Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
11 octubre 2013 5 11 /10 /octubre /2013 20:00
HERMANITO1 
 
Fernando Dorado
Popayán, 10 de octubre de 2013
Por primera vez en Colombia – desde hace varias décadas – el tema de la Paz y la Guerra no es el único que va a definir las próximas elecciones.
No es casual que desde el gobierno de López Michelsen (1974-78) el pueblo colombiano haya protagonizado una movilización nacional de protesta como la que estamos viviendo.
 
Para Santos y Uribe, para el conjunto de la oligarquía colombiana, así tengan puntos de vista contrarios, ese es el tema que quisieran tratar con exclusividad. Es un buen distractor y un extraordinario somnífero.
 
Pero las movilizaciones sociales y populares – que se reiniciaron desde septiembre de 2008 (Minga indígena y Paro de los “corteros de caña”) – han puesto sobre el escenario político otros temas que habían permanecido ocultos ante la generalidad de la gente.
 
Los impactos de los TLCs sobre la economía nacional, especialmente sobre los productores agropecuarios, es uno de ellos.
 
La aplicación de políticas neoliberales en el campo colombiano – con todas las consecuencias negativas que ha ocasionado para los campesinos pobres y medios – es el otro tema que las protestas populares han impuesto a la opinión pública.
 
Las exuberantes ganancias que los poderosos grupos plutocráticos “nacionales” y extranjeros – encabezados por el capital financiero – obtienen de la explotación de nuestros recursos y de nuestro trabajo, también han empezado a ser cuestionadas.
 
Santos ofrece la Paz sin modificar la política económica y social. Al contrario deja ver que necesita la “paz” para profundizar su modelo de despojo, des-territorialización y des-poblamiento del campo colombiano. De enriquecimiento de unos pocos. Es la propuesta de la burguesía transnacionalizada.
 
Uribe propone la profundización de la guerra para conseguir los mismos objetivos. Coloca en primer lugar los intereses latifundistas. No tiene otra fórmula.
 
Los insurgentes que están en la mesa de negociaciones de La Habana se ven enfrentados a esa disyuntiva. No desean darle a Santos una paz hecha a la medida de los intereses de las transnacionales. Tampoco quieren mantenerse en la guerra ni darle la oportunidad a Uribe de regresar con su política guerrerista. No la tienen fácil.
 
Ellos aspiran a que el movimiento popular les dé una mano. El contrasentido es que más de tres décadas de conflicto armado degradado le sirvieron a la oligarquía de mampara para destruir – y aniquilar – importantes sectores del movimiento popular. Éste está renaciendo y necesita que la guerra termine para acumular fuerza y poder.
 
Un problema es que las mayorías del pueblo colombiano han perdido la fe en la conquista de la Paz. Nos hemos acostumbrado tanto a la violencia – que poco a poco ha trasmutado en una violencia estructural, delincuencial – que la desmovilización de una parte de los actores de la guerra ya no es motivo de mayor preocupación para el grueso de la población.
 
La causa de la Paz está – hoy en día, en gran medida – desconectada de la lucha por la sobrevivencia. Incluso, en algunas zonas rurales se piensa que la ausencia de la guerrilla puede traer consecuencias negativas para la seguridad de la región. Es paradójico.
 
La aparición con fuerza del “tema social y económico” en la vida de los colombianos, incluso por encima de la consecución de la Paz, es una oportunidad de oro para la izquierda colombiana. No es casual el pequeño giro que han dado los “verdes”. Es la tendencia que marca el devenir de la política en América Latina y en el mundo.
 
La revolución democrática por soberanía nacional y popular, por participación política, por reforma agraria y urbana, por inclusión de los marginados – indígenas, afros, regiones –, es la causa que los colombianos estamos asumiendo colectivamente. Era inevitable.
 
Lo importante es que esa revolución democrática no se quede a medio camino. Que la “burguesía nacional” no la lidere, porque la va a convertir en una pantomima o en un pequeño gesto libertario ante el imperio. Ya empiezan a aceptar una tímida revisión de los TLCs, pero sólo es para impedir el auge revolucionario de la lucha popular.
 
Lo determinante es que esa revolución democrática no sea tampoco encabezada por la “burguesía burocrática”, que ya juega de “mediadora” y “defensora de los DD.HH.”. Ella a lo sumo aspira a revivir algunos mínimos “programas estatistas” para el campo colombiano pero sin cuestionar a fondo el régimen latifundista que se impuso con su concurso.
 
Es la preeminencia de la alianza entre los trabajadores y los campesinos pobres en la revolución democrática la que puede darle un genuino triunfo al pueblo, conquistar verdadera independencia nacional, auténtica soberanía popular, y abrir caminos que superen el capitalismo depredador vigente.
 
Lo que ocurre en los países vecinos ya es parte de las lecciones aprendidas por los pueblos. Si las clases medias – pequeña burguesía – son las que lideran el proceso de cambio, si los trabajadores y los campesinos pobres quedan diluidos en una masa informe que delega en funcionarios la “gestión de la revolución”, las soluciones estructurales que requiere el momento se quedarán a mitad de camino.
 
Por ello la tarea más urgente del momento es fortalecer – en medio de la lucha – la unidad de los trabajadores y los campesinos pobres. Identificar con claridad sus intereses, ayudarlos a organizarse políticamente (con independencia y autonomía), levantar una plataforma de lucha revolucionaria, rescatar el espíritu internacionalista de sus luchas, combatir las posiciones conciliadoras con las fracciones burguesas e impedir que la “lucha por la Paz” termine al servicio de la conciliación de clases.
 
La “guerra civil revolucionaria” que el pueblo colombiano ha desarrollado últimamente con garrotes y “cuetones”, ruanas y ponchos, bloqueos de carreteras y marchas multitudinarias, ha mostrado ser superior a la práctica de una “guerra degradada aislada de las masas”.
 
El llamado por la oligarquía “post-conflicto” deberá ser una etapa superior de la lucha de los trabajadores y campesinos pobres por transformar este régimen de iniquidad, inequidad y mentira hacia un estadio de transformación estructural post-capitalista, que es la única salida que les queda a los pueblos y a los trabajadores.
 
La revolución democrática sólo será transformada en revolución social con el liderazgo de los trabajadores y de los campesinos pobres. Es hora de agrupar ese liderazgo, no de diluirlo.
 
 
 
 
Compartir este post
Repost0
8 octubre 2013 2 08 /10 /octubre /2013 15:31

 "La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella".CHE1.jpg

Compartir este post
Repost0
7 octubre 2013 1 07 /10 /octubre /2013 20:47

 

    AAJ-copia-1 

Organización No Gubernamental con estatuto consultivo ante el ECOSOC y

representación permanente ante la ONU de Nueva York y Ginebra

 

 

XVI CONFERENCIA CONTINENTAL

       DE LA ASOCIACIÓN AMERICANA DE JURISTAS (AAJ)

 

SANTIAGO DEL ESTERO, REPÚBLICA ARGENTINA, 25 AL 28 DE SEPTIEMBRE DE 2013

 

Declaración sobre Colombia

El mundo entero acaba de ser testigo del renacimiento coordinado de las luchas sociales colombianas de las últimas décadas, expresadas en el Gran Paro Nacional del sector campesino colombiano, que representa la mayoría de la población y fuente económica de un país mayormente rural y de una economía sustancialmente agropecuaria.

La principal causa de la inconformidad ciudadana, que luego fue respaldada por los educadores, los estudiantes, los transportadores y los trabajadores organizados en las centrales obreras, lo constituye la implementación en el País, de la política neoliberal materializada en el TRATADO DE LIBRE COMERCIO (TLC), celebrado con los Estados Unidos, la Unión Europea y Corea del Sur, y que está poniendo en práctica el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, llevando a la quiebra total al sector agropecuario de todo el País .

La propuesta de un pacto agropecuario presentada por el gobierno, no tuvo acogida y el paro simplemente cambió de modalidad pero sigue vigente.

Llama poderosamente la atención, la brutalidad con que las fuerzas policiales y el Estado Colombiano han tratado la inconformidad social, confirmando las políticas dictaminadas desde la Escuela de las Américas e impuestas por los aparatos de seguridad del Estado, y que han conducido a engrosar la población carcelaria con prisioneros políticos y sociales. Además, incrementan los asesinatos selectivos. Este año han sido asesinados 37 defensores de derechos humanos y líderes comunitarios y muchos otros han sido víctimas de desaparición forzada.-

En este contexto de conmoción nacional, continúa en La Habana el diálogo, en la búsqueda de una paz definitiva para el País, celebrados entre el principal movimiento rebelde, las FARC y el Gobierno de Colombia. Se observa que el Ejecutivo colombiano quiere condicionar tales acuerdos a las próximas elecciones del 2014, a la entrega de armas y a la rendición de los insurgentes.

Por el otro, los representantes de las FARC plantean reformas socio- económicas, inclusión democrática, reforma agraria y una Asamblea Nacional Constituyente.

Recientemente fuimos testigos del patrocinio del actual gobierno en la creación de la Alianza de los Gobiernos del Pacífico, que dada su connotación neoliberal, representa una afrenta a las iniciativas integracionistas del ALBA, la UNASUR, la CELAC y el MERCOSUR.

La AAJ, como amante de la paz, la concordia, el entendimiento y la solución política y pacífica de los conflictos, tiene la esperanza de que se profundice y avance en los citados diálogos. Colombia es un país que vive en conflicto armado desde hace más de sesenta años, que ha causado más de cincuenta mil muertes violentas, desplazamientos, desapariciones forzadas, violaciones de toda índole de los derechos humanos y un notorio terrorismo de Estado. Todo ello incide decisoriamente en la paz del continente y afecta a los países vecinos, promotores de la integración regional, particularmente la República Bolivariana de Venezuela, Ecuador, Bolivia y el resto de América del Sur.

Nuevos y gigantescos conflictos y movilizaciones sociales se avizoran en Colombia, al igual que una campaña presidencial donde resurgen también expresiones del paramilitarismo y las bandas criminales armadas (BACRIM), con candidatos ampliamente reconocidos como siniestros para la paz. Es el caso, del ex presidente denunciado internacionalmente ante Organismos Supranacionales, Álvaro Uribe Vélez, quien dejó una secuela de falsos positivos, muerte y desolación en Colombia.

Ante tal panorama, la AAJ llama, tanto al Estado como a los organismos Internacionales presentes en Colombia, a estar alertas y a garantizar el libre ejercicio y goce de los derechos humanos, de las libertades civiles y políticas, de la propia vida, e integridad física de los luchadores populares y demócratas que allí viven y luchan por un mejor País.

28 de septiembre de 2013

Vanessa Ramos

Presidenta AAJ Continental

(VRamos1565@aol.com)

 

Hernán Rivadeneira J.

Secretario General

(hr21908@gmail.com)

 

Beinusz Szmukler

Presidente del Consejo Consultivo de la AAJ

(beinusz@gmail.com)

Compartir este post
Repost0
29 septiembre 2013 7 29 /09 /septiembre /2013 13:37

cundinamarca

Bogotá, Septiembre 26 de 2013

 

Queridos delegados e invitados al Congreso del Partido Verde.

 

Les agradecemos la invitación a compartir con ustedes algunas reflexiones sobre nuestro país. Lo hacemos en nuestra calidad de ciudadanos, que sin pertenecer a ninguna de las  vertientes partidistas presentes, hemos seguido con entusiasmo y expectativa el proceso de convergencia y alianza que aquí nos convoca.  

 

Por qué la expectativa alrededor de éste Congreso? Cuál es la oportunidad que tienen los delegados aquí presentes? La baja popularidad del Presidente, la disputa política entre otrora primos y alegres compadres, el vaivén de las encuestas hace que crezcan aquellos que responden con insistencia que la gran oportunidad que tenemos consiste en armar una tercería para ganar las elecciones de 2014.Tenemos otra visión. La circunstancia crítica y fundamental que puede cambiar el panorama político colombiano sustancialmente, no es una tercería para las próximas elecciones sino unas mayorías ciudadanas para construir la paz en los próximos 10 años. Nuestra gran oportunidad es que podemos quitarnos al fin el yugo de la violencia y el dominio inmerecido de todos sus protagonistas. Nuestra gran oportunidad es que podemos quitarnos de encima a la guerra y sus protagonistas como la excusa que acalla y aplasta las legítimas demandas ciudadanas y regionales de inclusión, equidad, dignidad y desarrollo para las mayorías. Nuestra gran oportunidad es que podemos transformar las mayorías ciudadanas que protestan en mayorías políticas que transforman.

 

Nuestra gran oportunidad es la paz. Y no aportaremos a la construcción sólida de la paz con una convergencia fabricada para que pase el umbral en los próximos meses, sino con unas mayorías ciudadanas sólidas y sostenidas que transformen a Colombia en los próximos 10 años. En ese marco, y con todo respeto, el gran desafío de las  vertientes y delegados de este Congreso es demostrar que no son un mero y apresurado matrimonio por conveniencia electoral sino una plataforma solida y duradera de  transformación política y social. Eso está por verse.

 

Sólo se llega a lo que se quiere si se parte con realismo de lo que se tiene. Esas mayorías ciudadanas son diversas, son regionales, son campesinas y citadinas, son fundamentalmente nuestras clases medias y populares, son de centro izquierda y también son de centro derecha. Quienes aspiran a representarlas tienen que hacer un esfuerzo genuino por ser como ellas. Deben tener una oferta unida en principios éticos y propósitos fundamentales, pero una diversidad real en perspectivas ideológicas, en cómos y en quiénes. No por amabilidad aparente entre posibles contrincantes sino por comprensión real de la diversidad ciudadana que aspiran a representar. Quienes desde aquí aspiran a representar las actuales mayorías ciudadanas deben aceptar el desafío de sustituir a los intermediarios de viejos bandos, no pueden insistir en alianzas impresentables con quienes han cogobernado con mafias y degradado la política. Los colombianos reclamamos cambio político real no alianzas vergonzantes ni maquillajes aparentes.

 

Pese a los valiosos esfuerzos que como ciudadanos, servidores públicos o representantes electos han hecho los acá presentes, las mayorías ciudadanas a las que me he referido ni están en el seno de esta colectividad política ni están en el seno de ningún otro partido. La realidad palpable es que todas las colectividades políticas están desconectadas de las mayorías ciudadanas. La tarea emocionante que tenemos para los próximos 10 años es reconstruir esa conexión entre política y ciudadanía, entre gobierno y mayorías, entre demandas y soluciones. Ese es el gran desafío del pos conflicto. Ofrecer, al fin!, inclusión, ingreso y desarrollo digno a la Colombia campesina; construir seguridad con justicia, no sólo con fuerza; ofrecer seguridad con justicia pública para todos, no sólo para unos pocos en las zonas urbanas. Nuestro desafío es que el estado llegue, al fin!, con carreteras, con inversión, con  inclusión real. Que las regiones dejen de ser un adorno retórico y sean realmente los ejes de nuestra integración nacional. Que la educación y la salud sean derechos universales para desarrollarnos y convivir no sólo para tratar de sobrevivir. Nuestro desafío es que la apertura comercial sea una oportunidad para desarrollar nuestro potencial no para destruir nuestra naturaleza y producción. En fin, nuestro gran desafío es integrar a la Colombia urbana y la rural, para que dejemos de ser dos Colombias que se miran con recelo y desprecio, y pasemos a ser una sola que se construye con dignidad y respeto.

 

Esa es la magnitud y belleza de nuestro desafío colectivo. Esa es la perspectiva que nos convoca a hacer convergencia. En nuestra calidad de ciudadanos independientes hemos prestado nuestro concurso para ser bisagras de integración política y regional de ésta convergencia verde, y así lo seguiremos haciendo. Más que tomar partido, queremos seguir facilitando encuentros y acuerdos. Vamos a continuar recorriendo las regiones, invitando a muchos a sumarse a una convergencia como la que visionamos.

 

No perdamos la perspectiva. Nuestra gran oportunidad es la paz. Sólo si se acalla el escándalo de la violencia se escucharán y atendrán las demandas ciudadanas. Sólo si la ciudadanía se organiza hará valer sus mayorías. Sólo si esas mayorías crecen elección tras elección en los próximos 10 años lograremos la transformación. No nos hacemos vanas ilusiones, el único aporte real de los armados a la paz es dejar sus armas y renunciar a la violencia. La paz la haremos nosotros, sólo pedimos su desarme. Tampoco nos hagamos falsas expectativas. Sin la desmovilización de las armas y la violencia, nuestra vida y nuestra voz seguirán relegadas.

 

Que nadie se levante de la mesa de la Habana. Que no frustren otra vez la necesidad inaplazable de la paz. Los colombianos no apoyamos la paz por cálculo electoral sino por necesidad vital. Que nuestro compromiso absoluto con la paz no se preste a mal interpretaciones; estamos jugados por la paz no por la mermelada de la Unidad Nacional.

 

Qué bueno que el Partido Verde haya abierto sus puertas a ser espacio de construcción de convergencia. Qué bueno que Progresistas haya aceptado esa invitación y sea parte de  esa construcción. Pero el país que aspiramos a representar necesita mucho más que dos. Necesita miles, ciento de miles de compromisos ciudadanos, de expresiones regionales y de voluntades individuales.  Qué bueno que ya somos más de dos, sólo hace falta el resto del país. Con ese país vamos a seguir adelante.

Muchas gracias!

* Claudia López (Periodista)

Álvaro Jiménez

Eugenio Marulanda

Armando Novoa

Francisco  Leal

Jorge Iván Ospina

Alberto Navarro

Jorge Eduardo Arbeláez

Jorge Iván Gómez

Juan de Dios Graciano

Juan Felipe Palau

MoritzAkerman

Siguen firmas..

Compartir este post
Repost0
18 septiembre 2013 3 18 /09 /septiembre /2013 18:58
 
web_colp_ext_0095_big_c_2.jpg
 
 
 
Bogotá Colombia, septiembre 15 de 2013.
 
Cárcel Nacional La Picota, Patio 11.
 
Compañeros y Compañeras.
 
Sería difícil responder a todas las manifestaciones de solidaridad que he recibido en estos días tan duros para mí, para mi familia y las organizaciones sociales y políticas a las cuales pertenezco.
 
Con un poco de tiempo y cuando disponga de papel, iré respondiendo las cartas, las notas y todas las manifestaciones de afecto y solidaridad que he recibido. Debo confesar, que todas ellas, me han conmovido hasta las lágrimas; afuera el ajetreo, las responsabilidades, que unos y otros asumimos para sacar adelante las tareas, nos hacen olvidar o dejar de lado nuestra parte humana, el afecto, el compañerismo o por lo menos, eso me pasa a mí; pero cuando asoman las dificultades y se siente como en mi caso, todo el afecto y el cariño que muchos y muchas sienten por uno, necesariamente se llega a la conclusión, que los años de sacrificio, valieron la pena.
 
Hoy, a pesar de las circunstancias, no me siento ni derrotado, ni relevado de mis responsabilidades como luchador social y político del movimiento popular en Colombia, en América y el mundo; todo lo contrario, hoy tengo una responsabilidad que se suma a las que he tenido y es la de luchar ahora por los presos políticos y todos los encarcelados de este país, siendo uno de ellos.
 
Desde ésta, mi nueva trinchera de lucha, trabajaré día y noche, por los campesinos, los indígenas, las negritudes, los trabajadores de todos los sectores populares, aún en medio de los condiciones en que me encuentro, situación a la que he llegado, no por corrupto, no por traidor a mi clase y a mi pueblo, sino todo lo contrario, por obrar conforme a mis principios y convicciones.
 
Desde aquí seguiré trabajando y algún día saldré para vincularme de nuevo a la protesta, al paro, a la huelga, a la movilización social; herramienta poderosa con la que se forjan los cambios de una sociedad. Soy un convencido de eso, la lucha social y política en todas sus manifestaciones, logrará más temprano que tarde, poner fin a la horrible noche y alumbrará, para los desposeídos, para los desterrados, para los prisioneros, la luz de la justicia, de la igualdad y la paz; seremos una nación soberana, democrática y con justicia social. Los apátridas que nos han gobernado no pasarán; la unidad de los demócratas y los patriotas, que somos la mayoría, pondrá fin al reinado de la traición, la desigualdad y la injusticia.
 
El momento político, nos exige grandeza, desprendimiento, por alcanzar la unidad. Hemos dado pasos muy importantes en esa dirección, el paro agrario y popular, la reciente reunión agraria y popular que convocó a la gran Cumbre en el mes de octubre, así lo indica, vamos por buen camino, debemos seguir por él.
 
Agradezco a todas y a todos, a las organizaciones campesinas, indígenas, de negritudes, a la CUT, a las organizaciones internacionales, a los amigos y amigas, a quienes de una u otra manera, han mostrado su indignación por mi detención y han expresado su solidaridad, reciban un gran abrazo y aquí estoy como uno más de ustedes, luchando por un mejor país, por un país para los pobres.
 
Atentamente
Huber de Jesus Ballesteros
Preso Político.
 
 
 
Compartir este post
Repost0
11 septiembre 2013 3 11 /09 /septiembre /2013 07:55

3rosas

"Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo". Tienen la fuerza, podrán avasallarnos pero no se detienen los procesos sociales, ni con el crímen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos...

“ Superarán otros hombres  este momento gris y amargo donde la traición pretenda imponerse, sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. Viva Chile, Viva el Pueblo, Vivan los Trabajadores” 

 

 

40 años después de la Felonía de los militares Golpistas, la historia de la lucha de los Pueblos de América Latina sigue viva, así como sigue vivo el ejemplo de Salvador Allende. En el Chile de ayer, como en la Colombia de hoy se viola la constitución y se siguen negando  los derechos humanos. Los ejércitos han perdido toda legitimidad al haber perdido su esencia constitucional, nacional y legal, entregándose a valores espurios, de casta oligárquica e intereses extraños.

A 40 años del Golpe de Estado, seguimos recordando el legado de dignidad, fortaleza y coherencia de Salvador Allende.

Llegará la hora de los pueblos: mujeres y hombres caminaremos juntos, sabemos que  otro mundo es posible, con paz, con bienestar para todos y todas, lo construiremos con nuestras manos, nuestras voces,  nuestra fuerza, nuestra lucha, nuestra UNIDAD.

 

M-1

 

VIVA COLOMBIA INDIGNADA

“REBELDIA, REBELDIA, REBELDIA”

 

 

 
Compartir este post
Repost0
9 septiembre 2013 1 09 /09 /septiembre /2013 19:54
 
HERMANITO1
 
 
Aquí está documentada la criminal accion del gobierno de Colombia que entrega la soberanía nacional, llenando de misería a la Nación.
 
Esta es la antipatria, aquí está reflejada la oligarquía y uno de los métodos utilizados para que "Monsanto" y otras multinacionales se enriquezcan  con el trabajo de millones de Colombianos y Colombianas.
 
 
Compartir este post
Repost0
9 septiembre 2013 1 09 /09 /septiembre /2013 19:06
HERMANITO1
LECCIONES DEL PARO NACIONAL AGRARIO:
HORA DE LA AUDACIA REVOLUCIONARIA
Fernando Dorado
Popayán, 8 de septiembre de 2013
 colombia
 
El paro nacional agrario y popular ha entrado definitivamente en su etapa de desenlace. El gobierno ha aceptado en Popayán organizar otra mesa de negociación con representación de  los campesinos movilizados especialmente de los departamentos del Suroccidente Colombiano (Putumayo, Caquetá, Huila, Tolima, Cauca y Nariño) aunque allí estarán incluidas otras regiones donde se mantienen combativas movilizaciones que están coordinadas por la Mesa de Interlocución Agraria MIA como el Meta, Guaviare, Santander y Antioquia.
Todavía es temprano para hacer un balance de los resultados de esta grandiosa, magnífica, potente, beligerante e histórica lucha en la que confluyeron dos sectores diferentes de los campesinos colombianos (por un lado, productores agropecuarios especializados en cultivos permanentes y transitorios, y por el otro, campesinos colonos de zonas periféricas), sin desconocer la participación de mineros tradicionales y transportistas. En la mesa de Tunja está en desarrollo la negociación y en la mesa de Popayán recién se inician los contactos entre gobierno y la dirigencia campesina.
Sin embargo podemos hacer un balance de la participación y de la posición que asumieron las clases y sectores de clase comprometidos en esta confrontación, e igualmente del proceder de las correspondientes expresiones políticas en esta coyuntura de avance revolucionario de nuestro pueblo. El paro agrario puso a prueba a todas las fuerzas, clases y sectores de clase, y mostró las cualidades así como las falencias de las fuerzas revolucionarias, de los conciliadores y de los enemigos del pueblo.
Primero exploremos la actitud de las clases dominantes. Los terratenientes y empresarios del campo incluyendo algunos antiguos campesinos ricos, representados por Álvaro Uribe y José Félix Lafaurie (Centro Democrático, un sector del partido de la U y un sector de los conservadores), que habían apoyado decididamente el paro cafetero de febrero-marzo de 2013, en ésta ocasión apoyan de palabra el paro agrario pero paralelamente llaman la atención sobre el peligro de "cerrar la economía".
Cuando la lucha se planteó por subsidios, los grandes productores de café estuvieron del lado de la protesta y colaboraron sobre todo económicamente para sostener el movimiento. Pero ahora, cuando el movimiento agrario asume la lucha contra los Tratados de Libre Comercio TLCs o su renegociación, aparentan apoyar el paro para no perder votos pero en la práctica muestran todo su carácter entreguista y pro-estadounidense, y dan la orden de no participar activamente. Ello influyó en la participación del resto de caficultores como ya lo habíamos referido en el artículo “La fuerza e impacto del paro nacional agrario”.(1)
Ello se explica por cuanto los EE.UU. son su principal aliado contra el "terrorismo" de las FARC, que al lado del bolivarianismo latinoamericano ellos consideran su principal enemigo. (2)  Además, sabían que de triunfar el paro, la izquierda (Polo-MOIR) por un lado, y por el otro, Marcha Patriótica, serían los sectores políticos que cosecharían frutos con mayor consistencia.
Esta es una importante lección – sobre todo – para las fuerzas de Izquierda que como el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario MOIR, se han hecho falsas ilusiones sobre el papel revolucionario de la “burguesía nacional” en esta etapa de nuestras luchas. Es importante anotar que la actual dirigencia de ese partido ha revisado y tergiversado las ideas sobre esta materia de su principal dirigente y fundador Francisco Mosquera (quien murió en 1994), cuando afirmaba que…
“Ayer hablábamos sobre la necesidad de la alianza con la burguesía nacional, y de ésta como posible aliada del proletariado en la revolución nacional y democrática, así no tuviera una manifestación muy clara, su carácter fuera vacilante y representara el ala derecha del frente patriótico. Hoy hacemos hincapié en que el frente no se puede guiar por los postulados programáticos reformistas de la burguesía nacional, así luchemos por conseguir un acuerdo con ella; pero un acuerdo revolucionario. Ayer luchábamos contra el sectarismo de quienes rechazaban todo compromiso, y nos tocó comenzar por probar la existencia misma de una burguesía que tenía contradicciones insalvables con el imperialismo y sus intermediarios. Hoy hay que insistir en que esa burguesía a veces le teme más al pueblo que al imperialismo, en que no podemos ceder ante sus tendencias derechistas, ni fomentar sus vacilaciones, ni permitirle la engañifa de que se pueden curar las actuales dolencias de la sociedad sin extirpar el origen de las mismas.” (3)
Ese abandono de las ideas de Francisco Mosquera es lo que ha llevado a la actual dirigencia moirista a otorgarle prelación a la asociación con la “burguesía nacional”, negándose a establecer una alianza con los campesinos pobres y el semi-proletariado, que en Colombia luchan por la tierra, contra la concentración de la propiedad latifundista y por la defensa del territorio y la producción campesina mestiza, indígena y afrodescendiente.
Este paro agrario ha colocado en el escenario político la lucha contra los TLCs, que es la profundización del neo-colonialismo que desde principios del siglo XX ha implementado el imperio estadounidense, pero que en el siglo XXI representa un nuevo tipo de dominación y explotación, mucho más efectiva y concentrada, por obra de los grandes conglomerados capitalistas transnacionales que han subordinado bajo sus intereses financieros en intrincadas y complejas formas, no sólo a los grandes capitalistas que ya constituyen una “burguesía transnacionalizada” (tipo Luis Carlos Sarmiento Angulo, Ardila Lulle, Argos y el Sindicato antioqueño, y muchos más grupos financieros) sino que absorben y supeditan bajo su control hasta a los pequeños y medianos productores rurales y urbanos.
Esa línea política errada que rechaza la alianza con los campesinos pobres y le otorga la dirección política de los movimientos reivindicativos a la “burguesía nacional” tiene su mayor expresión en este paro agrario en el acuerdo concertado entre los cafeteros del Huila y el gobierno nacional firmado en Neiva, que en síntesis consiguió ampliar el pago del PIC (Protección al Ingreso Cafetero) para el año 2014, la condonación de deudas bancarias hasta por un  monto de $20 millones de pesos, y algunas promesas sobre fertilizantes e insumos, pero que no contempla para nada la reivindicación planteada con las demás “dignidades” sobre la revisión de los TLCs. Tal acuerdo fue conseguido por la sacrificada lucha de cafeteros pequeños y medianos del Huila, que son la mayoría de los caficultores de ese departamento, pero sin el concurso activo de los grandes productores del tradicional eje cafetero que seguramente serán los principales beneficiarios de ese acuerdo.
Se puede afirmar que en este convenio se vuelve a imponer la visión economista de los grandes productores de café (“burguesía nacional”) y que los problemas de fondo de la caficultura colombiana, que tienen que ver con la aplicación de las políticas neoliberales, no se tuvieron en cuenta y ni siquiera aparecen entre los temas no acordados de la respectiva acta.(4)
En la práctica la lucha de las “dignidades” no se planteó en ningún momento la tarea de enfrentar la política de convertir a los campesinos y pequeños productores agrarios en “socios” subordinados a grandes empresas agro-industriales, que es la nueva modalidad de Cooperativas de Trabajo Asociado implementada por Indupalma en el Magdalena Medio y el departamento del Cesar por el nuevo ministro de Agricultura Rubén Darío Lizarralde, que es una forma de camuflar la proletarización de los campesinos y sobre-explotarlos de una manera que recuerda la relación que existía entre el antiguo terrateniente y el campesino aparcero (aparcería de nuevo tipo).
La potencialidad mostrada por el conjunto del movimiento campesino en este paro nacional agrario y popular, que se manifestó principalmente en cabeza de los pequeños productores (campesinos pobres y jornaleros del campo) obligará a revisar la actual política del MOIR y rescatar planteamientos de “Pacho” Mosquera como el siguiente:
“La gran propiedad territorial en Colombia es uno de los factores que más ha contribuido al encarecimiento de las cosas. La burguesía suspira por una modernización del campo sin tocar el régimen de explotación terrateniente, ni la dominación colonial, verdaderas trabas determinantes del estancamiento de la producción nacional y, desde luego, de la producción agraria. Ninguno de estos problemas son tocados por las soluciones reformistas de la burguesía.”
“¿Qué planteamos nosotros frente a este problema? La confiscación de la tierra de los grandes terratenientes y su repartición entre los campesinos que la trabajan. Es decir, planteamos una solución revolucionaria. Atacamos uno de los soportes del imperialismo, el poder y la riqueza de una clase intermediaria, que juega un papel clave en la expoliación de las clases populares en el país.”(5)   
Es evidente que la política actual del MOIR, de otorgarle la dirección política del movimiento a la “burguesía nacional”, no contribuyó a la unificación y centralización de las fuerzas comprometidas en el paro, y es la principal responsable de que no se hubiera avanzado más en poner contra las cuerdas a la “burguesía transnacionalizada” que es la que dirige y controla al gobierno de Santos. Sin embargo la lucha de clases se va a profundizar en el inmediato futuro. Los pequeños y medianos productores de café, papa, ganadería de doble propósito (leche y carne), cacao, arroz, hortalizas, frutales y otros productos, van a continuar sufriendo el impacto del modelo neoliberal depredador de la economía campesina, y van a protagonizar nuevas luchas que tendrán que involucrar a la población de las ciudades, como se presentó en ésta ocasión con la solidaridad protagonizada por miles de citadinos, que hasta ahora es un anuncio de lo que va a ser una verdadera alianza revolucionaria de las clases subordinadas de nuestro país.
En otros artículos trataremos sobre el comportamiento de la burguesía transnacionalizada, que defiende a ultranza el modelo neoliberal imperante y que como lo manifiesta el nombramiento como Ministro de Agricultura del gerente de Indupalma, no está dispuesta a reversar su política neoliberal sino a profundizarla, incluso apoyándose supuestamente en los acuerdos de La Habana con la guerrilla. También trataremos la actitud de la burguesía burocrática que ante la debilidad de la posición gubernamental consiguió nuevos espacios en la alianza oligárquica, que se concretan en el nombramiento de dos nuevos ministros dentro del gabinete de Santos, el de justicia Alfonso Gómez Méndez y el de Minas y Energía Amilkar Acosta, ambos de la línea política de Ernesto Samper, que van a ser utilizados para hacer apariencia de “estatismo” y de un supuesto “compromiso social”.
También analizaremos el comportamiento de las clases populares. Detallaremos la actitud asumida por los trabajadores del Estado (trabajadores de la salud, educación, sector petrolero) representados por las centrales sindicales, la actuación de los transportistas, de los pequeños y medianos mineros y los mineros tradicionales, la posición de las comunidades indígenas, especialmente las del Cauca (CRIC), la reacción de los jóvenes de clases medias y estudiantes que fueron la fuerza central de los “cacerolazos”, y la actitud expectante del resto de la población trabajadora (proletariado tradicional, “precariados” y trabajadores informales como los moto-taxistas y vendedores ambulantes). 
Adelantándonos a las conclusiones podemos decir que es urgente – en medio del trabajo cotidiano – abrir un debate sobre la orientación general del movimiento popular y las amplias posibilidades que existen de levantar una plataforma de lucha (6)  que unifique a los sectores populares, colocándonos a la altura de los importantes avances revolucionarios mostrados por nuestro pueblo. La sumatoria mecánica de pliegos de exigencias sectoriales debe ser revisada y superada por el movimiento popular.
No sobra decir que el gobierno espera la participación de los sectores y organizaciones movilizadas en el “pacto nacional por el sector agropecuario y el desarrollo rural” que va a instalar el próximo 12 de septiembre en Bogotá. Considero que es importante asistir para dañarles la fiesta. Allí se pueden denunciar las trabas y las contradicciones que el gobierno presentó en las mesas de negociación. En ese escenario se debe llevar la propuesta de realizar una consulta popular sobre la necesidad de revisar los Tratados de Libre Comercio en materia agrícola y de propiedad intelectual (semillas).
Es hora de la audacia revolucionaria de las masas populares. La oligarquía en su conjunto está a la defensiva. Es el momento de colocar sobre la palestra política las iniciativas que se jugaron en este paro y que obtuvieron un amplio despliegue informativo y un apoyo creciente de amplios sectores de la sociedad. El gran encuentro de organizaciones sociales y populares debe ser convocado de inmediato y deben hacerse los mayores esfuerzos por construir la unidad, o por lo menos, conseguir la mayor coordinación entre los diferentes sectores populares.      
 
 (1) Dorado, Fernando. “La fuerza e impacto del Paro Nacional Agrario”:
(2) La teoría de que las FARC es el principal enemigo del pueblo colombiano fue elaborada por el mismo Francisco Mosquera cuando planteaba que el principal enemigo de los pueblos del mundo era el “Social-imperialismo Soviético” y que las FARC eran una herramienta de ese imperio. Ésta teoría fue mejorada por ex-militantes del MOIR  que se convirtieron posteriormente en los ideólogos de Álvaro Uribe Vélez.
(3)  Mosquera, Francisco. “Lecciones de táctica y de lucha interna”.
(4) Ver el acta firmada por las Dignidades Papera y Lechera en Tunja, y por Dignidad Cafetera en Neiva: https://www.facebook.com/MiCaficultura/timeline
(5 )Mosquera, Francisco. Óp. cit.
(6) Hemos presentado los siguientes puntos como parte de esa plataforma de lucha: Nacionalización de los recursos naturales, especialmente los minero-energéticos; Renegociación inmediata de los Tratados de Libre Comercio; Moratoria y renegociación de la deuda pública (interna y externa); Política agraria democrática centrada en apoyo a la economía campesina; Reforma estructural de la Ley 100 de salud; Educación primaria, secundaria, y universitaria gratuita, de calidad y pagada por el Estado.
 
 
Compartir este post
Repost0
1 septiembre 2013 7 01 /09 /septiembre /2013 22:06
HERMANITO1

Un discurso dentro de una concepción Progresista; un proyecto Progresista hecho gobierno en la administración del  Alcalde de Bogotá GUSTAVO PETRO URREGO.

 

 

Compartir este post
Repost0
1 septiembre 2013 7 01 /09 /septiembre /2013 19:28

Y LAS TAREAS DEL

MOVIMIENTO POPULAR 

Por Fermando Dorado 

Popayán, 2 de septiembre de 2013

PANAEl gobierno nacional consiguió bajarle presión a la caldera de la movilización social. Lo ha hecho mediante la amenaza de involucrar al ejército en el despeje de carreteras, obligando a la dirigencia de las Dignidades papera y lechera a levantar los bloqueos pero manteniendo la movilización campesina al borde de las carreteras.

Tal amenaza la hizo aprovechando los desmanes y actos delincuenciales protagonizados por jóvenes pagados por las Bacrim, como lo ha denunciado la Alcaldía de Bogotá a través de sus funcionarios. Confundir – artificialmente – a “vándalos” con manifestantes, ha sido una estrategia utilizada por regímenes fascistas en momentos de agitación social y política. 

Sin embargo, el gobierno de Santos se niega tozudamente a revisar los Tratados de Libre Comercio en la mesa de negociaciones de Tunja. Igualmente se opone a entablar un diálogo institucional con la Mesa de Interlocución y Acuerdo MIA, que lidera masivas movilizaciones campesinas en Putumayo, Caquetá, Tolima, Cauca, Nariño, Santander, Meta, Valle, Antioquia, Casanare y Arauca.

La táctica del gobierno ha sido aprovechar la falta de centralización del movimiento – que es su gran debilidad – para montar negociaciones sectoriales y regionales. Así, logró dividir el movimiento de las “dignidades”, negociando sólo con papicultores y productores de leche de Boyacá, Nariño y Cundinamarca, desconociendo a los caficultores, cacaoteros y otros sectores productivos.

Aunque la dirigencia papera y lechera reunida en Tunja no ha levantado el paro, al suspender los bloqueos de carreteras (para evitar una masacre en las vías, han dicho), le permiten al gobierno respirar, retomar la iniciativa política para debilitar el movimiento y tratar de derrotarlo plenamente.

Es así como el gobierno convocó a las carreras a los partidos políticos de la Unidad Nacional, a gremios empresariales, a gobernadores y alcaldes de ciudades capitales para informar sobre la aprobación de un “pacto nacional por el sector agropecuario y el desarrollo rural” que fue también anunciado con bombos y platillos en Medellín frente al congreso nacional de diputados de asambleas departamentales.

En la reunión con gobernadores y alcaldes de ciudades capitales diseñaron la estrategia de contención y derrota del paro, obteniendo de esas autoridades regionales y locales su “respaldo a la defensa de las instituciones”, supuestamente amenazadas por la protesta social. Hoy, la ofensiva apunta a desmovilizar las concentraciones campesinas periféricas.

La dirigencia popular ya puede ir sacando conclusiones de lo que viene sucediendo. Hay que tratar de ayudar para que el movimiento agrario salga bien librado de esta batalla pero desde ya debemos prepararnos para jornadas mucho más contundentes para poder derrotar las políticas neoliberales a las cuales se aferra el régimen con patas y manos.   

Que el gobierno recurra a la represión desembozada, a la amenaza, a la mentira, al saboteo y a todas las artimañas para desgastar la protesta campesina y sostener su intransigencia frente a puntos que considera “línea roja” o puntos inamovibles como la revisión o renegociación de los TLCs., significa que el pueblo colombiano debe repensar sus estrategias de lucha y unificarse mucho más fuertemente para enfrentar al régimen.

Ésta experiencia de lucha nos deja – hasta ahora – importantes lecciones. Lo más positivo, hacer visible entre el conjunto del pueblo colombiano los efectos nocivos de los Tratados de Libre Comercio y las consecuencias dañinas sobre la economía agraria. También ha generado una creciente solidaridad entre la población de las ciudades y desnudado la nefasta política agropecuaria del gobierno.

Pero la más importante lección es la certeza de que el gobierno no está en capacidad de negociar políticas estructurales que vayan en contravía al paquete neoliberal como la renegociación de los TLCs y mucho menos su derogatoria. Que en ese aspecto la oligarquía está unificada. Uribe dijo: “Mucho ojo con cerrar la economía”. Dicha política neoliberal se ha impuesto en Colombia desde el gobierno de Alfonso López Michelsen (1974-78) y se profundizó durante el gobierno de César Gaviria con su “apertura económica” (1990-94).

Es por esa situación que el gobierno se limita a presentar en la mesa de negociaciones unas soluciones mínimas sobre aranceles y control de precios de fertilizantes que no satisfacen a los campesinos movilizados ni se corresponden con el impacto que los TLCs han traído sobre la economía de cientos de miles de productores de todo el país.

Si frente a un paro nacional agrario que ha comprometido a importantes fuerzas sociales rurales de gran parte del territorio nacional, el gobierno asume una estrategia de negar su impacto, minimizar su fuerza, señalarlo de estar infiltrado, reprimirlo con medidas de guerra, dividirlo y desgastarlo negociando por sectores y regiones, y no cede en aspectos esenciales para proteger la producción nacional, es porque definitivamente los intereses que resguarda están por encima de los intereses del pueblo colombiano.

La dirigencia del movimiento popular debe entonces reflexionar a fondo sobre este aspecto. Se requiere con urgencia construir una fuerza de tal tamaño que se coloque como meta inmediata no ya la negociación con un régimen político que demuestra su desprecio por los problemas del pueblo sino su derrocamiento, a través de la movilización social.

Allí es donde debemos llegar. Hay quienes temen afrontar esta discusión. Alaban a los pueblos vecinos que han elegido gobernantes demócratas y progresistas como en Ecuador y Bolivia, pero ocultan que dichas elecciones y la aprobación de sus avanzadas Constituciones Políticas sólo fue posible después de grandes explosiones populares que derrocaron a varios presidentes casados con la agenda neoliberal.

En Colombia hemos llegado a esa situación. No va a ser con paros y movilizaciones sectoriales como vamos a derrotar el modelo neoliberal. La tarea central del momento es construir una agenda o plataforma de lucha (1) que unifique a las mayorías nacionales y preparar las fuerzas para un gran Paro Nacional Popular contra el modelo neoliberal y la entrega de nuestras riquezas a las transnacionales extranjeras.

Hemos entrado en la fase en donde la soberanía nacional se ha llenado de reivindicaciones populares. El movimiento popular colombiano está en la obligación de presentar ante los colombianos una propuesta que obligue a los partidos políticos y gremios productivos a definir su posición. Es el momento de las definiciones: o se está con la “institucionalidad” neoliberal y oligárquica o luchamos por un régimen realmente democrático que esté al servicio de las mayorías.  

 

(1) Hemos presentado los siguientes puntos como parte de esa plataforma de lucha: Nacionalización de los recursos naturales, especialmente los minero-energéticos; Renegociación inmediata de los Tratados de Libre Comercio; Moratoria y renegociación de la deuda pública (interna y externa); Política agraria democrática centrada en apoyo a la economía campesina; Reforma estructural de la Ley 100 de salud; Educación primaria, secundaria, y universitaria gratuita, de calidad y pagada por el Estado.

Compartir este post
Repost0
31 agosto 2013 6 31 /08 /agosto /2013 18:58

 

Por: José Yamel Riaño, 30 de agosto de 2013

JYRComo lo señalábamos en anterior escrito, el PARO AGRARIO, recoge el descontento y la indignación de muchos sectores de la población. Se inició con la participación de productores de papa hace doce días y ahora representa a la mayoría de la población campesina de nuestro país, siendo los territorios productores de alimentos básicos y de “pan coger” los de mayor impacto.

Es cierto que allí también están los dueños de las tierras. Los  que en pocas manos acaparan la inmensa mayoría de las tierras aptas para el cultivo y los empresarios de las industrias agropecuarias reclamando cambios, algunos de los cuales pueden tener algún grado de justeza por los efectos de los TLC (s), pero otros son acciones para robarse el presupuesto oficial que es nuestro.

También es verdad que a las manifestaciones se han unido estudiantes y  otros sectores populares que reclaman derechos adquiridos o incumplidos, o nuevas reivindicaciones. Puede ser verdad que sectores políticos, como nosotros, estemos participando de alguna forma. Seguramente no faltarán grupos extremistas de derecha e izquierda que quieran “pescar en río revuelto” y hayan provocado vandalismo. Inclusive es posible encontrar vándalos profesionales y hasta agentes de la inteligencia oficial provocando el desorden, pero la verdad es que el grueso de las gentes son campesinos e indígenas en busca de garantías para que su mínimo vital nunca les falte.

Así de dramática es la situación y por eso es que el presidente Santos no tiene razón, en su pretensión de invalidar el movimiento, calificando a los participantes como vándalos y criminales, aunque si tiene el deber de impedir el vandalismo y el terror que nosotros, junto a la inmensa mayoría de ciudadanos rechazamos y condenamos.   

Lo cierto es que ese paro se volvió nacional y el gobierno no da respuesta que satisfaga a la comunidad. Por el contrario, se niega a aceptar, que es el modelo económico el que hay que cambiar. Está hecho para que unos pocos se queden con los frutos y otros muchos acaben sus vidas sirviéndoles. Un país como el nuestro, con tanta riqueza natural, nos podemos convertir en potencia agrícola mundial. Pero no, el presidente Santos está “satanizando” el proceso cuando debería bendecirlo. No se da cuenta que este es un reto que también es una gran oportunidad para cambiar. Él, como muchos otros presidentes han preferido la represión al diálogo y lo único que eso  deja es mayor violencia. Y él lo sabe. Es una lástima porque hacía mucho tiempo que no escuchábamos de boca de un primer mandatario una defensa al derecho a la protesta, así lo manifestó él mismo,  pero éste no fue la excepción.

Estos hechos nos demuestran que los niveles de conciencia en Colombia han cambiado para bien. Los campesinos no son títeres de nadie como lo pretende hacer ver el gobierno. Por el contrario, están demostrando excelentes niveles de organización y de conciencia, además del alto grado de capacidad de lucha. Esto no quiere decir que las pretensiones estén ganadas, la situación social y política es muy compleja, si se mantiene el paro de forma pacífica se puede ganar y mucho. Lo nuevo es la decisión mostrada  por las gentes para reclamar sus derechos, no son los partidos políticos la dirigencia del paro, tampoco es la guerrilla, son ellos mismos y eso, ya es ganancia. Y grande.

Para la política todos esos hechos nuevos además de ser un avance deben tener un significado especial. No conocíamos una protesta de semejante tamaño. Podemos hacer de ella un modelo de: Cómo una marcha campesina se convierte en una protesta capaz de paralizar un país. Así, sin necesidad de contar con grandes organizaciones, solo con la claridad suficiente para entender el poder del pueblo y tener la decisión de ganar. Así se han venido presentando los grandes cambios en el mundo y los colombianos estamos presenciando una serie de señales que nos anuncian que “los grandes hechos están llegando”.

Por supuesto, que preferimos que los cambios se produzcan pacíficamente, sin necesidad de fusiles ni “papas bombas”. Solo dialogando, negociando, a sabiendas que todos tenemos que ceder en nuestras pretensiones un poco, de tal forma que todos, sin violentar los procesos, los podamos terminar. La experiencia nos ha enseñado que si se puede cambiar porque un mundo mejor es posible y ya es un propósito de la mayoría de los ciudadanos y coterráneos.

Entendamos que Colombia está indignada por tanta inequidad soportada por tato tiempo. Ya yo no sé si habrá o no revolución, de lo que estoy seguro es que habrán cambios para bien. Sabemos que por ahora están sin fecha, pero como eso depende de nosotros mismos y somos mayoría; Venceremos. 

Compartir este post
Repost0
30 agosto 2013 5 30 /08 /agosto /2013 13:20
Jueves, 29 Agosto 2013 14:53
Por: TeleSUR
 

Álvaro Uribe, como ideólogo de las acciones del paramilitarismo en Colombia, es responsable de miles de asesinados y debería ser juzgado por la Corte Penal Internacional.


El exjefe paramilitar, Pablo Hernán Sierra, alias Alberto Sierra, aceptó contarle a teleSUR, sus secretos sobre los vínculos de Álvaro Uribe en la conformación de escuadrones de la muerte, como el bloque Metro que operaba en Medellín y sus alrededores que dejaron a su paso una estela de masacres y muerte.


En declaraciones exclusivas para teleSUR, el exjefe paramilitar, Pablo Hernán Sierra, alias Alberto Sierra, denunció que el exmandatario Álvaro Uribe Velez  es un hombre activo dentro de las filas del paramilitares y fue más allá al afirmar que “es la cabeza del paramilitarismo en Colombia”.


Sierra afirmó que el expresidente colombiano representa un “riesgo” para el proceso de paz que se adelanta en ese país, pues según alias Alberto Sierra, si Uribe sigue en “su posición vertical” y los miembros de los grupos subversivos de las FARC y del ELN dejan las armas y se integran a la vida civil, “Álvaro Uribe sería capaz de matarlos a todos”.


“Él tiene la capacidad porque él sabe como operan los grupos, cómo se organizan los grupos. Álvaro Uribe es un hombre que en este momento es activo en el paramilitarismo en Colombia”, aseguró ante las cámaras de teleSUR.


El exlíder del bloque Cacique Pipintá señaló que Uribe para ellos es un “comandante integral” que “aún tiene en su mente el fusil”.


“No ha soltado el fusil que lleva en la mente. Es un hombre de guerra no de paz”, dijo el hombre que es juzgado actualmente por la muerte de más de 100 campesinos y que además está vinculado con el exgobernador del departamento de Antioquia (noroeste colombiano), Luis Alfredo Ramos, que será juzgado por las autoridades de Colombia por su vinculación con el paramilitarismo.


El exjefe paramilitar ya tiene en su haber 14 condenas tras haber aceptado diversos delitos que cometió como líder del bloque Cacique Pipintá y considera al expresidente Uribe su jefe natural. “Es un comandante integral: Político, hacedor de plata, porque ese hombre tiene muchas riquezas,  y es bandido”, señaló a teleSUR.


Sierra reveló los vínculos de Álvaro Uribe en la conformación de escuadrones de la muerte, como el Bloque Metro que operaba en Medellín y sus alrededores, que dejaron a su paso una estela de masacres y muerte.


Señaló que aunque no tiene pruebas de que Uribe Vélez haya disparado arma alguna, habla de él como el “referente” del grupo paramilitar que dirigía desde “su plataforma política e ideológica”.


“Álvaro Uribe no disparó un fusil pero lideró, propició y fue nuestro referente. Álvaro Uribe donde lo pongan  llevará el San Benito de las Autodenfensas”, dijo.


Explicó a teleSUR que en el año 2002, Álvaro Uribe participó en “subastas de grupos paras” a favor de su campaña electoral.  Pero no fueron sólo subastas de los grupos paras a favor de Uribe, una investigación de la Corporación Arco Iris, determinó que por lo menos dos millones y medio de votos de los que recibió Uribe para ser presidente en 2002, fueron conseguidos por la campaña de terror que lideraron los paras, asesinando a quien no votaba por Uribe.


En cuanto a los falsos positivos, alias Alberto Sierra señaló que eran los paramilitares quienes realizaban los asesinatos y daban la información a los cuerpos de seguridad del Estado colombiano para que los mostraran como guerrilleros muertos en combate y poder obtener beneficios como cursos en el exterior o ascensos.


“Nosotros éramos lo que dábamos de baja y llamábamos a los militares para que se dieran el shampoo mostrando, porque es que en Colombia se ha medido la guerra es por los litros de sangre”, aseguró.


Dijo que llegará hasta las últimas consecuencias en sus denuncias contra Álvaro Uribe. “No sé que tendría que pasar para yo no seguir. Tal vez será mi muerte. ¡Es lógico! Después de muerto quién va a hablar”, advirtió. Asomó la posibilidad de pedir la intervención de la Corte Penal Internacional en las investigaciones en caso de que la Justicia colombiana “no tenga la capacidad” para condenarlo.


Este miércoles, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de Colombia emitió una orden de captura contra el exgobernador del departamento de Antioquia (noroeste colombiano), Luis Alfredo Ramos, por presuntos nexos con grupos paramilitares.


Según la información difundida por teleSUR, Ramos “es una de las manos derechas del expresidente de Colombia Álvaro Uribe”.


Esta semana, tras la detención de dos colombianos en territorio venezolano, las autoridades del país aseguraron que tras los planes de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro está el exmandatario Álvaro Uribe, cuya posición política con respecto al proceso Revolucionario que se vive en Venezuela es ampliamente conocida.

Compartir este post
Repost0
29 agosto 2013 4 29 /08 /agosto /2013 23:04
 
 
hipoHoy 28 de agosto es un día de vientos y de abrazos, siempre hay buenas fechas para hacer de nuestra historia un  motivo de memoria para mantener viva el alma.
 
 
No hace muchos tiempos, cuando era posible la ternura y la esperanza a flor de piel, en una casa de las lomas de las calientes calles de la Cali pachanguera, un grito de insurgencia contra la tristeza se impuso por encima del dolor que camina a veces de la mano con la ausencia, un abrazo inmenso broto en una cascada de ‘cristales’… y como tropel de amores en  la vida, se regó por los valles de ese Valle y por la lomas de ese Cauca y por los ríos de ese país de luchas y de pueblos de este pueblo, en ese grito y esa casa se encontraron, como siempre en esos pasos, el camino de la dignidad y el combate de los tiempos.
 
Fue de madrugada cuando ese grito se coló hondo y profundo en nuestros huesos, fue un grito de amor a manera de clamor para seguir desandando por los sueños y los retos de futuro.
 
El grito hoy se llama Iván Marino, el grito hoy llama a la memoria, es un grito de ejemplo y herencia con la que hombres y mujeres como él, desataron entusiasmos, pasiones y compromisarios de las búsquedas infatigables al escudriñar una tregua para siempre que sirviera de hogar para la paz de Colombia.
 
Hoy hace apenas unas tres décadas de amores y jornadas, apenas unos lustros con sus disputas y querellas, hoy hace 28 largos y tristes años de esa ausencia incompleta cuando nuestro querido ‘Ivanmarino’ se impuso al frente de la vida luchando contra la fatal retirada transitoria en una ausencia que a ratos se vuelve grande como las distancias impuestas.
 
Hoy 28 de agosto y siempre deben ser días  de homenajes a ese ‘comandante querido’ que caminó sus tiempos de la mano con sus sueños enseñando la certeza y la perseverancia como yunta indisoluble de luchas y de afectos, fecundando esperanzas que con los vientos del camino se van multiplicando para ser la fuerza y voluntad de vencer las dificultades, seguramente la mejor herencia que recibe esta  generación americana aun en armazón.
 
Y por allí en esos valles y caminos y filos y calles y amores, siempre encontraran su lealtad, su fuerza, su certeza y su impronta de insurgente rebuscador de madrugadas.
 
Hoy hace 28 agostos que los vientos tienen una ausencia irreparable.
 
Hipólito 
 
Compartir este post
Repost0
29 agosto 2013 4 29 /08 /agosto /2013 11:00
colombia
 
SALTOS CUALITATIVOS EN EL MOVIMIENTO SOCIAL
Fernando Dorado
Popayán, 28 de agosto de 2013
 
El movimiento social en Colombia – a 10 días de haberse iniciado el Paro Nacional Agrario y Popular – nos ofrece un amplio panorama de luchas, movilizaciones, desplazamientos, encuentros entre diversos sectores de la población, confrontaciones con el Estado a todo nivel, y por sobre todo, la evidencia de que están en desarrollo varios saltos cualitativos que han ido madurando al pasar de los años. 
 
En una semana la estrategia del gobierno fracasó. El movimiento campesino  en una de sus vertientes (Dignidad papera y lechera de Boyacá, Cundinamarca, Nariño y otras regiones) – impuso su primera condición que era negociar en una mesa de carácter nacional. La soberbia y el cinismo del presidente Santos le aportó su dosis de “embarrada” al pronunciar su famosa frase de que “el tal paro nacional agrario no existe”, lo que enardeció los ánimos tanto de los manifestantes como de amplios sectores urbanos que hicieron recular al gobierno y lo obligaron a sentarse a dialogar sin poner condiciones de levantamiento del paro (bloqueos de vías). 
Sin embargo, el otro sector de campesinos y mineros movilizados desde regiones de colonización y áreas periféricas, que hoy están concentrados en Florencia (Caquetá), Villavicencio (Meta), Algeciras (Huila), El Pilón y El Cairo (Cauca), Barrancabermeja (Santander), Caucasia y Barbosa (Antioquia), Castilla (Tolima), varios sitios del Putumayo, Arauca y otras zonas, no ha logrado la suficiente visibilización y no consigue – hasta ahora – un  espacio de negociación con el Estado.
En este artículo trataremos de hacer visibles las pulsaciones sociales que contribuyen a cualificar el contenido político, cultural y comunicacional del movimiento social colombiano y que van a generar cambios sustanciales en la vida nacional.
Esas manifestaciones de nueva cualidad en el movimiento social están representadas por:
 
 1. La insurgencia social de importantes sectores productivos agrarios golpeados por la política neoliberal del Estado, especialmente por los TLCs. 2. El resurgimiento del movimiento campesino de regiones de colonización que están en proceso de integración con la economía nacional. 3. La solidaridad activa de sectores urbanos. 4. Nuevas formas de lucha.
 
1.   La insurgencia social y política de importantes sectores productivos
Desde la década de los años 90s del siglo pasado (XX) los productores de café habían protagonizado importantes movilizaciones en torno a la lucha por la condonación de deudas bancarias que habían sido causadas por la caída de los ingresos cafeteros como resultado de la terminación del Pacto Internacional del Café y la implementación de la llamada “apertura económica” por parte del gobierno de Cesar Gaviria (1990-94).
Esas luchas tuvieron su concreción en la organización de Unidad Cafetera y su posterior transformación en el Movimiento Nacional por la Salvación Agropecuaria, que lograron realizar importantes manifestaciones regionales con un pliego que contemplaba aspectos cruciales de la economía agropecuaria como la lucha contra las importaciones agropecuarias; por precios de sustentación; control de los precios de los insumos; por créditos suficientes, oportunos y baratos; por la condonación de las deudas bancarias; y por el apoyo estatal en comercialización, infraestructura, investigación y asistencia técnica.
 
A pesar de tener una plataforma de lucha integral y de alto contenido político, en el desarrollo concreto de la lucha que aglutinaba a grandes, medianos y pequeños productores, las consignas se centraban en puntos específicos que golpeaban en determinadas coyunturas a los agricultores como el problema de los créditos impagables. Pero el movimiento no logró superar la dinámica de las marchas y concentraciones de un día sin conseguir un mayor impacto político.
 
Posteriormente, en la primera década del siglo XXI, el movimiento de los pequeños productores agrarios se centró en la lucha contra las resoluciones del Ministerio de Salud y del Invima que imponían nuevas condiciones sanitarias y de producción, que se plasmaron en marchas lecheras y en diversas actuaciones de los productores de leche y panela.
El gran salto adelante que representan las actuales movilizaciones cafeteras, paperas, lecheras, arroceras, de fruticultores, cebolleros y otros productores, consiste en que, por un lado, han sido sectores golpeados directamente por la firma e implementación de los TLCs, importación  de sus productos desde el exterior y otros fenómenos relacionados con el “libre comercio” (contrabando, presión de los precios internacionales), y por el otro, quienes están sintiendo el golpe con mayor fuerza son los pequeños productores agropecuarios, que son los que han resistido en sus pequeñas fincas subsidiando la producción con mano de obra familiar y otros recursos propios. Es por ello que las movilizaciones de productores – tanto las del pasado paro cafetero como las del actual – cambiaron la dinámica de lucha hacia la búsqueda de un mayor impacto político y social mediante el bloqueo beligerante de las carreteras troncales para forzar negociaciones con el Estado y fortalecer su proceso organizativo para enfrentar el futuro.
 
Ello explica la fortaleza de los bloqueos de carreteras realizados en febrero-marzo en el Cauca y Huila, y los de agosto en Boyacá, Cundinamarca y Nariño, en donde los campesinos no necesitan desplazarse de unas a otras zonas sino que obstaculizan las carreteras en las vecindades de sus pueblos y casas de habitación, garantizándose un suficiente abastecimiento de comida y sobre todo, realizando en simultáneo los taponamientos en múltiples sitios con numerosos participantes que neutralizan la acción disuasiva de la fuerza pública, haciéndose imposible desbloquearlos.
 
Por otro lado está la negociación con el Estado. En el movimiento de los productores de papa se ha visto un avance muy importante. El pasado domingo (25.08.2013), el joven dirigente Cesar Pachón lo decía con toda claridad: “No necesitamos subsidios, sino políticas. Políticas agropecuarias, para poder trabajar". Este paso supera la negociación cafetera de marzo que centró toda la atención sobre el subsidio llamado Protección al Ingreso Cafetero PIC, que tiene la ventaja para el gobierno de salir del paso en lo inmediato y desmovilizar las fuerzas campesinas, pero que en últimas es sólo una paño de agua tibia sobre la herida.
Independiente de cómo se desarrollen las actuales negociaciones con el gobierno, el movimiento campesino productor ha logrado avanzar en aspectos claves para la lucha futura, obligó al gobierno a negociar en medio de los bloqueos con un paro en pleno desarrollo y activo, y no se dejó llevar al terreno de la desmovilización que el gobierno buscaba.
 
2.   El resurgimiento del movimiento campesino de regiones de colonización
La convocatoria a la movilización hecha por las “dignidades” cafetera, papera, lechera, arrocera, y otras, fue aprovechada por las organizaciones que actúan en el Coordinador Nacional Agrario CNA y la Mesa de Interlocución y Acuerdo MIA, para convocar a sus bases con la consigna del Paro Nacional Agrario y Popular.
Si se analiza el pliego de exigencias de la MIA se puede observar que lo esencial de ese pliego está centrado alrededor de la lucha por las Zonas de Reserva Campesina, los programas alternativos a los cultivos ilícitos y la lucha por el desarrollo integral de sus territorios.
 
Este programa representa los intereses de campesinos medios y pobres que han construido sus fincas en zonas de colonización a lo largo de más de 60 años. Este campesinado colono ha sobrevivido y ensanchado la frontera agrícola de la Nación en lo que se dio en denominar la “Otra Colombia”. Desde los años 70s del siglo XX su principal producto es la hoja de coca, pero con el tiempo han podido construir fincas de pequeña ganadería con predios de pan coger, pero requieren de carreteras, obras de infraestructura, acueductos, electrificación, educación, salud y apoyo para la producción agropecuaria.
Hoy – al calor de los diálogos de La Habana – quieren hacerse escuchar y se han movilizado a centros urbanos y hasta sitios en donde los han bloqueado por la fuerza, dependiendo de la región de donde provienen que son el Magdalena Medio, el sur del Tolima, el occidente del Cauca y Nariño, las zonas rurales de Putumayo, Caquetá, Meta, Guaviare, Casanare, Arauca y otras zonas.
Decimos “resurgimiento” porque éste campesinado ya se había expresado, primero, en los años 70s por medio de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC que estuvo al frente de la lucha por titulación de baldíos, y luego, mediante las “marchas cocaleras” de los años 90s del siglo pasado (XX) en donde campesinos pobres y “raspachines” (jornaleros recolectores de la hoja de coca) pusieron en jaque al gobierno de Ernesto Samper, luchando contra la erradicación de los cultivos de coca (fumigación) y exigiéndole al Estado planes productivos alternativos.
Ahora sus exigencias son más cualificadas. Implican un plan de desarrollo alternativo al modelo agro-exportador que se quiere imponer en Colombia. Están dispuestos a consolidar amplias áreas de territorio nacional mediante una economía agraria respetuosa del medio ambiente y basada en la economía campesina parcelaria que garantice la seguridad alimentaria, dirigido a romper con el círculo vicioso de migración, colonización, conflicto y monopolización de la tierra por grandes terratenientes, y nueva migración hacia lo profundo de la selva.
 
La coordinación de tan amplios sectores campesinos ha corrido por cuenta de sindicatos de trabajadores agrícolas y asociaciones campesinas a lo largo y ancho del país, entre las que se destacan la Federación Nacional Sindical Agropecuaria “Fensuagro”, la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina “Anzorc” y asociaciones regionales como las de Catatumbo, Cimitarra, Caguán, Nordeste Antioqueño, Arauca, Casanare, Meta, Guaviare, Putumayo y muchas regiones más.
3.   La solidaridad activa de sectores citadinos con la lucha campesina
El Paro Nacional Agrario y Popular iniciado el 19 de agosto de 2013 es la continuación de un nuevo ciclo de luchas de productores agropecuarios, mineros, camioneros y otros sectores sociales, y ha mostrado nuevas potencialidades de la lucha popular en Colombia.
 
La más sorprendente es la que se inició en la capital del departamento de Boyacá con las movilizaciones impulsadas por los estudiantes el tercer día de paro, que fue seguida por nutridas manifestaciones de respaldo de la población urbana de Tunja a la lucha campesina, que tuvo como expresión máxima el gran cacerolazo que aglutinó en la Plaza de Bolívar de esa ciudad a más de 40.000 manifestantes. Siguiendo ese ejemplo se multiplicaron por todo el país los cacerolazos que el día lunes (26.08.2013) se realizaron en 17 ciudades del país.
Es evidente que el menosprecio con que Santos se refirió a las luchas campesinas hirió en lo más profundo del alma a millones de colombianos que consideran justas las luchas agrarias del momento y que se han expresado de diferentes maneras a través de las redes sociales. Este sentimiento de solidaridad y las manifestaciones de respaldo van despertando las fuerzas aletargadas de los pobladores citadinos, les dará confianza en su fuerza y van a expresarse en poco tiempo alrededor de problemas acuciantes que también se viven en el sector urbano como el desempleo, la situación de los servicios de salud, altos costos de los servicios públicos, y otros.  
La fusión de intereses rurales y urbanos alrededor de la lucha “por la renegociación de los TLCs” va a constituir el salto cualitativo más importante de las luchas del pueblo colombiano en la segunda década del siglo XXI y va a potenciar la lucha por soberanía nacional y popular a niveles que todos soñamos y anhelamos, a fin de derrotar la casta oligárquica que nos domina.
4.   Las nuevas formas de lucha
Además de los bloqueos masivos e impenetrables de carreteras debemos destacar la gran variedad de formas de lucha que se han presentado de acuerdo a las circunstancias de cada lugar. En donde no se ha acumulado suficiente fuerza para bloquear la vía, se han realizado marchas, plantones, concentraciones puntuales y diversas formas de hacerse notar.
Las nuevas herramientas de comunicación social (teléfonos celulares y redes sociales computarizadas) han sido elementos valiosos para comunicar a los manifestantes entre sí y mantenerse informados de lo que ocurre en el país. La convocatoria de los cacerolazos ha sido por internet y las organizaciones cuentan también con medios alternativos de prensa para denunciar los atropellos de la “fuerza pública” (ej. videos en You Tube) y orientar a sus bases.
Ese es el otro salto cualitativo a destacar. A pesar que el gobierno y los medios de comunicación al servicio de los grandes monopolios capitalistas han querido invisibilizar las acciones campesinas, no lo han logrado. Se rompió el cerco informativo. La lucha por la información es otro campo de batalla. Los esfuerzos y avances de los campesinos de Boyacá y Nariño, la solidaridad citadina, los errores del gobierno, todo ello se juega en los medios de comunicación y se convierte en incentivo para mantener y fortalecer la lucha en las regiones más apartadas.
Conclusión
Hoy se muestra un nuevo nivel de ligazón entre lo reivindicativo y lo político, muy por encima del paro cafetero del pasado marzo. Se maneja un nuevo lenguaje, surge el enlace entre lo urbano y lo rural. Todo ello es un paso significativo en el movimiento social-político colombiano.
Poco a poco tendrá que irse dando la fusión o unión cualificada entre dos sectores rurales que han estado separados por más de medio siglo: los productores especializados de cultivos permanentes y transitorios, y los campesinos colonos que migraron sobre todo desde Antioquia, el Eje Cafetero, Santander y Cundinamarca, hacia lo que hoy son los departamentos de la periferia.
Además, se acumulan varios elementos que ayudan a la cualificación del movimiento social. A la división de las clases dominantes (que se va a agudizar), se suma la pérdida de territorio (San Andrés), la crisis de credibilidad en la política tradicional, un cambio generacional en las ciudades, los cambios en los medios de comunicación masivos, y la lucha por abrir canales de participación en la vida política del país. 
Es por todo lo anterior que los movimientos y las organizaciones sociales están en mora de aprobar un verdadero programa de lucha revolucionario que recoja puntos como la nacionalización de recursos naturales, la renegociación de los TLCs, la reforma total de la Ley 100, y otros temas de impacto para la población en general. 
 
Es importante que ese debate se desarrolle antes y durante el Encuentro Nacional de Organizaciones Populares que próximamente va a realizarse, que debía aplazarse para poder llegar con un más amplio debate. De lo contrario se va a reducir a hacer "más de lo mismo": sumar reivindicaciones para negociar con el gobierno (y fortalecer el régimen), y no para tumbarlo, que es de lo que se trata.
Una “izquierda social” empuja desde abajo a una “izquierda política” que se ha acostumbrado al parlamentarismo domesticado. Los saltos cualitativos en el movimiento social deben ser complementados con saltos cualitativos en la política de izquierda. 
 
Compartir este post
Repost0
28 agosto 2013 3 28 /08 /agosto /2013 22:17
 
 
Considero de importancia que en el 28º aniversario de la muerte de mi padre se vuelva a publicar este escrito.
Jorge Iván Ospina Gómez 
 
 
 LA PAZ ES LA VICTORIA
 
Jorge-Ivan2.jpgEl tiempo, solo el tiempo logra borrar los momentos más difíciles, sin embargo muchos de ellos se escriben con sangre y dejan huellas permanentes.

 

Es difícil recordarlo con detalle, en ocasiones voy al apartamento en la unidad Santiago de Cali con el propósito de revivirlo y aunque allí están las mismas paredes y algunos de los muebles, no puedo. El tiempo y la necesidad de borrarlo intentan ser más fuertes.

 

 

Era de noche estábamos viendo las noticias y alguien toco a la ventana, un vigilante de acento caucano susurró “lo están buscando, saben donde vive”, e inicia una huida sin éxito, rondamos por horas en un pequeño carro por el centro, se pensó en subir a Siloé, o ir al Distrito, incluso viajar hacia el Cauca, pero pudo más la confianza y llegamos a los “CRISTALES”

 

Hablamos, había alegría, una vez más se alejaba de la prisión o la muerte, habían pasado ya unas horas de la primera información y sentía que allí estaba seguro. En medio de llamadas y obvias conversaciones me indican donde dormir, tuve un sueño corto en el que me trasladé al mar recogiendo estrellas y caracoles, viendo grandes buques. De pronto escucho un estruendo mientras gritan mi nombre, él estaba tranquilo más sereno que de costumbre, asume el fusil y me dice, “cuida a tus hermanos”. Las batallas se llenan de consignas para amedrentar al enemigo y superar el miedo, la pólvora enardece, se aspira y motiva, los tiempos son eternos y durante algunos minutos todo se estremece, tiros van y vienen, cada bala suena un par de veces, a su salida y en su inevitable punto de llegada, casi está amaneciendo, mientras suena el teléfono se encima al contrario, él sale a la terraza e intento hacerle retroceder pero dos silbidos llegan, uno roza mi cuello y el otro fatalmente certero atraviesa su tórax, “me mataron” me dice, como queriéndome decir más cosas sin poder, lo retiro de la línea de fuego y cierro sus ojos, grito por un rato.

 

 Quedo paralizado y aturdido, todo me da vueltas, solo escucho un zumbido largo de chicharra lejano, pero el tiroteo se agudiza y copa cada espacio, caen pequeñas cargas de explosivos y las consignas son ahogadas por armas de mayor calibre; el único compañero que aún responde al fuego se parapeta en el segundo piso y me dice adiós con la mano mientras la familia Marín se resguarda en el baño. En un instante reacciono, decido abrazarlo y besarlo, lo arreglo, le repito cuanto lo quiero, cuanto lo amo. Ya nada importa y aunque el tiroteo continua y las balas replican cerca de mí, nada pasa; él sigue caliente y me preocupa que este expuesto, lo muevo hacia adentro y continuo abrazándolo como fantaseando con curar sus heridas y evitar que el frio penetre su cuerpo, lo que sigue es recoger sus documentos, armo un incendio con ellos, hago una llamada, no recuerdo a quien, le cuento que Papá ha muerto.

 

 Cuando se ha perdido tanto lo demás no importa, se soportan la tortura, la cárcel y la ausencia de todo, por un tiempo se auto-incrimina y se culpa, pero cuando se supera llega una motivación especial de trabajar para que no ocurra mas, liderar para transformar, comprendiendo que no somos un pueblo malvado destinado a matarnos por siempre.

 

 Si Sr. Presidente, “La paz es la victoria”

 

Pero no la paz en vano para que todo quede igual, esa no es duradera, es efímera. Se trata de hacerla con una base ética construida colectivamente, con perdón, reconciliación, reparación y rectificación, con verdad, que intervenga las causas de la guerra que ha motivado a algunos y obligado a otros a empuñar el fusil, la que transforma la tenencia de la tierra y define que la unidad nacional no es con los mismos de siempre, es con los afro, indígenas, ambientalistas, raspachines, mineros legales e ilegales, deportistas, gestores culturales y campesinos, esa es la unidad nacional que alcanzará la victoria y tal como usted lo dijo LA PAZ ES LA VICTORIA.

 

 

*Los sucesos narrados corresponden a la muerte en combate de Iván Marino Ospina Marín el 28 de agosto de 1985 en el barrio los cristales de Cali

 

Compartir este post
Repost0

Presentación

  • : El blog de Oiga Hermano, hermana
  • : La historia de Colombia ha sido la del desencuentro entre compatriotas, la del saqueo de las riquezas y la usurpación del poder por parte de la oligarquía. Esto nos ha llevado a vivir en medio de la violencia y la carencia de bienestar para las mayorías... Nos proponemos cambiar profundamente esta realidad. Destacados hombres y mujeres del M-19, junto a vigorosos movimientos sociales han luchado y siguen luchando por conseguir una sociedad justa, democrática y en Paz.
  • Contacto

LA PROMESA QUE SERÁ CUMPLIDA

M-1        

NUESTRO CORAZÓN NO DEJA DE LATIR POR COLOMBIA      

 

CONVOCATORIAS

 

 

MEMORIA

“El olvido no es victoria

sobre el mal ni sobre nada

y si es la forma velada

de burlarse de la historia,

para eso está la memoria

que se abre de par en par

en busca de algún lugar

que devuelva lo perdido…”

Mario Benedetti

SIEMPRE PRESENTES

"Nosotros morimos tres veces, la primera en nuestra carne, la segunda en el corazón de aquellos que han sobrevivido, y la tercera en la memoria, la cual es la última tumba."

Rosa Epinayu

 

 

 

 

 

Artículos Recientes

Páginas

Simon Bolivar

               bolivar