!

Y ya no siga la joda!

 

HIMNO A LA PAZ

Esa busca infatigable

de saber a dónde vamos

encendió los sentimientos de amor por la libertad

Y aferrados a una espada

conquistando nuestros sueños

de sembrar los horizontes

de paz y dignidad

Comandante, Comandante Pablo

el valor te hace vivir

en los surcos de la tierra que sembraste con la lucha

Por la paz a luchar y a vencer

esta lucha crecerá como

luz de la mañana

en la noche de los pueblos

rescatando la esperanza

por la patria y por su gente

Acompáñame hermano

que la paz es de todos

¡Acompáñame hermano

por la paz a luchar y a vencer!

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Published by Oiga Hermano, hermana
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8 marzo 2014 6 08 /03 /marzo /2014 23:49

CAPÍTULO VII

PRIORIDAD UNO A

 

“Hasta que tú no tumbes ese tronco, el Ejército, lo demás no se va a caer”

J.B.: Lo esencial sigue siendo la construcción del Ejército popular. Lo secundario es atacar los centros vitales de la economía para debilitar al enemigo. El tercer punto es el hostigamiento de la fuerza central. El hostigamiento a los centros económicos desgasta fuerzas del Ejército pero no lo destruye. La burguesía y el Ejército sencillamente se buscan 200.000 soldados más y cuidan todo sin problemas. Eso no es lo fundamental. Volvemos a engañamos creyendo que haciendo eso vamos a lograr el poder, y así no se consigue el poder. Así lo único que se consigue es dispersar tus fuerzas. Porque para que tú puedas golpear los centros fundamentales de la producción, tienes que golpear en todo el país. En Colombia estos centros están en muchas partes y entre      El otras cosas son muy fáciles de controlar. Sencillamente te ponen una malla la malparida, te ponen 20.000 soldados y olvídate que no puedes hacer ninguna operación militar allí. Y toda tu estrategia, la computadora tuya la estás poniendo en función de eso, no en función del tronco.

No no no. Nosotros decimos "El tronco". Que... tal... No: el tronco; el tronco, ése es el problema. La columna vertebral, en eso es en lo que hay que pensar. No hay que inventarse tanta vaina, porque nosotros para inventar somos perfectos. Ah, que las comunicaciones... entonces llega un huevón por allá, inventa que si rompemos las comunicaciones este país se acaba. Y nosotros decimos no: el tronco. A ver, ¿qué pasa con el tronco?: "Nooo que no le hemos podido" Ahhh, ¿entonces? No, lo prioritario es eso, lo estratégico es eso, lo secundario bueno, dentro del plan global, el punto dos ponemos la jodienda económica; el punto tres, las comunicaciones; el punto cuatro la mujer del capitán; el quinto, la amante del general. Pero no, el punto uno, es el tronco, el Ejército.

El tronco, eso. Hoy tú le echas un discurso a un comandante guerrillero en El Salvador sobre los centros económicos, y el tipo te dice: "No, el tronco hijueputa". Ellos saben. Olvídate. Los golpes más jodidos que está sufriendo el imperialismo en el mundo son las derrotas militares del Ejército salvadoreño.

Porque es toda la concepción de contrainsurgencia norteamericana la que está siendo derrotada, ¡zas, zas, zas!

Ah, no obvio que estamos hablando es de prioridad. Es claro que con los golpes económicos se debilita la burguesía, sus utilidades. Pero el Ejército no se debilita, compadre. No, no papito... El imperialismo le está dando siete millones de dólares diarios al Ejército salvadoreño. Éste es el único que no se debilita. La burguesía también en eso no se equivoca. Ellos saben que lo único que no se va a debilitar en El Salvador es el Ejército. Olvídate. Fíjate cómo es de claro el principio militar en este sentido: ¡se puede acabar la burguesía salvadoreña, pero el Ejército lo sostienen!

Pero aclaremos este punto que es importante. O sea, no se trata de una concepción militarista. No se podría. Yo te digo: "Hay que tumbar el tronco" y las ramas también, ¿ya? Si tú puedes meterle candela aquí y meterle candela allá: perfecto. Yo lo que digo es que hasta que tú no tumbes el tronco, lo demás no se cae. Primero el Ejército, como concepción militar, no estamos hablando de política. Política es alianzas, amplitud, huelgas y toda esa mierda. Este es el proyecto político, que es diferente. Estamos hablando del proyecto militar, que es otra historia. El proyecto militar es liquidar el tronco. En la liquidación del tronco están las otras cosas... después las operaciones económicas, las de hostigamiento, las telefónicas, las bombas, lo que tú quieras. A nivel político una gran amplitud, la unidad revolucionaria, la unidad electoral, todas las unidades que te inventes.

Ése es el proyecto. Un proyecto integral, pero donde está ubicado correctamente el enemigo, para no equivocarnos.

CAPÍTULO VIII

EL CAMINAR DEL M-19

“A la gente no le importa que tú te equivoques en política... lo que le importa es si tú eres consecuente o inconsecuente".

“Nosotros creemos que tenemos acumulada en la conciencia de los colombianos la fuerza que necesitamos para hacerla revolución".

R.J.:¿Cuáles son las derrotas y los triunfos más destacados del M-19?

J.B.: El M-19 es guerrilla a partir de 1981. Cuando hablamos de guerrilla, hablamos de la posibilidad de un Ejército. Guerrilla en seco no existe en ninguna parte del mundo. La guerrilla es una etapa hacia la conformación de un Ejército.

El M-19 fue un movimiento político-militar, más político que militar, que   El supo ligar las acciones militares a la propaganda armada. O sea, supo convertir cada acto militar en un triunfo político, gracias a la audacia, gracias a una mentalidad abierta a soluciones concretas, mejor dicho, gracias a una política amplia, democrática, nacionalista y revolucionaria. Eso es el M-19 hasta el año 1981, una etapa de triunfos, yo digo que es una etapa de triunfos.

¿Cuáles son esos triunfos? La toma de la espada de Bolívar fue un triunfo estratégico. Hemos recuperado un símbolo de América Latina. Ahora con el bicentenario de Bolívar se ve la .magnitud del triunfo. Esto no se ve sino en decenas de años. Hoy el M-19 tiene en sus manos el mejor símbolo y el mejor homenaje a esos doscientos años, y lo vamos a utilizar a fondo.

El secuestro del gerente de “Indupalma” fue un triunfo político muy grande para la clase obrera, porque logramos darle una lección a la oligarquía colombiana. El secuestro de Mercado, porque mostramos a todos los vendidos cual era la suerte que iban a correr si seguían con esa política. Eso sirvió mucho, sobre todo para el movimiento sindical. Desgraciadamente nosotros no supimos darle continuidad a ese proceso. Ese triunfo fue muy grande porque nos abrió las puertas de la clase obrera. Estábamos demostrando en los hechos todo lo que los partidos de oposición quisieron hacer durante cincuenta años. Nosotros se lo demostramos en tres meses: el valor del sindicalismo vendido a un imperialismo; la presencia permanente de la CIA en todo estos movimientos sindicales; hicimos la primera denuncia mundial efectiva al respecto. Porque nosotros con Mercado no hicimos un secuestro, hicimos un acto de protesta, y la oligarquía colombiana ni quiso negociar con el movimiento popular. Esto le valió perder uno de sus cuadros más importantes en esos momentos (1976). La muerte de Mercado fue criticada por un sector, a nivel de intelectuales, de esa intelectualidad que quiere que las cosas sean perfectas. Mira, cuando nosotros secuestramos a Mercado, éramos una organización muy pequeña, no éramos una organización de masas. Porque fuimos consecuentes con lo que estábamos diciendo. Si hubiéramos sido inconsecuentes, la gente nos retira el apoyo, como se lo retiró a Rojas Pinilla. Nosotros surgimos como una protesta a la inconsecuencia del General. Estábamos expresando un sentir popular. A la gente no le importa que tú te equivoques en política, al pueblo le importa un culo esa vaina, lo que les importa es si tú eres consecuente o inconsecuente... masas populares, estamos hablando de pueblo, no estamos hablando de intelectuales, estos hacen otro tipo de caracterización sobre la época de Mercado. Para el intelectual fue un golpe duro porque él estaba pensando en las operaciones clásicas, bellas, puras y completas. Para el pueblo eso no importa, el análisis no le interesa, le importa son las consecuencias.

Después de lo de Mercado nos convertimos en un movimiento porque la gente nos aceptaba, dejamos de ser un aparato. Nos recibían en los sindicatos, nos recibían en las fábricas, nos recibían en todas partes. Y en el movimiento popular ni se diga. Esa operación significó una gran difusión de los principios del M, amplísima porque fué publicada en los periódicos, en la radio, nos dimos a conocer a las masas, y éstas supieron que había una organización político-militar que luchaba por sus intereses.

La izquierda considera que ese fue nuestro mayor fracaso. Nosotros lo consideramos nuestro mayor éxito, en ese momento. Ahora, que la salida fue la más... inhumana, eso es cierto, nosotros lo reconocemos. Por eso fue que entonces proponíamos a López Michelsen: "Busquemos una solución pacífica a este problema, negociemos...". Nosotros le proponíamos solución a varios problemas. La situación de Riopaila, la de los maestros, en fin de cuentas, le proponíamos reformas inmediatas. Ni siquiera reformas, soluciones inmediatas a los movimientos reivindicativos. En ese momento la oligarquía colombiana demostró su verdadera farsa: todos esos vendidos, todos esos sirvientes, todos esos pobres que le sirven a los ricos fueron alertados por la acción político-militar del M-19.

Lo de Ferreira Neira es una acción 'pura', 'bella', como le gusta a los intelectuales. Nosotros íbamos a solucionar un problema, a solucionarlo, no a ayudar a la clase obrera, un problema concreto. Era el sector sindical más agredido, más humillado, más explotado de todo el sindicalismo. Porque no tenían ocho horas de trabajo. Porque no tenían dónde dormir. Porque no tenían reivindicaciones; ni salarios; ni futuro asegurado... Al coger a Ferreira Neira nosotros le estábamos incorporando un elemento nuevo a la acción política de las masas, a la que la izquierda colombiana le tiene pavor: es el factor militar, es la violencia, la violencia a que tiene derecho el pueblo cuando le son cerradas las posibilidades de acción pacífica. Y triunfamos, triunfamos en un 100%. Porque la oligarquía colombiana entendió en ese momento que un fracaso como el de Mercado era fatal para ellos. Haz las comparaciones y verás por que sí negocian en este momento: porque sabían que la muerte de Ferreira Neira era fatal en ese momento... Nosotros no negociamos porque no íbamos a sustituir la actividad de las masas. Éramos unos garantes de que la negociación iba a ser limpia porque en Colombia las negociaciones para que sean limpias tienen que ir acompañadas de un revólver.

Bueno, aumentamos de prestigio, reafirmamos la consecuencia del M-19 con sus principios: soltamos a Ferreira Neira porque habían cumplido, así como hubiéramos soltado a Mercado si hubieran cumplido.

Los efectos fueron automáticos, a partir de Mercado, el M es parte del pueblo. Cuando decimos parte del pueblo, es que el pueblo piensa en lo que está haciendo su vanguardia, aunque su accionar no sea el mismo de la vanguardia. Eso no importa, lo dejamos para el futuro* Hemos ido afirmando, afirmando, afirmando una política popular, nacionalista.., la hemos ido logrando, la izquierda ha ido cambiando sus programas... Revisa los programas de la izquierda colombiana, revísalos, a partir de Ferreira Neira y verás cómo todo el mundo empieza a hablar de democracia, de nacionalismo, se acabó la discusión de sí la revolución era socialista o de liberación nacional. Ahora todo el mundo habla de democracia, hasta Socorro Ramírez, sospechosamente está hablando de una apertura democrática —ella, que es una troskista de tiempo completo,... le debería dar vergüenza.

Nosotros no estamos mirando hacia la izquierda. Hablamos del pueblo, de las masas. Creemos que el pueblo espera demasiado del M- 19, porque a veces nosotros somos incapaces de estar a la altura de lo que el pueblo espera de nosotros. Como proyecto político. Es que los éxitos son definitivos...

No hay que olvidar que el M era una organización clandestina, no éramos una organización legal. Ya habían desechado la última posibilidad de trabajo legal, que era la Anapo Socialista. El enemigo nos la volvió pedazos, además de nuestro sectarismo a ese nivel. Éramos un movimiento clandestino cuya expresión es muy difícil en la política. Analiza tú la vaina de los sandinistas. El sandinismo hasta febrero de 1979 era una perspectiva; en marzo una alternativa; en junio tenía el poder en las manos. Había acumulado un nivel de opinión, de conciencia de masas, la posibilidad real de poder Acumulado. Que esto tampoco puede ser por mucho tiempo. Ese es el problema; cuando eso se dispersa en el tiempo, se convierte en desilusión, en frustración. Nosotros creemos que tenemos acumulado en la conciencia de los colombianos la fuerza, que necesitamos para hacer la revolución. Hoy, sostenemos eso. Y no es mucha porque no se necesita el 90 por ciento de los colombianos....

Nosotros saltamos de Ferreira Neira a un accionar a nivel de masas muy claro, ¿cierto? ... pequeño, la propaganda armada. A nivel de fábrica, a nivel de barrios, una propaganda que nunca se hizo ver porque no eran acciones grandes. Era la acción pequeña. En las fábricas, en la incorporación de las gentes a la organización...

R.J:.Qué influencias hay en estas acciones, de los Tupamaros y de los Montoneros?

J.B.: Yo creo que más de los Montoneros que de los Tupas. Yo creo que nosotros a través de los Montoneros aprendimos a aplicar un principio que era de los Tupamaros. A mayor amplitud política —decían los Tupas-, mayor enfrentamiento militar. Lo aprendimos de los Tupas a través de los Montoneros porque éstos lo aplicaron correctamente. En cambio los Tupas fueron puestos presos y fue liquidada la organización. Los Montoneros no fueron liquidados, aplicaron el principio de la amplitud política a un accionar militar. Independientemente de convertirse o no en la organización más importante de la Argentina, como alternativa, cierto?

De los Tupas tomamos la audacia en la propaganda armada. De los Montoneros la capacidad de ligar las acciones militares a un criterio político. En lo de Ferreira Neira es donde más claro se ve esa influencia. De ahí para adelante en miles de acciones. El día en qué se pueda recoger las acciones del M-19 nos quedaremos espantados, porque muchas fueron anónimas, nadie sabe que se hicieron, ni tienen la importancia política que pueden tener otras... por el desnivel que existe entre la toma del Cantón y la toma de una escuela o la repartición de un camión de leche. Hay un desnivel muy grande. Entonces aparece siempre lo grueso, lo grande, que es malo porque desvía la acción popular. Esto es lo que confunde a la izquierda todos los días sobre el M-19... que es un aparato que sólo hace acciones grandes, pero nunca ven las acciones de un comando de obreros tomándose un carro de leche y repartiéndolo como un acto de justicia, no de demagogia.

De Ferreira Neira al Cantón hay montones de acciones, muchas recuperaciones, jodas, política pura, reafirmando los principios político-militares del M-19. El Cantón en la sublimación.

Hasta ahí éramos la pureza en chanclas. Entonces viene el enfrentamiento inevitable con el Ejército. Porque en ese momento, por nuestro desarrollo político y organizativo, necesitamos montones de armas para que ese proyecto fuera real. Nosotros no teníamos muy claro en ese momento cuál era la perspectiva, la alternativa. Ésa es la realidad. Eso lo fuimos aprendiendo con los golpes que nos dieron, ¿me entiende? (Ya empecé a decir vainas muy confidenciales, jua, jua, tenemos que aplicarle el stalinismo a esta vaina jua ¡jua!).

No, después del Cantón, obviamente nos enfrentamos. Dejamos de ser el Robin Hood del paseo para convertirnos en el Che Guevara ¿cierto? Sí, porque de todas formas estaban golpeando ya, y no cualquier golpe: Era la recuperación de un buen número de armas para el pueblo...

R.J.: Pero no tenían la gente para entregarle las cinco mil armas que recuperaron, y tenían destinatario inmediato...

J.B.Bueno, nosotros esa pregunta no nos la hacíamos. Nosotros estábamos pensando en la guerra, porque teníamos que hacer una guerra para lograr lo que queríamos. Estábamos también pensando en la solidaridad internacional. En ese momento, era enero de 1979, a seis meses del triunfo sandinista. Estábamos pensando en que parte de ese armamento se lo íbamos a dar al movimiento sandinista. Estábamos pensando en el movimiento guerrillero colombiano. Estábamos pensando en una guerra. Cinco mil fusiles para una guerra... eso es huevo. Ahí es donde la izquierda demostró ser cretina, porque pensaron que habíamos sacado demasiado. Nosotros siempre hemos dicho que sacamos muy poco porque estábamos pensando en función de poder, no en función de demagogia.

No importaba que en ese momento no hubiera gente para recogerlas. Lo que importaba era el hecho político. La actitud, la consecuencia con lo que se estaba diciendo. Porque las palabras por lo general están cargadas de demagogia o de inconsecuencia. Nosotros preferimos ser consecuentes, aunque eso nos costaba la cabeza. Ahora, ¿que nosotros medimos o no medimos las consecuencias...? Las medimos... lo que pasa es que uno nunca puede medir todas las consecuencias. Eso es subjetivo. Eso hay que abstraerse de muchas cosas.

Nosotros enfrentamos la estructura a la realidad. La realidad fue cruda, tremenda. Pero nos dio un resultado importante en política. La estructura nuestra fue destruida. Primera gran enseñanza: la estructura vale huevo frente a la política. Lo importante no es la estructura, lo importante es la política. Primera gran enseñanza. Ahí aprendimos todo: que valen huevo las armas, los carros, las casas, los regionales... mierda... todo eso vale huevo. Y lo aprendimos porque nos "derrotaron" (entre comillas). O sea, nosotros sufrimos un golpe diez veces más fuerte que el que sufrieron los tupamaros. Siete mil detenidos, todos nuestros cuadros medios presos. Toda nuestra Dirección Nacional presa. Quedamos libres, del Comando Superior, Toledo Plata, Fayad y yo. Al final quedé yo. Nos desbarataron como aparato. Como política no sólo nos fortalecimos sino que nos convertimos en un monstruo.

El Cantón nos colocó frente a una realidad. Nos ubicó con una crudeza muy grande ante la alternativa nuestra: la posibilidad de crear un Ejército revolucionario solamente estaba en el campo, en el monte. Pero yo te estaba diciendo que la primera enseñanza grande fue el aparato, la segunda enseñanza, la política. Estábamos derrotados como aparato, habíamos triunfado como política. Destapamos la olla podrida de este país, de cincuenta años de represión, de control militar, de engaños, de represión, de frustraciones.

La gente habla más de la embajada de la República Dominicana que del Cantón pero yo creo que fue más importante el Cantón. La embajada fue la consecuencia, el Cantón fue la causa. Tocó las "huevas" del sistema. Al sistema le tocó sacar todas las uñas que tenía y recurrió a la represión masiva. Lo que había hecho selectivo, le tocó hacerlo masivo. La tortura que venía siendo selectiva, le tocó volverla masiva. Las libertades democráticas aparentes las cortó de plano.

Y el país entró en un período que nadie ha tenido la valentía de reconocer como el período más importante de la historia reciente colombiana. Turbay Ayala dice que en ciento cincuenta años de historia nunca se había visto a la gente hablando tanto como en ese período... que fusilaron, que asesinaron, que capturaron... Toda la democracia, la democracia real, con sus personajes reales salieron a flote y se convirtieron en una alternativa en ese momento. La democracia real, las personas. El viejo Apolinar Díaz - Callejas, Vásquez Carrizosa; Galán; las asociaciones campesinas, el Partido Comunista. Salieron a flote porque se vio la realidad cruda. Ésa es Colombia, un país de represión, un país de mierda... Cinco mil armas desarmaron al Ejército... lo desarmaron espiritualmente. Les tocó quitarse la careta de la democracia representativa. Quedó lo representativo, se acabó la democracia. ¿Representativo de qué? De eso, del militarismo, de la antidemocracia... y se enfrentó el país en una lucha original. Porque eso sí, no se ha dado en ninguna parte del mundo. En el país en ese momento se estaba asesinando gente, torturando gente, sin embargo se seguía discutiendo como nunca. No hubo unidad en la oligarquía. Todo el mundo decía cosas, ¡todo el mundo insultaba a todo el mundo! ... Y el ministro de Defensa estaba en el paredón y el presidente de la República también.

Ésa era la realidad del país, que lo logramos modelar con la toma de la embajada. Esa fue la conclusión de todo ese período. Del 79 al 80, eso fue ahí mismito. Presentado como una novela sabrosa al mundo...: "Tenga, ésa es Colombia". Y la gente se espantó, porque antes era un problema de cocina, interno. Ya no era demagogia, era realidad. Ésas son las dos grandes operaciones del M-19. En ese período del Cantón a la Embajada el M-19 tiene su guerrilla rural, en el campo, como la única posibilidad de armar un Ejército revolucionario. En el momento de la toma de la embajada ya nosotros teníamos cien hombres en armas, que era un acontecimiento histórico para el M-19... ya teníamos "Ejército". Para nosotros era un Ejército de cien mil hombres. No importaba, porque ya habíamos logrado, en medio de esa mortandad, en medio de ese escepticismo —porque la izquierda colombiana es voraz, es tremenda--, la continuidad de nuestra política. Le habían decretado la muerte al M-19: "Se acabó la jodienda. Volvemos a la paz"... no toda la izquierda, pero sí muchos habían descansado, después de haberse rasurado y quitado los lentes por las razones del caso... eso pasó. Los tipos descansaron. Fíjate como es de maligna la izquierda, inconsecuente.., yo no hablo de todos... algunos.

En el Cantón, volviendo a esto, nosotros recuperamos un botín sin haberse producido la batalla. Napoleón decía que se producen las batallas cuando hay botín, y se producen las derrotas cuando hay botín. Nosotros le robamos suficiente armamento al Ejército como para formar cinco o seis batallones. Eso creó en medio de esa dinámica teórica - digamos así, una dinámica en los resultados. El Ejército obtuvo un triunfo relativo al recuperar parte del armamento. Pero la guerrilla está por encima de esos triunfos por que se convirtió en una alternativa política frente a ese Ejército. Ganamos nosotros. Ellos mostraron su verdadera cara frente a un proceso que es engañoso, que es la democracia... porque hay otros países como Guatemala donde la guerra es más profunda que la nuestra y sin embargo los mismos militares tienen que reconocer que hay una guerra civil. Landazábal, en uno de sus últimos artículos (a fines de febrero tal vez) dice: "Estamos en una guerra civil". Eso es una estupidez del tipo, pero es una realidad. Fíjate cómo la realidad es estúpida en ciertos momentos...

Ahora, la embajada es el cobro político que hace el M-19, hasta ese momento el M-19 era un proyecto que se consideraba liquidado, aunque ya nos habíamos tomado El Caleño y habíamos demostrado que existíamos. Eso era bueno para nosotros. Pero a nivel nacional o mundial eso no se conocía con tanta profundidad como cuando nos tomamos la embajada. Estábamos diciendo al mundo: "Esta es Colombia".

R.J.: Flaco, hablemos de la invasión por Chocó y Nariño. ¿Qué pasó? ¿A qué obedecía la operación?, ¿qué buscaba, por qué fracasó...?

J.B.: (Se pone reflexivo, algo nostálgico, tal vez...). Marzo de 1981. Allí hay que revisar un poco lo que hacía el Gobierno, porque esto fue una consecuencia. En ese momento se estaba discutiendo el primer proyecto de amnistía de Turbay. Para nosotros era fundamental darle una respuesta a la humillación a que se quería someter al movimiento guerrillero. Para nosotros era estratégico mostrarle al pueblo colombiano cómo ésta era la misma política del año 48, del 53. Con nuevos estilos, con una forma diferente, pero en el fondo era lo mismo: humillar a la guerrilla y a todo el movimiento popular. Para nosotros era fundamental, estratégico, decimos.

Allí se definía la política del M-19, y le dimos una importancia, la que se necesitaba en ese momento. Por eso elaboramos un plan político-militar de enfrentamiento a esa política que pretendía engañar al movimiento popular. Dentro de esto estaba en primer lugar la profundización de la guerrilla aquí en el Caquetá, que comenzó su accionar militar exactamente el 11 de enero de 1981.

Hicimos la primera operación compleja del M-19 a nivel rural, utilizando más de dos compañías, que ya para nosotros era bastante para comenzar. Eran en parte las fuerzas que venían de las guerrillas móviles. O sea pasábamos de unas "móviles" de más de diez hombres a prácticamente dos compañías de más de 150 hombres. Operaciones donde se necesitaba maniobrar, aunque fuera en seco. Ya comenzábamos a vislumbrar que al enemigo había que cogerlo en movimiento y golpearlo en movimiento, no en sus trincheras. En general, éste es el criterio militar.

A partir de ese momento nosotros empezamos a pensar en la respuesta a Turbay frente a su proyecto de paz, que era falso, demagógico, engañoso. Cuando Turbay lanza su proyecto de amnistía, que fue posterior a la toma de la embajada —en diciembre de 1980— ya nosotros preveníamos lo que se venía encima del movimiento popular, y planeamos las operaciones.

No era la invasión de Chocó y Nariño. Era la operación militar en tres frentes de guerra: en el Caquetá, en Nariño y en Chocó. Pero no sólo con el criterio de armar una guerrilla en Nariño, porque esto no era lo que pensábamos. Queríamos reforzar al Caquetá con una fuerza bien armada, con gente nueva, con ideas nuevas y gente joven. Y armar un frente en Antioquia y en el Chocó. Este era más o menos el criterio. Sustancialmente eran dos frentes guerrilleros, uno en el norte, y otro en el sur.

A partir del 10 de marzo todas esas fuerzas tenían que ponerse en acción. Habíamos invertido todo el dinero recogido durante la toma de la embajada, que era un millón de dólares, para armar estas fuerzas. Prepararlas, armarlas, toda esa cuestión...

(El tono es muy severo, nada de risas, serísimo).

Nosotros no creemos que haya sido un fracaso, porque a partir del 11 de marzo cuando nos tomamos Mocoa —una capital de intendencia, un objetivo militar muy grande, la primera capital que se tomaba en Colombia; en el momento en que el Gobierno estaba en la ofensiva política—, nosotros le decíamos un no rotundo a la amnistía con la acción militar.

Comienza el accionar militar en Chocó y comienza en Nariño. En este accionar militar tuvimos derrotas y éxitos. En Nariño fuimos derrotados, y los mismos dirigentes de la operación dieron sus declaraciones, han reconocido una derrota táctica... sin embargo, estas tropas las logramos salvar.

Te decía que el objetivo nuestro era fortalecer esos dos frentes que esperábamos abrir. El del norte porque estaba la gente pero necesitaba el refuerzo.

Y el del sur porque esto significaba un reforzamiento apreciable, sobre todo por el armamento que ellos traían. Acuérdate que se cayó el armamento y se cayó la columna.

Aún así nosotros logramos despertar, responder a la gran ofensiva del Ejército en estos sectores. Y responder políticamente a lo que se intuía como un nuevo Anorí, como un fracaso estratégico de la guerrilla, etc. Y se creó un ambiente, en el país, de inestabilidad política muy grande. Ahí está el discurso de Turbay que dice que en 150 años de historia nunca habían sufrido tanto peligro las instituciones colombianas.., eso es cierto. De todas formas se equiparon las fuerzas, en general. Pero por la dinámica de la misma lucha guerrillera que es clandestina, que es ilegal, que está por fuera de la institución, salimos ganando. La misma llegada de los presos políticos a las cárceles fue un apoyo popular muy grande. Yo recuerdo cuando Toledo Plata hizo su primera intervención después de la cuestión de Nariño, de las cosas que más les desagradaron a los militares, porque no aceptaban que un tipo que había sido derrotado militarmente, capturado, hubiera transformado la derrota en victoria política.

(Silencios).

El error fundamental fue la concepción militar nuestra. No se le puede atribuir al enemigo, porque ellos hicieron simplemente lo que tenían que hacer: reprimir y llevar las cosas hasta sus últimas consecuencias. El problema fue que la guerrilla no llevaba su objetivo claro. El objetivo militar que perseguía esa invasión.

Los compañeros inicialmente pensaron que el objetivo era crear una base guerrillera en esa zona. Ése no era el objetivo militar, que era trasladarse a la zona militar donde estábamos nosotros, aquí en el Caquetá, y en Antioquia, arriba en la cordillera. Lo del Chocó es diferente. Allí se produce un enfrentamiento militar de grandes consecuencias. Allí se peleó durante siete días, el Ejército detrás de la guerrilla. La guerrilla lo que no supo en ese momento fue determinar cuándo había que cortar el contacto con el enemigo. (Eso es lo que ahora en frío, se puede analizar). Llegó un momento en que la guerrilla tenía que cortar contacto con el enemigo, porque no se podía sostener el combate durante mucho tiempo, como lo hicieron ellos. Mucho tiempo. Pero son dos cosas diferentes.

No, no fue un error de planificación. Falló la concepción militar; independientemente de una buena planificación, si el comandante guerrillero lleva una concepción diferente, olvídate que fracasa... O se convierte en un éxito. En este caso se convirtió en un fracaso porque...

En Nariño los compañeros pensaron que podían hacer una zona guerrillera donde habían desembarcado. Éste fue el error estratégico, para no hablar de otros errores de menos cuantía. Ése no era el criterio del mando estratégico de la organización. La organización veía eso como un reforzamiento del Caquetá. Nosotros estábamos muy mal armados en ese momento. El Caquetá logramos armarlo en serio después del avión de Aeropesca. Mientras tanto lo que teníamos eran carabinas, escopetas, fusiles del Cantón, en general viejos.

Estábamos mal armados.

Entonces nosotros necesitábamos cambiar el armamento, modernizarlo; bazukas, todo eso. Aún así la operación de Mocoa se hizo con éxito. Logramos contener a la tropa, nos desplazamos sin bajas. El enemigo nunca logró liquidarnos después de la operación, pese a que había una movilización grandísima del Ejército. Tuvimos un triunfo político muy importante que era derrotar el proyecto de la amnistía de Turbay, que lo culminamos con la ofensiva que hicimos en junio y que concluyó el 20 de julio del año 80 ¿y qué?

R.J.: Hablemos de ajusticiamiento... ¿qué pasó con Pastrana?

J.B.: A Pastrana no lo reclutó el Ejército, él se reclutó. Se asustó mucho con lo del Cantón. Ante la represión directa del Ejército se asustó mucho y llamó al general Vega Uribe y le dijo: "A mí no me jodan, yo no tengo nada que ver..." y Vega Uribe le dijo: "Bueno, venga a mi oficina...", y le mandó un capitán. En la charla Vega le dijo: "Bueno, usted no tiene nada que ver con el M-19 pero sí sabe de ellos...", y el tipo soltó todo lo que sabía. Estaba en la periferia y sabía la clase de trabajo nuestro, la influencia que teníamos en las zonas campesinas fundamentalmente. Sabía todos los contactos en el Caquetá... Entonces cuando el tipo delata todo lo que sabe —sin que el Ejército le hubiera tocado un pelo—. Vega Uribe le plantea que trabaje para ellos. Vega le dice: "Bueno, sí, usted trabaja para nosotros y le damos billete, una casa, pasaporte a su familia, y usted después se va para el exterior". ¿Cuál era el objetivo? Decirle al Ejército dónde se encuentra la dirección del M. O sea, él se iba a reincorporar a la organización, el Ejército le iba a dar armas, carros, él iba a hacer determinadas operaciones militares, aparente, propaganda armada... iba a coger prestigio, y suponían que después nosotros lo íbamos a llamar —por su eficacia militar— y lo incorporaríamos a la dirección. Entonces nos delataría a todos. Este era su objetivo. Él acepta. Se pone a trabajar en función de esto.

Para conseguir el contacto —en este momento ya toda la dirección había caído— él sabe que la única dirección funciona en el Caquetá, y se viene para acá. Comienza a trabajar con otros compañeros, entre otros el tipo que lo jode a él, que se arrepiente y viene y nos cuenta la historia. Y nosotros sabemos que Pastrana está colaborando con el Ejército. Claro que él ya había cometido errores, sobre todo en el manejo de dineros y cosas de esas. A lo mejor nos hubiera jodido, quién sabe

Entonces, cuando el compañero nos cuenta, se da la orden: "A ese tipo no hay que cogerlo, hay que darle". Él va a una cita con los compañeros, ya ahí hay una emboscada, sino que ellos se equivocan de sitio. Donde ellos están emboscados no es donde llega Pastrana. Era a la orilla de un río y Pastrana llega más arriba.., le caen los compañeros y ¡pum pum! Ya estuvo. Llega luego el Ejército y cuando lo ven muerto dicen: "Y ahora qué haremos, nos mataron el cuadro...!"

Entonces reciben la orden de que lo muestren como si hubiera sido torturado. Le cortan las orejas, le mochan la lengua, le sacan los ojos, lo cuelgan, y aparece el cadáver de ese verraco todo maltratado.

Nosotros todo lo que hicimos fue ajusticiarlo porque era un agente del enemigo. Un agente, ¡figúrese! Un cuadro político de la izquierda colombiana, que había estado en el Anuc... un tipo más peligroso...!

Pero ha sido el único, no hemos tenido otros problemas de ese estilo. Por ahí ha habido errores como los que publicó la prensa... pero esa es la guerra...a tí se te infiltran dos tipos y ¿tú qué haces? Es la dinámica de la guerra.

Nosotros por política, en general, tenemos prohibidos los ajusticiamientos. A menos que sea un traidor. O sea, una cosa es el agente del Ejército que se infiltra y otra cosa es el cuadro revolucionario que se vuelve traidor. Al que se infiltra hay que lavarle el cerebro y soltarlo. A los prisioneros políticos los soltamos. Hablamos con ellos, les explicamos. Hemos tenido hasta suboficiales. Pero no, eso es una carga para la guerrilla, tener presos. Él está cumpliendo con su deber, ha sido derrotado, ¿qué le puedes hacer? No lo puedes matar, entonces lo fundamental es darle un buen tratamiento y soltarlo. No sirve para más. Hasta cuando la guerrilla, como en El Salvador, tenga capacidad para mantenerlos un rato y luego hacer canjes.

Ahora, que tenemos infiltrados, sí los tenemos. Adentro.

R.J.: Hablemos del paso de guerrilla urbana a rural, del proyecto de construir el Ejército popular...

J.B.: Lo que pasa es que todo ese proceso lo que hace es recoger la historia colombiana, que es una de las mejores características que tiene el M. Ir desenterrando los muertos, desde la espada del Libertador hasta la guerrilla —que se encontraba muerta—. Ya ahí, en el Cantón, enero del 79, la guerrilla colombiana era una atracción turística...

De allí en adelante la gente se comienza a preguntar mil cosas, ¿cierto? No era que nosotros tuviéramos demasiada fuerza, lo que pasa es que teníamos más o menos claro qué tipo de guerrilla íbamos a hacer: ¿íbamos a repetir la historia? ¿Íbamos a hacer la misma guerrilla? ¿íbamos a seguir trabajando con el tiempo y no con la historia? Y comenzamos a especular militarmente, a estudiar, a conocer los planteamientos de los sandinistas, de los guatemaltecos, de los salvadoreños; su experiencia y nuestra propia experiencia.., y desentrañamos algunos de nuestros propios errores. Algunos porque no todos... nosotros volvimos a cometer los mismos errores. Pero encontramos que el error fundamental era la dispersión. Uno, creer que la lucha era territorial, no contra una estructura. O sea, no estábamos luchando contra el tronco sino contra todos los troncos. Nosotros ubicamos correctamente el tronco, el Ejército, y dijimos: "Hay que concentrar fuerzas para joder ese tronco". Por eso hicimos un solo frente. Hasta el momento ya habíamos pasado por la etapa de crear ocho frentes y habíamos sido derrotados. Las famosas móviles, que fueron una desgracia. Este experimento duró seis meses. El Ejército se encargó de demostrarnos que por ahí no era el camino, nos dijo: "Tienen que concentrarse". Y lo hicimos en el sitio que mejor nos favorecía: El Caquetá. Era el mejor sitio porque nuestras fuerzas eran inexpertas. No teníamos un solo militar real. Teníamos teóricos militares y campesinos con criterios políticos más que militares...

Entonces lo que hicimos fue una abstracción de lo que podía ser la lucha militar en Colombia, no político-militar, y empezamos a concentrar, a concentrar. El Caquetá se volvió el único frente nuestro. No por razones de aparato, sino por concepción. Necesitábamos enfrentar el enemigo en una sola zona, en lo más retirado del país, en un solo frente.

Le estábamos demostrando al país que el problema no era territorial. Mucha gente nos decía: "Pero eso allá lejos...? Quién va a ir hasta el Caquetá a pelear...?" Y nosotros les decíamos: "El Ejército tiene que venir a pelear donde nosotros le digamos". Y así sucedió. El Caquetá se convirtió en un fortín popular de lucha militar que ha conmovido a este país. Pero no lo ha conmovido por su extracción popular, ni por su influencia popular, sino por las consecuencias militares de ese enfrentamiento.

Al Ejército colombiano le tocó irse con su Comandante —porque Landazábal en ese momento se trasladó con toda su tropa (17.000 hombres) al Caquetá—, a dirigir el gran operativo de "liquidación del M-19". No se te olvide que fue Landazábal el que se trasladó con todo su estado mayor allá. Estábamos demostrando que el problema no era geográfico. El problema era de concepción, de estructura, aunque no le guste a Enrique Santos Calderón. Nos importa un comino lo que en este momento diga él, porque es una realidad. Se tiene que enfrentar las estructuras. Eso del enfrentamiento de las masas con las estructuras es una trampa en América Latina. Esto no es Rusia. Estamos hablando de América Latina. Hoy en El Salvador está enfrentada la estructura del FMILN con la estructura del Ejército oficial, con la diferencia que la estructura del FMILN representa al pueblo salvadoreño, y la del Ejército representa a los Estados Unidos de Norteamérica. Esa es la diferencia. Nosotros representamos al pueblo colombiano y en el Caquetá dimos la batalla por la libertad, la dignidad y todas esas cosas.

En el Caquetá ya no hay propaganda armada. Aquí lo que hay es guerra. Dos estructuras enfrentadas militarmente, el que triunfe, el que liquide a la otra fuerza gana.

Mientras la guerrilla en el Caquetá no sea destruida, la estrategia del Ejército está pendiente. Mientras el Ejército no sea destruido, la estrategia de la guerrilla está pendiente. Lo demás serían términos medios y un engaño a la gente.

El día que la guerrilla logre derrotar al Ejército colombiano, esto se trasladará inevitablemente a la política, como se ha trasladado en El Salvador. Lo que te quiero decir es que la derrota de la estructura militar oficial significa la toma del poder con el pueblo, porque la oligarquía mientras no tenga ese aparato militar no tiene con qué defenderse. La oligarquía, son burgueses que a la hora de la verdad cogen un avión y se van para la puta mierda.

Ahora, las acciones militares del M desaparecieron a nivel urbano por la represión, no por concepción. El M-19 tiene un criterio integral de la lucha. No es un criterio militarista porque en Colombia las masas no están en el Caquetá. Estamos hablando de temas militares. Nosotros no reducimos nuestra actividad a esta zona. Otra cosa es que no actuáramos en las ciudades, no porque no quisiéramos sino porque no podíamos, nos habrían cogido a todos presos, nos habrían torturado, nos habrían roto todas nuestras estructuras. No somos absolutistas, reconocemos que la estructura es necesaria pero no le damos el sentido que le da cierta gente, que piensa que sin la estructura es imposible la revolución. Para la revolución lo principal es la política, o sea las masas. En medio del fragor fue naciendo nuestra estructura; renaciendo más bien. De las cenizas nació un M-19 nuevo, diferente, con gente muy joven. La estructura nuestra ha sido destruida unas cinco o seis veces, o más tal vez. Destruida... y cuando te hablo de destruida es que han acabado con todo. Y vuelve y nace, y vuelve y la destruyen... porque para la guerrilla es muy difícil mantenerse en las ciudades. Eso es la muerte. La experiencia de los Tupamaros es esa. Ellos no pudieron resistir no porque no tuvieran una política correcta sino porque su estructura no aguantó. Fue liquidada de base, no les quedó nada. A nosotros nos quedó la dirección fundamental y los cuadros suficientes para volver a empezar. Con que quede uno. No importa... a los Tupamaros no les quedó ninguno. La gente se asiló. A nosotros no se nos ha asilado sino uno...

R.J:.EI M-19 alguna vez planteó su participación en elecciones, ¿qué estaban pensando cuando se hizo ese proyecto?

J.B: Si se daban las condiciones. Pensábamos que se podría dar la apertura democrática. Las elecciones en Colombia son un engaño total, absoluto, total. Porque son hegemonizados por los partidos tradicionales a todos los niveles. Los recursos, a nivel político, incluso hasta a nivel militar. Mientras continúe la hegemonía bipartidista en las elecciones no hay posibilidades de participar. Nosotros por lo menos lo descartamos. Hoy, ahora, descartamos las elecciones como una salida, como una solución política para el país.

En el año 80 hablamos de participar electoralmente siempre y cuando se uniera la izquierda. Nosotros propugnamos por la creación de un solo frente y la izquierda fue sorda a nuestro llamamiento.

Nosotros no creemos que sea justo que se plantee a una fuerza política su participación en las elecciones, cuando se está haciendo trampa por debajo. O sea cuando de entrada ya estás perdiendo.

Nosotros nunca hemos participado en elecciones por eso. Las elecciones en otros países son distintas. En los Estados Unidos, por ejemplo, el Partido Comunista tiene posibilidades de participar. La gente tiene los recursos, otras fuerzas, la gente tiene posibilidades de hablar, de discutir, de llevar a la confrontación electoral a las masas a todos los niveles. Y se escogen parlamentarios.., bueno al estilo de la democracia norteamericana. En Colombia ni a eso tú tienes posibilidades. No tienes posibilidad de acceso a la televisión ni a la radio...

Tole 

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8 marzo 2014 6 08 /03 /marzo /2014 23:31

CAPÍTULO V

¿POR QUÉ TIENE QUE SER LEGAL?

 

“Nosotros no creemos que el monte sea una estrategia de movilización de masas. Lo que creemos es que no podemos vivir en función de que ese movimiento tenga que ser legal. ¿Por qué no puede ser clandestino? Si no hay condiciones para hacerlo en la legalidad,  tenemos que hacerlo desde la clandestinidad"

R.J.: ¿Cómo va a desarrollar el M-19 un movimiento de masas, desde el monte, desde el Caquetá?

J.B.: No, desde la clandestinidad, que no es lo mismo. Nosotros no creemos que el monte sea una estrategia de movilización de masas. Lo que creemos es que no podemos vivir en función de que ese movimiento tenga que ser legal. ¿Por qué tiene que ser legal? ¿Por qué no puede ser clandestino? ¿Por qué no puede ir desarrollando así? Si no hay condiciones para hacerlo en la legalidad, tenemos que hacerlo desde la clandestinidad. Será más reducido, pero siempre y cuando la fuerza militar nuestra ejecute las operaciones como hay que hacerlas...

Fíjate que en el año 81-82 no hicimos operaciones de masas, sin embargo teníamos más prestigio que todos los partidos de oposición juntos, gracias a las operaciones militares. Eso lo que hay es que profundizarlo, ampliarlo y convertirlo en alma y corazón del pueblo, de todo el mundo. Eso es lo que hay que hacer. Se hizo el experimento aquí en el Caquetá, ras ra ras, y se demostró que era efectivo para todo el país, estando en una selva en la puta mierda... ¡cómo será cuando se haga en las zonas más cercanas a los centros de producción ¿Cómo será cuando se masifique?

Nosotros ya hicimos el experimento, descubrimos, allí en el laboratorio, que eso era una bomba atómica. Ahora, lo que hay es que hacerlo en todo el país. El M-19 nunca dejó de ser clandestino. Toda la gente que nosotros tenemos hoy a nivel urbano es totalmente desconocida por el Ejército. Gente nueva, diferente, los conocidos ya saben cuál es su suerte: el movimiento guerrillero, fortalecer nuestra concepción en el monte. Convertir eso en carne y alma del pueblo. Por eso decimos que nos hemos fortalecido. Porque ahora tenemos más cuadros que antes, y somos optimistas de lo que vamos a hacer, y vamos a demostrar que esa trampa del movimiento de masas nosotros no los vamos a pisar. Porque es una trampa. Está demostrado que el movimiento de masas a secas no conduce a ningún sitio. No tiene ningún valor. Eso es lo que ha hecho el Partido Comunista durante 53 años.

Nosotros no creemos que las movilizaciones de masas sean necesarias para hacer la revolución. Primero. Segundo, no creemos que necesariamente se necesite un movimiento legal para hacer política. Tercero, no creemos que la conciencia de las masas sólo se desarrolle a través de un movimiento legal. Cuarto, creemos en la movilización de las masas para el logro de sus reivindicaciones económicas, siempre y cuando estén ligadas a un movimiento estratégico.

Sólo así entendemos un movimiento de masas.

Ahora, la lucha política se da inmersa dentro de un proyecto estratégico militar. Yo no niego la lucha política, la coloco en un plano real. Las movilizaciones de masas no son para engañar a nadie. No son para mostrar fuerzas. Tienen que conducir aún objetivo que le sirva a una estrategia. Nada sacamos nosotros con llevar a las masas a movilizaciones, a enfrentamientos con el enemigo, si esa movilización no está ligada al proyecto estratégico. Este es el planteamiento. Que cuando la gente se muera en la calle en una manifestación sea por algo. Y la gente diga: "Se murió mi hermano, pero eso va a contribuir a lo grande". Igual a como está pasando en El Salvador. Pero es muy jodido morir en la calle por nada. Allí es donde nosotros queremos llevar la lucha, a que la gente sienta que su lucha en la ciudad, en los campos, en donde sea, —aún el pintor más huevón de este país - que sienta que lo que está dibujando está contribuyendo a lo estratégico. El poeta, el escritor, el intelectual, todo el mundo. ¿Viste la agenda? Eso es lo que queremos nosotros. Ése también fue un combate. Allí se demostró qué se puede hacer en Colombia un libro, que es letra muerta... pero fíjate que no es letra muerta.., es letra viva y van los militares a buscarlo. Y es una acción político-militar. Así lo consideramos nosotros. Eso genera conciencia, eso ayuda. Pero todo lo anterior inmerso dentro de una estrategia muy clara, jueputa. Todo eso es para la lucha armada que es la que al fin de cuentas va a resolver los problemas. Si San Putas mañana se arrodilla y crea una religión que lucha por la joda social de Colombia, de la gente, nosotros apoyamos eso. ¿Cómo no vamos a apoyarlo? Y si llega el Papa mañana a Colombia, también lo apoyamos... siempre y cuando no venga a decir que todo el mundo está feliz aquí... ¡eso ya es otra jodienda!

O lo que hace Galán, un tipo que sacó tantos votos y hoy está arrinconado en el Congreso. Está perdiendo porque no va a las masas, ¡Galán! ... él, que es parte del sistema, que no está de acuerdo con la lucha armada. ¿Por qué no hace manifestaciones? Porque sabe que cualquier movilización puede llevarlo a un enfrentamiento con el Ejército y ya todo el mundo sabe lo que va a pasar.

Si el M-19 fuera a manifestaciones tendría que hacerlo armado y habría cien muertos. Esa no puede ser la estrategia de un movimiento político. Tú puedes ir a una manifestación armado, a dos, a tres, pero llega un momento en que el enemigo dice: "No, no joden más". En El Salvador se pudo hacer en coyunturas muy concretas. En Colombia ni desarmada puede salir la gente. Nosotros preferimos hacerlo al revés. Nunca se ha hecho así. Siempre se ha dicho pero nunca se ha hecho.

Le hemos dedicado más a la instancia política que al monte. Los mejores cuadros nuestros siempre han estado en las ciudades, pero ahora tenemos que meterle más capacidad al monte, ¡concentrarnos! ¡Siempre creyendo en la espontaneidad de las masas! ¡En las soluciones urbanas! Ése es el error que siempre se ha cometido en Colombia, siempre pensando en el camino más fácil y la guerrilla rural se ha dejado como la cosa esa mecánica, estratégica. No se le ha dado la mecánica que debe tener la guerrilla. Por eso yo siempre te traigo a cuento la experiencia: ¿Cuándo en Colombia se ha vivido un período cómo el del año 81? Nunca, ni siquiera cuando Marquetalia... ¿Por qué?

Porque se demostró verdaderamente lo que significa un movimiento guerrillera en acción, dando pauta y movilizando, dando soluciones y movilizando a las masas a nivel clandestino en acciones políticas. Huelgas, manifestaciones y jodiendas. Se han hecho. Y fíjate, ahora que las quisimos hacer a nivel legal nos han dado por el culo. En el Valle nos cogieron 27 presos, acusados de porte ilegal de armas y de todo. Hemos paralizado 27 cuadros, o sea que no podemos confiar. Seguimos pensando que lo primero que hay que hacer es cambiarle la mentalidad a la guerrilla. Mientras esa mentalidad no cambie, olvídate que van a pasar 40 años más y no va a pasar nada...

Es la mentalidad ofensiva a nivel militar. Es concentrar fuerzas para que pueda ser ofensiva. Es darle golpes cotidianos al Ejército. Es recuperar armas como método fundamental de desarrollo. Es ir incorporando al pueblo a partir del desarrollo, no a partir de la política... porque nosotros, el M-19, también hicimos eso: Teníamos 800 guerrilleros, pero no eran 800 guerrilleros: 400 estaban desarmados. A ver, ¿qué guerrillero es eso? Eso es una estupidez. Eso es bueno para la política —decir que tenemos 800 guerrilleros—, pero no son 800, son 400 personas que tenemos aquí comiendo, desayunando y almorzando, sin ninguna posibilidad de combate. Sin ninguna. Al contrario, castrándole la posibilidad militar a los otros, porque el resto —los otros 400— tienen que estar "cuidándolos". Nosotros decimos: "No es hombre/arma". Si no hay hombre/arma no hay guerrilla. Y para que esto suceda tenemos que recuperar más armas para que se vaya incorporando nueva gente. Y éste sí es un proceso diferente al otro.

Sí, las FARC tienen 19 frentes guerrilleros, pero ve a ver cuánta gente está armada por frente. Casi siempre el 30% de la gente está desarmada. Por eso es inútil una guerrilla así. Es un peso, una carga.

Ese es el criterio que hay que cambiar, no es el criterio de tener guerrillas por todas partes. No se trata de eso. Se trata de darle batalla al enemigo donde le podemos ganar al enemigo. Donde se pueda desarrollar ese proceso. En el Caquetá es donde mejor experiencia tenemos, donde más respaldo tenemos, todo eso. Aquí nunca nos podría cercar el Ejército, además estamos todos los días cercados, desde que comenzamos nos tienen así.

Y eso es lo que queremos. Hacer que nos cerquen y que se metan, para quitarles las armas. Nosotros no necesitamos correr y escondernos, lo que necesitamos es que el Ejército se nos meta!

Ahora, lógicamente hay que tomar medidas de seguridad. Pero hoy el miedo no es al cerco del Ejército, es al auto-cerco que se crea la guerrilla sin que el enemigo la esté combatiendo. Esto sí es peligroso porque la guerrilla dura meses, meses, sin combatir.

Figúrate tú, ¿qué hacen cien hombres, seis meses, en una selva, sin combatir? Es una locura. Tú, aquí, en el monte, te puedes dar cuenta... ¿qué hacen los tipos 24 horas al día? No pueden hacer nada, nada. Tienen que estar en el campamento mirándose unos a otros, limpiando los fusiles y comiendo, ¿y la moral? Mire, ¡pa'l suelo! ... bajando todos los ríos... Esto le ha pasado a todos los movimientos, al M, a las FARC, al ELN, a todos. Y comienza la gente a desertar, porque los muchachos que ingresan a la guerrilla lo hacen es porque quieren pelear, no quieren estar en un campamento comiendo mierda... y entonces comienzan a desertar.., y empiezan las cosas. Nosotros no tenemos esa política pero otras organizaciones sí tienen la política de que el que se vuele lo matan. Pero, ¿por qué lo van a matar si ese tipo estaba más aburrido que el San Putas?

Nosotros (los guerrilleros) hemos sido en Colombia más politicistas que cualquier otra cosa, aunque siempre se nos ha acusado de ser militaristas. Estamos soñando una revolución perfecta. Que no hay que golpear aquí porque eso políticamente nos afecta. Que tampoco allí porque... No, al enemigo hay que golpearlo donde realmente lo afecte. Donde sea.

Estamos pensando más en la insurrección que en la guerra. En general, estamos pensando en el proceso político. Cuando hablamos de insurrección estamos hablando de procesos políticos donde las masas se levantan y destrozan el Estado, como en la Unión Soviética. Y de un día para otro se arman y forman un Ejército. Es la insurrección perfecta. Esa insurrección de octubre nos ha hecho a nosotros más daño que el imperialismo norteamericano con todas sus estrategias. Siempre pensando en Lenin y en lo que hizo... las tesis de abril, porque eso es lo que nos ha marcado nuestro esquema.

En Colombia todas las insurrecciones han fracasado. El problema es que aunque haya vanguardia también las derrotan porque el enemigo ha ido aprendiendo más que la guerrilla sobre el control de las insurrecciones. Ya las barricadas, —lo analizaba Engels hace más de un siglo—, no tienen nada que hacer frente a los cañones de 120 mm., eso no lo digo yo.

Ahora, en Nicaragua hubo barricadas, pero hubo un Ejército revolucionario que garantizaba el cumplimiento de la estrategia. Por eso te digo, no es qué nosotros estemos en general contra el criterio de la insurrección. Lo que no queremos es armar el criterio estratégico alrededor de que el poder lo vamos a lograr a través de la insurrección. No. Prioridad Uno: Ejército Popular. Prioridad Uno.

Yo no creo que en Colombia nadie esté preparado para una insurrección. Es un país de 28 millones de habitantes. No son dos millones como en Nicaragua. Son por lo menos seis ciudades con más de medio millón de habitantes. Yo no creo que existan las condiciones para eso. Sería una enseñanza más como lo fue en Rusia, en París... en El Salvador. O sea más fuerzas organizadas que las que hubo en El Salvador no se puede uno imaginar. Unas cien mil personas organizadas llegaron a tener, en un país de 8 millones de habitantes. Los bolcheviques, ni soñaron con esa suma con 200 millones de habitantes. Hermano, es que el enemigo también aprende. Ahora las calles están controladas por computadoras, no es lo mismo que la policía de 1917.

Si en un momento determinado surge una insurrección nosotros tenemos que estar al frente de las masas, tenemos que correr todos los riesgos necesarios. Pero no nos engañemos ni engañemos a las masas. A las masas hay que decirles que se organicen a través de la lucha armada, de la insurrección popular y de lo que sea... en un Ejército popular que logre derrotar al enemigo. Porque de esas jodiendas insurreccionales surge también el criterio del Golpe de Estado que hizo carrera por ejemplo en Venezuela. Como no fue posible la insurrección ni la lucha armada, entonces el único camino era el golpe revolucionario, ganándose a algunos militares. Esto es más peligroso que el criterio de la insurrección.

En mi criterio el proceso insurreccional clásico no se va a dar en Colombia, a menos que haya un Ejército popular que garantice el triunfo. Ahí sí. Pon atención, ahí sí se pueden dar insurrecciones como en Nicaragua... de acuerdo, eso sí no se puede caer en esquemas. En Nicaragua se dieron insurrecciones porque estaba asegurada la estrategia. Fíjate que en Managua la insurrección fue derrotada, ¿pero para dónde se fue? Para donde estaba la guerrilla. ¡Por eso no fracasó, si no, hubiera sido una derrota gigantesca!... ¡del Coño de su madre! en Colombia todas las insurrecciones han fracasado...

 

CAPÍTULO VI

TARDE O TEMPRANO TENEMOS QUE UNIRNOS

“Lo que hay que preguntarse es porqué la guerrilla colombiana lleva treinta años".

“El movimiento guerrillero, tarde o temprano tiene que unirse. ¡La unidad será producto de la acción si ha habido acción! Hoy las posibilidades de unión son reales, especialmente con las FARC, pero no solo con ellos”

R.J. ¿Es en este sentido el M-19 una innovación?

J.B.:Ojalá. Aunque de todos modos sobre nosotros también cae el peso de la historia, el peso de los errores. Nosotros hemos cometido errores, los que ya señalamos hace un rato... no estar claros en que lo importante es crear un Ejército; combatir al enemigo; recuperarle armas; no estar claros en que las acciones militares generan política... Estos son nuestros errores fundamentales.., no estar claros en que se necesita modernizar la guerrilla, en sus medios, con nuevos elementos...

Sabemos que mientras no superemos esos errores el M-19 igualmente va a ser una guerrilla más en Colombia. No nos hacemos ilusiones. Uno no se explica que en Colombia haya solamente cinco movimientos guerrilleros... debería haber veinte por lo menos. La dispersión, la lucha ideológica, los fracasos, los errores, el sectarismo, el dogmatismo y todos los 'ismos'... es para que existieran veinte movimientos guerrilleros.

Ha sido una lucha ciega, estúpida, cuando se está luchando por las mismas cuestiones estratégicas a la hora de la verdad. Eso es incomprensible en toda América Latina. Incomprensible, pero es inevitable. Yo lo que creo es que no hay que asustarse de que existan cinco movimientos guerrilleros, ¿cierto? Hay que buscar los puntos de apoyo. Las coincidencias. Eso lo dijo Camilo Torres en el año 1965. El dijo "Busquemos lo que nos une y desechemos lo que nos separa". Nosotros, los colombianos todavía estamos muy atrasados en eso; aunque yo creo que han cambiado mucho las condiciones. Hay posibilidades de unión. Son remotas, pero, hay. Siempre y cuando la guerra revolucionaria adquiera una dimensión más profunda, más a largo plazo,., porque si seguimos en la misma jodienda de combatir cuando se pueda, se van a profundizar las diferencias.

R.J.: ¿Cuáles serían los puntos sobre los cuales se podría dar la unidad con las FARC, por ejemplo?

J.B.:Bueno, en el 76 en una carta se lo explicamos a las FARC. O sea, hace siete años (o 77, no me acuerdo...). En una carta que les enviamos les decíamos: "Nosotros estamos de acuerdo con una revolución democrática, popular, que resuelva los problemas fundamentales del pueblo colombiano, estamos de acuerdo en la lucha contra los monopolios, estarnos de acuerdo en la lucha contra los grandes financistas de este país, con una política nacionalista, de economía estatal —pluripartidista y toda esa jodienda—; estamos de acuerdo con la unidad sindical, con que haya una sola central obrera; estamos de acuerdo en la solidaridad con Cuba, con Grenada y hasta el San Putas ... estamos de acuerdo con Nicaragua, El Salvador y todo el mundo... Entonces, ¿qué es lo que nos separa?

Nos separan algunas cosas, pero no son estratégicas ni son fundamentales. El apoyo a la Unión Soviética, puede ser una. El apoyo a los países socialistas, puede ser otra. Que son cuestiones formales, pero fíjate que detrás de sí hay toda una política...

Y ya en el terreno concreto nos pueden desunir tácticas militares, tácticas políticas. Entonces nosotros lo que decirnos es: "Estamos de acuerdo en la creación de un Ejército popular? Ellos están de acuerdo —además las FARC se llaman así, FARC-EP (Ejército Popular)—entonces estamos de acuerdo con el criterio de hacer un Ejército popular. No hay problemas hasta allí. Ahora vamos al fondo, ¿qué es eso? ¿Cómo se consigue? Seguro que ahí sí vamos a tener problemas. Claro, nosotros les respetarnos el camino, pero que nos respeten el nuestro...

Hombre, la alianza con las FARC se podría dar en términos estratégicos y tácticos. Estratégicos, porque todos queremos hacer una revolución nacionalista, democrática y popular, todos. Hay matices: unos quieren que sea socialista, otros que sea pluralista.., pero son matices. Estratégicos porque todos querernos que el pueblo sea el actor principal en ese proceso. Estratégico porque todos sabemos que hay que destruir esa columna vertebral que se llama Ejército colombiano.

Táctico, porque creemos que es posible presentarle al Gobierno una propuesta única del movimiento guerrillero: "Cese al fuego, tregua y diálogo directo". En esto estamos de acuerdo FARC y M-19. Lo fundamental es el cese al fuego, que implica un reconocimiento del Gobierno. O sea que el comandante general del Ejército que se llama Belisario Betancur diga: "El Ejército no vuelve a hacer operaciones ofensivas contra la guerrilla". Y la guerrilla hace un compromiso público de que no vuelve a hacer ofensivas contra el Ejército.

Mira, después de lo de la toma de la Embajada de la República Dominicana en 1980, el M-19 adquiere un reconocimiento como movimiento. Porque ésta era ya una larga discusión: ¿Por qué en Colombia no surgen movimientos políticos? Nosotros sostenemos que ese movimiento político, democrático y nacionalista popular y revolucionario existe y es el movimiento guerrillero. Y no lo reducimos al M-19. No es Galán, es en general el movimiento guerrillero, en todas sus manifestaciones, con todos sus errores, con todas sus jodiendas. El movimiento guerrillero tarde o temprano tiene que unirse. Es un problema de tiempo. La estupidez tiene un límite. La inconsecuencia y todas estas cosas tienen un límite. La dinámica, si somos capaces de crear esa dinámica, demostrará que sólo la unidad guerrillera y revolucionaria es el camino. Un movimiento ideal, legal, electoral, es imposible en Colombia. Desde hace cien años se está planteando la unidad guerrillera. Pero idílicamente, no en lo concreto. La unidad no se dará en discusiones entre los comandantes de las FARC, el ELN, EPL y M-19. La unidad será producto de la acción. Si ha habido acción! Y por eso hoy se dan ciertas condiciones para que esa unidad sea realidad, por lo menos con algunos grupos. Yo creo que con las FARC fundamentalmente. Con las FARC hay coincidencias a partir de los resultados: la amnistía... que es el resultado de las acciones militares, no de las buenas acciones de Belisario, creer esto sería un gran error. Y no sólo el M -19, todas las fuerzas que pelearon, no podemos reducir las cosas al M -19 porque hubo otras fuerzas que pelearon... Vásquez Carrizosa, Galán, el viejo Cano...

Entonces la unidad guerrillera se da a partir de la dinámica, es lo que hemos aprendido. Nosotros hemos hecho diez mil comunicados para la unidad guerrillera, y todo el mundo nos dice que somos oportunistas, que lo que queremos es una unidad ahí pinga... bueno, nos dicen de todo. Hoy las posibilidades de unión son reales, especialmente con las FARC, pero no sólo con ellos. Yo te hablo de las FARC porque es lo de bulto, lo alto... pero también hay posibilidades de unión con el ADO. El ADO tiene gente que piensa, tienen sectores, tienen un enemigo que piensa en ellos... para nosotros no hay enemigos chiquitos. El ADO es una organización, que tiene un lenguaje que se acerca mucho al nuestro, aunque hay un sector de ellos que se llama marxista-leninista. Eso no importa. Con el EPL, también hay un sector, el más representativo, que quiere conversaciones. No el PLA sino el sector rural que es el más fuerte.

La unión se da en torno a los hechos, a las acciones militares. A cualquier nivel. A nivel estratégico, para ser más claros, con el EPL, con las FARC nuestras divergencias son de tipo coyuntural, no estratégicas. Sin embargo la estrategia es la aplicación de tácticas concretas. No hay una estrategia ideal. Con el EPL, porque eso es Colombia.

Tú me dirás... ¡pero bueno eso es una sarta de contradicciones tremendas! ¿Por qué nosotros creemos que con el EPL puede haber un acuerdo a nivel estratégico y con las FARC no hay un acuerdo a nivel táctico? Porque el EPL es un grupo que maneja más las estrategias que la táctica. Los tipos creen que en este país se va a conseguir el poder por la vía armada. Y en eso nos encontramos. Las FARC funcionan más con el criterio de la coyuntura, sobre todo en este período: la vaina electoral. Las FARC hacen una tregua para facilitar el proceso electoral. Y ahí nos diferenciamos, en la táctica. Pero cuando pasamos a otra etapa distinta en la coyuntura ahí nos encontramos. Las elecciones son de cada dos años. Si durante este período podemos hacer un acuerdo, nosotros lo hacemos. A nosotros no nos importa que las FARC participen en elecciones. Pero sí nos importa que las FARC hagan una tregua unilateral, de seis meses, con el Ejército. Eso sí nos importa porque es estratégico. Hemos hecho una crítica pública pero no hemos hecho una confrontación pública, ¡porque sabemos que eso es coyuntural. Eso es época pasada, las FARC están planteando lo mismo que nosotros, quién lo dijo primero? Eso no importa.

Si hoy es posible hacer un acuerdo con las guerrillas para enfrentar el proyecto de la oligarquía colombiana, nosotros estamos dispuestos a correr ese riesgo. Este sería un comienzo, que para Colombia sería estratégico. Por lo menos conocernos, por lo menos sentamos a discutir pendejadas. Hemos estado más alejados que todas las guerrillas latinoamericanas juntas, porque ni siquiera nos conocemos. Yo conozco a Jacobo Arenas y a Marulanda por razones históricas, hace diez o doce años.., pero qué estemos pensando cada uno en este momento, eso sólo se puede saber en una mesa de conversaciones. Nunca nos hemos sentado a conversar.

 

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8 marzo 2014 6 08 /03 /marzo /2014 23:24

CAPÍTULO III

LA TRAMPA DE LA AMNISTÍA

 

Una apertura democrática implica medidas concretas: leyes, transformaciones... ¡eso no es hablar de apertura democrática y ya!"

R.J.:¿Por qué el M-19 no aceptó el reto que le planteó Belisario Betancur al abrir relativamente el espacio legal, cuando justamente unos meses antes el M -19 pedía espacio legal para participar? ¿Por qué no lo utilizó cuando Betancur dijo que lo ofrecía?

J.B.:Bueno, sencillamente, porque el Gobierno no lo hizo. Belisario Betancur no ha tomado ninguna medida que favorezca la legalización del movimiento guerrillero, para no hablar del M -19. Ninguna. La amnistía significa la salida de las cárceles de 400 personas y la legalización de 150 más. Éstas son 500 ó 1000 personas, y en un país que tiene 28 millones de habitantes esto no es nada. Eso es lo que Belisario Betancur no ha entendido o no quiere entender... porque una apertura democrática implica medidas concretas: leyes, transformaciones. Eso no es hablar de apertura democrática y ya. ¿Dónde está el control al MAS? Qué posibilidades tenemos de hacer movilizaciones? Dónde está la legalización de la oposición? Al contrario, los dos partidos tradicionales están hablando de la transformación de la sociedad colombiana con base en el reforzamiento del bipartidismo... y nuevamente están diciendo que ésa es la gran salida ... A menos que haya una apertura democrática, el M- 19 no puede salir a las calles. Las masas nos despreciarían. Nosotros hicimos un Comando Legal, salimos a las calles. Pero en la mecánica diaria de la actividad política los compañeros decían:" ¡Noo, eso es imposible, no podemos. Todo el día nos están persiguiendo, nos tienen vigilados, están recogiendo las direcciones de nuestros amigos..." O sea que estaban preparando las condiciones para darnos un golpe mucho más fuerte que los anteriores, y perjudicaríamos a montones de gentes que de buena fe quieren vincularse a un proyecto democrático, amplio, no armado; ¿me entiende?

Le estábamos dando herramientas a la inteligencia militar para que recogiera mayor y mejor información de la que tiene sobre nosotros. El M-19 está en guerra, en una guerra en la que se estaba favoreciendo al enemigo por que estaba recogiendo más datos sobre nosotros que nosotros sobre ellos. ¿En qué nos estábamos favoreciendo nosotros?... No podíamos abrir una casa en Bogotá, porque ¿quién le va a arrendar una casa al M- 19? ¿Quién? (Aunque tuviéramos plata). Viene el Ejército y todo el mundo a decir: "Mira te van a volver mierda la casa titatita..." Entonces lo que abrimos fueron ranchos que no tienen el valor que necesitamos como movimiento político. Nosotros tenemos cerrado el camino de la participación democrática.

Nosotros, sí creíamos, como mucha gente, que era posible un espacio legal. Por eso creamos el Comando Político, para confrontar la teoría de Betancur con la realidad. Pero después de siete meses de experiencia la realidad nos demostró que nosotros estábamos perdiendo políticamente.

A menos que haya una apertura democrática real, nosotros seguiremos en el monte. Cuando todo el mundo esté de acuerdo en cambiar las reglas del juego, cuando los militares dejen de ser la fuerza política fundamental.., pero esto sí no lo quieren negociar, retirarle el poder a los militares. Por eso nosotros tampoco podíamos aceptar. La propuesta de ellos era: "legalícense todos; después, desmontamos nuestros aparatos represivos". Nosotros les dijimos entonces: "Nooo. si la historia colombiana ya no puede dar más demostraciones. La violencia, la muerte de todos los guerrilleros que se entregaron...". Es que para matarte no necesitan sino un tiro en la calle, una bomba... y estuvo.

El riesgo personal es muy alto. A mí me han tenido cercado en el monte varias veces, pero es muy fácil zafar un cerco en el monte. Pero, cómo zafas tú uno en la ciudad: después que te localizan te jodiste! No tienes cómo escapar. Eso es una computadora, eso ya está super demostrado. Y las muertes que hay de dirigentes revolucionarios en América Latina ya son suficientes.

Entonces, ¿cuál es la apertura? preguntamos nosotros Una imagen falsa de paz. Continúan los allanamientos; oiga las denuncias del Comité Permanente de Derechos Humanos: 67 muertos en enero y febrero por los grupos paramilitares; mataron al mejor dirigente nuestro en Girón (Santander); al ELN le mataron otro que se amnistió; a las FARC les mataron un comandante que se amnistió, en las calles de Bogotá. Cinco tiros, con su mujer; entonces, ¿quién se le va a medir a esto? No es un problema de la guerrilla, es la realidad del país que sigue empotrado en sus concepciones reaccionarias con un nuevo vestido: Belisario Betancur.

Entonces fíjate que la guerrilla tiene razón. Ni se van a desmontar las estructuras represivas, ni hay tal apertura, ni hay seguridad para los dirigentes guerrilleros, ni hay garantías para el ejercicio de la oposición. No hay.

Tenemos todas las razones para desconfiar de las verdaderas intenciones del Gobierno cuando habla de apertura democrática. Es que nadie nos ha podido explicar cuál es la apertura democrática. ¿Es acaso que la prensa hable de muchas cosas y haga denuncias? Entonces nosotros preguntamos, ¿por qué no se volvió a hablar de la guerrilla en la prensa? Por que hay un pacto que públicamente avaló cuando saludó el editorial de El Tiempo (de Hersan) donde decía que la autocensura era una vaina positiva. Y el mismo Belisario Betancur, el de la apertura democrática, está estimulando la auto-censura de la prensa.Cuando los únicos medios de comunicación que existen en Colombia son los de la oligarquía? ¿Cuáles medios populares hay? ¿La Voz Proletaria que circula treinta mil ejemplares? Nosotros le pedimos a Betancur que nos diera una emisora y él nos dijo: "Ustedes están locos!".

Pero fíjate que la gente prefiere que uno no aparezca. Al menos esa es la sensación que nosotros recogimos. Todos nuestros amigos nos dijeron, —incluso a nivel oficial— que no apareciéramos; porque el día que maten a un dirigente del M-19 la jodienda que se arma va a ser del putas.

Lo que pasa es que Betancur se quedó en la mitad del camino. El promocionó la amnistía e hizo que fuera realidad, y hasta ahí llegó. El estaba hablando era de paz, no de amnistías. Son dos cosas diferentes. Sin embargo, en este camino hubo una trampa. La trampa de querer hacerle creer al país que la amnistía era la paz. Los partidos políticos la hicieron su bandera. La prensa también, e incluso sectores democráticos de la opinión colombiana.

Se tragaron el cuento de que la amnistía iba a repercutir y que iba a ser la solución a todos los problemas de orden público en el país. Se dejaron engañar, incluso hubo quienes apoyaban un proceso más profundo y en el momento de la amnistía creyeron que ésta significaba la rendición de la guerrilla, aunque no hablaran en estos términos. Porque una cosa es hablar de rendición —según ellos— y otra cosa es hablar de entrega de armas, aunque llegó un momento en que nadie habló de entregar las armas. Nos dijeron: "Bueno quédense con las armas. Entiérrenlas...". No, ese tampoco era el problema; las armas no son hierros para moler...

La paz no era una bandera en la campaña de Betancur. La tenía mejor elaborada López, pero Betancur cuando llegó al Gobierno, sorpresivamente, lanzó su propuesta de paz. Nosotros la tomamos como positiva y le damos una respuesta. Inmediatamente además, porque eso se dio automáticamente. Cuando Betancur estaba pronunciando su discurso de posesión a mí me estaban haciendo una entrevista aquí en el Caquetá (Ligia Riveros de Cromos y un periodista de El Tiempo) y nosotros dijimos: "Estamos listos a conversar. Donde sea. Estamos pendientes". Ésa fue nuestra respuesta, que ningún sector político colombiano la ha avalado como una política correcta... y es normal porque la oligarquía también tiene que defenderse, ¿no es cierto?

¿Qué pasó? Llegó el proceso de la amnistía, yo me reuní con un senador de la República, hablamos de todas esas cosas, de todo esto que estamos hablando. Yo le insistí mucho en el problema de las armas, en el problema de la paz, le dije: "Mire, grábese esto en la cabeza: la amnistía no es la paz y no pretenda engañarnos". Eso está escrito, ahí no hay posibilidades de... y Bula se fue para el Congreso con su proyecto, que lo hicieron realidad. Cuando se aprobó la amnistía nosotros preparamos una respuesta, que la enviamos con Juan Guillermo Ríos. Yo decía en esa entrevista: "Nosotros no tenemos por qué acogernos a la amnistía porque la amnistía no se hizo para acogerse. Si no, nos están haciendo trampa". Y se estuvo haciendo trampa. A la opinión pública se le quiso hacer creer que yo tenía que acogerme a la amnistía. Eso era una trampa. La amnistía no dice eso en ninguna parte. Pero no era una trampa a nosotros, era una trampa al pueblo.

Ahora, Belisario Betancur, en uno de esos homenajes ampulosos que le hicieron en el Hotel Tequendama, ya nos reconoció que la amnistía no era la paz, que había que recorrer un camino más largo. Pero la prensa sigue diciendo que yo engañé a la opinión pública, la prensa, que es la opinión. Yo lo que estaba diciendo era una verdad cruda: "No se van a acabar treinta años de lucha armada en Colombia con una ley de amnistía". Esta es una trampa. Tenemos que seguir para adelante y Belisario en eso se quedó en la mitad. No porque él quisiera, sino porque los militares le dijeron: "Usted de esta raya no pasa" y que me diga Belisario lo contrario. Él no puede pasar de esa raya. ¿Y cuál es esa raya? El diálogo directo Gobierno-guerrilla, que tiene que darse y si no se da va a continuar la guerra, y va a continuar con criterios muy diferentes, con una dinámica muy diferente, con una perspectiva muy diferente. La guerrilla sigue pendiente de lo que vaya a hacer Belisario. Turbay creyó que con una amnistía pendeja nos iba a joder a todos nosotros, y por eso mismo se va a joder Belisario, si creyó que con una amnistía pendeja va a acabar con todos los problemas sociales del pueblo colombiano.

El hecho de haberle otorgado a los militares 36000 millones de pesos en presupuesto adicional es muy significativo; el hecho de haberse quedado callado ante el informe del Procurador; el de haberse quedado callado ante las ofensivas militares en el Sur; el haberse quedado callado frente a nuestra propuesta de diálogo —una propuesta positiva en ese momento—; y muchos hechos más... Betancur por debajo estimuló la crítica a nuestra propuesta y ahora se hace el pendejo. El cree que nosotros no sabemos que fue estimulado por el presidente de la República. Cuando yo dije que no aceptaba la amnistía el tipo dijo: "Hay que darle en la mula. Ése fue el gran error de Bateman, hay que darle en la mula". ¿Error? A mí me importa un carajo cometer un error táctico si eso contribuye a mi estrategia. Error que ellos dijeron que yo no había aceptado la amnistía? ¿Error? Yo me alejo en esos momentos de los sectores reformistas del país, pero me acerco a la inmensa mayoría de la población que le teme más a la humillación que a una derrota política temporal. Que se olvide (Betancur), por la gente que está jodida en Colombia, que es mucha gente, no está pensando con la misma cabeza que estamos pensando nosotros dos aquí en este momento, en el juego político, en la amnistía, no, no. Esta gente está pensando en la comida de todos los días... entonces cuando le llega Belisario Betancur con un cuentico huevón, la gente escoge entre el radicalismo y el reformismo, porque... ¿cuál es el reformismo de Betancur? ¿Qué le ofrece Belisario a los campesinos colombianos? ¿Qué le ofrece a los obreros colombianos cuando les está aumentando los impuestos?

R.J. ¿Y qué le ofrece el M-19 a los obreros y campesinos colombianos?

J.B.:Lucha. No les podemos ofrecer nada más, nada, lucha para lograr el poder, y el poder para lograr la solución a los problemas fundamentales... Pa' quitarle a los que tienen... El pueblo sí sabe para qué quiere el poder el M-19. La gente sabe que nosotros vamos a armar un mierdero el hijueputa. Oiga, las masas populares no piensan con esos criterios. ¿Qué es lo que quiere el pueblo? El pueblo lo que quiere es ganar, ¿ganar qué? El pueblo no sabe de eso. Olvídate porque el pueblo no maneja esas categorías. El pueblo lo que quiere es que haya algo diferente a lo que tiene hoy, aunque eso sea peor. El pueblo no sabe diferenciar esas cosas, ¿me entiende? El pueblo entre el M-19 y Belisario Betancur escogió a Betancur. ¿Por qué? Porque Betancur es algo más real, es algo inmediato; porque el tipo está allá, con el fierro en las manos, ¿cierto? Pero el pueblo ve al M-19 como su alternativa, porque hasta cuando apareció Betancur la alternativa éramos nosotros, el M-19. Eso está en las estadísticas. Yo no sé si éstas sean ciertas o no, pero hasta ese momento decían que el movimiento más popular en Colombia, era el M-19. Como alternativa, no cómo organización, claro. Belisario llega y toma el prestigio del M y ¿el M-19 dónde queda? ¿En el suelo? Noo, está ahí, pegado a Betancur hasta cuando nosotros le digamos que no. Como no le he dicho que no, estamos pegados a ese proyecto. Cuando Belisario se desprestigie, ¿quién va a quedar? Si somos consecuentes con la lucha y en el accionar, vamos a quedar nosotros. Y si somos consecuentes en la guerra, la única alternativa vamos a ser nosotros. Si somos consecuentes, estamos hablando de hipótesis, porque todavía tenemos que hacerlas realidad.

Belisario se quedó casi en el comienzo frente a las situaciones concretas, frente a los campesinos, frente a todo.

El único proyecto claro frente a todo el mundo —a los intelectuales, a los periodistas, a todo el mundo— es el programa del M-19, que es un programa real, revolucionario. No es el programa del Partido Comunista que empieza diciendo: "Aquí se construirá el Comunismo". No. Es el programa frente al transporte, frente a los monopolios —que no es a acabarlos sino a controlarlos—.., es un programa reformista. Pero frente a ese programa reformista la oligarquía no quiere saber nada porque sabe que es la solución —hoy - para los problemas del país. No mañana, hoy. Sin crear muchos mierderos, sin acabar con la propiedad privada. No, es un programa reformista, que favorece a la misma oligarquía. Lo que pasa es que no lo pueden aceptar porque el monopolio colombiano ya absorbió la economía. La economía nuestra no es ya la economía de la burguesía colombiana, es la economía del monopolio colombiano, que es diferente. Claro que estoy jodiendo a Marx y hasta al Putas, pero es una realidad. Hoy el monopolio de Colombia es manejado por cinco o seis grandes consorcios, que son los que manejan la industria y todo. Esto es lo que hay que destruir y darle un estímulo a esa burguesía liberal, a la libre competencia. Volver a los cauces de la libre competencia que es un sueño del M -19 y de Lleras Camargo.

Creemos que es una solución. Volver a la época en que tú producías zapatos, y el otro tres, cuatro, cinco y así, la libre competencia.

Betancur no le quitó banderas al M -19, nadie aquí le quita banderas a nadie. Él lo que hizo fue avanzar frente a las propuestas de paz que nosotros hacíamos. El 20 de Julio de 1981 nosotros propusimos para lograr la paz: primero, el levantamiento del estado de sitio y por consiguiente la derogación del Estatuto de Seguridad; segundo, amnistía general e incondicional; tercero, diálogo nacional. Estas eran las tres propuestas que hacía entonces el M-19. Turbay levanta el Estado de Sitio no Belisario. Y lo hace para no quedarse sin nada y de paso quitarle espacio a Belisario. Belisario avanza y da la amnistía que no es incondicional y no es amplia. En esto ha habido muchas malas interpretaciones. La prueba es que todavía hay más de 150 presos políticos en Colombia que no serán liberados porque la amnistía no era amplia ni incondicional. Se exigían ciertas condiciones. Fuera de eso le pusieron unos cuantos "micos" a la ley, como es el rearmamento de la policía, las famosas acciones cívico-militares del Ejército... "micos". Sin embargo es lo mejor que se ha visto en Colombia en amnistía.

De ahí Belisario tenía que pasar a la tercera propuesta de la guerrilla que era el diálogo. Pero el tipo inventó un diálogo entre ellos y él creía que de eso se trataba. Creó la famosa multipartidaria con el Partido Conservador, con el Partido Liberal, con el Partido Comunista y hasta con el M-19. Nosotros estuvimos en una reunión y después no nos dejaron volver a asistir. Obvio. ¿En qué quedó la multipartidaria? En nada. ¿Por qué? Porque las propuestas que hacía la multipartidaria estaban por encima de las posibilidades del mismo Betancur. Era su propia trampa. Por eso no se volvió a reunir. Sus conclusiones son desconocidas para todo el mundo.

Con Belisario lo que ha habido en Colombia es un cambio de estilo en el manejo de la política. Nada de fondo. La amnistía era una medida que debía tomar para poder seguir adelante. La campaña electoral, todas, se hicieron sobre la bandera de la paz. Si no daba la amnistía, cualquier Gobierno estaba condenado a la derrota de antemano.

La amnistía fue de todas maneras buena porque además le daba la razón a la guerrilla. Belisario fue sólo un elemento dinamizador. La diferencia con López es que éste habría llamado a la guerrilla a negociar, porque él sí sabe que lo que no se hace con la guerrilla no tiene ningún efecto político. Belisario lo que ha hecho es echarle la palangana a la Comisión de Paz sin que él se comprometa. La amnistía no fue negociada con la guerrilla. La amnistía fue acordada entre el Presidente y el Congreso. El Congreso sí habló con nosotros y nosotros dijimos claramente qué era lo que queríamos. Hubo conversaciones de un representante del Congreso con el movimiento guerrillero. Con el Gobierno no ha habido negociaciones, ellos nunca han querido negociar con la guerrilla. La amnistía es del Gobierno, impuesta al Congreso. Tú sabes que el Presidente tiene tantos mecanismos de control sobre el Congreso, que se vuelve realmente como un monarca.

Nosotros no pensábamos que Belisario fuera a ganar las elecciones. Creíamos que el peso de la descomposición del país iba a poder más que el peso de la cultura política nacional. Pensábamos que el clientelismo iba a tener un peso más grande, aunque hacíamos el análisis de toda la descomposición del Gobierno de López y el de Turbay. Pensamos que la maquinaria iba a poder más que la política. Belisario tuvo a su favor el gran desgaste que nosotros le hicimos a López y Turbay. Cuando hablo de nosotros, hablo de todas las fuerzas revolucionarias y democráticas que hay en el país.

Belisario recogió todo ese sentir de una capa de población. Tampoco es que haya recogido la inmensa mayoría como se ha dicho. Sacó la votación de López en 1974 más trescientos mil votos. Digamos que lo nuevo de Belisario se lo dio la Anapo y todas las fuerzas impulsadas por la descomposición del liberalismo, y Belisario logró recoger eso. Porque Betancur no es un partido, es un movimiento que no está estructurado, que no tienen ninguna significación en la política colombiana. Es opinión más que todo. Yo creo que en el fondo era lo que quería una parte del pueblo colombiano. La gente que votó por López también pensaba que iba a hacer lo que Belisario está haciendo, que entre otras cosas no pasa los límites, ni siquiera se acerca a las soluciones que puede plantear el sistema.

Lo que se le puede abonar a Belisario Betancur es que le ha dado una nueva imagen a la política colombiana, diferente a la de Turbay y López. Segundo, que le ha parado los guantes a Reagan, eso es lo más importante que ha hecho. Criticó a Reagan, apoyó el proyecto de paz negociada en El Salvador.., en general la política exterior colombiana ha tenido un cambio sustancial. Y va a jugar un papel... yo creo que a la larga va a jugar un papel en contra del pueblo, porque cuando venga el triunfo, cuando la guerrilla salvadoreña se encuentre ante el inminente triunfo yo no creo que el Gobierno de Betancur vaya hasta allá a darle un apoyo al triunfo revolucionario en El Salvador.

Pero de todos modos sí hay que señalar que ha habido un cambio de actitud, de autocrítica frente a las Malvinas, que ya es algo políticamente. Y en tercer lugar, otro punto positivo fue la amnistía. Aunque no sea la ideal fue un paso adelante. El problema es que no quiso seguir adelante en la pacificación: el diálogo con la guerrilla.

 

 

CAPÍTULO IV

EL DIÁLOGO

 

 

 

"Un sancocho para ver Cómo se arregla este país".

 

R.J.: ¿Entonces el planteamiento del M-19 se resume en que toman las armas para pelear, para llegar finalmente a una mesa de negociaciones? ¿Acaso las armas son para poder sentarse en una mesa para discutir con la oligarquía?

 

J.B.:Estamos hablando de coyuntura, no estamos hablando de estrategia. El M-19 sigue pensando que la solución a la democracia colombiana son las armas, nosotros no hemos cambiado ese criterio.., hasta que no nos demuestren lo contrario porque nosotros no tenemos la verdad absoluta, tú sabes que la verdad absoluta no existe. Pero si alguien en este país. Dios, o la Virgen Santísima, nos demuestran que sí es posible conquistar la democracia con otros criterios, nosotros le jalamos a eso.

 

En la búsqueda del diálogo y la lucha armada no hay ninguna contradicción, la negociación es una consecuencia. La lucha revolucionaria no es una línea, da vuelticas, y a veces tú tienes que sentarte con el enemigo a discutir cómo están las cosas. Eso lo ha hecho todo el mundo. Desde Adán - con Eva -, hasta hoy, todo el mundo negocia y discute.

 

En el caso sandinista por ejemplo, acuérdate que en Panamá llegó a negociarse la posibilidad de que los sandinistas compartieran con el Ejército somozista la dirección del Estado. Lo que pasa es que los somozistas eran una mierda. Es que el problema son los reaccionarios, no los revolucionarios. Nosotros siempre tenemos el deber de hacer propuestas de paz, propuestas concretas de solución, porque si no caemos en el esquema, en el subjetivismo, en el radicalismo.

 

Nosotros hemos hecho cuatro propuestas de paz y eso no nos ha quitado entereza revolucionaria, ni ha afectado el proyecto estratégico. Al contrario, lo que ha demostrado es que en este país los únicos que tienen voluntad de pacificación somos los guerrilleros. Hasta hoy, eso lo hemos demostrado nosotros. Y lo hemos hecho sin necesidad de dejar las armas, sin renunciar a nuestros principios.

 

Ahora, si el proyecto estratégico se encuentra con un río anchísimo y se puede cruzar en una forma que signifique menos sangría para el pueblo, nosotros preferimos atravesarlo de esta otra forma. Siempre hay que estar haciendo propuestas de soluciones, si no nos aislamos, por eso a nosotros nadie nos puede decir que estamos aislados. Lo dice la prensa burguesa porque le conviene... ¿Nosotros los radicales?... Nooo, nosotros ... hoy todo el mundo nos reconoce la verdad, que teníamos la verdad cuando le decíamos a Belisario Betancur "tiene que quitar ese ministro de defensa" con eso no se resuelve el problema de la revolución, pero se le está diciendo una verdad al enemigo: "Mire, ese tipo lo va a joder a usted", claro que el que viene detrás de Landazábal es peor, bueno, entonces tocará echar a ese también ...; nosotros le dijimos: "Mire, el MAS es el Ejército". Y hoy nos están dando la razón, mientras que Belisario sigue insistiendo que el MAS no es el Ejército. Y ahí está perdiendo Belisario Betancur. Nos está dando la razón en el mismo apoyo que le da al Ejército, porque las masas y el Procurador y todo el mundo sabe que el MAS es el Ejército. ¿Quién pierde entonces? Y ahí va a seguir. Eso lo inventó fue Kennedy, cuando dijo que para que los Ejércitos no se desgastaran en la tortura y todo eso, había que inventar aparatos alternos que le hicieran el trabajo sucio. Fue cuando surgió la Mano Blanca en Brasil, en Argentina, en Chile... Ahora el Ejército se ha dado cuenta que eso tiene un costo político. Pero para ellos es mejor que torture el MAS y no el Ejército. Además porque el MAS va arreglando de frente...

 

Bueno, en caso de que el Gobierno, o el Ejército aceptaran sentarse a negociar con la guerrilla, nosotros lo que hemos planteado es negociaciones a varios niveles. Primero, la discusión de un programa político. A nivel económico, social, etc. ¿Cuáles son las condiciones para que un movimiento guerrillero se pueda legalizar en Colombia? Si no se dan las reformas necesarias para su incorporación, no tiene objeto. El problema, siempre lo hemos dicho, no es la guerrilla. La guerrilla no es más que un día de estos, amanezca cualquier jefe guerrillero y diga: "Si, está bien". No, el problema son las masas. Nosotros estamos en esto por el pueblo no por nosotros. Eso es lo que queremos discutir, el problema de las masas: ¿Cómo se va a resolver el problema de la economía?; ¿Cuáles son las medidas concretas, —leyes, decretos— para intentar transformar las actuales estructuras atrasadas en que vivimos? Porque nosotros no pedimos soluciones ya... Nosotros hemos planteado veinte puntos. Básicamente el control a los monopolios, una actitud agresiva frente al sector financiero —mejor dicho, la nacionalización de la banca —; una política de salarios que favorezca a la clase obrera y al campesino, la protección de los pequeños y medianos industriales; una política agraria que implique la tierra a los campesinos, que redundaría en una reactivación de la economía en general, que mejoraría la canasta familiar... bueno para pedir eso tiempo  sobra. Reformas políticas, eliminación del bipartidismo, libre participación política en igualdad de condiciones; control del Estado en la participación de los grandes capitales en las elecciones... aunque sea difícil, pero intentarlo; igualdad de condiciones en la radio y la televisión... y el voto, porque se sabe que aquí el voto no es el electrónico. El voto aquí es el que tenga más plata edita más votos...

 

Nosotros con las negociaciones a través del diálogo lo que estamos buscando son las soluciones del país, no las soluciones de la guerrilla. Se sigue pensando que el problema de Colombia es la guerrilla y nosotros insistimos ¡que no! Los problemas de Colombia son los problemas económicos, sociales, políticos... Los problemas del pueblo, no de la guerrilla... y Belisario nos acompaña en esto.

 

Nuestro deber es plantear soluciones, allá el enemigo si las acepta o las desecha. Hasta hoy las ha desechado. No hay ninguna posibilidad de discusión.

 

Tú ves en los discursos de Belisario que él habla mucho del pueblo, de las transformaciones. Nosotros creemos que ese es ya un discurso que se agotó. Ahora hay que entrar en el plan de las concreciones. Hasta ahora no ha habido ni un solo decreto que favorezca al pueblo; lo de los arrendamientos está enredadísimo todavía.., económicamente lo único que ha hecho es salvar la crisis del sector financiero —eso no favorece en nada al pueblo—; ha fortalecido al Ejército, 36 000 millones, que BB lo presenta como una gran solución a la delincuencia y a todos esos problemas de seguridad contradiciéndose en todo lo que había dicho en anteriores discursos. Porque con esos millones habría podido hacer obras y ayudas sociales a muchos sectores. El secuestro no se va a acabar con esto. Mientras mayor represión haya, mientras más armas, más helicópteros tenga el Ejército, mayor será la delincuencia en el país porque menor será la participación del pueblo en los ingresos.

 

Ahora se nos vino con el cuento de que hay que amarrarse el cinturón, que hay que esperar mejores épocas, yse les pide a los obreros que sus pliegos de peticiones no rebasen el límite de la inflación. La clase Obrera hace un análisis que nosotros consideramos correcto: De ocho millones de obreros que hay en el país, sólo dos millones tienen posibilidad de discutir pliegos. El resto, dos millones son desempleados; tres son sub-empleados, y los demás son trabajadores que no están sindicalizados, que no tienen sindicato. En Colombia sólo el 17% ó el 18% de los trabajadores están sindicalizados. O sea que por ese lado no hay posibilidades tampoco de un arreglo con la clase obrera. ¿Qué es lo que piden los obreros? Un alza de salarios que esté por encima de la inflación y la devaluación, que sea aceptable. ¿El salario mínimo? Figúrate, la canasta familiar es tres veces mayor.

 

El pueblo está igual que nosotros, a la expectativa, esperando el cambio. Porque la gente sí quiere ese cambio y por vías pacíficas. Eso sí es obvio. ¿Quién no va a querer vivir mejor? Porque se trata es de tener condiciones de vida mínima, aceptables. Vivienda, por ejemplo. Yo creo que los norteamericanos no se pueden imaginar siquiera cuál es la vivienda a la que aspira un trabajador colombiano.., para Colombia una vivienda popular es una pieza, una cocina y una salita. Ya. Eso es. No vivir sobre el barro, sobre la mierda, en la intemperie. Con que tenga un sumidero donde meterse eso ya es suficiente, a eso aspira, a una vivienda con un grado mínimo de salubridad. Se dicen tantas cosas. Ha comenzado un manejo de las finanzas públicas increíble. Es un mierdero lo que hay allí. Y en el fondo se comienza a ver la demagogia, el engaño, porque como no hay soluciones reales se trata de mantener las expectativas de las masas... Si tú vas a Bogotá verás las inmensas colas para recoger los formularios de vivienda. Porque Belisario ha creado una expectativa para la vivienda popular...

 

R.J.: Y ante esta demagogia, ¿cómo va a responder el M-19 que hasta ahora había estado en tregua?

 

J.B.:Nosotros no hablamos de tregua porque tenemos que defendernos. El Ejército no ha parado sus operaciones militares. No podemos entrar en tregua porque sencillamente nos joden. Nosotros estamos a la expectativa. O sea nada de operaciones ofensivas, estamos es defendiéndonos. Es un poco la política que tienen las FARC. Lo que pasa es que la expectativa se está agotando, y nosotros tenemos que empezar a movilizar al pueblo, a las masas, para exigirle al Gobierno de Betancur. En huelgas, manifestaciones, paros cívicos. Es la única herramienta que les queda a las masas: la lucha.

 

Nosotros estamos preparando las condiciones para reiniciar la actividad militar con base en nuevos criterios, a cambiar toda una mentalidad que le va a causar a Belisario el mayor problema: o es consecuente con todo lo que ha dicho y se enfrenta a los sectores militaristas del país, y comienza a hacer las reformas que necesita Colombia, o se pliega a los militares. Eso es lo que pensamos porque ya llevamos más de siete meses de expectativa y hasta ahora lo que vemos es engaño, demagogia, grandes expectativas, pero hasta ahora nada en concreto, absolutamente nada. Ni para el pueblo ni para la guerrilla ni para nadie. Ni para la oposición tampoco. No vemos ninguna garantía.

 

Lo que pasa es que a nivel popular no va a ser fácil. O sea la expectativa para unos dura cinco años, para otros diez, y así; a otros de entrada no les sirve. Entonces no va a ser fácil explicarle al pueblo. Hay que decir que la gente que está a la expectativa es la oposición, lo que dificulta todavía más el problema. No es la gente que ha sido Gobierno. La gente que está a la expectativa es la gente que nos apoya a nosotros. Que cree, que pensaba igual que nosotros que era posible un cambio por lo menos del sistema político actual. Nosotros creemos que se van a producir enfrentamientos, huelgas, todo eso, porque la situación es muy berraca. Si una huelga de médicos desprestigió a López Michelsen, a Belisario Betancur lo van a desprestigiar cinco huelgas obreras. Y si éstas no se producen por la represión o cualquier otro factor, será la lucha armada la que aclarará el panorama político. Aún a costa de que la guerrilla pierda cierto prestigio, porque mucha gente no va a entender la razón por la cual empezaremos a hacer acciones militares. El problema es que el prestigio de la guerrilla es demasiado grande.

 

En cualquier momento, la guerrilla reinicia sus actividades militares. Nosotros nos hemos fortalecido. Han reingresado un gran número de cuadros que estaban en las cárceles, obviamente la mayoría —no todos— se van a vincular a la lucha armada, porque es gente perseguida aunque esté amnistiada, que nunca va a poder hacer labor clandestina. Fechas si no podemos dar...

 

A partir del momento en que el señor Landazábal le dirige una carta amenazante al movimiento popular se nos acabaron las expectativas. A partir de la respuesta de Belisario a esa carta nos dimos cuenta que el camino es en lo fundamental el de Turbay Ayala. Su respuesta fue tonta, él cree que con el silencio... No, necesitaba dar una respuesta fuerte: ¿quién manda en este país?

 

Esa respuesta no se dio por el mito del golpe de Estado. Este es el caballo de batalla de los militares. En caso de que no haya otra salida, ésta es; en caso de que las cosas lleguen a un punto de enfrentamiento. Pero no creo que lleguen a ese punto, no hay condiciones para un golpe de Estado y es porque los militares no quieran sino porque no tienen razón para hacerlo. No se necesita.

 

Lo que pasa es que el poder de los militares ha venido "increscendo". En primer lugar la oligarquía colombiana sabe, y ha creado unos mecanismos hasta de parentesco tremendos con el Ejército. La familia Camacho Leyva juega una tradición; la familia de Landazábal tiene a Lema Henao para el recambio. Y si miras para atrás allí están los sobrinos y los hijos entronizados, íntimamente ligados a la oligarquía. Es una clase social que incluye no sólo a la burguesía tradicional, a los latifundios, etc., que incluye también a la clase que vive del Estado. El Estado colombiano es una institución fuerte. Es tan poderosa como cualquier institución financiera. El que vive del Estado tiene un poder gigantesco. El Contralor anterior es el mejor caso. Tiene más plata que muchos financistas e industriales. Hasta para elegir a sus hijos al Congreso usó al Estado. Y se van incorporando ellos a la ideología militar, que es la del imperialismo, la ideología de la seguridad nacional, todo eso. La lucha contrainsurgente es una teoría que se dan a los ejecutivos a partir del invento que éstos tenían que pasar por el Ejército... la importancia para su seguridad; el papel de los militares en la industria.., hasta que los tipos son conscientes de que los militares son los mismos. Hasta el Cardenal Monseñor Vega Duque es general de la República. Es el único país de América Latina que tiene cardenal militar. Y el Papa no dice una palabra de esto. Turbay Ayala es coronel; es el único país donde todos los gerentes de empresas son tenientes y capitanes del Ejército, de reserva. Y hacen entrenamientos sábados y domingos.

 

Entonces fíjate que hay una compenetración lenta pero segura. Ideológica también. En los clubes militares están los civiles, y en los clubes civiles siempre encuentras a un militar. Los planes de acción cívico-militar son elaborados en conjunto. El sector militar también es consciente de su participación en la vida civil.., incluso psicólogos, antropólogos y todo eso que nada tiene que ver con la ideología burguesa, van allí como ovejas a laborar los planes de los militares.

 

La última ofensiva del Ejército, la del Caquetá, fue planeada en siete días. Y cobijó 17 mil soldados y participaron todas las instituciones del Estado. Incora, Caja Agraria,.., de todo. Cada uno con sus cuotas. Por eso llegó un momento en que nosotros tuvimos que decirle a la gente: "Todo lo que suene a oficial aquí hay que darle candela". Son unos hijueputas porque nos están jodiendo. Claro, porque apenas llegaba el Incora a la casa de un campesino, detrás venía el B2 que estaba haciendo investigación militar. Entonces nada. Nadie puede ir a nada. Al Gobierno le tocó suspender eso porque se dio cuenta que le íbamos a dar en la mula. No, no es mala fe de los empleados. Es una realidad. El Idema es otra agencia de inteligencia. Ellos saben dónde se produce y cuánto. Dónde hay que fortalecer.., es un problema militar y también político. Las juntas de acción comunal se las disputa la guerrilla y el enemigo, porque ambos las necesitan... Así como el Manifiesto Comunista fue un fantasma que recorrió el mundo, el Golpe de Estado es un fantasma que recorre a Colombia desde el año 57. Todos los políticos, politólogos, oportunistas, demagogos, le tienen más miedo al golpe militar que a seguir viviendo con este estilo de Gobierno.

 

La oligarquía, los Ospina, Lleras, Galán, los Gómez, le tienen pavor al golpe militar. Pero no por lo que puedan hacer los militares en el poder, olvídate, por lo que pueda hacer el pueblo después del golpe militar. A eso es que le tienen miedo. Porque esto no es Uruguay, no es Argentina. A ellos les importa un culo decirle a los militares mañana "den un golpe". Es a sombrerazo... A lo que le tienen miedo es a las consecuencias para la política colombiana, porque de ahí para adelante la única alternativa que le queda a la gente en el país es la lucha guerrillera, que ya tiene un peso político mayor, una fuerza militar mayor. Sería la alternativa. Y todos los políticos periféricos tienen que unirse a la guerrilla. La oposición toda.

 

Yo creo que todo el mundo está en contra de un golpe militar. Incluso nosotros. Nadie quiere que los militares asuman el poder. Un golpe militar sería la continuación del proyecto de la oligarquía a fondo. Se reprimiría a fondo, etc. Por eso las posibilidades de un golpe en Colombia son tan remotas, porque la oposición real en Colombia son las guerrillas, no te olvides de ese factor. La oposición legal sería liquidada en segundos, porque además se asilaría en seguida... ni siquiera tendrían que liquidarla. Pero al movimiento guerrillero cómo lo liquidan si todo este período ha sido de guerra, ¿dónde se ha metido fuerza militar brava? El Ejército se metió aquí al Caquetá, a matar y liquidó lo que pudo. Pero a la guerrilla no la liquidó. Estamos hablando de estrategias. Un golpe militar en Colombia se da únicamente con el objetivo de liquidar el movimiento guerrillero, y este es un factor imposible de lograr.., o sea que el golpe no resuelve el problema guerrillero, al contrario, le daría a la guerrilla lo que le falta.

 

 

 

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Published by Oiga Hermano, hermana
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8 marzo 2014 6 08 /03 /marzo /2014 20:45

PABLO

"BATEMAN, UN MISTERIO SIN FIN"

Gabriel García Márquez *

(Periodista y escritor. Premio Nobel de literatura 1982.

La siguiente crónica fue escrita en 1983)

 

Sólo ellos y unos pocos miembros de la organización sabían que la avioneta debía hacer una escala clandestina en otro aeropuerto fuera de servicio cerca de Montería, donde estaba prevista una reunión con delegados del Ejército Popular de Liberación (EPL), para discutir los pormenores de un programa de acciones conjuntas. Después debía proseguir hacia Panamá, donde se suponía que iba a llegar un emisario personal del presidente Belisario Betancur, para entablar conversaciones de paz. La avioneta hizo un último contacto con el control aéreo de Panamá 2 horas y 17 minutos después de decolar de Santa Marta, y cuando se encontraba a 55 millas náuticas del aeropuerto de Paitilla, pero no aterrizó nunca. Esto es todo cuanto se sabe con seguridad absoluta cuatro meses después de la desaparición de Jaime Bateman, y al cabo de una búsqueda intensa por tierra, mar y aire durante 70 días. Todo lo demás son suposiciones. La avioneta monomotor Piper PA 28 con matrícula colombiana HK 213P y piloteada por el político conservador Antonio Escobar Bravo, salió del aeropuerto «Simón Bolívar» de Santa Marta a las 7:45 de la mañana del pasado 28 de abril con un plan de vuelo visual cuyo destino final era el aeropuerto civil de Paitilla en la ciudad de Panamá. Sin embargo, 7 minutos después aterrizó a pocos kilómetros de la población de Ciénaga, en una antigua pista comercial fuera de servicio, donde la esperaba un grupo de 10 personas. Tres subieron a bordo: dos hombres y una mujer. El más alto de ellos, flaco y un poco escuálido, con una camisa de mezclilla azul y una gorra de capitán de barco, era el hombre más buscado de Colombia desde hacía 5 años; Jaime Bateman Cayón, comandante máximo del M-19. » fué escrita en 1983.

 

Recogiendo sus pasos

 

La suposición más arraigada —contra toda evidencia— es que no ha muerto. Cada quien tiene un argumento propio y una esperanza distinta para seguir en el engaño, como ocurre con Emiliano Zapata en México, como ocurrió durante tantos años en el mundo con Adolfo Hitler, y como ha ocurrido siempre con otros tantos que han sido devorados por la leyenda. En cambio, los únicos que creen que en efecto está muerto sin ninguna duda son algunos amigos de la infancia de Bateman que estuvieron con él en Santa Marta en los días previos a su desaparición. Pero su certidumbre tampoco se funda en ningún análisis racional, sino todo lo contrario, en la creencia Caribe de que hay seres con el privilegio sobrenatural de volver a los sitios de sus afectos y repetir los mismos actos de sus mejores recuerdos en los días anteriores a su muerte. Se dice entonces que esa persona está «recogiendo sus pasos». Bateman, en efecto, se comportó en la última semana de su vida como si lo estuviera haciendo. Había llegado a la costa Caribe el 19 de abril, cuando concedió la que había de ser su penúltima conferencia de prensa en algún lugar cercano a Cartagena, con motivo del décimo tercer aniversario de su movimiento. Si bien trataba siempre de darle algún contenido histórico a aquella fecha, nunca fue muy cuidadoso con su propio cumpleaños — cinco días después — y muchas veces, inclusive, lo olvidaba. Éste 24 de abril sería diferente. A pesar de los riesgos enormes que corría permaneciendo en una región donde todos los servicios oficiales de seguridad debían saber que se encontraba, se empeñó en celebrar su cumpleaños en la ciudad de su nacimiento — Santa Marta —, a donde no iba por razones de prudencia elemental desde hacía 7 años. Allí estaban las querencias de su juventud: nombres y lugares que le revolvían la nostalgia. Las relaciones con su padre eran más bien inciertas, y las que mantuvo con sus hermanos eran buenas pero ocasionales. En cambio, las que mantuvo con su madre — la brava Clementina Cayón — tenían la misma esencia pasional de las que tuvieron con las suyas el padre Camilo Torres y el Che Guevara, que parecían condicionadas por una dependencia umbilical al mismo tiempo entrañable y conflictiva. Algunos compañeros cercanos de Bateman han contado que en las noches de peligro de la clandestinidad, o en las erráticas y solitarias de la selva, soltaba un largo suspiro que le salía del alma:

 «¡Ay, Clementina Cayón, qué será de tu vida!»

 

Se veían con frecuencia, siempre en lugares distintos y secretos, porque la casa de ella estuvo sometida durante mucho tiempo a una vigilancia constante.

 

Una vigilancia que tenía la misma carga de humanidad de quien la soportaba y de la ciudad donde se ejercía, que es tal vez la más doméstica del país. Clementina Cayón — no se sabe si por indulgencia o por astucia — veía al pobre vigilante parado en la esquina bajo el tremendo sol de las doce, y le ofrecía una silla para sentarse, le mandaba un jugo de guanábana, o un plato de sancocho, o un cigarrillo, y al poco tiempo tenían que cambiarlo porque ya se había vuelto como si fuera de su familia. Con todo, el riesgo del cumpleaños en Santa Marta era enorme, pero Bateman lo decidió de un modo tan terminante que hasta sus servicios de seguridad, tan contrarios a esta clase de complacencias sentimentales, tuvieron que doblegarse.  El grupo completo que había asistido a la conferencia de prensa viajó de Cartagena a Santa Marta por carretera al amanecer del 20 de abril. La costa Caribe estaba en tiempo de sequía y el olor de la guayaba era más intenso en el aire ardiente. Bateman se convirtió en un guía nostálgico, en especial de los dos compañeros del comando superior —Álvaro Fayad y Carlos Toledo Plata—, que viajaban en el mismo automóvil, y que eran de otros mundos de nostalgias distintas. En cada sitio del camino hizo una evocación. Después del estrecho puente que separa el mar de la Ciénaga Grande —muy cerca de donde había de abordar una semana después la avioneta de su mal destino— ordenó una parada para desayunar con mojarras fritas y tajadas de plátano en una de las fondas de la carretera. Luego no pudo resistir la tentación de volver a su tierra como había vuelto tantas veces en su juventud, y le quitó el volante al conductor y siguió manejando él hasta Santa Marta, con una parada más para tomarse una cerveza matinal en El Rodadero.

 

Días antes, Bateman había visto en Panamá la película española «Volver a empezar», que este año obtuvo el Oscar de la mejor  película extranjera, y que cuenta la historia de un hombre que vuelve, ya maduro y famoso, a su pueblo natal de Oviedo. Aquella mañana tuvo de pronto la revelación —y así lo dijo a sus compañeros— de estar protagonizando una versión viva de aquella película.

Ni en ese momento, ni en ninguno de los días siguientes, Bateman hizo nada por ocultarse ni por disimular su identidad. Visitó en Santa Marta todos los lugares que habían dejado algún rastro en su memoria, y tal vez lo único que no volvió a hacer como en su juventud fue jugar fútbol con bolas de trapo en la playa. Se vio varias veces con su madre, por supuesto, pero nunca en la casa de ella, y le pidió noticias de los amigos más remotos y de varias novias olvidadas. Recordaba de un modo especial a sus condiscípulos del Liceo Celedón, donde no pudo terminar el bachillerato por su conducta revoltosa.

 

Todos, hasta donde fue posible, recibieron una invitación verbal para la fiesta de sus 44 años

 

Tiempo de mangos

 

Cómo no fue descubierto en una ciudad donde todo el mundo se conoce y donde andan por todas partes los agentes secretos de la guarnición militar, de la policía y del Departamento Administrativo de Seguridad, es algo que cuesta trabajo creer. Una razón, sin duda, es que Bateman era muy popular en su tierra, y había muy pocas probabilidades de encontrar a alguien que quisiera denunciarlo, aún si estuviera en desacuerdo con él. Pero había otra razón real y además divertida. Uno de los varios hermanos de Bateman se parecía a él como si fuera su gemelo, y al igual que él, era un mamador de gallo de los grandes. Desde que aparecieron en la prensa las primeras fotografías del comandante clandestino, el hermano hizo todo lo posible por aumentar el parecido: un peinado afro, un escuálido bigote de lampiño, una camisa azul, unas botas de monte. Durante un tiempo se burló de los policías amigos, sembró el desconcierto en los lugares públicos de Santa Marta, se divirtió y divirtió cuanto quiso, hasta que todo el mundo se acostumbró a la suplantación.

 

Pero cuando el que apareció fue Jaime Bateman de verdad, muchos que lo vieron en los mismos sitios de siempre debieron pensar que no era él sino el otro, que había resuelto seguir mamando gallo con una gorra de lobo de mar.

 

En todo caso, ni el detective más perspicaz se hubiera atrevido a creer que el Bateman real fuera capaz de andar por la calle con su propia cara.

 

No es posible concebir una fiesta más rara que la de aquel cumpleaños. Bateman había alquilado una casa en una de las tantas playas cercanas a Santa Marta, cuyo acceso en automóvil era posible pero difícil. Abril es tiempo de mangos, que era su fruta favorita, y no sólo se hizo llevar varias cajas para él y sus invitados, sino que algunos de ellos le llevaron otras de regalo. Había ron blanco a pasto, y whisky para quien quisiera, pero la bebida oficial era la favorita de Bateman desde mucho antes de que se pusiera de moda: piña colada.

 

Las rígidas normas de seguridad enrarecieron mucho más la fiesta. Por lo menos cien invitados estuvieron en ella a lo largo del día, pero nunca hubo más de diez al mismo tiempo. En efecto, el único modo de llegar eran los botes de alquiler al otro lado de la bahía, y sólo cabían ocho personas en cada viaje.

 

Un bote iba y otro venía para evitar aglomeraciones en la fiesta. De todos modos, cerca de la casa había dos lanchas rápidas, dos automóviles, y toda una columna guerrillera de seguridad que hubiera podido enfrentarse a cualquier ataque sorpresivo. Bateman era un hombre de parranda, pero a su modo. Bailaba bien la salsa y el vallenato, y le gustaba hacerlo, pero era un bebedor moderado. Como buen Caribe, era tímido y triste, pero disimulaba esa doble condición con su simpatía natural explosiva. Su comportamiento de cumpleaños fue lo menos convencional que pueda imaginarse. Recibía a sus invitados en pantalón de baño, brindaba con ellos, conversaba entre grandes carcajadas, bailaba un poco con un conjunto de vallenatos contratado, y comía mangos. De pronto se echaba al agua y nadaba por un largo rato mientras sus invitados seguían la fiesta, y tal vez era ese su momento más feliz, pues desde niño era un nadador rápido y ágil.

 

Clementina Cayón llegó hacia el medio día con un cargamento de refuerzo de piña colada, y su presencia alborotó la parranda. Alguien gritó, en la pausa de un vallenato: «Clementina Cayón: tienes una matriz de oro». Los servicios de seguridad, en todo caso, estuvieron pendientes de que a nadie se le fuera la mano con la piña colada.

 

Mensaje intempestivo

 

Hasta ese momento, Bateman no pensaba ir a Panamá. Su proyecto era atravesar  por tierra todo el país para entrevistarse con el segundo comandante del M-19, Iván Marino Ospina, quien dirigía las guerrillas del Caquetá. Por su parte, Álvaro Fayad iría a Bogotá y Toledo Plata a Cali, y todos volverían a encontrarse tres meses más tarde en las selvas del Putumayo para una reunión plenaria del comando superior. Estos planes cambiaron de pronto porque Bateman recibió un mensaje intempestivo de Panamá, según el cual se esperaba allí un emisario personal del presidente Betancur que deseaba entrevistarse con él. Al parecer, el mensaje no era muy explícito, pero hacía suponer que se trataba de una personalidad de alto rango, y Bateman esperaba una ocasión como esa desde que se frustró la posibilidad de entrevistarse con el presidente de Colombia en Nueva Delhi durante la conferencia de los No Alineados.

De modo que en menos de 24 horas cambió todos sus planes inmediatos y decidió el viaje imprevisto que lo condujo al desastre.

El interés que tenía Bateman de entrevistarse con Betancur para entablar un diálogo de paz sin intermediarios se había convertido en una obsesión. Pero en aquel momento estaba convencido, por numerosos indicios, de que el gobierno no quería dialogar con él.

 

El último de esos indicios — el 3 de abril — parecía demasiado evidente. De regreso de Cancún, donde se entrevistó con los otros presidentes del grupo de Contadora, Betancur había hecho una escala breve en Panamá, Bateman lo había esperado ahí con la ilusión de verlo, y durante todo el día se mantuvo a la expectativa a muy pocas cuadras del lugar en que Betancur conversó por más de una hora con el entonces coronel Manuel Antonio Noriega, jefe de los servicios de seguridad de la Guardia Nacional de Panamá, y su comandante actual.

 

Betancur y Noriega trataron entre otras muchas cosas sobre las actividades del M-19 en Panamá, pero en ningún momento se planteó la posibilidad de una entrevista con Bateman. Desilusionado una vez más, éste le escribió al presidente una carta en la cual insistía en la urgencia de una tregua para entablar un diálogo de paz. La carta fue entregada al presidente de Panamá, Ricardo de la Espriella, quien se la leyó por teléfono a Betancur el 21 de abril, cuando Bateman estaba en Santa Marta. Tal vez éste pensó que el envío de un emisario presidencial a Panamá fuera el resultado de esta carta, y por eso resolvió viajar a Panamá con tanta urgencia. Sin embargo, ninguna fuente colombiana ha podido confirmar que en realidad existiera la disposición presidencial de mandar un emisario a Panamá por aquellos días. Lo único que ocurrió fue una diligencia de sondeo que hizo el presidente de la Comisión de Paz, Otto Morales Benítez — poco antes de su renuncia —, pero era una tentativa tan vaga que el presidente Betancur no estaba enterado de ella ni merecía un viaje tan apresurado de Bateman a Panamá.

 

Piloto de confianza

 

Durante su semana en Santa Marta, Bateman se vio varias veces con un viejo amigo: el político conservador Antonio Escobar Bravo, a quien había conocido muy joven, y con quien había vuelto a hacer contacto a través de Toledo Plata, cuando ambos eran representantes a la Cámara. Muy pocos sabían entonces que Escobar era un piloto con la experiencia necesaria para andar por cualquier parte del país en su avioneta monomotor. Había hecho su curso completo en el Aeroclub del Atlántico, en Barranquilla, donde había obtenido la licencia de piloto privado número 767 por resolución número 3550 de la Dirección de Aeronáutica Civil en 1976. Esa licencia le permitía pilotear una nave con un peso máximo de 5.670 kilos, y su avioneta sólo pesaba 1.156. De acuerdo con su hoja de vida, su conducta como aprendiz había sido buena, su aptitud también buena, y además entusiasta y constante. Su chequeo de vuelo el 15 de febrero de 1983 — dos meses antes del accidente — había sido satisfactorio, y su examen médico fue calificado como perfecto para volar.

 

Sin embargo, en términos profesionales estrictos, no podía considerarse un piloto experto, pues esta clasificación requiere entre 3 mil y 4 mil horas de vuelo, y Escobar sólo tenía 800, incluidas las de la escuela. Su avioneta estaba bien equipada con un sistema doble de radio VHF, un sistema doble de navegación VOR que permite determinar desde tierra la posición de la nave, un sistema de radio ayuda (ADF) y un sistema ILS para aterrizar por instrumentos. Sin embargo, por su nivel de experiencia, Escobar no estaba autorizado para servirse de este último sistema. La única falla grande de ese equipo era la falta de un radar, que hubiera sido lo más útil de todo en la emergencia de Panamá. Pero muy pocas avionetas como la de Escobar lo tienen instalado de origen y su instalación posterior es de un costo muy elevado. En todo caso, Bateman le tenía confianza.

De modo que cuando se planteó en Santa Marta la urgencia de viajar a Panamá, lo llamó a la playa donde vivía, y se pusieron de acuerdo para irse al día siguiente, Las diez personas que esperaban la avioneta en el aeropuerto fuera de servicio cerca de Ciénaga, eran las siguientes: Bateman, Toledo Plata, Nelly Vivas, Conrado Marín, dos miembros de la dirección nacional y cuatro miembros de la seguridad del movimiento. Llegaron en varios automóviles antes del amanecer, y esperaron la avioneta en un rincón discreto. Aterrizó a las 7:52, que era más o menos la hora prevista. Los tres que la abordaron de inmediato eran Jaime Bateman, Nelly Vivas y Conrado Marín, que iban hacia el frente del Caquetá por la vía de Panamá. Nelly Vivas era una bióloga caleña, especializada en París durante ocho años y profesora en el colegio Santiago de Cali. Había ingresado al M-19 unos 6 años antes, formaba parte en la actualidad del comando superior, y había sido encargada de hacer los primeros contactos con el ex-presidente Carlos Lleras Restrepo, cuando éste dirigía la Comisión de Paz bajo el gobierno de Turbay Ayala. Conrado Marín era un campesino de Florencia que había ganado el grado de mayor en las guerrillas del Caquetá. Fue uno de los primeros que se acogieron a la ley de amnistía del presidente Betancur, pero cuatro compañeros suyos, amnistiados junto con él, fueron asesinados por desconocidos en el curso de pocos meses en las calles de Florencia. Temiendo correr igual suerte, Marín se reincorporó al movimiento después de entrevistarse con Bateman en Santa Marta. Fayad no estaba en el aeropuerto porque había viajado a Bogotá por carretera la noche anterior. Entre el aterrizaje y el decolaje de la avioneta no debían transcurrir tres minutos, pero hubo un retraso imprevisto, cuando Bateman apareció en la puerta y pidió una cajetilla de cigarrillos a los compañeros que se quedaban. Estaba satisfaciendo sin duda un deseo de última hora de alguno de los pasajeros, o tal vez del piloto, porque él había dejado de fumar desde hacía 8 años. Fue una demora suplementaria de 4 minutos. Bateman ocupó el asiento en que viajaba siempre: el de copiloto. Había viajado tanto allí, que estaba seguro de poder improvisar un aterrizaje de emergencia, sólo por lo que había visto en tantas horas de vuelo. Viajaba tranquilo, con su buen humor de siempre, pero había declarado alguna vez que era capaz de todo en la vida menos de lanzarse en paracaídas.

 

Cuando se movía en automóvil llevaba una pistola Browning metida en el cinturón debajo de la camisa, una metralleta, y por lo menos una granada al alcance de la mano. Pero había dejado la metralleta a Álvaro Fayad, y llevaba sólo la pistola y dos granadas. Su único equipaje era un maletín de mano con una muda de ropa, dos mil dólares en efectivo, un cassette con las canciones de Celina y Reutilio, y la edición en español de «Doña Flor y sus dos maridos», del brasilero Jorge Amado, que había querido leer después de ver la película.

 

Llevaba un walky talky VHF con un alcance de 18 kilómetros, con el cual solía comunicarse desde el aire con algunos comandantes de tierra del M-19, como pensaba hacerlo antes de aterrizar cerca de Montería para estar seguro de que no lo esperaba ninguna sorpresa en el aeropuerto secreto. Llevaba también un pasaporte colombiano con una foto auténtica pero con un nombre distinto. Pero el objeto más insólito que llevaba era un equipo emisor de señales luminosas, capaz de lanzar bengalas rojas y azules a grandes alturas. Estaba diseñado para casos de pérdidas en el mar o en la selva, y Bateman lo había comprado en su último viaje a Panamá. No era extraño, pues su afición por los juguetes electrónicos fue siempre objeto de burlas cordiales de sus compañeros, pero sus amigos Caribes lo habrían interpretado sin duda como un acto premonitorio.

 

Más tarde, durante las búsquedas inútiles en la selva, la certidumbre de que Bateman llevaba aquella máquina de salvación fue una de las esperanzas más firmes de las comisiones de rescate. Pero cuando la avioneta partió del viejo aeropuerto de Ciénaga nadie debió pensar en eso. El cielo era diáfano y sin una sola nube, como para un viaje feliz. Sin embargo, a esa hora exacta, el satélite meteorológico de los Estados Unidos estaba fotografiando la vasta extensión desde Urabá hasta Nicaragua, que empezaba a cubrirse de espesas nubes de malos presagios.

 

Otro tipo de contrabando

 

Álvaro Fayad llegó a Bogotá esa misma tarde, después de una larga noche de carretera, y pensó que a esa hora Bateman debía estar tranquilo en Panamá. Se alegró de que no lo hubiera acompañado en el largo viaje por tierra, como estaba previsto, porque su automóvil había sido detenido seis veces por patrullas del ejército, de la policía de aduanas y del control de tráfico de drogas. En todos los casos los ocupantes habían tenido que identificarse, por lo menos en tres, les iluminaron las caras para compararlas con los retratos de las cédulas de identidad, y los sometieron a rápidos cacheos.

 

Tal vez Bateman no hubiera podido pasar por tantos filtros, no sólo por su estatura inconfundible y porque ya había sido visto muchas veces en la televisión, sino porque tenía una seña de identidad más reveladora que las mismas huellas digitales: su pierna derecha. En efecto, a los 9 años de edad, Bateman fue atropellado por un camión cuando jugaba fútbol con una bola de trapo en una calle de Santa Marta.

 

La pierna le fue enyesada sobre la herida y con el hueso astillado, y aquella chapucería le causó una gangrena cuyos estragos no sanaron jamás. Fueron inútiles incontables tratamientos y varios injertos de hueso. Su tibia sin carne estaba apenas cubierta por una piel tensa y apergaminada que volvía a ulcerarse al menor tropiezo. Las largas marchas en la selva eran un martirio perpetuo, y en muchas ocasiones tuvo que retirarse de la lucha para someterse a nuevos tratamientos. Era una marca imborrable que todos los servicios secretos conocían, y siempre que encontraban a alguien que pudiera ser Bateman le levantaban la bota del pantalón para ver el estado de su pierna. En la única ocasión en que era él en realidad, tuvo la suerte inconcebible de que el soldado le levantó la bota de la pierna sana, y lo dejó seguir.

Fayad durmió aquella noche sin recibir ninguna noticia de Bateman. Al día siguiente muy temprano, dos miembros del equipo de comunicación de Bogotá le avisaron que la avioneta de Escobar no había llegado a su destino, pero él pensó que tal vez había aplazado el vuelo. Sin embargo, poco después le confirmaron que en efecto la avioneta había salido de Santa Marta a la hora prevista, pero no había hecho la escala en Montería ni había llegado a Panamá.

 

Entonces llamó a Toledo Plata, que aún estaba en Santa Marta, y éste le confirmó la verdad: la avioneta había sido declarada en emergencia el día anterior a las 12:28 por la Aeronáutica Civil de Panamá, y la búsqueda aérea había empezado de inmediato. Hasta el momento, 24 horas después, no se había encontrado el menor rastro. Fayad sólo dijo una palabra cuando colgó el teléfono: «¡Mierda!»

 

Días después, hablando con unos amigos, resumió el impacto de aquel día con una frase: «Se me apagó la luz».

 

El 30 de abril, El Tiempo publicó en su página 9 una foto de Escobar, con la noticia de que se había perdido en su avioneta sobre territorio panameño. No eran más de 20 las personas que sabían, al leer aquella noticia, que detrás de ella había otra mucho más espectacular. Lo sabían, por supuesto, Fayad y Toledo Plata, los miembros de la seguridad que estaban en el aeropuerto de Santa Marta y los dos miembros del equipo de comunicaciones que habían manejado la noticia en Bogotá. Lo sabían además otros seis miembros del equipo de seguridad, los dos miembros de la dirección nacional que seguían con Toledo Plata, el representante del M-19 en Panamá y el encargado de la seguridad de Bateman en ese país que se habían quedado esperando en el aeropuerto, y por último los seis que se quedaron esperando en Montería.

 

Aunque Santa Marta es una ciudad donde resulta casi imposible guardar un secreto tan grande, lo cierto es que éste logró controlarse durante 22 días, hasta que el jefe de redacción de El Universal de Cartagena, Ángel Romero, lo descubrió por una casualidad que parece inverosímil.

 

Poco antes, sin embargo, la base Howard del Canal de Panamá —a la que la Aeronáutica Civil de Colombia había pedido ayuda para buscar la avioneta de Escobar— contestó con un cable que hace pensar sin ninguna duda que allí sabían quiénes iban en ese vuelo. «Esa nave no llevaba droga —decía el cable— sino otro tipo de contrabando».

 

Los minutos que faltan

 

Lo que ocurrió en realidad desde que la avioneta salió del aeropuerto de Ciénaga, sólo ha sido posible vislumbrarlo por la grabación de los distintos contactos que hizo Escobar con el control aéreo de Panamá. Gracias a la Dirección de Aeronáutica Civil de Colombia, y de sus técnicos mejor calificados, que nos ayudaron a descifrarla, se puede decir que el primer contacto fue hecho a las 9:52. Después de identificarse, le preguntaron a qué hora había salido de Santa Marta, y Escobar contestó que a las 7:51. El dato era falso: en realidad había salido 6 minutos antes, pero el piloto acumuló los seis que habían necesitado para recoger a sus pasajeros en el aeropuerto secreto, de modo que no quedara ninguna pista de ese aterrizaje clandestino. Fue su único dato falso. Nunca dijo que viajaba solo —como se publicaría más tarde—, aunque es probable que lo hubiera dicho si se lo hubieran preguntado, para no entrar en contradicción con su plan de vuelo de Santa Marta. En cuanto a la escala de Montería, no se sabrá nunca por qué no la hizo ni cómo la habría justificado si la hubiera hecho, pero la foto del satélite demuestra que las condiciones del tiempo no eran propicias para un aterrizaje visual.

 

El dato era falso: en realidad había salido 6 minutos

 

En su primer contacto informó que estaba ascendiendo de 6 mil pies —que era la altura autorizada sobre el mar— para alcanzar la de 9 mil pies. La maniobra era normal, porque en frente debía estar viendo la Serranía del Darién, que es la más alta de Panamá. El rumbo que llevaba era correcto para llegar al aeropuerto de Paitilla. A las 9:57, volando ya a 9 mil pies, volvió a hacer contacto para decir que tenía mal tiempo en frente. El controlador de vuelo le sugirió que subiera a 10:500 pies, donde el tiempo era mejor, y que se mantuviera allí mientras consultaba con el control radar cuál era la ruta con mejor tiempo. El controlador de radar se la comunicó a través del controlador de radio. El problema en ese momento era que la avioneta de Escobar no podía ser identificada en el radar, porque no disponía del equipo adecuado para darse a conocer. En cambio, era posible localizarla en el DF (Direction Finder), mediante una señal de radio emitida desde la avioneta. Escobar hizo un nuevo contacto a las 10:04 para informar que volaba a 10.500 pies de altura y que tenía mal tiempo delante, pero que veía algunos huecos en las nubes por donde podía pasar. Su voz era tranquila, y sus cálculos y decisiones eran los de un buen navegante. Entonces el control de radio le pidió que oprimiera el botón de radio para localizarlo en el DF, y Escobar lo hizo por un instante, antes de que su señal se interrumpiera para siempre. En ese momento se encontraba a 55 millas al noroeste del cerro de Ancón, que está en el límite de la ciudad de Panamá con la zona del Canal. Esto quiere decir que aún tenía combustible para volar 2 horas y 40 minutos más, pero aún estaba sobre el Atlántico y a 30 millas de distancia de la Serranía del Darién. Si el percance ocurrió en el momento en que se interrumpió la señal de radio, no hay ninguna duda de que cayó en el mar. Pero no hay ninguna prueba de esto. Pudo haber volado todavía todo el trayecto marino sin hacer un nuevo contacto radial —que tal vez ya no fuera necesario— y encontrarse con el mal tiempo insalvable cuando ya volaba sobre la Serranía del Darién. Entonces no es probable que hubiera podido intentar un nuevo contacto, pues cuando una nave como esta penetra en una mala turbulencia es como si atravesara una batidora inmensa: el piloto más experto tiene que concentrar sus cinco sentidos en mantener a toda costa la estabilidad del avión, y no tiene ni manos ni alma para ocuparse del radio. Una sacudida demasiado violenta puede arrancarle un ala de cuajo. Pero si penetra por error en un “cumulus nimbus”, se destroza en pedazos, y sus escombros pueden dispersarse a muchas millas a la redonda.

 

Palmo a palmo

 

La Aeronáutica Civil de Panamá hizo la exploración aérea de rutina durante 8 días. La familia de Escobar, con toda clase de colaboraciones oficiales y privadas, insistió varias semanas más. Las patrullas del M-19 cuadricularon un inmenso territorio de casi 5 mil kilómetros cuadrados durante 70 días. Exploraron palmo a palmo el universo deshabitado de la selva de Urabá, desde Montería hasta el Tapón del Darién, por el lado de Colombia. Y del otro lado, desde la frontera con el Chocó hasta la misma capital de Panamá. Sólo en esta última zona —según dato de las comisiones de rescate— han caído entre 20 y 30 aviones desde la Segunda Guerra Mundial, de los cuales se han encontrado cuatro. Una de las patrullas que buscaban la avioneta de Escobar encontró los escombros de un avión desaparecido en 1963, y estaban enredados entre la maleza, a sólo 20 metros de un camino muy transitado. Otras encontraron equipos de comunicaciones de la defensa de los Estados Unidos, perdidos desde quién sabe cuánto tiempo. Es un reino sin límites de frondas y pantanos donde apenas sí penetran unas gotas de sol, y que se cierran de inmediato tan pronto como alguna nave cae en el fondo de sus entrañas. La única manera de orientarse, cuando no se tiene una brújula, es observar la dirección de las hojas, que se inclinan siempre hacia el oriente. No es probable que Escobar hubiera podido salir solo, pero Bateman y Marín sabían cómo hacerlo. Este último era campesino del Caquetá y lo sabía desde la infancia. Bateman lo había aprendido, y había demostrado saberlo cuando se perdió con seis de sus hombres en la selva del Caquetá, el año pasado. Lo curioso es que el M-19 no supo en aquella ocasión que estaba perdido, hasta que aparecieron todos sanos y salvos al cabo de un mes y medio. En los métodos de orientación hay discrepancias entre los guerrilleros urbanos y los campesinos. Aquellos se sienten perdidos si no tienen una brújula. Los campesinos, en cambio, se orientan más por el instinto, y creen que las brújulas pueden ser alteradas por distintos fenómenos. Los cálculos que hizo el M-19 desde el principio indicaban que

si Bateman o Marín estaban sanos después del accidente, podían salir por sus propios medios al cabo de 15 días, que es el tiempo en que podían cruzar completa la selva de Panamá.

 

Si quedaban vivos, pero heridos como para no poder moverse, hubieran podido hacer campamento y esperar hasta un mes y medio. Después de ese tiempo, aun un hombre con la fuerza física y psicológica de Bateman no hubiera podido sobrevivir. La circunstancia de que Escobar fuera un político conocido facilitó al M-19 la consecución de medios para la búsqueda.

 

Trazaron dos planes: uno para la exploración aérea, y otro para la terrestre. Para la primera alquilaron, aprecios desorbitados, helicópteros y aviones particulares que sobrevolaron las selvas durante 25 días continuos.

 

Un piloto colombiano que participó en aquella empresa descomunal ha dicho que habría sido imposible practicar una exploración más técnica y meticulosa en condiciones tan adversas.

 

Para la búsqueda por tierra, que se inició a los 10 días del accidente, se organizaron cuadrillas de 15 hombres al mando de un jefe. Sólo éste sabía a quién buscaban, no sólo para impedir una posible desmoralización, sino para mantener al máximo la reserva de la noticia.

 

Fue una búsqueda clandestina, con sistemas guerrilleros, que consisten en dejar señales que sólo ellos saben interpretar, y en golpear las raíces de los árboles más altos. Este es un sistema de comunicación más eficaz que un tiro al aire, o que las bengalas azules y rojas del equipo de Bateman, que no se vieron nunca.

 

A distancias determinadas dejaban signos convencionales para que los perdidos conocieran su rumbo, dejaban campamentos con equipos de comunicación, leña seca, comida para los tres primeros días y botiquines de primeros auxilios. Al cabo del primer mes, la búsqueda continuaba con la misma pasión que el primer día.

 

Por esa época —el 20 de mayo— el jefe de redacción de El Universal de Cartagena, Ángel Romero, descolgó el teléfono de su jaula de vidrio para hacer una llamada de rutina a las 7 de la noche, y su línea se cruzó con la conversación de una mujer y un hombre. Hablaban sin reservas de la angustia que sentían por la desaparición de Bateman, que según ellos había sido víctima de un accidente de una avioneta en Panamá. Romero voló a Bogotá al día siguiente y trató de establecer algún contacto con el M-19, pero no logró la información. Sin embargo, una fuente militar le contó que, en efecto, Bateman estaba desaparecido, pero que la historia de la avioneta era una simple cortina de humo del M-19 para ocultar la verdad.

Al parecer, el servicio de inteligencia de las Fuerzas Armadas estaba convencido en ese tiempo de que Bateman había muerto en el asalto a la población de Paujil (Caquetá), el 9 de mayo, y que el movimiento había inventado la patraña de la avioneta para no admitir su pérdida en combate.

 

Tal vez esta sea la razón por la cual, aún hoy, las Fuerzas Armadas siguen observando en este caso una discreción que se parece mucho a la incredulidad. Sin embargo, con un criterio certero, Ángel Romero prefirió la hipótesis de la casualidad telefónica, y dio por primera vez la noticia de la muerte de Bateman en la primera página de su periódico el 30 de mayo.

 

A pesar de la indiferencia con que fue recibida por los otros medios del país —sobre todo por los más grandes—, aquella información fue sin duda la primicia más importante y bien concebida en lo que va del año. Nadie la creyó. Sin embargo, los mismos periódicos que la rechazaron como una simple especulación, cayeron meses después en la trampa de una noticia sin origen, según la cual Bateman se había fugado del país con los fondos de su movimiento. Mucho tiempo después de que la noticia era ya de dominio público, en el interior del M-19 continuaba la discrepancia de cómo emitir la confirmación oficial. Los partidarios de salir al paso de las especulaciones inevitables opinaban que debía darse después de la primera semana de búsqueda infructuosa. Sin embargo prevaleció el criterio de continuarla dentro del secreto más estricto, entre otras cosas para impedir que detrás de las patrullas de exploración aparecieran en la selva las patrullas del ejército.

 

De modo que la búsqueda continuó, aún más allá de toda esperanza, y cuando ya empezaba a invadir las arenas movedizas de la magia. En efecto, las últimas ilusiones se fundaron en las visiones de dos brujos. El primero             fue uno de Panamá, a cuya revelación espontánea nadie le dio ningún crédito. Pero cuando otro brujo de Colombia que no tenía ningún contacto con el primero reveló haber tenido una visión idéntica, el racionalismo de los revolucionarios, aún el de los más duros, sufrió el estremecimiento, de que tres personas estaban en el corazón de la selva. Dos eran muy débiles y la otra era muy fuerte, pero ésta no se atrevía a caminar por el temor de ser descubierta. Aquella coincidencia inexplicable por medio de la razón occidental hizo reverdecer las esperanzas en los corazones menos crédulos, y la búsqueda continuó, sin pausas ni fatiga, hasta que aún los más temerarios tuvieron que mirar de frente a la realidad. Sólo entonces, nueve semanas después del accidente, tomaron la determinación unánime de hacer el anuncio oficial de la muerte de Bateman.

 

Lo único que faltaba era la opinión de su sucesor, Iván Marino Ospina, que fue uno de los últimos en conocer la noticia en el corazón de la selva del Caquetá. Esa opinión llegó en el último instante, en un papel escrito de su puño y letra y macerado por el sudor, que alguien llevó hasta Bogotá escondido dentro del zapato. Marino Ospina aprobaba la divulgación de la noticia, y mandaba su primera orden: Insistan en el diálogo.

 

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8 marzo 2014 6 08 /03 /marzo /2014 20:17

    EL FLACO DEL M

 

Por Enrique Santos Calderón

 

La indeleble huella que, para bien y para mal, dejó Jaime Bateman Cayón sobre la guerrilla colombiana.

 

 ¿Qué decir sobre un tipo que nos marcó tanto en la vida?

 

A mí, porque lo conocí. Y me consta el peso de su huella. Pero también, a toda una generación colombiana que, aunque no lo hubiera conocido, y no lo sepa, ha sentido el paso de Jaime Bateman Cayón por su existencia.

 

Porque, para bien o para mal, el ‘flaco’ Bateman cambió la manera de actuar de la guerrilla colombiana. Y si la guerrilla en esta Colombia de fin de siglo es –y eso sí lo sabe todo el mundo– un factor de poder que tiene al Estado colombiano y a la comunidad internacional en el plan de negociar con ella, esto tiene que ver con la influencia que sobre ella –sobre esa forma de hacer política con el fusil– tuvieron Jaime Bateman y el movimiento armado de “nuevo tipo”, más urbano, heterodoxo y amplio, que él creó y lideró hasta el día de su muerte en las selvas del Darién. Y no propiamente en combate, sino en misión pacifista, que terminó en extraño accidente aéreo, cuando se dirigía a Panamá durante las negociaciones iniciales con el gobierno de Belisario Betancur. Bateman fue el primer dirigente guerrillero de extracción marxista en hablar sin tapujos de negociación, diálogo y paz. Y en asumir lo que decía. Porque también fue el primero en entender que, a esa insurgencia armada de origen campesino, inspirada en las revoluciones cubana, argelina, china, vietnamita o soviética, y alimentada de nuestra propia larga historia de guerras civiles y resistencias rurales armadas, había que darle una proyección política más real e inmediata, que la insertara en la sociedad colombiana de su tiempo. Su fastidio con la ortodoxia marxista-leninista; su afán por acercarse a lo popular en cualquiera de sus formas; su irreverencia frente a dogmatismos y sectarismos; esa informalidad tras la cual se ocultaba una recia vocación militante, le llegaron muy hondo a una juventud que en los años 70 creía que Colombia necesitaba un cambio radical.

 

 El ‘flaco’ Bateman creó a puro pulso, a fuerza de convicción y personalidad, el Movimiento 19 de Abril (M-19), que en febrero de 1974 sorprendió al país con su insólito robo de la espada de Bolívar. Acción que resumía todo el sentido nacionalista revolucionario que intentó darle a la lucha guerrillera.

 

 Y, también, el gusto por lo espectacular-publicitario que habría de caracterizar muchas de las acciones del M-19.

 

 ¿Dónde están las masas?

 

Este hombre atropelladamente costeño y esencialmente criollo, con su aire desgarbado de basquetbolista samario; este inventor del ‘eme’, educado al calor de las luchas callejeras de la Juventud Comunista en la Bogotá de los 60, este activista incansable, impregnado también de cheveridad y trópico, que se aburrió de echar piedra en la Nacional y de ponerle petardos al Colombo Americano, para incorporarse a las Farc a comienzos de los 70, para luego salir de allí, aburrido e impaciente, a seguir el combate en otros escenarios, este personaje original y audaz fue de los primeros egresados del monte que planteó que la guerrilla colombiana debía cambiar su perspectiva de poder. Y acercarse a los movimientos de masas urbanos que en esa época habían llevado a Allende al gobierno en Chile y convertido a la Anapo en una alternativa popular en Colombia. La frustración de ambas experiencias confirmó a Bateman en su creencia de que a los movimientos populares que enfrentaban a la oligarquía (término de moda que siempre le gustó) no les servía con ganar en las urnas, si no tenían un sustento armado que hiciera respetar la voluntad popular. No es casual que el mismo nombre del movimiento que creó arrancara de la fecha –19 de abril del 70– en que Rojas Pinilla perdió unas elecciones aparentemente fraudulentas; ni que la consigna inicial del ‘eme’ fuera “¡Con el Pueblo, con las Armas, con María Eugenia, Al poder¡”.

 

El nombre de la hija del caudillo fue suprimido después, cuando las acciones armadas del M-19 llevaron a las nerviosas jerarquías de la Anapo a disociarse del mismo. Bateman patrocinó, entonces, la “Anapo Socialista”, de donde salieron líderes y parlamentarios anapistas, como Carlos Toledo Plata, Andrés Almarales o Israel Santamaría, que forman parte de la larguísima lista de hombres y mujeres de muy diferentes procedencias que dieron su vida por este movimiento. Mientras la Anapo se disolvía en sus contradicciones clientelistas, el M-19 se disparaba como organización político-militar que reclutaba a gente de todas partes y protagonizaba acciones armadas que combinaban el impacto noticioso con el político. Años más tarde, Bateman impulsó, en unión con la revista Alternativa y numerosas personalidades democráticas (algunas de las cuales no estaban muy al tanto de ese patrocinio), el movimiento Firmes, que confirmaba su convicción de que toda lucha armada debía tener una proyección amplia, legal y cívica.

 

Todo esto, para desconcierto y fastidio de la guerrilla “histórica”, que veía las iniciativas del ‘flaco’ Bateman con una mezcla de admiración y desconfianza. El EPL, preso aún de purismos maoístas (y que en los años 80 firmaría la paz junto con el M-19), juzgaba el reparto en barrios populares de mercados decomisados a camiones de Carulla como “reformismo armado de corte populista”. Para las FARC, nada bueno podía producir un movimiento fundado por quien había abandonado sus filas. Al ELN, el solo discurso amplio e informal de Bateman, quien hablaba de diálogo, paz y política, le parecía peligrosamente sacrílego.

 

Lo bueno, lo malo y lo feo

 

En su alocada y creativa carrera revolucionaria, antes de que la muerte lo asaltara a los 43 años en los cielos del Darién, Jaime Bateman Cayón dejó, pues, su huella indeleble sobre lo que, 16 años más tarde, es el movimiento armado que, a paciencia y conciencia, sembró la izquierda marxista en las montañas y selvas de Colombia en la década de los 60. Y, también, en lo que se ha convertido una guerrilla en la cual al pueblo colombiano le cuesta trabajo encontrar hoy los referentes humanos o políticos que encarnaron un Camilo Torres o un Che Guevara.

 

Porque en la progresiva perversión de métodos y valores que en la última década ha carcomido la identidad política de la insurgencia armada, algo tuvo que ver el ‘flaco’ Bateman. En la medida en que fue el primero en entender, tecnificar y aplicar a fondo –para fines tanto políticos, propagandísticos como económicos– la práctica del secuestro, que viola el más elemental de los derechos humanos y destruye la ética revolucionaria. Y que hoy tiene al país convulsionado y ha generado los brutales anticuerpos del paramilitarismo.

 

El M-19 refinó y llevó el método de la “retención revolucionaria” a dimensiones que la guerrilla no conocía. Secuestros para presionar la resolución de conflictos sindicales –como el del gerente de Indupalma, Hugo Ferreira Neira–, o para “juzgar a traidores de la clase obrera”, como el del presidente de la CTC, José Raquel Mercado (cuyo cadáver fue devuelto en bolsa de plástico). O secuestros puramente económicos, que no eran reivindicados públicamente, como los de tantos ejecutivos de empresas nacionales o multinacionales (Sears, Texaco, etc.). Todas estas acciones y muchas de otra índole, siempre con el sello de la espectacularidad, fueron ‘craneadas’ por la mente diabólicamente imaginativa del ‘flaco’ Bateman. Y en eso, la incidencia del M-19 sobre el resto del movimiento armado fue poco constructiva. Porque este asimiló el lado pragmático –la eficacia del secuestro, la manipulación de los medios, el cambio de lenguaje, etc.–, pero no el sentido que Bateman quería darle a la lucha armada como instrumento para ampliar la democracia y reformular el sistema político.

 

Bateman pareció siempre pendiente del efecto político y social de las acciones de su movimiento. Que él procuraba diferenciar de las de la guerrilla clásica, por aquello de la conexión con la gente del común y el país real. Realidad que él juzgaba ajena a la de los núcleos ultra politizados de la izquierda, que se movían como sectas dogmáticas dentro de la universidad, y determinados sindicatos y organizaciones campesinas, sin llegarle nunca a la gran masa.

 

Un capital despilfarrado

 

En su obsesión por conectar la lucha armada con la política y las inquietudes populares, Bateman fue quien abrió el proceso de “diálogo nacional” entre el Estado, la sociedad y la guerrilla. El proceso de paz que se inició con Belisario Betancur y ha continuado con tan traumáticos altibajos hasta nuestros días, fue desencadenado por este samario singular, que se inició en la política como ‘tirapiedras’ de la Juventud Comunista y terminó fundando un movimiento al que entregaron sus vidas centenares de hombres y mujeres colombianos que creían estar luchando por un país mejor. A diferencia de tantos jefes guerrilleros que no lograron ni logran desprenderse del fusil, Bateman fue consecuente hasta el final en su convicción de que las armas eran un medio para una lucha democrática, y no un fin en sí mismas.

 

Murió, por eso, en misión de diálogo y paz y no de combate militar. Tras de sí dejó un movimiento que en gran medida propició la reforma constitucional del 91; que llegó a tener una votación impresionante de cerca de 950 mil votos, el 26 por ciento de la Asamblea Constituyente, y meses después eligió nueve senadores y catorce representantes, y que demostró que, pese a sus excesos y desmesuras, le había llegado a un país que reconoció en las urnas la transparencia de su adiós a las armas.

 

Pero el movimiento nunca pudo superar bien la desaparición de su inspirador.

 

Que el M-19 no hubiera estado a la altura de sus circunstancias, ni de la cuota de sangre y dolor (propios y ajenos) que acompañó su historia; que haya despilfarrado un capital político logrado a costa de tanto sacrificio (que, como dicen socarronamente por ahí, “hubiera protagonizado el holocausto del Palacio de Justicia para terminar llevando al Congreso a Mario Laserna y a Pedrito Bonett”); esa lacónica parábola política podría atribuirse de manera algo simplista a los “gajes de la democracia”. Al riesgo que significa para una guerrilla hecha de clandestinidad y fierros, el brinco a la política abierta, llena de otras asechanzas.

 

Pero, dígase lo que se diga, cuando el M-19 se decidió a abandonar la forma de lucha armada y jugarse por la negociación y la paz, lo hizo de manera franca y limpia. Y queda –tal vez sobra decirlo– la gran pregunta: ¿cómo hubiera liderado Jaime Bateman esa transición del fusil al voto?

 

UN PROFETA DE LA PAZ

Antonio Caballero

Haciendo la guerra, pero queriendo la Paz

 

Conocí a Bateman en tiempos de la revista Alternativa en casa de Jorge Restrepo, a finales del 74. Justo en el momento en que estaba secuestrado José Raquel Mercado. Estaban haciendo toda esa consulta sobre si era culpable o inocente. No recuerdo bien qué era lo que escribían en los muros, sí o no.

 

Discutí mucho con él porque yo era enemigo del secuestro como método. Me parecía que si secuestraban a un tipo como José Raquel, tenían que ejecutarlo, o la cosa no era seria y me parecía muy grave que no tuvieran una salida distinta a eso. Pero, en fin, lo conocí en eso y me pareció un tipo muy simpático, como le pareció a todo el mundo, lleno de energía. Era la primera vez que yo conocía un tipo que estuviera haciendo la guerra, pero queriendo la paz.

 

Bateman no buscaba exactamente la victoria militar, ya que la veía como una cosa inalcanzable. Quería una victoria política, y eso fue lo que me pareció más interesante de él. En ese momento no estaba proponiendo diálogo ni cosas semejantes. Lo que estaba buscando era una acción política por medio de la acción militar. De ahí en adelante nos vimos varias veces en distintas circunstancias, no sólo para hablar de política, ni para hablar de lo que estaba pasando con el M-19, sino, por ejemplo, para jugar Risk. Jugábamos Risk con el Turco Fayad y con un amigo Montonero de ellos y mío que estaba exiliado aquí.

 

Insensatez

 

Después volvimos a vernos varias veces en un momento muy duro, que fue cuando lo de las armas del Cantón Norte. Habían detenido a Fayad, a la Mona, como a 50, no sé a cuántos más. Y un día me lo encontré casualmente en la esquina de la séptima con la Avenida Chile. Yo iba en un carrito y, de pronto, un jeep por detrás comenzó a golpearme el bomper... tan, tan, y entonces me voltié y el Flaco estaba exactamente como era. Se había dejado el bigote para disfrazarse. Estábamos en un semáforo. El se bajó del jeep y me dijo: «Nos vemos en el Cream Helado de allí, en la 70 con séptima». Bateman en ese momento era el tipo más buscado de Colombia y a mí me parecía completamente insensato lo que estaba haciendo él y lo que estaba haciendo yo, porque él estaba en la guerra, pero yo no.

 

¡Estaba en un Cream Helado a la luz del día con el tipo más buscado del país!

 

Me parecía una insensatez, pero en fin, así eran las cosas con Bateman.

 

Arrollador

 

Bateman nunca pretendió ni reclutarme, ni darme instrucciones, ni tirar línea. En realidad nunca pretendía eso, sino que discutía y convencía. Primero porque hablaba muy bien; pero sobre todo porque tenía muy pensadas las cosas y tenía mucha razón en lo que decía. No eran improvisaciones tácticas. El tenía una idea de fondo sobre qué era lo que había que hacer en este país. Convencerme a mí no era muy difícil porque yo estaba bastante de acuerdo con él en algunos temas. En fin, el Flaco me pareció un tipo absolutamente arrollador. Arrollador, de simpatía y de inteligencia. Un tipo que tenía razón.

 

 ...el sancocho nacional

 

Yo no sé cómo era Bateman echando un discurso en la guerrilla, pero hablando personalmente era muy bueno. En una reunión de cinco o seis personas era un tipo de un poder de convicción impresionante, entre otras cosas a causa del entusiasmo con que hablaba y de su propia convicción. Discutíamos mucho pero estábamos muy de acuerdo sobre las insensateces de este país. En la época del Cantón Norte, ya Bateman empezaba a hablar del Sancocho Nacional. Una idea que a mí me llamó muchísimo la atención y que finalmente acabó haciéndose.

 

En la medida en que no se ha hecho por completo el Sancocho Nacional, es que no se ha logrado la paz en este país.

 

Cinco años más...

 

Yo me enteré de la muerte de Bateman en Madrid. Me enteré por un amigo del M-19, una especie de diplomático que estaba realizando tareas en Europa y que era muy amigo del Flaco. Me enteré también por García Márquez, porque me llamó a contarme. Una de las cosas graves que pasaron en este país fue la muerte de Bateman. Hubiera sido muy importante que viviera unos cinco años más... Digo, cinco años más porque aquí no se sabe cuánto vive la gente. Me parecía un tipo con una claridad de ideas dentro de la izquierda colombiana, que es un masacote de organizaciones sin ninguna claridad de ideas en general, totalmente ortodoxa, sectaria y dogmática, y eso era lo que no era Bateman. El estaba mirando lo que pasaba en el país y lo que pasaba en el mundo. Sabía lo que ocurría en Washington, lo que pasaba en Trípoli y lo que pasaba en Cuba. Una cosa que me parecía fundamental en Bateman era que ninguno de sus análisis políticos estaba imbuido por el odio o por razones de venganza estratégica. Buscaba lo que fuera de verdad bueno para la pacificación de este país. Una pacificación que evidentemente pasara a través de la justicia. Ya desde esa época se veía que se iban a morir de viejos todos los guerrilleros en Colombia. Bateman entendía que la guerrilla sólo tenía sentido si era para lograr algo en un plazo humano, pero no un plazo de siglos.

 

NO LE GUSTABA HACER LA GUERRA

ANTONIO CABALLERO

 

 Jaime Bateman era un jefe guerrillero: andaba por el monte echando tiros. Pero por lo que de él se decía, y por lo que decía él mismo, daba la impresión de no ser un jefe guerrillero común y corriente. Para empezar, no le gustaba hacer la guerra. En una admirable entrevista que le hizo poco antes de su muerte el sociólogo Alfredo Molano, y que publicó en estos días la revista Semana, Bateman, de entrada, tiraba lejos la pistola: «Guarden esa joda por ahí. Algún día habrá que dejarlas porque son incomodísimas». ¿Incomodísimas las pistolas? Con las guerras suele suceder — y eso es lo peor que tienen — que las hacen aquellos a quienes; les gusta hacerlas, aquellos a quienes les encantan las pistolas. Los guerrilleros son por lo general tan militaristas como los militares que hacen contraguerrilla desde enfrente. Entonces pasa que, cuando ganan — como cuando ganan los de enfrente— toda la vida del país que ha sufrido la guerra queda militarizada. Y la militarización puede ser útil para hacer las guerras: pero es catastrófica para vivir en paz.

 

Hay que cantar a la vida

 

A Jaime Bateman no le gustaba hacer la guerra, sino hacer la rumba: lo más contrario a la vida militar que queda imaginar. «Hay que bailar —le decía a Alfredo Molano— y hay que cantar. Y no sólo a la muerte, ni cantar sólo a las derrotas. Hay que cantar a la vida, porque si se vive en función de la muerte uno está ya muerto».

 

A Bateman no le gustaba la muerte, ni matar, ni estar muerto. Si hacía la guerra, era sólo porque le parecía indispensable para poder después hacer la rumba en paz.

 

Es eso lo que piden los manifiestos del M-19, tan poco radicales, tan moderados, tan despojados de pretensiones extremas, extremistas; simplemente una democracia honrada, y un poco de justicia y paz. Y es trágico que la situación de Colombia sea tal que un hombre que por otro lado desplegaba tanta imaginación como Jaime Bateman, tanta inteligencia y apertura de espíritu, tan poco fanatismo, tanta moderación y talento político, hubiera llegado a la convicción de que en Colombia la guerra es necesaria para poder vivir en paz. Para rumbear. Y en eso Bateman era un reflejo de Colombia, que es un país fundamentalmente rumbero, de arriba a abajo, de los Andes a la Costa, Pero que, por el ansia de ser tomado en serio, se avergüenza de serlo. Un ejemplo de esta doble actitud es el que dio durante cuatro años el ex-presidente Turbay, a quien le fascinaba el baile y que no pensaba más que en armar la fiesta pero que se sentía obligado a disfrazar sus ansias frenéticas de rumba con pretextos de Estado. Y esa hipocresía no es sino el síntoma de una enfermedad del carácter que aqueja a muchos colombianos, y que consiste en que quieren ser lo que no son, y pretenden parecer algo distinto. Para empezar, no parecen colombianos. Es un síntoma de colonización espiritual: quieren aparentar ser algo que por ser extranjero es mejor que lo propio, y su máxima aspiración consiste en aparentarlo tan bien que la perfección del disfraz les sea reconocida oficialmente mediante un cargo de funcionario colonial: gerente para Colombia de una empresa multinacional, con sueldo en dólares, o comisario político de un partido internacionalista con viáticos en rublos. Pero no quieren ser colombianos; qué horror. Es más: no quieren que los extranjeros los tomen por colombianos, porque les da vergüenza.

 

Este país está lleno de brujos y de brujería

 

Bateman, al contrario, no quería ser funcionario colonial: prefería ser colombiano. No le parecía un horror serlo, ni se avergonzaba de sus compatriotas porque lo fueran. La patria, antes que una tierra, es una gente. Y a ser patriota se empieza siendo compatriota. En una entrevista publicada por Semana decía, hablando de la izquierda colombiana tradicional: «Cuando a un marxista se le aparece un brujo con barbas y cucharas, con yerbas y sonajeros, no sabe qué hacer, se caga de susto, no lo mira, no lo respeta, porque el brujo no es científico, no es marxista... Olvida que este país está lleno de brujos y de brujerías. Y citaba a su mamá, que les decía a sus compañeros de la secta gnóstica: «Déjense de pendejadas, que polvo es polvo y esto es Macondo y no el Himalaya», Porque la mamá de Bateman es gnóstica. En un país de brujos con cucharas y de teóricos marxistas-leninistas, y de gramáticos defensores de la pureza del idioma, y de adoradores de José Gregorio Hernández, y de coqueros que hacen fiestas con los Rolling Stones, y de atracadores de bancos que huyen con su botín en un bus amarillo, y de curas de buena familia que se van a la guerrilla, y de bobos amarrados a un papayo, y de hechiceras que se presentan a elecciones, y de banqueros presos, y de asesinos de la moto y de premios Nobel de literatura, y de reinas de belleza, y de mafiosos que defienden la soberanía nacional, y de ministros de guerra que escriben poesía, y de magnates que van a visitar a Fidel Castro, y de presidentes que a veces son hijos de un arriero y a veces hijos de otro presidente, y de cardenales que son brigadieres generales, es apenas natural que la madre de un jefe guerrillero sea por lo menos gnóstica. (Un hermano de Jaime Bateman, por lo demás, era el acordeonista favorito del ex-presidente Turbay, que como ya se dijo, es un gran bailarín).

 

Desvergozadamente colombiano

 

Jaime Bateman había entendido que Colombia era así, y que eso no era motivo de vergüenza. Por eso había sido capaz de dirigir un grupo guerrillero tan desvergonzadamente colombiano que se anunciaba en la prensa en avisos limitados como si fuera un vermífugo contra los parásitos, para gran escándalo de la izquierda colonial, sin el menor respeto por la teoría y la praxis correctas del marxismo. Y que como primera acción política, para escándalo de la derecha colonizada, se robó de un museo la espada de Bolívar, sin el menor respeto. No por Bolívar, sino por el museo. A Jaime Bateman le importaba más Colombia que el marxismo, y más los colombianos que los museos. Era un patriota. Y por eso mismo, un compatriota del cual se podía sentir verdadero orgullo. Porque luchaba justamente para que Colombia fuera de verdad colombiana, y orgullosa de serlo, y no un país colonizado y colonial del cual, por serlo, hubiera que sentirse avergonzado. Todo esto suena un poco pomposo. Pero es que los colombianos también tendemos a ser algo pomposos cuando hablamos de la patria y de cosas así.

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Published by Oiga Hermano, hermana
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8 marzo 2014 6 08 /03 /marzo /2014 16:11
M-19
Testimonio
Histórico
Habla la Comandancia
Jaime Bateman Cayón
Iván Marino Ospina
Alvaro Fayad Delgado
Carlos Pizarro Leongómez
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Tabla de Contenidos
1. Jaime Bateman
Oiga hermano. Entrevista de Ramón Jimeno
2. Iván Marino Ospina
2. 1. Entrevista de Rafael Vergara
2.2. Entrevista de Patricia Lara
3. Álvaro Fayad Delgado
3.1. Construir la democracia. Con alegría, justicia y dignidad
3.2. Lo fundamental: hacia dónde avanzamos
3.3. De México a Corinto (vía Madrid)
3.4 La política de lo militar. Intervención en la reunión de Dirección Nacional, San Pedro (cauca), septiembre de 1984.
4. Carlos Pizarro Leongómez
4.1. La guerra más estúpida es la que se puede evitar. Entrevista  con Rafael Vergara
4.2. Una revolución abierta al mundo
4.3. Palabras de despedida
4.4 Tres rectificaciones necesarias hacia la democracia plena.
5. ¡Así los vieron!
5.1. El flaco del EME.
Enrique Santos Calderón
5.2. Un profeta de la paz.
Antonio Caballero.
5.3. Haciendo la guerra, pero queriendo la Paz.
Antonio Caballero.
5.4. «Bateman, un misterio sin fin».
Gabriel García Márquez
* La Casa Editorial Pisando Callos, Bogotá D.C. Colombia
 Banco de Datos: Centro de documentación y cultura para la paz
 
3rosas
 
RECUPERAR LA HISTORIA
Visionarios, sin duda seres excepcionales, coincidieron alrededor de construir un sueño para quienes por los setenta estábamos inmersos en una búsqueda incesante por lograr la construcción de una Patria realmente democrática y libre.
De la teología de la liberación, del marxismo, de la doctrina liberal o de la conservadora, de cualquiera de ellas echábamos mano para tratar de releer nuestra realidad, para explicarnos la existencia de una realidad que nos ahogaba y que hacía imposible incidir en las decisiones nacionales. Las cosas como estaban eran inamovibles, casi por la ley de Dios, debíamos aceptar sin discutir siquiera el estado de injusticia social cada vez más agudo, la sin razón del Frente Nacional que nos excluía del poder, una guerrilla de origen liberal que se empeñaba en que era necesario plantearse una guerra prolongada y que tenía tras de sí una historia de exclusión, de odio y lucha de clases, pero además dogmática, acartonada y triste.
La tarea: reconstruir la confianza en nosotros mismos, no necesitamos extranjerizantes propuestas de cambio, no debemos reverencia a héroes prestados; en nuestros pueblos, en nuestra historia, encontramos la fuerza de los planteamientos que es necesario recuperar, en nuestra gente está la riqueza necesaria para reconstruir la nación, debemos incluir y no excluir, pero además no se trata de imponer un nuevo sectarismo, una nueva verdad revelada, es necesario construir entre todos la nueva nación en la que todos quepamos con igualdad de oportunidades y con justicia social, donde "El HONOR, La DIGNIDAD, El VALOR DE LA PALABRA EMPEÑADA" se recuperen en medio del pragmatismo vulgar y del mercantilismo de los bienes y de las ideas.
Romper con los esquemas, militar con alegría, hacer política por sobre todo, comunicarnos con nuestro pueblo, convocar por la unidad de la nación, no establecer cadenas sino de afectos, que no nos motive el odio; en fin, con una propuesta libertaria, no nacida en las entrañas de las estaciones que marcan la vida en otros continentes, recuperar lo Caribe, lo mestizo y grande de nuestro pueblo, crisol de razas, costumbres y creatividad.
Sumar a la causa popular dos vertientes, en principio, los desencantados de la Anapo, que constataron cómo el establecimiento les robó las elecciones y la dirigencia no tuvo la madera necesaria para responder con dignidad a tanta miserablesa, y unos expulsados de las FARC que habían cometido el delito de plantear alternativas a la concepción estratégica y a la táctica de la organización.
Entendieron y predicaron que para que se tuviera acogida y éxito era necesario hacer y darle volumen a la propuesta política, que la conociera la gente, el pueblito, la clase media, la oligarquía; para esta labor, eran necesarias las armas, con tiros se le daba volumen a la propuesta, se abrían los oídos de unos medios de comunicación casados con el poder económico y político, cerrados para toda propuesta contestataria o simplemente diferente a la oficial bipartidista.
Recuperar la espada de Bolívar, recuperar y repartir entre los necesitados el mercado y la leche de los monopolios, darle fuerza a la lucha sindical, crear escenarios para concertar un país nuevo, abrir a empujones la democracia, esta es la tarea que con amor, entrega y alegría constituye la revolución en Colombia, no hay otra manera de que quepamos todos. Por supuesto esto exige pelear, no es con buenos y pusilánimes consejos que esto se logra, dadas las condiciones del país, era necesario que se echaran tiros, muchos tiros.
La agria respuesta a cada propuesta de concertación y diálogo, la traición a los esfuerzos por la paz como construcción de democracia, hace que la guerra por momentos se sobreponga a la propuesta política, la aparición de organizaciones recalcitrantes de derecha, el surgimiento del poder mafioso encabezado por el narcotráfico, casi dan al traste con esta fresca y cada vez más madura propuesta de país.
Esta recuperación de la memoria de los cuatro grandes, no puede olvidar que eran Jaime Bateman Cayón y Esmeralda, Iván Marino Ospina y Fanny, Álvaro Fayad Delgado y Pepa, Carlos Pizarro Leongómez y Myriam y cientos de hombres y mujeres excepcionales que nos enseñaron a valorar con alegría y esperanza lo que somos, a recuperar nuestra historia y a mirar de frente el porvenir, sin ambages, sin temores y vergüenzas ni añoranzas de otros continentes, a ver de frente el futuro y a asumir el nuevo país, el que quedó finalmente plasmado y bosquejado en la Constitución del 91, epílogo temporal de esta gesta libertaria.
Alberto Caycedo Borda.
 
 
 
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Jaime Bateman Cayón

 

Fundador, líder y primer Comandante del Movimiento 19 de Abril M- 19, nació en Santa Marta, el 23 de abril de 1940, murió en un accidente de avioneta el 28 de abril de 1983. A la edad de ocho años, tuvo un accidente en una calle de Barranquilla, sufriendo la fractura de la tibia y el peroné. Por este incidente es-

tuvo a punto de perder la pierna, y quedó con una lesión de por vida. En 1957, siendo estudiante del Liceo Celedón y militante de la Juventud Comunista participa como activista estudiantil en los paros cívicos contra la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla. Se traslada Bogotá y termina bachillerato en el Colegio Panamericano, siguiendo en firme su militancia en la JUCO. En 1963 fue detenido durante un mes por repartir propaganda, luego por participar en una protesta contra el alto costo de la vida. Fue miembro del Secretariado Nacional de la Juventud Comunista y Secretario Político. Participó en 1963, como delegado de la organización, en el decimosexto congreso de Komsomol en Moscú, donde recibió un curso de ciencias sociales. A raíz de la revolución cubana y de la influencia del maoísmo, se desarrolló una fiebre por la lucha armada en Colombia como única vía. En 1966 ingresa a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); fue secretario de Manuel Marulanda Vélez, de Jacobo Arenas. Se dedicó a la labor de preparación política de la organización, en la cual estuvo hasta 1970.

Jaime Bateman no compartía del todo la forma como las FARC desarrollaban la lucha armada, planteó la lucha en las ciudades, con carácter nacionalista y bolivariana. Así, ideó el movimiento político militar 19 de Abril M-19, con el lema « Con el pueblo, Con las armas, con María Eugenia al poder».

Para Jaime Bateman, la revolución era una fiesta. En 1974 fue sustraída la espada del Libertador de la Quinta de Bolívar, con la convicción y la certeza de no regresarla hasta que estuviera consolidada la paz de Colombia. Al final del año 1978 un comando del M-19 construye un túnel desde una vivienda hasta el Cantón Norte, sacando cinco mil armas, dejando consignas y banderas del    M-19. Bateman tenía una enorme imaginación; fue un gran estratega, hombre de entrega, enamorado, muy colombiano, que se reía de la muerte, amante de la rumba, de fácil acceso a la amistad. Precursor de un socialismo diferente; sin copias de ningún lado y sin renunciar a lo que era Colombia; creador de la cadena de los afectos.

Colombia y el mundo lo conoció durante la toma de la Embajada Dominicana en Bogotá, con una propuesta de amnistía para los presos políticos que se encontraban en la cárcel de La Picota y un diálogo de concertación, en busca de la paz.

El 28 de abril de 1983 murió, al estrellarse su avioneta cuando viajaba rumbo a Panamá. Duró nueve meses desaparecido, posteriomente sus restos fueron encontrados y sepultados el 24 de febrero de 1984 en el cementerio San Miguel de Santa Marta.

OIGA HERMANO

Entrevista de Ramón Jimeno a Jaime Bateman Cayon

 

CAPÍTULO I

COLOMBIA, CENTROAMÉRICA Y EL IMPERIALISMO

“El Anti-Imperialismo es una política contra la voracidad de las transnacionales, no contra el pueblo norteamericano”

R.J.:¿Qué similitudes y qué diferencias se pueden encontrar en el proceso político de El Salvador y en el de Colombia?

J.B.: Es muy difícil hacer comparaciones. En El Salvador se han dado unas condiciones especiales en cuanto a los factores subjetivos. O sea, el nivel de conciencia que han alcanzado las masas y la capacidad que han adquirido las vanguardias revolucionarías, gracias a la misma dinámica yo creo que esto es lo fundamental.

Ese proceso de masas, esa insurgencia, la mentalidad militarista de los dirigentes salvadoreños, llevó las cosas al punto de no retomo. No es posible ya seguir manejando ese país con los mismos criterios con que se maneja una finca.

Pero lo más importante, en mi criterio, es que las vanguardias revolucionarias en El Salvador son cada vez más capaces, cada vez entienden mejor el problema, cada vez son más amplios y cada vez adquieren una mayor capacidad militar. En cuanto a la concepción militar, América Latina está llena de errores. Sobre esto se ha especulado mucho... desde Regís Debray... sobre qué es lo que ha pasado, por qué se han producido las derrotas que los militares han propinado....

Hoy en El Salvador se encuentra una vieja tesis, tan vieja como la historia en cuestiones militares: es concentrar fuerzas; apoyarse en el pueblo, es darle continuidad a las batallas; es unir la política con la concepción militar.

En Colombia esto, ha sido la larga historia de nuestro accionar. Desde hace treinta años tenemos guerrilla —desde antes que naciera Cuba— desde antes que surgieran todos estos procesos revolucionarios: Sin embargo nosotros los colombianos seguimos pensando que esto es digno de gran orgullo.

Me parece que en Colombia, en general, se da la misma situación que en El Salvador o el resto de América Latina en términos económicos, pese a que la economía colombiana es tal vez de las más sanas de la región. Aún así es una economía deteriorada, quebrada. No se puede decir que en El Salvador la situación económica fuera muy grave, al contrario, era uno de los países más industrializados y más ricos de Centroamérica. Definitivamente por crisis económica ningún Gobierno se va a caer, ninguno, ya eso está probado hasta la saciedad. Hasta que no se desarrollen los procesos políticos es imposible que un Gobierno se caiga, así se viva en la miseria como en Haití o Paraguay.

De otra parte, Colombia es un país mucho más violento que El Salvador. O sea, en 1928 se produce la matanza de las bananeras aquí, y en el 30 se produce la matanza de El Salvador, casi por las mismas razones. No se pueden hacer similitudes, sin embargo, aunque hay características comunes: el enemigo es común; las condiciones de miseria son comunes; la opresión; el militarismo; todo esto es común.

Pero por ejemplo, la burguesía salvadoreña no ha tenido la capacidad que ha tenido la colombiana, que ha sido más inteligente por razones muy particulares. Aquí la burguesía ha mantenido el manejo de la situación. En El Salvador es mucho más clara la presencia de los militares en la conducción del Estado. No es así en Colombia. Aquí podemos hablar de unos militares civilistas, ¿no es cierto? Aparentemente la fuerza de la oligarquía, su capacidad de manejo de las situaciones concretas hacen que en todo este período sólo se hable de un golpe militar. En El Salvador se han dado varios golpes, pero el manejo militar de la situación ha sido permanente.

Pero si contamos muertos, es increíble, no se pueden hacer comparaciones. Ha sido más violenta la guerra civil colombiana.., porque como decía algún escritor "si Bolivia se caracteriza por los golpes militares, Colombia se caracteriza por las guerras civiles...", y cada una, además, termina con una amnistía.

Entonces... noo, lo que pasa es que a uno lo coge de sorpresa el cambio de calidad en la situación. Mientras en El Salvador hay una ofensiva revolucionaria y ya prácticamente ha sido derrotado una vez más el Ejército burgués, aquí en Colombia estamos viviendo un período de aparente apertura democrática. Un cambio de situación política que en El Salvador no se dio, ¿cierto? En mí criterio porque la oligarquía colombiana piensa, y sabe que tiene que encontrar salidas políticas a todas estas crisis. Yo no creo en cambio, que en El Salvador haya posibilidades de regresar a esa situación que Antonio Caballero describe para nuestro país: "En Colombia no pasa nada". Esto para El Salvador, no se puede afirmar ya, definitivamente.

En cambio hoy, la inmensa mayoría de los colombianos que padecen el peso de este sistema tienen que estar pensando que "en Colombia no pasa nada". Veníamos en un proceso de ascenso del movimiento guerrillero, en un proceso rico de autocrítica de las vanguardias revolucionarias, y la oligarquía de un día para otro nos cambia la situación política y nos deja de verdad en una posición muy compleja.

Yo no creo que la guerrilla haya perdido políticamente, pero estratégicamente sí pierde porque esa dinámica que era positiva, de pronto es frenada por el cambio de política de la oligarquía aunque eso sea temporal, no importa, estamos hablando de cuestiones coyunturales.

En El Salvador ya cualquier salida política que se intente, tiene que hacerse sobre la base del triunfo de la guerrilla.

R.J.:¿Cómo afecta la situación internacional el proceso político colombiano en general, y qué puntos coinciden para que hubiera un resurgimiento de la lucha armada en Centroamérica y en Colombia?

J.B.:Bueno, son varias cosas y varios factores. En cuanto a la lucha armada hay un elemento fundamental: Es el triunfo de la Revolución Sandinista. Es la segunda revolución de América Latina, que triunfa pese al balance que se hizo en los años sesenta de la lucha armada. Esa discusión larga de las formas de lucha el sandinismo la mandó para la mierda. La lucha armada volvió al punto en que debía estar, como única solución frente a los problemas centrales, frente al imperialismo y las oligarquías.

Nicaragua revivió el entusiasmo de las vanguardias por la lucha armada. Con esto no quiero decir que en El Salvador en ese momento no hubiera lucha armada. La había y ya era fuerte.

Entonces, hay un resurgimiento de las masas en Centroamérica, Cuando en el sur había un "bajón" en el norte había un "subón".

Ahora, la política de Carter sí tuvo algunos efectos, pero tampoco se le puede echar la culpa a él. Lo que pasa es que Carter se acercaba más a las soluciones de América Latina, a los problemas reales del pueblo latinoamericano.

O sea, ¿cuál es el problema, cuál es la solución para América Latina; lucha armada o reformismo? Carter buscaba soluciones para evitar las revoluciones violentas. Buscaba alternativas, las veía. Otra cosa es que no pudiera aplicarlas. Había planteamientos positivos en los asesores de Carter. Ellos pensaban que era posible evitar la guerra civil en América Latina. ¿Es posible evitar que los Estados Unidos jueguen el papel que están cumpliendo en este momento en Centroamérica? ¿Es posible evitar el Vietnam Latinoamericano, en fin de cuentas?

Yo creo que Carter se acercaba más a la solución que Reagan. Éste lo que hace es acelerar el proceso porque lo niega. Reagan se coloca en una dinámica, si se quiere, más favorable para el pueblo latinoamericano, aunque sea una desgracia decirlo: Porque lleva las cosas a los extremos y los extremos conducen a soluciones extremas. Y ésta es la revolución. Carter hubiera podido adormecer al pueblo latinoamericano un rato más... creando expectativas, ilusiones como Kennedy, ideales.

La solución de Carter se acercaba más a la política. Reagan replantea todo. Ahora, los problemas latinoamericanos no los creó Carter, los creó la política norteamericana del gran garrote, que obligaba a los países latinoamericanos a someterse.

Hoy lo que se está viviendo es el ocaso del imperialismo norteamericano. Que va a ser tremendo, violento, nuclear, si no quieren encontrar otra solución. Son ellos quienes están creando las condiciones para su propia derrota.

Ahora, las soluciones políticas de Reagan son muy torpes. Las elecciones de El Salvador, por ejemplo, esto fue una mascarada derrotada gracias a la acción militar de los revolucionarios. Aparentemente la gente dijo: "ahh, fracasó la guerrilla". No, la guerrilla no fracasó. Lo que pasa es que en ese momento no tenía el poder militar que necesitaba para demostrar el fracaso de las elecciones. Esa política de Reagan fue grosera, torpe,... ¡pensar que con unas elecciones se pueden eliminar todos los problemas de fondo!

Ya lo estás viendo en el desarrollo de la guerra en El Salvador.

Ahora, en la política colombiana fíjate que el cambio de Gobierno de Carter a Reagan se sucede a mitad del Gobierno, cuando ya estaba Turbay. Reagan para Turbay era lógico. A Turbay, Reagan le cae como pepa al ojo. Reagan le daba la razón al proyecto de Turbay, según el cual este país se arreglaba era a coñazos. Por eso ese proyecto pasa sin violar a nadie. La Virgen Santísima se quedó pura. ¿Por qué? Porque el proyecto de Reagan era el que necesitaba Turbay. Fíjate que es cuando se negocian las nuevas armas, helicópteros, etc. Es cuando se negocia la participación de Colombia en el Sinaí; la participación en Centroamérica... entonces Turbay le cae a Reagan perfecto. Y Turbay hace todo lo que le diga Reagan, ¡absolutamente todo! Con una facilidad impresionante... hasta el final jugó el papel ideal para el imperialismo norteamericano. La punta de lanza a nivel económico, político y militar.

Económico porque te acuerdas que lanzó una ofensiva económica, política hablando de trasladar la democracia colombiana al Caribe (jueputa); a nivel militar porque se crean las condiciones para montar la base militar en la isla de San Andrés, o se monta la base mejor dicho, ¿no cierto?... bueno, el tipo ideal para Reagan.

A nivel de guerrilla también se sintió el cambio de Carter a Reagan. Obviamente que con Carter había posibilidades de negociar, de diálogo. En caso de que las cosas llegaran a los extremos, había mayores posibilidades. Estaba viviendo Torrijos, que era una materia muy importante en el área, era el elemento fundamental de negociación entre los extremos. Era además la única persona que podía hacer ese papel. Torrijos. No sólo por su amistad con Carter; no sólo por su amistad con la guerrilla que era muy fuerte. Con nosotros era bastante fuerte esa amistad, además... su influencia política. Era muy buena amistad de ambos lados.

O sea, había los elementos que posibilitaban un diálogo ideal, en caso de llegarse a extremos. Fíjate que se dan toda una serie de factores especiales.

Con la muerte de Torrijos se cierran mucho esas posibilidades. Con la subida de Reagan se cierran mucho esas posibilidades. Reagan entra pues, con el mazo dando y con toda la política que tenemos encima.

Para Reagan la guerrilla significa el absurdo político como lo está demostrando en El Salvador. Frente a todas las propuestas del FMLN ha demostrado una torpeza tremenda... hasta en la misma visita del Papa, políticamente hablando. A la guerrilla en El Salvador no le conviene negociar, hablando en términos claros. Porque la guerrilla salvadoreña está ganando. Cualquier negociación que se haga es una trampa como nos la hicieron a nosotros. Lo que pasa es que el desarrollo militar no es el mismo, nosotros teníamos que negociar obligados. En El Salvador la guerrilla está ganando la pelea, por lo tanto la guerrilla tiene mayor capacidad de negociar. Ya sería estúpido una amnistía allá. ¿Qué es lo que hay que negociar en El Salvador...? Una negociación implica la participación de la guerrilla en el futuro Gobierno que se arme y eso la oligarquía salvadoreña y el imperialismo norteamericano no están dispuestos a negociarlo.., fundamentalmente por las actitudes de Reagan en el área, que son actitudes duras. Reagan no quiere negociar nada, no es el Gobierno salvadoreño, eso es mierda. Porque su política es la vieja política norteamericana, la del garrote. Aunque yo creo que hoy la inmensa mayoría del pueblo norteamericano no está de acuerdo con Reagan en esto. Hoy el diálogo se impone en el mundo, ya no es posible la política de garrote; ésta ya es parte de la historia.

Claro que Reagan no quiere aceptar eso. Porque igual que en El Salvador, igual que en Guatemala, igual que en Colombia o en Honduras, ellos piensan que la solución es militar. Y esto se refleja mucho en Colombia: los militares colombianos están convencidos que ellos pueden derrotar a la guerrilla colombiana, para no hablar de El Salvador.

El envío de Tambs como embajador a Colombia es precisamente el afianzamiento de esa política frente a un Gobierno como el de Belisario Betancur, que en un momento determinado puede pensar que sí es posible ganarle políticamente a la guerrilla. Tambs viene aquí a convencer a los militares colombianos... bueno a los militares no necesita ... pero sí a Belisario, de que toda la salida es militar, de fuerza. Yo creo que la influencia de ese tipo (Tambs) va a ser nefasta en Colombia, y que se va a enfrentar al criterio personal de Belisario. Eso hay que tenerlo muy en cuenta. Pero va a encontrar un gran apoyo en los sectores militaristas. No son sólo los militares, también son sectores de la oligarquía colombiana que piensan con la cabeza de los militares.

Además, Colombia no se escapa de la influencia de los Ejércitos latinoamericanos. La misión militar de Estados Unidos en nuestro país siempre ha sido bastante fuerte. Todos los oficiales colombianos, absolutamente todos, para su ascenso necesitan pasar por un curso norteamericano. Que por lo general son cursos de acción sicológica, son cursos de tortura, de aplicación de sistemas de represión con criterios políticos; de utilización de la computadora; de la informática, con criterios modernos... Son oficiales con una mentalidad aparentemente moderna, pero moderna en la técnica, no en la política. En la política siguen siendo atrasados.

¿Computadora para qué...? Para localizar a la gente rápido, ¿cierto? ¿Informática para qué...? ¿Para el desarrollo de la industria o de la agricultura? No, informática para mantener al Ejército informado de lo que puede pensar o hacer un movimiento guerrillero, un grupo político. La computadora en Colombia la usa el Ejército para programar la última salida que es el golpe de Estado. El golpe de Estado está planificado en Colombia hace rato. Yo no creo que nadie tenga el cretinismo de negar que ese golpe está organizado hace rato. Y está organizado utilizando la computadora. ¿Qué se necesita para dar un golpe?

Primero, detener los factores subjetivos, o sea detener a la potencialidad subversiva, que llaman los gringos: los sindicatos, los partidos de oposición, las figuras democráticas. Eso ya está en la computadora... su casa, dónde viven, cuándo se cambian, todo eso.

Los gringos tienen además un país imaginario en la computadora. Un manual de golpe de Estado que se llama... ¡mierda! yo no me acuerdo cómo se llama esa vaina ... cualquier joda de ésas, no me acuerdo. El oficial latinoamericano cuando pasa el curso tiene que hacer su propio proyecto de golpe de Estado. Cómo son las estructuras políticas, jurídicas, cómo es todo... cómo se organiza un Estado a partir de un golpe de Estado. En Colombia eso está listo. Lo que hay que esperar son las condiciones políticas. En Colombia no se da el golpe de Estado, no porque no haya condiciones, sino porque no se necesita. Yo creo que si Belisario se colocara en un plano de rebeldía frente a los militares, incluso a él no le van a dar golpe de Estado. ¡Hum! Ya crearon instituciones de recambio: Álvaro Gómez Hurtado, que fue el gran gol que le metió la oligarquía colombiana a Belisario. Eso lo prepararon Gómez y Pastrana en Francia... o yo no sé dónde putas... en algún país europeo. La gran solución que reemplazaría a Belisario en caso de... yo no creo que los militares tumben a Belisario. Pero sí pueden poner a Álvaro Gómez. A Belisario le puede dar cualquier enfermedad de garganta, eso en América Latina es normal, enfermedad de avión, cualquier vaina, pero lo van a tumbar. Esta es una posibilidad; la otra es el caso extremo que yo no creo.

R.J.:¿Cómo crees que afectaría en Colombia, para la guerrilla en especial, el triunfo revolucionario en El Salvador?

J.B.:Bueno, es inevitable. Con El Salvador o sin El Salvador. Con Nicaragua o sin Nicaragua la ofensiva del enemigo siempre ha sido y será violenta. ¿En Chile qué te parece? Arrasaron con igual o mayor violencia que en El Salvador. Acabaron con el movimiento popular, cortaron cualquier cabeza, sin miramiento alguno. El enemigo no necesita argumentos para reprimir al movimiento popular, siempre lo van a hacer. Yo creo que después de un triunfo en El Salvador —los norteamericanos saben, ellos tienen claro eso— eso va en contra de los intereses del imperialismo.

No porque los pueblos de América Latina quieran esto, quieran ir contra los Estados Unidos, sino porque este país no lo acepta. No acepta que los pueblos sean independientes: porque nosotros estamos atados a la economía de USA. Nadie quisiera romper con la economía norteamericana, nadie está planteando eso. Nosotros estamos atados, toda América Latina, más que todo por la deuda

Pero bueno, ya se sabe que ellos se van a venir con todo lo que pueden, en eso nosotros estamos muy claros. No creemos que los norteamericanos estén en capacidad de negociar un triunfo popular en ninguna parte y menos durante el Gobierno de Reagan. Ojalá allá, en los Estados Unidos llegaran a una concepción más racional sobre los problemas internos de nuestros países y no se metieran tanto en ellos.

Ahora, después del triunfo, están dispuestos ellos a seguir las relaciones comerciales normales con los países, ¿las relaciones de intercambio? Estados Unidos es una potencia, tiene posibilidades de hacerlo.., además porque ha vivido de todos los países subdesarrollados. Su riqueza ha dependido de eso. Bueno, pero eso ya hoy nadie se los puede cobrar, ya es un hecho. Pero podrían hacer préstamos que se les van a pagar y pueden abrir un poco las puertas al proteccionismo que no deja que América Latina le venda a nadie, y pueden cambiar los términos de los préstamos para que no sean onerosos, ni política ni económicamente onerosos. Hay que pagar intereses, claro. Pero que presten. Hay que negociar la deuda de América Latina, 300 billones de dólares! Eso no lo paga A.L. nunca! ... Entonces seguiremos pagando la deuda siempre. Ellos mismos ya se dieron cuenta que se están tendiendo una trampa grandísima. Porque mientras el desarrollo industrial y económico sea más débil en A.L., mayores serán los compromisos, mayor será la deuda, la dependencia, pero también serán mayores las posibilidades revolucionarias del pueblo. La gente no vive del aire, las gentes tienen cada día necesidades mayores.

Entonces es una rueda sin salida. Los norteamericanos deberían convencerse que tienen que replantear su política exterior, hacerla más sana. Tienen que mirar con buenos ojos a América Latina, no con la voracidad de negociantes.

Es que los gobernantes de Estados Unidos tienen que entender que A.L. no tiene una actitud prepotente frente a ellos. El antiimperialismo no es una política para acabar con los norteamericanos, eso no es cierto. Es falso, el antiimperialismo es una política contra la voracidad de las transnacionales, no contra el pueblo norteamericano.

Estos son nuestros socios, nuestros amigos. Ya los vemos cómo se levantan contra la política de su Gobierno en El Salvador, y cómo será con Colombia... Eso antes no se daba en los Estados Unidos, y mientras mayor sea la intervención mayor será la protesta del pueblo norteamericano, que es práctico, que es de lógica. Entonces lo que hay que hacer es levantarse contra las transnacionales y... hacer la revolución en los Estados Unidos... je je je je.

 

CAPÍTULO II

DE LA ÉPOCA DE LA VIOLENCIA HASTA  NUESTROS DÍAS

 

“El problema de la guerra no es matar”        

“El Ejército colombiano se ha ido politizando a toda velocidad, a partir de las consecuencias políticas y militares de la famosa pacificación del año 48”.

 

  “En todo este período de 1957 a hoy, los únicos que se han mantenido con la voz en alto han sido los movimientos guerrilleros".

R.J.: ¿Qué pasa mientras tanto con el movimiento popular?        

J.B.:Queda latente en primer lugar la gran derrota: 15.000 a 20.000 guerrilleros se rindieron prácticamente, entregaron sus armas. La gran frustración, sus dirigentes fusilados en las calles de Bogotá, en las calles de los pueblos. Pero quedan, quedan gentes rebeldes, gente que no se entrega, especialmente en las zonas de autodefensa. Y queda la inmensa mayoría del pueblo con una imagen de ese momento dominaba el Partido Comunista, derrota, con un sentido de frustración, de engaño, que hoy lo estamos viviendo crudamente.        

El movimiento popular de Colombia no ha podido desarrollarse como lo hizo por ejemplo el de El Salvador, o en Argentina y en otros países. En Colombia el movimiento popular adquiere cierta originalidad porque no se produce como en otros países. Aquí se produce espontáneamente, en forma explosiva, de un día para otro, porque la gente no cree que de verdad haya posibilidades de desarrollar un movimiento legal, pacífico.        

Entonces, existe una democracia aparente, pero con un engaño que es el militarismo en la sociedad colombiana. Por eso el estado de sitio que surgió durante el Frente Nacional ha sido la principal herramienta política que ha tenido la oligarquía para manejar al pueblo. No podemos escapar de esa realidad. Sólo en períodos muy cortos se ha levantado el estado de sitio; por ejemplo, hasta ahora Betancur ha gobernado sin él.        

Ningún partido en Colombia ha podido surgir por encima del estado de sitio. Excepto la Anapo que fue un fenómeno muy coyuntural. De todos modos Rojas Pinilla creó una imagen popular de que sí le podían resolver los problemas al pueblo, por su populismo. De todas formas Rojas Pinilla dejó en la imagen popular esa posibilidad real de cambio. Era la alternativa a los dos partidos tradicionales.        

Pero fíjate que así como se desarrolló, así se acabó, con una facilidad tremenda. Por su inconsecuencia. Porque el pueblo cuando apoyó a Rojas Pinilla pensó que iba a ir hasta las últimas consecuencias, pero Rojas Pinilla engañó a la gente. Cuando ganó las elecciones lo que la gente estaba pidiendo era responder con la violencia al engaño que había sufrido, porque el robo de las elecciones fue evidente, eso nadie lo niega. O sea, los liberales y conservadores se enfrentaron a una realidad política.        

El Partido Comunista, también sufre, si se quiere, de opresión política. El partido Comunista, aparte de todos los vicios y errores que pueda tener, sufre de la hegemonía de los dos partidos tradicionales, sufre de la presencia permanente del estado de sitio y sufre de su propia dinámica, sectaria en cierto sentido, que no se puede desconocer. Sus planteamientos políticos no van acordes con la realidad social que vive el país.        

En Colombia no ha habido una composición orgánica de la oposición porque no hay democracia. Eso es lo básico. La Anapo se desarrolló, pero cuando se convirtió en un peligro se acabó. El Partido Comunista nunca ha representado ningún peligro para la oligarquía colombiana, por eso no se ha acabado. El día que no restrinjan la libertad de participación de la oposición, ahí si va a ser un peligro. Es una oligarquía que maneja esos criterios con mucha claridad. A Rojas Pinilla le dieron la posibilidad no porque fuera oposición. Fue un movimiento popular que surgió de un movimiento electoral. Eso no hay que olvidarlo.        

Rojas Pinilla fue un hombre que se movió electoralmente, y para él fue una gran sorpresa el triunfo de 1970. Él no esperaba ese triunfo. La Anapo no era un movimiento que se expresara en las calles, nunca luchó por el alza de los salarios, no salía a las calles a decir "necesitamos... un barrio nuevo". La Anapo se movió fundamentalmente con criterios políticos, ¿hablamos de política electoral, cierto? Por eso la gente votó por él, porque quería el poder, porque veían en él la posibilidad real de la toma del poder.        

No te olvides que Rojas Pinilla era la historia. Había gobernado a Colombia y le había dado a la gente lo que ningún gobernante le había dado en toda la historia. Aunque fuera demagogia. Les dio aeropuertos, les dio casas... todo lo que hizo alrededor de Sendas, regalaba juguetes, algo les daba. Mientras que la burguesía nunca fue capaz. Ésa es la comparación que hace el pueblo. Éste no es un pueblo que te hace análisis económico. El pueblo ve, y sentía que lo que hizo Rojas fue mejor que lo que estaba viviendo en ese momento con los Lleras, los Valencia...        

Yo creo que la votación de Rojas cogió por sorpresa a todo el mundo. Y ésta es una actitud de las masas que lleva en sí un criterio de poder. Lo que pasa es que la gente cree que con las elecciones se puede ganar el poder. Eso es otra cosa, ¿me entiende? Como lo hubiera podido tener con Salvador Allende. La gente votó por Allende porque sabía que iba a llegar al Gobierno, si no, no vota.        

Por eso la gente no quiere votar por el Partido Comunista, porque sabe que no tienen ninguna condición para llegar al poder. Por muchas razones. Y la gente tiene olfato, la gente no es pendeja, ¿cierto? El Partido Comunista no podrá ser nunca en Colombia un movimiento de masas, y no es porque los comunistas no sean capaces de hacer eso. Es que las condiciones del país no lo permiten. Es un Partido que está por fuera de la mentalidad de las masas... toda la concepción del PCC. Un pueblo muy católico, con un gran sentido de la religiosidad.., que . . .de todos modos, los comunistas no le ofrecen ninguna salida a las masas, ¿cierto? Sin embargo el PC es el partido que mejores planteamientos hace con respecto a las reivindicaciones. Todos son planteamientos correctos. No están por fuera de la realidad. La central obrera que dirigen es consecuente con sus planteamientos de reformas, de conseguir cosas concretas. Y hoy el programa del PC es democrático. No es marxista en el sentido estricto de la palabra, la dictadura del proletariado. El PC no está planteando la dictadura del proletariado. Sin embargo, las masas no lo apoyan porque lleva cincuenta años en la historia de este país, cincuenta y tres años para ser exactos. Y un partido con cincuenta años. . . es bastante difícil que las masas crean ya en eso        

Yo no creo que el hecho de que tengan un movimiento guerrillero sea una condición especial para el PC. Yo creo que es un obstáculo especial. Porque de todos modos tener una guerrilla no es fácil para el enemigo. El PC sabe que no puede pasar el límite de lo aceptable. Ellos no aceptan a las FARC como el brazo armado de su partido. Ni pública ni internamente.        

Para el PC las FARC es un movimiento autónomo. El proceso los ha obligado a aceptar eso. ¿Por qué? Porque los militares no son pendejos y la oligarquía tampoco es pendeja. La oligarquía también le crea al Partido las reglas del juego, porque es un problema de las reglas de juego, ¿no? Si tú traspasas el límite de esa raya, sencillamente te estás colocando al nivel de la subversión.        

R.J.: Aunque formalmente hayan manejado esa dualidad, de todas formas la dirección política de las FARC está en relación directa con el PC...        

J.B.: Y por eso la actividad central de las FARC es como es. Porque si las FARC tienen veintipico de años de actividad militar, ¿por qué no han superado las etapas? O ¿por qué no han llegado al nivel de desarrollo militar a que ha llegado en El Salvador hace dos años, para no hablar de hoy?        

Su combate militar en el espacio y en el tiempo es largo... o sea se hacen combates militares.        

R.J.: ...la tesis de la guerra prolongada        

J.B.:Nooo, la tesis de la guerra prolongada no dice eso... je, je, je,... una guerra infinita más bien...jejejejeje ... que eso es diferente ...jejejeje No, las características no sólo de las FARC sino de todo el movimiento guerrillero colombiano a partir de los años sesentas ha sido la de hacer combates espaciados en el tiempo, creyendo en el fondo que el problema fundamental de la guerrilla es político, no militar. Confundiendo los criterios políticos con los criterios militares.        

Todo el mundo está de acuerdo en que la guerra tiene que ser de masas, que la tiene que hacer el pueblo, y todo el mundo está de acuerdo en que el criterio fundamental de una guerrilla tiene que ser político pero en lo que no estamos de acuerdo es en que para derrotar al enemigo, el Ejército oligárquico, hay que tener un Ejército popular. Y este Ejército popular sólo se crea en el combate, sólo se crea en el accionar militar, no en los planes secos... que yo voy a tener tantos guerrilleros en tantos años! No, no es el plan quinquenal. Es un plan que debe estar determinado por el desarrollo militar. Eso significa acciones militares, eso significa concentración de tropas, eso significa pelear todos los días y colocar al Ejército enemigo en una situación de quiebra absoluta. Ahí no funciona el relativismo y eso lo explican muy bien los expertos en cuestiones militares. Llega un momento en que la guerra... llega un momento no: tu capacidad militar tiene que llegar al punto en que se dé la gran batalla. Llega un punto en que se tiene que dar la gran batalla, que supone la destrucción de la otra fuerza. Ahí no hay posibilidades de retorno.        

Para lograr eso tú tienes que combatir todos los días, todos los días, para llevar la crisis a una situación de definición militar no política.        

Es que nosotros los guerrilleros colombianos también hemos creído que el problema de la guerra es un problema de territorio y no un problema de estructuras. Esto no es una crítica a nadie, no es para atacar a las FARC. Es una crítica a nosotros mismos. Es que hemos creído que para derrotar al enemigo tenemos que conquistar todo el territorio y ésta es una concepción falsa en cuestiones militares. Eso lo decimos ahora porque lo hemos experimentado.        

Estamos en lucha no por el territorio. Estamos en lucha contra una estructura que es el Ejército colombiano, que hay que destruir, no nos digamos mentiras. Hay que destruirlo porque la base de la opresión de la desigualdad, de todo el mierdero que hay en este país, se encuentra ahí. Esa es la columna vertebral del sistema. Cuando esa columna se parta se cae todo. Se está cayendo en El Salvador como se cayó en Nicaragua, y como se cayó en Cuba. Ahí no hay medias nueves. Por eso esa estructura es cada vez más poderosa, más capacitada, más politizada. No es por otras razones.        

Entonces fíjate que el problema no son las FARC. El problema es que la violencia, la misma violencia nos marcó criterios falsos sobre la milicia. Criterios que se mantienen allí en el sub-fondo de cada campesino. El guerrillero colombiano prefiere cazar la venganza, prefiere matar, y ese no es el problema de la guerra. Eso lo ha dicho Ho Chi Minh, lo dice todo el mundo. El problema no es matar, el problema es derrotar al enemigo, quitarle su capacidad de combate. Y para derrotarla hay que darle golpes fulminantes, recuperarle armas, derrotarlo poco a poco en un proceso prolongado que no significa infinito. Significa que todos los días tienes que golpearlos, tienes que crear un nuevo hecho político. Hablo de política cuando hablo de milicia porque cada golpe militar es un golpe político. Porque cuando hablamos de política hablamos de la movilización de masas, hablamos del pueblo. Esa es la política: la capacidad de movilizar a las masas.        

Cada golpe militar —exitoso-- es un triunfo, y cada triunfo te eleva el nivel de conciencia de las masas, eleva la posibilidad de llegar al poder.        

De todos modos, volviendo al movimiento popular, lo importante es que en Colombia no ha podido surgir nunca una oposición orgánica al sistema hegemónico del Partido Liberal y del Conservador, excepto la guerrilla, la guerrilla.          

En todo este período, de 1957 a hoy, los únicos que se han mantenido con la voz en alto han sido los movimientos guerrilleros. Lo que pasa es que los movimientos guerrilleros no han tenido la capacidad para desarrollar esa inmensa simpatía que tienen en el país.. El pueblo sí apoya la guerrilla. Al pueblo lo que no le gusta es la derrota. Y el pueblo va a entrar a la guerrilla masivamente cuando vea que la guerrilla va a triunfar.        

Como lo que pasó con nosotros, con el M-19. Mientras el M-19 estuvo a la ofensiva, ofreciéndoles salidas a las situaciones concretas, el pueblo lo apoyaba, ¿cierto? Ahora cuando el M-19 está tranquilo, y no está accionando, la gente le retira el apoyo. No es por la pretendida posición radical, es por su falta de radicalidad que la gente le retira el apoyo. Eso marca la política colombiana en un período de treinta años. Por un lado el movimiento de masas no se moviliza, no se organiza, como en otros países.        

Es un país marcado por la violencia, por las frustraciones, por la hegemonía del bipartidismo. Es un país marcado por un poder de los militares tremendo.        

La democracia representativa tiene así su expresión más pura en Colombia, dentro de América Latina. Mucho más que en Venezuela o Ecuador. Tú puedes ver que en Venezuela el movimiento guerrillero se integró realmente a la lucha política legal. Fue hasta fácil.        

En el Ecuador no tuvieron ese problema, pero bueno se acabó la dictadura y las gentes se incorporaron sin mayor problema a la vida legal.        

En Colombia no se ha producido eso, pese a las intenciones del presidente de la República. Ningún movimiento guerrillero se ha entregado en Colombia. Entonces no es por radicalismo, no es por mala fe, no es porque los programas no coincidan con Belisario Betancur. Es porque el pueblo, de todos modos, no se volverá a equivocar.., que es en lo que nosotros insistimos cuando hablamos de la amnistía: "No se equivoquen señores, no se equivoquen..." Ayer estábamos revisando la entrevista que hicimos con Consuelo Araujo Noguera donde decíamos estas palabras textuales: "Que no se equivoquen que la amnistía no es la paz. Que no se equivoquen, no van a transformar la amnistía en la bandera que engañó a los guerrilleros liberales en el año 1953. Esas fotografías de miles de guerrilleros entregando sus armas, eso no lo volverán a ver más nunca. Y eso no lo comprendió Betancur, ni Landazábal, ni la oligarquía colombiana. Y no tienen por qué comprenderlo, ellos también tienen sus razones, ¿cierto?        

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4 marzo 2014 2 04 /03 /marzo /2014 22:25

Nelly

 Nelly Vivas Rebolledo

Negra:

 

Hubiera preferido escribir sobre vos antes y en otras condiciones con la posibilidad de obtener  respuesta tuya. Pero nunca hay tiempo suficiente para hablar todo lo que quisiéramos…

No te preocupés,  no te vamos a reducir a un homenaje escrito. Pero queremos que la gente te conozca, así sea ahora cuando la muerte le quita el sentido al anonimato. Nosotros hemos tratado de cambiar eso porque el pueblo quiere conocer a los guerrilleros de carne y hueso. ¿Te acordás que Pablo insistía en que te quitaras la capucha para mostrar al país una imagen más completa del M-19? Decía que solo figuraban públicamente los hombres y ya era hora que las mujeres de la Dirección también diéramos la cara. Vos alegaste en esa ocasión que tu actividad en la ciudad no lo permitía.

Ahora tu nombre es el de una columna del M-19 en Barranquilla: la que se tomó la sede del Ministerio de Trabajo en solidaridad con los trabajadores de Colpuertos, en un regional que estuviste atendiendo mucho tiempo. Estás en la pelea y éste es el mejor homenaje nuestro a tu ejemplo de mujer combatiente e integral porque en la lucha seremos cada día mejores, avanzaremos y conquistaremos la libertad definitiva Total, este homenaje es lo mínimo que debemos a compas como vos,   Elmer, La Chiqui, Alejandro, Conrado y todos los caídos en combate a lo largo y ancho del país.

Al igual que Pablo, te fuiste sin haberle dado nunca al ejército la oportunidad de detenerte, torturarte o herirte. Estuviste condenada a cinco años de prisión en el Consejo de guerra de la Picota, declarada reo ausente, pero desde 1979 cuando pasaste a la clandestinidad, andabas en las ciudades donde somos más vulnerables por los niveles y calidad de la represión.

La mayoría te conocimos en la organización, poco sabíamos de tu vida antes de ingresar al M. Y de eso habla tu mamá: que país tan lindo el nuestro, donde a pesar de la persecución contra toda persona sospechosa de simpatizar con el M19, la madre de una dirigente guerrillera habla con orgullo y sin tapujos de su hija, por las principales emisoras. Le dice al país que Nelly es una mujer noble, cariñosa, siempre dispuesta a darse a los demás, con una vocación de servicios a su pueblo. Además, evoca en un poema tu sonrisa, la cual -dice- le infunde ternura infinita, y la hace soñar con una patria llena de justicia y paz... Y habla con un respeto inmenso:       Ni siquiera pensé en hacerla abandonar lo suyo; eso era como ofenderla porque después de mi persona, ella amaba mucho a su movimiento. Y era ella quien quería verme feliz y convencida de que lo que estaba haciendo, lo hacía con toda conciencia y honestidad. Sentía que mi hija era consecuente…”.

La generosidad y amplitud de esa sonrisa que ella evoca, es una imagen que vive en todos nosotros reflejo de una persona decidida, honesta y realizada.

Y caleña. Recuerdo que vos, como muchos compañeros del Valle, extrañabas el cielo de Cali, su gente, su música al trasladarte a Bogotá para asumir la responsabilidad del trabajo urbano en 1980, época en la que cayeron casi todos los compas de la dirección.

Tu mamá cuenta que naciste el 12 de agosto del año 46 en Cali., donde cursaste la primaria y el bachillerato, para estudiar luego bacteriología en el Colegio Mayor de Cundinamarca, y después de una especialización en microbiología en el Instituto Pasteur de París, regresaste con ganas de integrarte a la lucha en Colombia.

En España y Francia tuviste contacto con grupos políticos, pero pesó más el deseo de volver a Colombia donde estaba tu hogar. Cosa curiosa, pero la lejanía y sus nostalgias sirven para reforzar los vínculos con lo propio. Así que regresaste en 1975.

Muchos dirán, ¿qué relación hay entre la bacteriología y la revolución y por qué una persona con un campo profesional seguro opta por la lucha? Antes del viaje a Europa trabajaste en el Instituto de Crédito Agropecuario en Palmira y vos hablabas de cómo la ineficacia de las instituciones gubernamentales y sus enredos burocráticos, en contraste con la realidad de un país que exige grandes soluciones, te marcó definitivamente haciéndote consciente de la necesidad de hacer algo realmente útil para el pueblo. Tal vez ello se mezcla con la formación cristiana que recibiste en la casa, sobretodo de tu mamá.

Después te vinculas a la organización, más con deseos de participar en la lucha que por tener claro el problema político o las definiciones ideológicas. Creo que eso nos pasó a muchos, quienes fuimos creciendo en la medida del desarrollo del proyecto del M-19.     En esos tiempos iniciales, lo central para el militante era su honestidad, disposición y acuerdo con cuestiones tan elementales como la necesidad de la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, la lucha del pueblo y con las armas, el no a los esquemas, el sí a la independencia, una actitud abierta a lo nuevo y la capacidad de ir aprendiendo de la realidad sobre la marcha, para construir un camino propio, fiel al país y a sus necesidades.

Durante esos años trabajaste con Iván en Cali participando en la organización popular y en muchas de las acciones de la organización en ese período, hasta llegar a formar parte de la dirección regional del Valle. En la sexta Conferencia del M-19 fuiste la única mujer que asistió...

La primera vez que nos encontramos fue en una escuela guerrillera, en Caquetá, donde junto a cuarenta campesinos y algunos "urbanos" tomamos cursillos de historia, economía política, teoría militar y discutíamos sobre la concepción del M-19, al tiempo que realizábamos prácticas militares y aprendíamos de la vida guerrillera en el campo. Por aquella época eras profesora de la facultad de Medicina de la Universidad Libre, en Cali. Cuando nos volvimos a ver en 1979, plena represión, Iván Marino había caído preso y otros compas habían salido para el campo. Estaba cayendo mucha gente columnas enteras en los diferentes regionales, y vos asumiste la dirección del Valle, ya desde la clandestinidad.

Estuvimos juntos otra vez en julio de ese año, durante la séptima Conferencia: allí por lo menos fuimos dos mujeres entre casi veinte compañeros. Después, caí presa y al año y medio, cuando salí, fuiste la primera persona de la organización con quien me vi para ponerme al día. En todo ese período fuiste asumiendo la dirección del trabajo urbano, a nivel nacional, junto con Otty Patiño, pues en Potosí habían caído más compas de la dirección.  Este fue uno de los períodos más duros para todos pero vos y Otty fueron colocándose al frente de la actividad urbana, con sus tareas de organización, propaganda, relaciones, agigantadas por los primeros debates sobre la amnistía y la paz.

Luego Otty también se fue para el campo y vos quedaste al frente de la urbana, en medio de esa terrible ola represiva que nos barrió la dirección varias veces., y a pesar de la cual logramos mantener, con el apoyo popular, la presencia de las ciudades        echar las bases para el desarrollo del Frente Sur.

Así hasta la octava Conferencia a la que asistimos muchas mujeres y en la que nosotras dos compartimos el orgullo de entrar a formar parte del Comando Superior del M-19. Los compañeros a ratos hacen chistes, pero dos mujeres con responsabilidades semejantes sí tenemos muchas cosas que acercan., en la manera de vivir la militancia, un tanto diferente a la de ellos.

Sigo recordando nuestras conversas, las encarretadas hasta la madrugada, cada una en su hamaca, mientras el campamento estaba en silencio, para contarnos nuestras andanzas -vos habías recorrido las ciudades, cuadra por cuadra-, del trabajo, los avances, nuestros amores, las dificultades que enfrentábamos como mujeres dirigentes, de la posibilidad de tener un hijo...

Sigo sin compartir esa decisión tuya de no tenerlo, y en estos días, al repasar una entrevista donde te preguntaban si no ibas a sentirte frustrada sin hijos, casi podía oírte decir lo que leí: "No pienso en eso..  la vida mía se acaba en cualquier momento y pienso que no voy a tener tiempo para ese tipo de lamentaciones; bien porque me puede pasar algo mañana, o más adelante; o bien porque si llevamos esto adelante, pues las satisfacciones van a ser muy grandes como para sentirme mal por no tener un hijo. Era la disponibilidad total la que no permitía que hubiera obstáculos a tu compromiso. Sería lindo que hubiera un hijo tuyo para contarle sobre la mujer que has sido. Pero ahora estas en la memoria y el corazón de tu pueblo, y eso es mejor.

3rosas

 

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2 marzo 2014 7 02 /03 /marzo /2014 20:29

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Entrevista a Libardo Parra – Comandante “Oscar”

de la Comisión Política Central del M-19

 

  • RD. Usted es el responsable de regiones de la dirección nacional del M19. Cómo van sus tareas miradas en la perspectiva de la construcción del movimiento democrático de la AD-M19?

 

Hoy tenemos "responsables regionales" designados por la comandancia del Eme. No podíamos hacerlo de otra forma. No es lo que debe ser, pero es lo que tenemos, mejor que tenemos para construir esa gran organización democrática del y para el pueblo colombiano.

 

Hemos definido como la unidad básica, como el punto de arranque de lo que puede ser un movimiento amplio democrático y pluralista, el comité local.

Ojalá que miles de gentes que no han tenido nada que ver con el Eme se apropien de ese instrumento, de ese mecanismo y lo  vuelvan una realidad. La gente va a nuclearse  en comités, a vivir sus experiencias, a dinamizar un proceso determinado en su localidad. Entonces el papel de los compañeros que están en la dirección departamental, los jefes de región que nombró la comandancia, es coordinar esos comités, su proceso de formación, darles los elementos políticos para su acción, meterse en la dinámica: Aunar los aportes de toda la gente nueva y los aportes nuestros.

 

Hay compañeros que están preocupados por eso. Pero nosotros tenemos que partir de lo que somos. Desarrollamos una cultura, unas costumbres, unas formas de ser en la organización y en la acción de arriba hacia abajo, verticales que llaman. Entonces ahora toca invertir las cosas, con el mismo principio de eficiencia, de ganas de ganar, de avanzar. Y eso implica un cambio mental de los hombres que llegan con un ritmo, con un método nuestro, Eme, vivido por la orga hasta el año pasado. Éramos como el aliento, como la esperanza para la gente. Ya este año tenemos que movernos con la gente ahí. Estamos ya en ese espacio distinto, unos rostros distintos, unas condiciones muy particulares en cada situación y un mismo objetivo.

 

  • RD. Antes de empezar esta entrevista decía usted que al Eme se lo están tomando y que eso es lo que se necesita. Cómo es eso?

 

Hay que empezar desde el principio. Hay que partir de la gente que en cualquier fábrica o vereda o barrio se reúne para impulsar su lucha democrática. Que se constituyan en comités locales generando unos niveles de decisión, de participación. O sea: se apropian del Eme, se toman el Eme y ponen a funcionar para sus luchas concretas. Comenzamos así a encontrar de hecho una práctica democrática que nos lleve a ir legitimando hacia arriba.

Hoy nuestro reto es producir políticas que concreten la esperanza; pero articular eso, canalizarlo en un movimiento de masas, irlo estructurando. Si los mil que salimos de la montaña hoy se multiplicaron con otra gente es porque la gente se está tomando al Eme, y de eso se trata. La Alianza Democrática M-19 tiene que ser capaz de permitir que toda la gente tenga juego. Que tenga su matiz porque la diversidad enriquece. En esos términos decimos hay que dejar que la gente se organice

 

Ya tenemos la política, hagamos juntos la herramienta organizativa, la palanca para cambiar la historia…

 

De pronto hay buenos conservadores  o excelentes liberales, que han sido, pero hoy tienen mucho que ver en todo este desarrollo de la AD-M19 y pueden estructurar y comenzar a generar.

 

Proponemos la realización de nuestro Congreso Nacional el 19 de abril de 1991 es para eso: el proceso democrático en el cual está metido hoy el Eme, es la forma en que es real nuestra propia legitimidad.

 

  • RD. Cuál es el papel del Eme y su gente en este proceso?

 

Podemos tener un proceso muy bonito pero si eso no se expresa en una estructura política que se pueda presentar y cuantificar y darle cualidades y mover, eso no es nada.

Lo que pasa es que el proceso de AD-M19, es algo que ni los que conformamos AD-M19 le hemos dado un parámetro concreto. Es una sumatoria de fuerzas y de expresiones políticas pero de eso tenemos que hacer la nueva realidad en acción cada vez más unificada, con el norte de la democracia bien trazado y bien preciso. Y una estructura que unifique, que permita los consensos básicos para una acción eficaz, con el mayor respeto a las diferencias, aprovechando que somos distintos para aprender unos de otros. Hoy entonces nos corresponde hacer que AD-M19 vaya con la gente que nos ha respaldado vaya expresando y creando poder de cambio.

 

…Siempre hemos sostenido que somos más que un partido.

Y es lo que estamos haciendo…

 

Hoy el, papel de la gente del Eme no es el de comandantes, como se puediera decir en el leguaje común de nosotros. Ahora es obviamente el de dinamiiiir, impulsar y generar un movimiento político y social que se vaya organizando con métodos democráticos, para la acción democrática.

 

  • RD. Y como encaja ese proceso de consolidación organizativa con esos temas como la participación en el gobierno, en Minsalud con el compañero Navarro, la Constituyente, el proceso de paz...?

     

Es que construir un movimiento democrático para cambiar la historia de este país no es un asunto "organizativo". Lo organizativo está en la relación entre los medios y los fines. Lo organizativo es un medio, así como lo es la acción política cotidiana en todos los terrenos. Y la organización y la acción política diaria tienen que ser democráticas, o de lo contrario equivocamos el camino.

 

Es en este punto donde se juega nuestra participación en el gobierno, el apoyo al proceso de paz que hoy adelantan los compañeros del EPL, el Quintin y el PRT, así como alentar las conversaciones iniciales de los notables con el ELN y las FARC y la campaña por la constituyente. Para nosotros hay objetivos democráticos concretos. Somos parte del gobierno, del poder - poquito y lo que usted quiera, pero ahí está-. Hay que garantizar que construiremos en este espacio jalonando procesos democráticos y participativos, aprovechando la misma institucionalidad para hacer cada vez más legítimo y más amplio un consenso de los colombianos por la democracia, la necesidad no de un poquito, de una parte de poder democrático, sino todo un gobierno democrático, capaz de llevar a este país al nuevo siglo con mirada limpia, con orgullo de colombianos, con ambiciones y propósitos de nación líder. Es que ningún guerrillo del Eme puede perder la trocha de la democracia. A eso no tenemos derecho.

 

Y es lo mismo con la campaña por la Constituyente donde Rosemberg y Camilo se la tienen que jugar con todos los demás compañeros para mostrarle a los colombianos que la democracia es posible, que como decía Bateman, a la oligarquía hay que guerrearle y ganarle en su propio terreno- Es que mire que oportunidad tan bonita la que tenemos: Un proceso de paz caminando con unas guerrillas que se desmovilizan para luchar en el terreno de la política del pueblo, del vida misma, de los colombianos. En el gobierno, en el Estado, en el poder.  Y es justamente ahí donde los voceros de la democracia tienen más que decir y hacer.

 

…Una Organización democráticamente construida…

 

  • RD. Eso está claro para el Eme, para AD-M19 a nivel nacional, pero y en lo local en la política digamos municipal?

     

Hemos visto la necesidad de que los comités locales tengan un juego y sean una instancia en donde conjugue las contradicciones determinadas de cada sector. Que cada comité elija su Presidente, y éste organiza su equipo de trabajo, y que tomen la representación del proyecto en su localidad. Ese comité tendrá entonces representación para cuando vayan a elegir el Directorio Municipal, que será nombrado por los representantes de los comités locales reunidos en asamblea municipal. Y lo mismo para los departamentos: los representantes de cada uno de los municipios van a decidir, a votar, y se va a elegir al coordinador departamental que tendrá representación en la Comisión Política Nacional. Será el hombre o la mujer que eligió democráticamente el Departamento. Y son ellos, cada uno en su frente de acción, los que asumirán la vocería, la conducción de este proyecto: Así tendremos una organización democráticamente construida, ágil, capaz de batallar de verdad por la democracia.

 

Y cada cual en su terreno tendrá que asumir la responsabilidad, no solo de sus luchas locales, sino de las grandes tareas que a nivel nacional comprometan nuestra fuerza y decisión.

 

  • RD. Riesgos de burocratización?

     

Esa es una infección peor que el Sida. Hay que estar haciendo chequeos permanentes y hacer, como se llama, si, profilaxis. El papel nuestro es de asumir esa responsabilidad y retomar la confianza que de alguna forma el Eme es el que da peso y confianza a la gente en la AD-M19. Pero la infección puede venir de cualquier lado.

 

Entendemos que nuestro papel no es el de seguir siendo los mil de siempre sino de multiplicarnos, desencadenar procesos sociales, distintos, que ojalá sean capaces de rebasarnos a nosotros, porque eso tiene que apuntar allá, que no le tengamos miedo a desencadenarnos, que la gente que hemos convocado se apersone del Eme, de la AD M-19.

 

Aquí no hay espacio para burócratas y el día que haya alguien de los que llaman "nuevos" aquí capaz de ganarse la confianza de la gente, que la asuma.

 

* 2010 debate por la democracia Nº1 octubre 1990

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1 marzo 2014 6 01 /03 /marzo /2014 20:15

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CUMBRE AGRARIA, CAMPESINA, MINERA, Y POPULAR

“POR LA TIERRA Y EL TERRITORIO”

 

Bucaramanga – Santander 23 y 24 de Febrero de 2014.

 

El pueblo colombiano ha sido fuertemente golpeado por políticas estatales de concentración de la riqueza, la especulación financiera e inmobiliaria, los tratados de libre comercio y los falsos subsidios a la producción agroindustrial, generando profundas desigualdades e inequidad social. El actual modelo de desarrollo de capitalismo salvaje y extractivista, mercantiliza nuestra madre tierra y los bienes naturales, reflejado en el acaparamiento de tierras por parte de inversionistas nacionales y extranjeros, donde los usos del suelo están en función de los agro negocios, megaproyectos minero-energéticos, megaproyectos de infraestructura y en el reordenamiento territorial que arrebata el control social, económico, cultural que ancestralmente ha sido competencia y  derecho legítimo de los pueblos y comunidades.

 

En este contexto, las diversas expresiones campesinas, procesos comunitarios de base y sectores populares del departamento nos hemos encontrado en Bucaramanga para realizar la CUMBRE AGRARIA, CAMPESINA, MINERA, Y POPULAR “POR LA TIERRA Y EL TERRITORIO”, y en este sentido poder avanzar en la confluencia, articulación y construcción de un pliego conjunto con el que expresamos y mandatamos la siguiente agenda de acción política y social:

 

- Acordamos entregar al gobierno departamental un pliego conjunto en aras de avanzar en la garantías de los derechos del pueblo campesino y en general en el bienestar de todas y todos los Santandereanos.

 

- Reivindicamos la lucha campesina adelantada en el marco del paro agrario durante el año 2013 y reconocemos en la movilización popular y la protesta social el principal mecanismo de lucha de los sectores populares, urbanos y rurales. No habiendo solución de fondo a la problemática agraria y popular, y ante los incumplimientos de todas las instancias de gobierno tendremos que convocar a un nuevo Paro Nacional Agrario y Popular en fecha que tendrá que discutirse con las bases  y definirse en  la CUMBRE AGRARIA NACIONAL.

 

- Rechazamos de forma vehemente el Falso pacto agrario de Juan Manuel Santos firmado en septiembre del año 2013, el cual ha agudizado la crisis que vive el campo colombiano, desconociendo las organizaciones de campesinas y campesinos de base.

- Exigimos respeto y reconocimiento a las organizaciones de víctimas del conflicto armado social,  político y el Terrorismo de Estado, esto implica: el cese de la persecución, la estigmatización, y la criminalización de los miembros de estas organizaciones.  Expresamos nuestra solidaridad con los miles de presos políticos, víctimas de montajes y de una política de estado que criminaliza la protesta social.

 

- Expresamos nuestra solidaridad con el hermano pueblo bolivariano frente a los ataques desestabilizadores contra su legítimo derecho a construir soberanamente su sistema político, rechazamos la estigmatización y manipulación informativa orquestada por los grandes monopolios de la comunicación como RCN, NTN, Cablenoticias y Caracol.

 

- Rechazamos la negativa del gobierno departamental a discutir la problemática campesina de la región y la irresponsabilidad demostrada por su inasistencia a la CUMBRE AGRARIA Y POPULAR DEPARTAMENTAL, a pesar de haber sido convocadas con antelación sus Secretarías de Agricultura, Interior y Desarrollo Social.

 

En el marco de la movilización social, extendemos la invitación  y convocamos a la UNIDAD a todas las personas, procesos, sectores y organizaciones sociales, para compartir y manifestar nuestras percepciones, saberes, vivencias y formas de movimiento social y popular colombiano en la GRAN CUMBRE NACIONAL AGRARIA, CAMPESINA, ÉTNICA, MINERA Y POPULAR,   a realizarse los días 15,16 y 17 de marzo en la ciudad de Bogotá.

 

Por otro lado, se hace necesario avanzar y fortalecer la articulación de los procesos urbanos a nivel local y  nacional; y es por ello que saludamos y convocamos al Foro Urbano Alternativo  que se realizará durante los días 6 ,7 y 8 de abril en la ciudad de Medellín, el cual nos permitirá dialogar las propuestas de ciudad que históricamente hemos construido desde nuestros trabajos comunitarios y organizativos, entendiendo la necesidad de posicionar estos acumulados en las agendas de lucha y en la escena pública nacional.

 

 Finalmente, nos preparamos e invitamos a todos los sectores a unirnos en el marco del PARO NACIONAL AGRARIO Y POPULAR, convocado para el mes de abril.

 

“La madre tierra es de quien la cuida, los territorios son de los pueblos,

la soberanía es popular “

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