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31 agosto 2013 6 31 /08 /agosto /2013 18:58

 

Por: José Yamel Riaño, 30 de agosto de 2013

JYRComo lo señalábamos en anterior escrito, el PARO AGRARIO, recoge el descontento y la indignación de muchos sectores de la población. Se inició con la participación de productores de papa hace doce días y ahora representa a la mayoría de la población campesina de nuestro país, siendo los territorios productores de alimentos básicos y de “pan coger” los de mayor impacto.

Es cierto que allí también están los dueños de las tierras. Los  que en pocas manos acaparan la inmensa mayoría de las tierras aptas para el cultivo y los empresarios de las industrias agropecuarias reclamando cambios, algunos de los cuales pueden tener algún grado de justeza por los efectos de los TLC (s), pero otros son acciones para robarse el presupuesto oficial que es nuestro.

También es verdad que a las manifestaciones se han unido estudiantes y  otros sectores populares que reclaman derechos adquiridos o incumplidos, o nuevas reivindicaciones. Puede ser verdad que sectores políticos, como nosotros, estemos participando de alguna forma. Seguramente no faltarán grupos extremistas de derecha e izquierda que quieran “pescar en río revuelto” y hayan provocado vandalismo. Inclusive es posible encontrar vándalos profesionales y hasta agentes de la inteligencia oficial provocando el desorden, pero la verdad es que el grueso de las gentes son campesinos e indígenas en busca de garantías para que su mínimo vital nunca les falte.

Así de dramática es la situación y por eso es que el presidente Santos no tiene razón, en su pretensión de invalidar el movimiento, calificando a los participantes como vándalos y criminales, aunque si tiene el deber de impedir el vandalismo y el terror que nosotros, junto a la inmensa mayoría de ciudadanos rechazamos y condenamos.   

Lo cierto es que ese paro se volvió nacional y el gobierno no da respuesta que satisfaga a la comunidad. Por el contrario, se niega a aceptar, que es el modelo económico el que hay que cambiar. Está hecho para que unos pocos se queden con los frutos y otros muchos acaben sus vidas sirviéndoles. Un país como el nuestro, con tanta riqueza natural, nos podemos convertir en potencia agrícola mundial. Pero no, el presidente Santos está “satanizando” el proceso cuando debería bendecirlo. No se da cuenta que este es un reto que también es una gran oportunidad para cambiar. Él, como muchos otros presidentes han preferido la represión al diálogo y lo único que eso  deja es mayor violencia. Y él lo sabe. Es una lástima porque hacía mucho tiempo que no escuchábamos de boca de un primer mandatario una defensa al derecho a la protesta, así lo manifestó él mismo,  pero éste no fue la excepción.

Estos hechos nos demuestran que los niveles de conciencia en Colombia han cambiado para bien. Los campesinos no son títeres de nadie como lo pretende hacer ver el gobierno. Por el contrario, están demostrando excelentes niveles de organización y de conciencia, además del alto grado de capacidad de lucha. Esto no quiere decir que las pretensiones estén ganadas, la situación social y política es muy compleja, si se mantiene el paro de forma pacífica se puede ganar y mucho. Lo nuevo es la decisión mostrada  por las gentes para reclamar sus derechos, no son los partidos políticos la dirigencia del paro, tampoco es la guerrilla, son ellos mismos y eso, ya es ganancia. Y grande.

Para la política todos esos hechos nuevos además de ser un avance deben tener un significado especial. No conocíamos una protesta de semejante tamaño. Podemos hacer de ella un modelo de: Cómo una marcha campesina se convierte en una protesta capaz de paralizar un país. Así, sin necesidad de contar con grandes organizaciones, solo con la claridad suficiente para entender el poder del pueblo y tener la decisión de ganar. Así se han venido presentando los grandes cambios en el mundo y los colombianos estamos presenciando una serie de señales que nos anuncian que “los grandes hechos están llegando”.

Por supuesto, que preferimos que los cambios se produzcan pacíficamente, sin necesidad de fusiles ni “papas bombas”. Solo dialogando, negociando, a sabiendas que todos tenemos que ceder en nuestras pretensiones un poco, de tal forma que todos, sin violentar los procesos, los podamos terminar. La experiencia nos ha enseñado que si se puede cambiar porque un mundo mejor es posible y ya es un propósito de la mayoría de los ciudadanos y coterráneos.

Entendamos que Colombia está indignada por tanta inequidad soportada por tato tiempo. Ya yo no sé si habrá o no revolución, de lo que estoy seguro es que habrán cambios para bien. Sabemos que por ahora están sin fecha, pero como eso depende de nosotros mismos y somos mayoría; Venceremos. 

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30 agosto 2013 5 30 /08 /agosto /2013 13:20
Jueves, 29 Agosto 2013 14:53
Por: TeleSUR
 

Álvaro Uribe, como ideólogo de las acciones del paramilitarismo en Colombia, es responsable de miles de asesinados y debería ser juzgado por la Corte Penal Internacional.


El exjefe paramilitar, Pablo Hernán Sierra, alias Alberto Sierra, aceptó contarle a teleSUR, sus secretos sobre los vínculos de Álvaro Uribe en la conformación de escuadrones de la muerte, como el bloque Metro que operaba en Medellín y sus alrededores que dejaron a su paso una estela de masacres y muerte.


En declaraciones exclusivas para teleSUR, el exjefe paramilitar, Pablo Hernán Sierra, alias Alberto Sierra, denunció que el exmandatario Álvaro Uribe Velez  es un hombre activo dentro de las filas del paramilitares y fue más allá al afirmar que “es la cabeza del paramilitarismo en Colombia”.


Sierra afirmó que el expresidente colombiano representa un “riesgo” para el proceso de paz que se adelanta en ese país, pues según alias Alberto Sierra, si Uribe sigue en “su posición vertical” y los miembros de los grupos subversivos de las FARC y del ELN dejan las armas y se integran a la vida civil, “Álvaro Uribe sería capaz de matarlos a todos”.


“Él tiene la capacidad porque él sabe como operan los grupos, cómo se organizan los grupos. Álvaro Uribe es un hombre que en este momento es activo en el paramilitarismo en Colombia”, aseguró ante las cámaras de teleSUR.


El exlíder del bloque Cacique Pipintá señaló que Uribe para ellos es un “comandante integral” que “aún tiene en su mente el fusil”.


“No ha soltado el fusil que lleva en la mente. Es un hombre de guerra no de paz”, dijo el hombre que es juzgado actualmente por la muerte de más de 100 campesinos y que además está vinculado con el exgobernador del departamento de Antioquia (noroeste colombiano), Luis Alfredo Ramos, que será juzgado por las autoridades de Colombia por su vinculación con el paramilitarismo.


El exjefe paramilitar ya tiene en su haber 14 condenas tras haber aceptado diversos delitos que cometió como líder del bloque Cacique Pipintá y considera al expresidente Uribe su jefe natural. “Es un comandante integral: Político, hacedor de plata, porque ese hombre tiene muchas riquezas,  y es bandido”, señaló a teleSUR.


Sierra reveló los vínculos de Álvaro Uribe en la conformación de escuadrones de la muerte, como el Bloque Metro que operaba en Medellín y sus alrededores, que dejaron a su paso una estela de masacres y muerte.


Señaló que aunque no tiene pruebas de que Uribe Vélez haya disparado arma alguna, habla de él como el “referente” del grupo paramilitar que dirigía desde “su plataforma política e ideológica”.


“Álvaro Uribe no disparó un fusil pero lideró, propició y fue nuestro referente. Álvaro Uribe donde lo pongan  llevará el San Benito de las Autodenfensas”, dijo.


Explicó a teleSUR que en el año 2002, Álvaro Uribe participó en “subastas de grupos paras” a favor de su campaña electoral.  Pero no fueron sólo subastas de los grupos paras a favor de Uribe, una investigación de la Corporación Arco Iris, determinó que por lo menos dos millones y medio de votos de los que recibió Uribe para ser presidente en 2002, fueron conseguidos por la campaña de terror que lideraron los paras, asesinando a quien no votaba por Uribe.


En cuanto a los falsos positivos, alias Alberto Sierra señaló que eran los paramilitares quienes realizaban los asesinatos y daban la información a los cuerpos de seguridad del Estado colombiano para que los mostraran como guerrilleros muertos en combate y poder obtener beneficios como cursos en el exterior o ascensos.


“Nosotros éramos lo que dábamos de baja y llamábamos a los militares para que se dieran el shampoo mostrando, porque es que en Colombia se ha medido la guerra es por los litros de sangre”, aseguró.


Dijo que llegará hasta las últimas consecuencias en sus denuncias contra Álvaro Uribe. “No sé que tendría que pasar para yo no seguir. Tal vez será mi muerte. ¡Es lógico! Después de muerto quién va a hablar”, advirtió. Asomó la posibilidad de pedir la intervención de la Corte Penal Internacional en las investigaciones en caso de que la Justicia colombiana “no tenga la capacidad” para condenarlo.


Este miércoles, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de Colombia emitió una orden de captura contra el exgobernador del departamento de Antioquia (noroeste colombiano), Luis Alfredo Ramos, por presuntos nexos con grupos paramilitares.


Según la información difundida por teleSUR, Ramos “es una de las manos derechas del expresidente de Colombia Álvaro Uribe”.


Esta semana, tras la detención de dos colombianos en territorio venezolano, las autoridades del país aseguraron que tras los planes de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro está el exmandatario Álvaro Uribe, cuya posición política con respecto al proceso Revolucionario que se vive en Venezuela es ampliamente conocida.

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29 agosto 2013 4 29 /08 /agosto /2013 23:04
 
 
hipoHoy 28 de agosto es un día de vientos y de abrazos, siempre hay buenas fechas para hacer de nuestra historia un  motivo de memoria para mantener viva el alma.
 
 
No hace muchos tiempos, cuando era posible la ternura y la esperanza a flor de piel, en una casa de las lomas de las calientes calles de la Cali pachanguera, un grito de insurgencia contra la tristeza se impuso por encima del dolor que camina a veces de la mano con la ausencia, un abrazo inmenso broto en una cascada de ‘cristales’… y como tropel de amores en  la vida, se regó por los valles de ese Valle y por la lomas de ese Cauca y por los ríos de ese país de luchas y de pueblos de este pueblo, en ese grito y esa casa se encontraron, como siempre en esos pasos, el camino de la dignidad y el combate de los tiempos.
 
Fue de madrugada cuando ese grito se coló hondo y profundo en nuestros huesos, fue un grito de amor a manera de clamor para seguir desandando por los sueños y los retos de futuro.
 
El grito hoy se llama Iván Marino, el grito hoy llama a la memoria, es un grito de ejemplo y herencia con la que hombres y mujeres como él, desataron entusiasmos, pasiones y compromisarios de las búsquedas infatigables al escudriñar una tregua para siempre que sirviera de hogar para la paz de Colombia.
 
Hoy hace apenas unas tres décadas de amores y jornadas, apenas unos lustros con sus disputas y querellas, hoy hace 28 largos y tristes años de esa ausencia incompleta cuando nuestro querido ‘Ivanmarino’ se impuso al frente de la vida luchando contra la fatal retirada transitoria en una ausencia que a ratos se vuelve grande como las distancias impuestas.
 
Hoy 28 de agosto y siempre deben ser días  de homenajes a ese ‘comandante querido’ que caminó sus tiempos de la mano con sus sueños enseñando la certeza y la perseverancia como yunta indisoluble de luchas y de afectos, fecundando esperanzas que con los vientos del camino se van multiplicando para ser la fuerza y voluntad de vencer las dificultades, seguramente la mejor herencia que recibe esta  generación americana aun en armazón.
 
Y por allí en esos valles y caminos y filos y calles y amores, siempre encontraran su lealtad, su fuerza, su certeza y su impronta de insurgente rebuscador de madrugadas.
 
Hoy hace 28 agostos que los vientos tienen una ausencia irreparable.
 
Hipólito 
 
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29 agosto 2013 4 29 /08 /agosto /2013 11:00
colombia
 
SALTOS CUALITATIVOS EN EL MOVIMIENTO SOCIAL
Fernando Dorado
Popayán, 28 de agosto de 2013
 
El movimiento social en Colombia – a 10 días de haberse iniciado el Paro Nacional Agrario y Popular – nos ofrece un amplio panorama de luchas, movilizaciones, desplazamientos, encuentros entre diversos sectores de la población, confrontaciones con el Estado a todo nivel, y por sobre todo, la evidencia de que están en desarrollo varios saltos cualitativos que han ido madurando al pasar de los años. 
 
En una semana la estrategia del gobierno fracasó. El movimiento campesino  en una de sus vertientes (Dignidad papera y lechera de Boyacá, Cundinamarca, Nariño y otras regiones) – impuso su primera condición que era negociar en una mesa de carácter nacional. La soberbia y el cinismo del presidente Santos le aportó su dosis de “embarrada” al pronunciar su famosa frase de que “el tal paro nacional agrario no existe”, lo que enardeció los ánimos tanto de los manifestantes como de amplios sectores urbanos que hicieron recular al gobierno y lo obligaron a sentarse a dialogar sin poner condiciones de levantamiento del paro (bloqueos de vías). 
Sin embargo, el otro sector de campesinos y mineros movilizados desde regiones de colonización y áreas periféricas, que hoy están concentrados en Florencia (Caquetá), Villavicencio (Meta), Algeciras (Huila), El Pilón y El Cairo (Cauca), Barrancabermeja (Santander), Caucasia y Barbosa (Antioquia), Castilla (Tolima), varios sitios del Putumayo, Arauca y otras zonas, no ha logrado la suficiente visibilización y no consigue – hasta ahora – un  espacio de negociación con el Estado.
En este artículo trataremos de hacer visibles las pulsaciones sociales que contribuyen a cualificar el contenido político, cultural y comunicacional del movimiento social colombiano y que van a generar cambios sustanciales en la vida nacional.
Esas manifestaciones de nueva cualidad en el movimiento social están representadas por:
 
 1. La insurgencia social de importantes sectores productivos agrarios golpeados por la política neoliberal del Estado, especialmente por los TLCs. 2. El resurgimiento del movimiento campesino de regiones de colonización que están en proceso de integración con la economía nacional. 3. La solidaridad activa de sectores urbanos. 4. Nuevas formas de lucha.
 
1.   La insurgencia social y política de importantes sectores productivos
Desde la década de los años 90s del siglo pasado (XX) los productores de café habían protagonizado importantes movilizaciones en torno a la lucha por la condonación de deudas bancarias que habían sido causadas por la caída de los ingresos cafeteros como resultado de la terminación del Pacto Internacional del Café y la implementación de la llamada “apertura económica” por parte del gobierno de Cesar Gaviria (1990-94).
Esas luchas tuvieron su concreción en la organización de Unidad Cafetera y su posterior transformación en el Movimiento Nacional por la Salvación Agropecuaria, que lograron realizar importantes manifestaciones regionales con un pliego que contemplaba aspectos cruciales de la economía agropecuaria como la lucha contra las importaciones agropecuarias; por precios de sustentación; control de los precios de los insumos; por créditos suficientes, oportunos y baratos; por la condonación de las deudas bancarias; y por el apoyo estatal en comercialización, infraestructura, investigación y asistencia técnica.
 
A pesar de tener una plataforma de lucha integral y de alto contenido político, en el desarrollo concreto de la lucha que aglutinaba a grandes, medianos y pequeños productores, las consignas se centraban en puntos específicos que golpeaban en determinadas coyunturas a los agricultores como el problema de los créditos impagables. Pero el movimiento no logró superar la dinámica de las marchas y concentraciones de un día sin conseguir un mayor impacto político.
 
Posteriormente, en la primera década del siglo XXI, el movimiento de los pequeños productores agrarios se centró en la lucha contra las resoluciones del Ministerio de Salud y del Invima que imponían nuevas condiciones sanitarias y de producción, que se plasmaron en marchas lecheras y en diversas actuaciones de los productores de leche y panela.
El gran salto adelante que representan las actuales movilizaciones cafeteras, paperas, lecheras, arroceras, de fruticultores, cebolleros y otros productores, consiste en que, por un lado, han sido sectores golpeados directamente por la firma e implementación de los TLCs, importación  de sus productos desde el exterior y otros fenómenos relacionados con el “libre comercio” (contrabando, presión de los precios internacionales), y por el otro, quienes están sintiendo el golpe con mayor fuerza son los pequeños productores agropecuarios, que son los que han resistido en sus pequeñas fincas subsidiando la producción con mano de obra familiar y otros recursos propios. Es por ello que las movilizaciones de productores – tanto las del pasado paro cafetero como las del actual – cambiaron la dinámica de lucha hacia la búsqueda de un mayor impacto político y social mediante el bloqueo beligerante de las carreteras troncales para forzar negociaciones con el Estado y fortalecer su proceso organizativo para enfrentar el futuro.
 
Ello explica la fortaleza de los bloqueos de carreteras realizados en febrero-marzo en el Cauca y Huila, y los de agosto en Boyacá, Cundinamarca y Nariño, en donde los campesinos no necesitan desplazarse de unas a otras zonas sino que obstaculizan las carreteras en las vecindades de sus pueblos y casas de habitación, garantizándose un suficiente abastecimiento de comida y sobre todo, realizando en simultáneo los taponamientos en múltiples sitios con numerosos participantes que neutralizan la acción disuasiva de la fuerza pública, haciéndose imposible desbloquearlos.
 
Por otro lado está la negociación con el Estado. En el movimiento de los productores de papa se ha visto un avance muy importante. El pasado domingo (25.08.2013), el joven dirigente Cesar Pachón lo decía con toda claridad: “No necesitamos subsidios, sino políticas. Políticas agropecuarias, para poder trabajar". Este paso supera la negociación cafetera de marzo que centró toda la atención sobre el subsidio llamado Protección al Ingreso Cafetero PIC, que tiene la ventaja para el gobierno de salir del paso en lo inmediato y desmovilizar las fuerzas campesinas, pero que en últimas es sólo una paño de agua tibia sobre la herida.
Independiente de cómo se desarrollen las actuales negociaciones con el gobierno, el movimiento campesino productor ha logrado avanzar en aspectos claves para la lucha futura, obligó al gobierno a negociar en medio de los bloqueos con un paro en pleno desarrollo y activo, y no se dejó llevar al terreno de la desmovilización que el gobierno buscaba.
 
2.   El resurgimiento del movimiento campesino de regiones de colonización
La convocatoria a la movilización hecha por las “dignidades” cafetera, papera, lechera, arrocera, y otras, fue aprovechada por las organizaciones que actúan en el Coordinador Nacional Agrario CNA y la Mesa de Interlocución y Acuerdo MIA, para convocar a sus bases con la consigna del Paro Nacional Agrario y Popular.
Si se analiza el pliego de exigencias de la MIA se puede observar que lo esencial de ese pliego está centrado alrededor de la lucha por las Zonas de Reserva Campesina, los programas alternativos a los cultivos ilícitos y la lucha por el desarrollo integral de sus territorios.
 
Este programa representa los intereses de campesinos medios y pobres que han construido sus fincas en zonas de colonización a lo largo de más de 60 años. Este campesinado colono ha sobrevivido y ensanchado la frontera agrícola de la Nación en lo que se dio en denominar la “Otra Colombia”. Desde los años 70s del siglo XX su principal producto es la hoja de coca, pero con el tiempo han podido construir fincas de pequeña ganadería con predios de pan coger, pero requieren de carreteras, obras de infraestructura, acueductos, electrificación, educación, salud y apoyo para la producción agropecuaria.
Hoy – al calor de los diálogos de La Habana – quieren hacerse escuchar y se han movilizado a centros urbanos y hasta sitios en donde los han bloqueado por la fuerza, dependiendo de la región de donde provienen que son el Magdalena Medio, el sur del Tolima, el occidente del Cauca y Nariño, las zonas rurales de Putumayo, Caquetá, Meta, Guaviare, Casanare, Arauca y otras zonas.
Decimos “resurgimiento” porque éste campesinado ya se había expresado, primero, en los años 70s por medio de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC que estuvo al frente de la lucha por titulación de baldíos, y luego, mediante las “marchas cocaleras” de los años 90s del siglo pasado (XX) en donde campesinos pobres y “raspachines” (jornaleros recolectores de la hoja de coca) pusieron en jaque al gobierno de Ernesto Samper, luchando contra la erradicación de los cultivos de coca (fumigación) y exigiéndole al Estado planes productivos alternativos.
Ahora sus exigencias son más cualificadas. Implican un plan de desarrollo alternativo al modelo agro-exportador que se quiere imponer en Colombia. Están dispuestos a consolidar amplias áreas de territorio nacional mediante una economía agraria respetuosa del medio ambiente y basada en la economía campesina parcelaria que garantice la seguridad alimentaria, dirigido a romper con el círculo vicioso de migración, colonización, conflicto y monopolización de la tierra por grandes terratenientes, y nueva migración hacia lo profundo de la selva.
 
La coordinación de tan amplios sectores campesinos ha corrido por cuenta de sindicatos de trabajadores agrícolas y asociaciones campesinas a lo largo y ancho del país, entre las que se destacan la Federación Nacional Sindical Agropecuaria “Fensuagro”, la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina “Anzorc” y asociaciones regionales como las de Catatumbo, Cimitarra, Caguán, Nordeste Antioqueño, Arauca, Casanare, Meta, Guaviare, Putumayo y muchas regiones más.
3.   La solidaridad activa de sectores citadinos con la lucha campesina
El Paro Nacional Agrario y Popular iniciado el 19 de agosto de 2013 es la continuación de un nuevo ciclo de luchas de productores agropecuarios, mineros, camioneros y otros sectores sociales, y ha mostrado nuevas potencialidades de la lucha popular en Colombia.
 
La más sorprendente es la que se inició en la capital del departamento de Boyacá con las movilizaciones impulsadas por los estudiantes el tercer día de paro, que fue seguida por nutridas manifestaciones de respaldo de la población urbana de Tunja a la lucha campesina, que tuvo como expresión máxima el gran cacerolazo que aglutinó en la Plaza de Bolívar de esa ciudad a más de 40.000 manifestantes. Siguiendo ese ejemplo se multiplicaron por todo el país los cacerolazos que el día lunes (26.08.2013) se realizaron en 17 ciudades del país.
Es evidente que el menosprecio con que Santos se refirió a las luchas campesinas hirió en lo más profundo del alma a millones de colombianos que consideran justas las luchas agrarias del momento y que se han expresado de diferentes maneras a través de las redes sociales. Este sentimiento de solidaridad y las manifestaciones de respaldo van despertando las fuerzas aletargadas de los pobladores citadinos, les dará confianza en su fuerza y van a expresarse en poco tiempo alrededor de problemas acuciantes que también se viven en el sector urbano como el desempleo, la situación de los servicios de salud, altos costos de los servicios públicos, y otros.  
La fusión de intereses rurales y urbanos alrededor de la lucha “por la renegociación de los TLCs” va a constituir el salto cualitativo más importante de las luchas del pueblo colombiano en la segunda década del siglo XXI y va a potenciar la lucha por soberanía nacional y popular a niveles que todos soñamos y anhelamos, a fin de derrotar la casta oligárquica que nos domina.
4.   Las nuevas formas de lucha
Además de los bloqueos masivos e impenetrables de carreteras debemos destacar la gran variedad de formas de lucha que se han presentado de acuerdo a las circunstancias de cada lugar. En donde no se ha acumulado suficiente fuerza para bloquear la vía, se han realizado marchas, plantones, concentraciones puntuales y diversas formas de hacerse notar.
Las nuevas herramientas de comunicación social (teléfonos celulares y redes sociales computarizadas) han sido elementos valiosos para comunicar a los manifestantes entre sí y mantenerse informados de lo que ocurre en el país. La convocatoria de los cacerolazos ha sido por internet y las organizaciones cuentan también con medios alternativos de prensa para denunciar los atropellos de la “fuerza pública” (ej. videos en You Tube) y orientar a sus bases.
Ese es el otro salto cualitativo a destacar. A pesar que el gobierno y los medios de comunicación al servicio de los grandes monopolios capitalistas han querido invisibilizar las acciones campesinas, no lo han logrado. Se rompió el cerco informativo. La lucha por la información es otro campo de batalla. Los esfuerzos y avances de los campesinos de Boyacá y Nariño, la solidaridad citadina, los errores del gobierno, todo ello se juega en los medios de comunicación y se convierte en incentivo para mantener y fortalecer la lucha en las regiones más apartadas.
Conclusión
Hoy se muestra un nuevo nivel de ligazón entre lo reivindicativo y lo político, muy por encima del paro cafetero del pasado marzo. Se maneja un nuevo lenguaje, surge el enlace entre lo urbano y lo rural. Todo ello es un paso significativo en el movimiento social-político colombiano.
Poco a poco tendrá que irse dando la fusión o unión cualificada entre dos sectores rurales que han estado separados por más de medio siglo: los productores especializados de cultivos permanentes y transitorios, y los campesinos colonos que migraron sobre todo desde Antioquia, el Eje Cafetero, Santander y Cundinamarca, hacia lo que hoy son los departamentos de la periferia.
Además, se acumulan varios elementos que ayudan a la cualificación del movimiento social. A la división de las clases dominantes (que se va a agudizar), se suma la pérdida de territorio (San Andrés), la crisis de credibilidad en la política tradicional, un cambio generacional en las ciudades, los cambios en los medios de comunicación masivos, y la lucha por abrir canales de participación en la vida política del país. 
Es por todo lo anterior que los movimientos y las organizaciones sociales están en mora de aprobar un verdadero programa de lucha revolucionario que recoja puntos como la nacionalización de recursos naturales, la renegociación de los TLCs, la reforma total de la Ley 100, y otros temas de impacto para la población en general. 
 
Es importante que ese debate se desarrolle antes y durante el Encuentro Nacional de Organizaciones Populares que próximamente va a realizarse, que debía aplazarse para poder llegar con un más amplio debate. De lo contrario se va a reducir a hacer "más de lo mismo": sumar reivindicaciones para negociar con el gobierno (y fortalecer el régimen), y no para tumbarlo, que es de lo que se trata.
Una “izquierda social” empuja desde abajo a una “izquierda política” que se ha acostumbrado al parlamentarismo domesticado. Los saltos cualitativos en el movimiento social deben ser complementados con saltos cualitativos en la política de izquierda. 
 
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28 agosto 2013 3 28 /08 /agosto /2013 22:17
 
 
Considero de importancia que en el 28º aniversario de la muerte de mi padre se vuelva a publicar este escrito.
Jorge Iván Ospina Gómez 
 
 
 LA PAZ ES LA VICTORIA
 
Jorge-Ivan2.jpgEl tiempo, solo el tiempo logra borrar los momentos más difíciles, sin embargo muchos de ellos se escriben con sangre y dejan huellas permanentes.

 

Es difícil recordarlo con detalle, en ocasiones voy al apartamento en la unidad Santiago de Cali con el propósito de revivirlo y aunque allí están las mismas paredes y algunos de los muebles, no puedo. El tiempo y la necesidad de borrarlo intentan ser más fuertes.

 

 

Era de noche estábamos viendo las noticias y alguien toco a la ventana, un vigilante de acento caucano susurró “lo están buscando, saben donde vive”, e inicia una huida sin éxito, rondamos por horas en un pequeño carro por el centro, se pensó en subir a Siloé, o ir al Distrito, incluso viajar hacia el Cauca, pero pudo más la confianza y llegamos a los “CRISTALES”

 

Hablamos, había alegría, una vez más se alejaba de la prisión o la muerte, habían pasado ya unas horas de la primera información y sentía que allí estaba seguro. En medio de llamadas y obvias conversaciones me indican donde dormir, tuve un sueño corto en el que me trasladé al mar recogiendo estrellas y caracoles, viendo grandes buques. De pronto escucho un estruendo mientras gritan mi nombre, él estaba tranquilo más sereno que de costumbre, asume el fusil y me dice, “cuida a tus hermanos”. Las batallas se llenan de consignas para amedrentar al enemigo y superar el miedo, la pólvora enardece, se aspira y motiva, los tiempos son eternos y durante algunos minutos todo se estremece, tiros van y vienen, cada bala suena un par de veces, a su salida y en su inevitable punto de llegada, casi está amaneciendo, mientras suena el teléfono se encima al contrario, él sale a la terraza e intento hacerle retroceder pero dos silbidos llegan, uno roza mi cuello y el otro fatalmente certero atraviesa su tórax, “me mataron” me dice, como queriéndome decir más cosas sin poder, lo retiro de la línea de fuego y cierro sus ojos, grito por un rato.

 

 Quedo paralizado y aturdido, todo me da vueltas, solo escucho un zumbido largo de chicharra lejano, pero el tiroteo se agudiza y copa cada espacio, caen pequeñas cargas de explosivos y las consignas son ahogadas por armas de mayor calibre; el único compañero que aún responde al fuego se parapeta en el segundo piso y me dice adiós con la mano mientras la familia Marín se resguarda en el baño. En un instante reacciono, decido abrazarlo y besarlo, lo arreglo, le repito cuanto lo quiero, cuanto lo amo. Ya nada importa y aunque el tiroteo continua y las balas replican cerca de mí, nada pasa; él sigue caliente y me preocupa que este expuesto, lo muevo hacia adentro y continuo abrazándolo como fantaseando con curar sus heridas y evitar que el frio penetre su cuerpo, lo que sigue es recoger sus documentos, armo un incendio con ellos, hago una llamada, no recuerdo a quien, le cuento que Papá ha muerto.

 

 Cuando se ha perdido tanto lo demás no importa, se soportan la tortura, la cárcel y la ausencia de todo, por un tiempo se auto-incrimina y se culpa, pero cuando se supera llega una motivación especial de trabajar para que no ocurra mas, liderar para transformar, comprendiendo que no somos un pueblo malvado destinado a matarnos por siempre.

 

 Si Sr. Presidente, “La paz es la victoria”

 

Pero no la paz en vano para que todo quede igual, esa no es duradera, es efímera. Se trata de hacerla con una base ética construida colectivamente, con perdón, reconciliación, reparación y rectificación, con verdad, que intervenga las causas de la guerra que ha motivado a algunos y obligado a otros a empuñar el fusil, la que transforma la tenencia de la tierra y define que la unidad nacional no es con los mismos de siempre, es con los afro, indígenas, ambientalistas, raspachines, mineros legales e ilegales, deportistas, gestores culturales y campesinos, esa es la unidad nacional que alcanzará la victoria y tal como usted lo dijo LA PAZ ES LA VICTORIA.

 

 

*Los sucesos narrados corresponden a la muerte en combate de Iván Marino Ospina Marín el 28 de agosto de 1985 en el barrio los cristales de Cali

 

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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 19:37

 1940-1985(1)

 

 

 

LA FUGA DE LA “PICOTA”

 

ivanchoA los dos meses de la toma de la Embajada, el 24 de junio de 1980, Ivan Marino se fuga de la cárcel de la Picota.

 

“ En la picota me hice amigo de todos los oficiales. Yo comencé a cranear mi fuga cuando me llevaron al Barne. Nuestra fuga la preparó la organización.

 

Al principio se pensó en que el Turco saliera conmigo. Pero él es muy bajito y era dificil que pasara pr sargento. Lo mismo ocurría con Pizarro y con Almarales. La cara de Pizarro es muy dificil de olvidar, no pasa inadvertida, a las mujeres les fascina. Almarales parece muy viejo. Y los sargentos por lo general, no son viejos ni buenos mozos. Por eso se decidió que Helmer se escapara conmigo. El sí tenía cara de sargento.

 

Unos pocos compañeros de la Picota sabían de nuestra fuga. Con el fín de facilitarla, organizaron un espectaculo para que tuviera lugar después de la sesión del Consejo de Guerra mientras nosotros  salíamos. Los hombres se disfrazaron de bastoneras gringas, con festones y todo. Brincaban y levantaban las piernas peludas para un lado y para otro. Las compañeras se vistieron de futbolistas con pantaloncitos bien corticos y jugaron un partido de micro-fútbol. Entonces la mayoría de los guardianes  y de los oficiales se pusieron a ver pierna…¡Ese fue uno de los momentos más importantes de nuestra fuga!

 

Cuando comenzó el partido, corrimos al baño para disfrazarnos. A Helmer se le cayó La gorra del uniforme de sargento dentro de un inodoro puerco, lleno de "miaos", que olía a diablos.

 

-Claro –le dije-. ¡Ahora no nos van a coger por el disfraz sino por el olor!

 

A Helmer le dio un ataque de  risa. A mi también. Al fín le toco sacar la gorra con la mano, limpiarla  a medias y ponérsela así.

 

El salió primero. Se mezcló con la gente del consejo de Guerra que no se quedó mirando pierna. Atravesó el patio y las puertas. Saludó a todos sus supuestos superiores…Yo lo miraba…Luego salí. Ví al Turco. Estaba pálido. Por la cara que tenía creí que se le iba a reventar la ulcera observando la fuga.

 

En una de las puertas estaba un oficial quien, minutos antes, me había pedido prestados doscientos pesos. Como yo no tenía suelto le dí quinientos. Cuando lo ví de pié, ahí, al lado de la puerta, me dio terronera. Me hice el que leía unos papeles y agaché la cabeza. Salí.

 

No me reconoció. Quizás fue porque en el baño me afeité el bigote para coger pinta de Mayor-

 

-Adiós mi mayor- me decían todos los soldados mientras caminaba cuadras de cuadras para llegar hasta el lugar donde se parquean los carros, ahí, casi al frente de la Artillería nos esperaban dos compañeros. Helmer se quitó su gorra fétida. La botó. Subimos al carro. Nos fuimos. Miré el reloj. Eran las diez y media de la mañana del 24 de junio de 1980.

 

Al llegar a la casa abrazaba a los compañeros y compañeras…Prendí la radio. Sólo se supo por la noche nuestra fuga: luego del partido de micro-fútbol los compañeros lograron distraer a los guardias. Entraron en tropel. Uno se hizo el que se había desmayado. Entonces nadie los contó. Sólo se dejaron contar cuando fueron a acostarse. En ese momento, al fín los militares supieron que Helmer y yo nos habíamos ido”.

 

De la cárcel Iván sale al exterior. Allí estará al frente de las relaciones internacionales. Regresa al país en abril de 1981. Combate en as selvas del Caquetá y el Putumayo hasta el momento en que, ante la desaparición de nuestro Comandante Jaime Bateman, asume la Comandancia General de nuestra organización.

“INSISTAN EN EL DIALOGO”

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 Es la primera órden que llega desde las selvas del Putumayo. Ya es un hecho irreversible que el Comandante Jaime Batemán ha desaparecido. Iván asume el mando del M-19.

 

Y, al contrario de la imagen que de él han pretendido dar los enemigos del pueblo, es ahora él, quién, junto a Alvaro Fayad y otros se coloca al frente de la batalla por la paz.

 

En octubre de 1983, en Madrid se concreta el diálogo directo entre el gobierno y la guerrilla.

 

Allí por primera vez, un Presidente de la república se entrevista con representantes del pueblo en armas. Allí se admite de hecho que la guerrilla no está derrotada, sino que es un interlocutor válido y necesario en la búsqueda de la paz. Allí estuvo la Comandancia del M-19, representada en Iván Marino Ospina y Alvaro Fayad, y además, la fuerza, los anhelos, propuestas y la insistencia de paz del Comandante Pablo.

 

Se inicia ahí la marcha que ha de llegar a los acuerdos de Corinto, el Hobo y Medellín. Pero aún queda un trecho de camino. Y de vencer los obstáculos que los enemigos del proceso le interponen.

 

Primero es necesario acercar el combate a  los centros del país. En la selva nuestra voz nunca se sentirá con la misma fuerza.

 

Este pensamiento lleva a Iván a aprobar la apertura de un nuevo frente de batalla en el Cauca y el Valle para reforzar la acción de las columnas de caquetá: surge la Fuerza Militar de Occidente.

 

Vienen las tomas de Florencia, Corinto y Miranda. Las negociaciones con los delegados del gobierno en Bogotá.

 

Los militares intentan hacer abortar el proceso de paz con el asesinato de nuestro Comandante Carlos toledo Plata.

 

En Yumbo reafirmamos nuestra vocación de Paz. Y aceptando conscientes el costo que tendremos que pagar y colocando por encima de la ira y el dolor la voluntad de paz, continuamos la marcha hacia los acuerdos.

 

Agosto de 1984. Ivan Marino, Antonio Navarro, Israel Santamaría, al frente de una columna, van al encuentro con la Comisión de Paz en San Francisco para ultimar detalles de la firma de los acuerdos. Pero se encuentran con el ejército que de nuevo busca frenar la paz.

 

Iván insiste ante la Comisión, los militares y nuestros compañeros:

 

“Hay que suspender y paralizar ese fuego. Traigan la bandera blanca. Ustedes la Comisión de Paz se colocan en la mitad con la bandera y nosotros suspendemos nuetros fuegos”.

 

“ Bitancó, La cruz, Huila, Tóez, San Francisco, Jambaló…son pueblos donde entramos y nos recibieron multitudes. Cuando llegamos a San Francisco, a encontrarnos con la comisión de Paz y nos encontramos fue con el ejército, y nos tocó pelear, y sacar al ejército de San Francisco, entrar y quedarnos cuatro días de rumba con todo el pueblo.YO DIJE: ESTÁ ASEGURADA LA PROPUESTA. Y llegamos a Corinto sin estar seguros de cual sería el día de la firma del cese al fuego y sigue la marcha. Nos acompaña una cabalgata de campesinos”.

 

Camino a Corinto, Carlos Pizarro y un grupo de compañeros son emboscados en Florida. De nuevo peligra la firma de los acuerdos. Iván Marino ordena a las columnas estar alertas. En el Hobo los compañeros piden que se aplace la firma. En Corinto la Dirección allí presente se reune de emergencia. Hay unanimidad: No vamos a ceder a las provocaciones; hay que firmar. Iván insiste en que no hay que aplazar la firma.

 

Tras las conversaciones con los Comisionados, se agrega una posdata al pacto original, y con la certeza de que Pizarro no estaba grave, Iván anuncia que el M-19 sigue adelante con la Paz.

 

Así con cinco horas y media de retraso, con mano decidida, el Comandante Iván Marino Ospina estampa su firma al pacto. Le siguen los demás compañeros del Comando Superior y los comisionados de Paz. Lo mismo sucede en el Hobo.

 

 

“Creo que todos llegamos con la convicción de triunfo, no sólo porque llegábamos a firmar…sino porque habíamos logrado un acuerdo con dignidad afirmando ante el país que la paz es parte del pueblo. Todos los compañeros que llegamos ahí y al Hobo y los que no pudieron llegar porque se quedaron cumpliendo tareas, teníamos la convicción por lo logrado y por lo que cada uno traía: CADA COMPAÑERO LLEGÓ A ESE MOMENTO CON LA MOCHILA LLENA DE VICTORIA”

Comandantes 

 

El 30 de agosto colocamos claveles rojos en las bocas de los fusiles. Ante miles de personas congregadas frente a la Alcaldía de Corinto, a la 1´15 Iván Marino ordena:

 

¡SILENCIO A LOS FUSILES!          ¡PASO AL DIALOGO NACIONAL!  

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 Colombianos:

 

Con la espada de Bolivar en alto como signo de lucha y dignidad, la patria entera nos reconoce.

 

 

Es la hora de los pueblos, es la hora del paso erguido, la hora de todos. Porque esta acumulación de esperanzas , de silencios de siempre, y de urgencias de futuro, se deben hoy encontrar con fuerza, audacia e imaginación para caminar nuevos senderos de justicia, de libertades y renovaciones.

 

 

Los pueblos tenemos vocación de paz, pero tambien vocación de justicia y bienestar. Hoy buscamos que esta patria de todos pueda encontrar esta doble vocación. Por eso es la hora del encuentro franco y abierto en un gran Diálogo Nacional, para tomar decisiones y exigir su cumplimiento.

 

 

No es un diálogo de sordos. Se trata, nada mas y nada menos, que de la gran demanda nacional. Ya no entre guerrilla y gobierno sino entre todas las fuerzas políticas, sociales y morales del país.

 

 

Que esta tregua sea para encarar con realismo y audacia la crisis de Colombia. Que la salud, la vivienda, el empleo, el salario, la educación, los créditos y la industria, sean beneficio y función de todos. Que la cultura, la moral y el respeto a la dignidad del hombre sean la guía de este diálogo.

 

 

Por ello y para ello es esta tregua. Hoy silenciamos los fusiles para que se oigan las exigencias de todos. Para buscar un camino hacia la  Paz, tan ancho como el ansia de libertad y tan profundo como las necesidades populares. Ha sido un trecho largo. Un trecho que pasa por la lucha por la amnistía; el encuentro histórico en Madrid, España entre un presidente y la rebelión; donde el diálogo se dio paso con respeto, con altura, sin prepotencias.

 

 

Y este nuevo paso que hoy comienza, en cuyo desarrollo puede radicar el futuro de la patria y la apertura de puertas hacia la verdadera y plena paz: la que nace de la justicia social. Se extenderán las dificultades y los trabajos, pero nos mueve la pasión de los pueblos y la ola de cambios que vive América Latina.

 

 

Por eso el M-19 se ha propuesto construir una patria del tamaño de nuestros sueños;

Cumpliremos.

 

 

Ante la patria toda, ante el pueblo y cara al pueblo, representantes del Presidente Belisario Betancurt, de la Centrales Obreras, Delegados de la Cultura, de la Prensa, del Parlamento y de los Partidos Políticos, hemos firmado un acuerdo de cese al fuego y Diálogo Nacional, respaldado y aprobado por el Presidente de la República.

 

 

Por lo tanto, a todas nuestras columnas regionales, escuadras y comandos; a todos nuestros oficiales y miembros, instamos a renovar el espíritu y levantar la esperanza.

 

Comandante Pablo, Jaime Bateman, estamos cumpliendo. Comandante Carlos Toledo, estamos cumpliendo.

 

 

Por ellos, por los caídos en la lucha, por los que viven hoy, por los millones de colombianos que esperan que su voz sea oída y su demanda cumplida ante la patria toda, militantes del Movimiento 19 de Abril M-19, de pie.

 

 

Por orden del Comando Superior y del Estado Mayor: SILENCIO A LOS FUSILES, PASO AL DIALOGO NACIONAL.

 

Por el comando superior del M-19,

 

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Reunion

 

CREO EN LA PAZ

 

Reportaje de la Revista “Vea” Septiembre 3 de 1984

 

¿Cree Usted verdaderamente en la paz?

 

Iván Marino Ospina: Si no creyera no estaría aquí en Corinto dispuesto a firmar los tratados de paz. Yo siempre me he guiado por lo que quiere el pueblo. A el me debo y hago lo que me exige. Por eso si ahora queremos la paz, es justo que todos pongamos nuestro granito de arena.

 

¿Cuál es su opinión sobre la toma pacifíca  del M-19 de Corinto y Hobo,  confundidos con el pueblo, dispuestos también a ser protagonistas de los acuerdos de paz?

 

Iván Marino Ospina: Primero que todo para mi representa una inmensa alegría. Creo que es uno de los grandes triunfos del pueblo colombiano. Esto tambien significa que la paz no es imposible en nuestro país. Nosotros, como movimiento revolucionario estamos dispuestos a apoyar inmensamente esa paz que ahora nace.

 

Muchas personas lo han presentado a Usted como un militarista. ¿Se debe eso a su formación?

 

Iván Marino Ospina:

Creo que hay un malentendido. Si fuera así no estaría en este sitio, dispuesto al diálogo. Lo que pasa es que para decir las cosas no me gustan los rodeos. Yo soy directo, mi formación ha sido como la de cualquier revolucionario convencido de la lucha. Uno no le puede caer bien a todo el mundo. Seguro que esas personas de que Usted me habla son del ejército.

 

¿Cómo va a respetar el M-19 el cese al fuego?

 

Iván Marino Ospina: Mire Uste. El M-19 no va a disparar un solo tiro en contra de los acuerdos que ahora se han logrado. Vamos a permanecer vigilantes. Nosotros no sabemos cuanto durará la tregua, nadie lo sabe. Vamos a trabajar por el pueblo para que dure mucho tiempo.

 

¿Para Usted que es la Paz?

 

Iván Marino Ospina: Para mi, como para todo el pueblo Colombiano, significa que podamos vivir en una patria libre, donde la democracia sea total, donde todos podamos vivir sin odios, con trabajo, con educación, con salud. Todo eso es Paz.

 

Si Usted se incorpora de nuevo a la vida urbana, a la vida del colombniano corriente, ¿Tomará medidas para proteger su vida o actuará como lo estaba haciendo Toledo Plata antes de morir?

 

Iván Marino Ospina: A toledo Plata lo asesinaron los malos hijos de Colombia, los hombres que están incrustados en el gobierno y no quieren la paz. Por eso nosotros debemos estar atentos a todo lo que suceda en contra de la paz. Desde luego yo tomaré medidas para proteger mi vida, aunque si tengo que ofrecerla a la patria, lo haré entusiasmado.

 

¿Qué siente Usted al ver que la Paz está mas cerca?

 

Iván Marino Ospina: En este momento que por fin se vislumbra la apertura de un espacio político, me embarga una gran alegría, una gran satisfacción, pero siento además nostalgia por no tener a mi lado a nuestro Comandante Jaime Bateman y a Carlos Toledo Plata, que lucharon con entereza, con voluntad férrea por la paz y por la patria".

 

Pero la paz no se acerca. El Gobierno dilata el cumplimiento de los acuerdos: El diálogo Nacional no comienza y el ejército sostiene una actitud de hostigamiento sobre los campamentos guerrilleros en tregua. Por eso hay que seguir peleando por la paz.

 

Iván viaja a Mexico para entrevistarse con el Presidente en momentos en que el gobierno ya tomó la decisión de atacar y aniquilar a nuestra fuerza militar en Yarumales.

 

El gobierno, los sectores oligárquicos y la gran prensa se amparan en una declaración de nuestro Comandante para alegar que el M-19 no tiene una voluntad de paz. Además han pretendido mostrar que debido a esta declaración , Ivan Marino dejó de ser nuestro Comandante General.

 

Esto es falso y tendencioso: cualquier patriota honesto, todo combatiente sabe que la lucha se construye sobre aciertos y errores, y que no es estilo de revolucionarios derrocar a quienes han tenido sobre sus hombros el peso de la responsabilidad de todo un proyecto. Nosotros hacemos evaluaciones del conjunto de la actividad de cada dirigente frente a nuevos retos y mayores desarrollos. Nadie mejor que Ivan lo dice:

 

“ La grandeza del M-19 se mide en que no tiene hombres perpetuos en la Dirección Nacional. En la medida en que el proceso nos lo exige, en la medida en que el pueblo reclama hombres que representan a toda Colombia, a toda la patria, el M-19 en su evaluación interna ha aceptado que Iván Marino sea relevado de la Comandancia y otro hombre con cualidades humanas, políticas, de gran capacidad de análisis y de síntesis, como Alvaro Fayad, ocupe el primer puesto de mando del M-19. Iván Marino, como un combatiente, como un revolucionario, ocupará la posición que la Conferencia Nacional del M-19 le asigne”.

 

Los Robles, febrero de 1985

 

 

 De los Robles, cada combatiente, todo dirigente sale con una tarea, una responsabilidad. Con la mente fija en que tenemos que ser gobierno para que comience la paz del pueblo, la justicia y la democracia.

 

Iván Marino cumple con su responsabilidad hasta el día en que con valor y generosidad entrega su vida por la patria. Convencido de estar defendiéndola. Consciente de que los que luchan por el futuro no desaparecen.

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“Las negociaciones entre Betancur y el M.19 fueron complejas. En ellas el papel de Ivan Marino Ospina ha sido decisivo: como jefe de dicha organización participó personalmente con algunos de sus compañeros en la primera entrevista celebrada en Madrid, en octubre de 1983, entre el Presidente de la República y los jefes guerrilleros. Entrevista histórica, sin precedente, y que fue posible gracias a la valentía política de la primera autoridad colombiana y a la inteligencia de Marino Ospina y de sus compañeros dispuestos a buscar soluciones de paz después de varios años de lucha armada sin resultados..”  

 

“Conviene recordar que la firma de la tregua con el M-19, en Corinto, en agosto de 1984, dio lugar a una expresión de alegría en todo el país, era un hecho político impresionante y fundamental, porque demostraba hasta que punto los esfuerzos del Presidente Betancur reflejaban unos sentimientos profundos en las mas amplias capas del país. Pero no pensaban igual las fuerzas represivas. La tregua establecía una situación inevitablemente confusa en ciertas regiones del país; los guerrilleros no se disolvían; era ua situación de paz armada, una etapa transitoria  para dar tiempo a que el gobierno pudiese poner en marcha una serie de reformas que habían sido estipuladas en el acuerdo de Corinto. En esta situación tan compleja, aprovechando diversas circunstancias , incluídas no pocas provocaciones , lo cierto es que las fuerzas militares nunca han cesado de perseguir de una u otra forma a las unidades del M-19. Los pretextos eran varios, pero la voluntad permanente. En junio de este año el citado grupo guerrillero declaró rota la tregua como consecuencia del acoso a que estaba sometido. Estos antecedentes son fundamentales para comprender lo que ha ocurrido en los últimos días…”.

 

“Parece evidente pues que la lógica a la que respondían los grupos militares organizadores del asalto a la casa de Cali en la que residía Marino Ospina era principalmente la de cerrar el paso a la eventualidad de un nuevo proceso negociador. Todo indica que ha habido elementos de provocación contra los guerrilleros, pero quizá también contra la política del Presidente. (EL PAIS, Madrid, 2 septiembre de 1985)

 

 

 (Apartes de la carta del compañero Alejandro a un periodista de El País de Cali)

Familiar   

“ Me hubiera gustado que usted hubiera conocido a Iván Marino Ospina. En él hubiera visto ante todo un temple moral del cual está escasa, harto escasa, la casta que gobierna Colombia. Se lo digo sin arrogancia.

 

Porque Iván Marino Ospina no es simplemente un Comandante de la “Subversión”. Iván es 30 años de lucha, de sacrificios, de irrenunciable vocación de dignidad, de decidida voluntad de victoria. De verdad, ojalá usted lo hubiera conocido, y se hubiera dado cuenta de la verdadera consistencia de este hombre cuyo rostro ya muerto parece reflejar la tranquila satisfacción del deber cumplido. La plena seguridad de un triunfo que él ayudó a forjar.

 

Iván Marino era un duro, pero duro en la discusión, duro para la pelea, porque era profundo en sus convicciones de paz. Duro pero no sectario: Porque era un convencido de la democracia. Duro pero flexible. Porque su dureza no era la rigidez de las estructuras oligárquicas. Su dureza era la del músculo vivo ejercitado para la brega y la victoria.

 

Duro pero modesto. Su tránsito por la Comandancia General del M-19 fue la permanente aceptación, la dura aceptación de una verdad, que Jaime Bateman expresó en repetidas ocasiones: la necesidad de acabar con el mito de los hombres perfectos. Porque el primero de ser consciente de sus defectos y limitaciones era el mismo Iván. Y uno de sus mayores defectos era el de una excesiva severidad consigo mismo.

 

Ojalá, Usted pudiera hablar con Fanny, su viuda, y con sus hijos Diego Hernan y Mauricio. Ellos le pueden contar mejor que ninguno, de la entrega diaria, de la fortaleza de sus sentimientos. Y de pronto, Usted, a través de ellos, descubra a un ser profundamente tierno y sensible, capaz de prodigar en los cortos paréntesis de la lucha su amor de esposo y de padre.

 

Entonces se dará cuenta, con la certeza que hoy yo tengo, que la muerte de Iván no fue hija de la desesperación, sino consecuencia de afrontar con coraje un ineludible enfrentamiento. La muerte de Iván tampoco es un anuncio de derrota del M-19. Esa entereza demostrada no es propiedad privada de Iván Marino. En las filas del M-19 se prodiga el heroismo y se hace cotidiano en la tarea opaca y en la luminosidad del combate. No porque seamos mejores que nuestros adversarios. Es porque la causa por la que luchamos es justa y posible….”.

 

 3rosas

 

 

 

 

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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 19:27

1940-1985(1)

UNA VIDA DE COMBATE… MUERE EN COMBATE

Felipe 

Hoy 28 de agosto de 1985, muere en combate nuestro comandante Iván Marino Ospina, dando testimonio de una vida entregada a la causa de la democracia y la justicia social, y haciendo valer hasta el final su condición de patriota en armas. Por tres horas resiste la acción de fuerzas combinadas del ejército y la policía, cuyo despliegue solo guarda proporción con la talla moral y politica de nuestro Comandante Iván.

Iván muere enfrentado a los guardianes de una minoría oligárquica que se decidió por la guerra y dio la espalda a la voluntad mayoritaria de los colombianos.

Miembro del Mando Central del M-19 y comandante General de la organización hasta febrero de 1985, alza las banderas de la rebeldía desde temprana edad. Hombre integral, infunde en cada uno de sus actos el coraje, la decisión y el heroísmo que caracterizan a nuestro pueblo.

Su muerte no es, por tanto, un golpe al M-19, sino una pérdida para todos los que aman a este país y desean para sus hijos un futuro de bienestar y dignidad.

Los sucesos de hoy están enmarcados por la decisión de unas minorías, negadas al cambio, de aniquilar a las fuerzas populares garantes del proceso de Paz.

Pero la muerte de Iván Marino Ospina no es una agresión más. En ella se plasma la voluntad oligárquica de elevar los niveles de la confrontación política y militar al punto de no retorno.  Y ya nos son las Fuerzas Armadas poniendo la cara por la clase gobernante: porque ella ha expresado su mandato de guerra, legitimando, en carta enviada al presidente Betancurt, esta nueva ofensiva de impredicibles consecuencias. 

Por ello, hoy, con el inmenso dolor de la patria que se desangra, pero tambien con la dignidad de combatientes integros y totales, respondemos ante los enemigos del pueblo como lo hemos hecho siempre: siendo mejores en la lucha, renovando nuestra vocación sincera y amplia por la unidad de todos los patriotas que anhelan el cambio, y reafirmando la decisión de construir un gobierno de mayorías que se empeñe en el logro de la paz definitiva.

Hoy el duelo significa combate, y es voluntad inquebrantable de victoria; porque no descansaremos hasta construir una Colombia donde la justicia sea el pan de cada día. Fieles a este compromiso y a esta voluntad, no vacilaremos ante los riesgos ni escatimaremos esfuerzos en el logro del propósito nacional.

Con el pueblo,

Con las armas  

¡Al poder!

Movimiento 19 de abril, M-19

Agosto 28 de 1985logo 

 

 

     

Iván nace el 16 de abril de 1940 en el norte del Valle, que es uno de los centros de la VIOLENCIA en Colombia.

“Habiamos vivido en una casa malita. Quedaba en la Tulia, cerca de Roldanillo, Valle, donde nací. Tenía dos piecitas y una letrina. Pero estaba rodeada de puras flores.

A pesar de que mi abuelo era muy rico, nosotros vivíamos en la miseria. El nos trataba con desprecio porque éramos conservadores. No nos daba ni un centavo. Nos fuimos para Tuluá. Mi papá cambió la casita rodeada de flores por una carreta y un caballito. Después de haber tenido tantas tierras el viejo murió sin cinco. Mi tío, Juán Marín, me había hablado mucho de Gaitán. Había logrado que se me convirtiera en un ídolo. Cuando lo asesinaron sentí mucha tristeza..pero mas que su muerte me dolió ver como mi papá, que era tan pobre, subió corriendo al monte a esconder su carretica y su caballito para que los liberales no se los fueran a incendiar. Ese día nos encerraron rápido a rezar el rosario…A mi mamá y a nosotos, sus nueve hijos, nos mantenía con lo que cobraba por los viajes que hacía con esa carreta.

Nos turnábamos para cocinar y conseguir la leña. Nos desayunábamos con arepa y agua de panela. A nosotros nos unió la pobreza.

El hambre nos obligó a emigrar a Pereira. Papá vendió la carreta y el caballo y allá alquiló una casa.

Mi papá era dirigente laureanista en la región. "El condor" y otros "pájaros" famosos del Valle eran amigos suyos. Yo me crié entre ellos…Además de los pájaros, a mi casa también iban los liberales. Ellos visitaban al viejo porque el influía para que los conservadores no les quitaran sus fincas. Y… mi mamá era liberal…Con mis primos, hijos de mis tíos Marín, líderes Gaitanistas, íbamos al Puente Blanco de Tuluá a mirar cómo cuadraban los camiones repletos con los muertos sin cabeza que llevaban a enterrar.

A esa edad, 9 años, era ya mucha la gente descabezada que había visto yo. A los 6 años disparé el primer tiro.

A pesar de que los liberales me caían bien por ser los perseguidos, yo admiraba al Cóndor. Mi papá  me decía que él había salvado a muchos conservadores de los pájaros liberales. "El Cóndor" me tomó cariño. Le gustaba que yo fuera rebelde. Quería hacer de mí otro "pájaro".

IVO11Ese muchacho va a ser peposo, decía. Quería decir que iba a ser pistolero. "El Cóndor" se había refugiado en Pereira. Yo lo visitaba todos los días muy tempranito. Una mañana encontré su cuerpo tendido ahí. Lo mataron los guerrilleros de "Chispas", liberales ellos.

En ese entonces, cuando observaba tantos cuerpos mutilado, tantos acribillado, tantos torturados, tantos sangrantes, no podía entender que el ejército fuera tan impotente que no pudiera acabar con la masacre. Siendo todavía muy niño, me daba cuenta ya de que la solución del problema debía ser militar.

Y luego, al recordar cómo los pájaros habían asesinado a mis tíos, cómo los guerrilleros liberales habían matado al "Cóndor", y cómo mi papá me explicaba que la violencia que yo veía entonces era la respuesta que le daban los conservadores a la violencia que los liberales habían desatado en los años 30. Para mí fue claro que tanto los unos como los otros , liberales y conservadores por igual, eran los culpables de la masacre.

Por ese motivo y, por la impresión profunda que los asesinatos del "Cóndor" y de mi tío Antonio me produjeron, decidí declararle la guerra al sistema liberal y conservador…Entonces me incorporé a la guerra definitivamente.

Desde que cumplí 12 años, comencé a concretar mi rebeldía. Estudiaba en un colegio oficial de Pereira, el Deogracias Cardona. En 1953, cuando cursé primero de bachillerato, organicé la Federación Estudiantil Caldense junto con Manuel Vasquez, un compañero de colegio y otros. Yo aparecía como el representante de la juventud conservadora.

A menudo en Pereira pasaba junto a la “Casa del Pueblo”. Era la sede que el Partido Comunista tenía en Pereira.

Como la gente hablaba cosas tan horribles de los comunistas, que se comían los niños, que separaban a los hijos de los padres, salí de ahí muy nervioso. Pero…yo estaba de acuerdo con ellos. Regresé a mi casa. Asustado, lleno de remordimientos, me encerré a rezar el rosario sin que mi mamá se diera cuenta.

Mis primeras acciones clandestinas consistieron en repartir un periodiquito comunista que se llamaba “La verdad”. Todos los sábados y los domingos iba a distribuirlos en las veredas campesinas cercanas. Yo le llegaba a mi mamá con la ropa manchada, llena de barro. Pero a mi no me importaba. Había cogido la lucha con tanto cariño!...yo en esas, yo que rezaba el rosario toodos los días.

Desde que ingresé al partido, para mí solo existía eso: el Partido Comunista.

Nada más …veía pasar tanta hambre a mi familia, que, realmente, yo lo necesitaba

Cuando tenía 16 años, el Partido me comisionó para que le hiciera una entrevista a Teófilo Rojas, "Chispas", ese guerrillero liberal que hizo masacres tan horribles. Tenía miedo ir. Pero el Partido insistía en que averiguara si Chispas estaba dispuesto a actuar bajo su dirección.

Permanecí una semana en el campamento de "Chispas"…Al poco tiempo de estar con ellos  me dí cuenta de que no había nada que hacer…Pero ahí empecé a ver que también se podía hacer la vida de las armas: si estos tipos, brutos, que mataban campesinos, que violaban mujeres indefensas, que cometían las atrocidades mas grandes, podían subsistir en el monte, por qué una guerrilla, que fuera de verdad amiga de los campesinos y que luchara honestamente por tomarse el poder para los pobres, con mayor razón, no iba a lograrlo?

Hacía tiempo que me había convencido de que en Colombia se necesitaba un cambio y que ese cambio solo podía lograrse si se utilizaban las armas. A las buenas, los conservadores o los liberales no iban a abandonar el poder. No iban a abandonarlo. Entonces comencé a insistir en que me enviaran a la guerrilla.”

PABLO UNA LLAVERÍA DE 25 AÑOS

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“A Pablo lo conocí en 1959 durante una reunión nacional de la Juventud Comunista. Ambos éramos muy buenos activistas. Nos hicimos amigos, nos volvimos como hermanos. Hicimos llave. Criticamos el burocratismo que había dentro del P.C. Eramos críticos duros. Organizamos la Resistencia Patriotica Juvenil, participamos en operaciones de solidaridad armada con Marquetalia. Pusimos bombas…y yo era el responsable político  de la Juventud Comunista en Caldas…Entonces el P.C apoyaba al Movimiento Revolucionario Liberal de alfonso López Michelsen, unidos luchamos contra el Frente Nacional. Fueron varias las veces que me metieron a la cárcel y que me garrotearon por poner avisos de propaganda a favor de López.

En 1961, el Partido me envió para el Consomol, la escuela de cuadros que tienen en la Unión Sovietica. Ahí me enseñaron Marxismo-Leninismo. A Pablo lo mandaron también.

Regresamos decididos a ingresar a la guerrilla. Insistimos en que por la vía electoral era imposible tomarse el poder: la burguesía colombiana es demasiado inteligente y demasiado ágil como para soltarlo así, por las buenas. Varios prometimos incorporarnos a la guerra. Me acuerdo de Hernando Gonzalez, murió combatiendo con las FARC en Ríochiquito, bajo el mando del comandante Ciro. De esas personas, solo Hernando Gonzalez, Pablo y yo cumplimos la promesa de luchar para tomarnos el poder por las armas o morir combatiendo. Apenas regresamos de Moscú establecimos contacto con la gente de las FARC…Me fui para el monte en 1966, ingresé con Pablo a las FARC. Creía que entonces combatiría por fin contra el ejército. Acababan de matar a Camilo.

Al comienzo, hasta la caida de una hoja me impresionaba…Pablo y yo nos perdíamos, no sabíamos orientarnos, no podíamos manejar la brújula. La nuestra era el campesino.

Pablo se fue a la guerrilla como responsable político del grupo del Comandante de las FARC, Manuel Marulanda Velez…Yo era el responsable político del grupo de Ciro, entonces Sub-comandante de las FARC. Pablo llegó al Huila y yo al Quindío. Al poco tiempo, también  a él lo enviaron al Quindío para trabajar en llave con la gente del Cauca y del Valle. Entonces hicimos nuestra vida guerrillera juntos. Protestábamos. Éramos muy críticos. Lo que ocurría simplemente, era que veíamos que tal como iban las cosas, la revolución estaba muy lejana.”

EN BUSCA DE LO NUEVO: EL M-19

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“Desde que dejé las FARC, tuve la idea de crear una organización revolucionaria amplia, abierta, donde no se exijan tal cantidad de requisitos. Donde tenga cabida toda la gente”.

Al salir de las FARC, Ivan Marino busca nuevos horizontes en Venezuela, impulsado por el ideal de luchar por la libertad de América Latina. Por eso al quedarse sin piso, decide regresar a su patria en 1970.

A la semana de haber llegado, es detenido en la Plaza de Bolivar de Pereira cuando se le dispara una pistola en el bolsillo. Es torturado y permanece en la cárcel de Cartago hasta que bajo el gobierno de Pastrana, con el levantamiento temporal del Estado de Sitio, queda anulado el Consejo de Guerra que lo había juzgado.

Busca trabajo para subsistir, pero sobre todo busca viejos compañeros como Lucho Otero, Pablo y Gustavo Arias para abrir nuevos trabajos revolucionarios. Estamos en 1972.

Serán los comienzos de lo que será el M-19. Vienen reuniones para crear una organización que sirva de apoyo al movimiento guerrillero existente y desarrolle la lucha armada en la ciudad.

Son años de construcción de un proyecto del cual Ivan es pilar, contribuye a idear, planificar y ejecutar todo nuestro accionar político y militar.

El solle Jaime Batemán encuentra en la mentalidad  práctica y aterrizada de Iván el complemento necesario para materializar los sueños. Su papel es concretar las ideas en planes, medios, necesidades a resolver, obviamente dentro de un colectivo de dirección, es la rienda a los bríos y velocidad del visionario Bateman, en función de asegurar y garantizar las acciones y propuestas. Acompañó esto una enorme facilidad para hacer amigos y convencer, fruto de la sencillez y la seguridad que da una profunda convicción de luchar por lo justo y posible.

Cómo parte de la dirección, desde 1975 hasta 1979 Iván tiene bajo su responsabilidad el regional de Occidente desde donde contribuye a formar toda una generación de dirigentes que se desarrollaron dentro de un espiritu de amor y entrega a su organización.

Paisa13.jpgIván está presente como dirigente, orientando y participando, fijando y plasmando criterios políticos, militares y orgánicos.

Cada hombre imprime a su obra su sello particular. Y cuando ese hombre es parte fundamental de un proyecto y de una organización, este sello personal se refleja en un estilo de dirección, de acción política y línea de conducta hacia un colectivo y un país.

Así, todos conocimos a Iván incansable en insistir en que sólo garantizamos el proyecto, si forjamos organización. De su obsesión por la unidad: interna y hacia las demás fuerzas guerrilleras.

De su papel como fiscal y vigilante de que se respeten y cuiden los bienes e intereses del pueblo y su organización. El mismo se definía como la conciencia crítica del M-19, y obviamente ese resulta ser un papel muchas veces poco cómodo y desagradecido.

Pero a nuevos hechos nuevas exigencias. Con la recuperación de las armas del Cantón el M-19 adquiere su mayoría de edad y salta al país como un proyecto político.

Por primera vez se decide destapar –aún a medias- a tres dirigentes visibles del M-19: Pablo, Iván y Carlos Toledo. Y la represión que desata el gobierno de Turbay en respuesta a esta operación nos facilita esa tarea. Porque la cárcel saca a la luz a muchos dirigentes que comienzan a proyectarse hacia la nación.

Pero antes Iván, como todos los demás resistirá la dura prueba de la tortura, y saldrá de ella victorioso.

“Dos semanas después de la recuperación de las armas nos detuvieron en Cali, en nuestra casa del Camino Real. Fue el 15 de enero a las cuatro de la mañana, recuerdo…allanaron la casa. Reventaron la puerta. Despertaron a golpes a los niños dormidos. Los obligaron a levantarse. Encapucharon  a Fanny. La amarraron. La tiraron al suelo. El niño menor, de tres años, comenzó a llorar. Los otros de doce y trece, miraron en silencio.

A ellos los detuvieron 25 días en el Batallón Pichincha. Los interrogaron. Los niños no hablaron. A todo contestaron “no se”.

Fanny estuvo diez meses presa…

fannyA mi me llevaron vendado a una casa del Barrio Tequendama de Cali, donde quedaba nuestra Cárcel del Pueblo. Me amarraron a una esquina del patio y estallaron granadas de gases lacrimógenos a mi lado. Sentí que me iba a ahogar…Luego me condujeron a una finca junto al río Pance. Me sometieron al submarino…hasta que perdí el conocimiento…Cuando recobraba la conciencia me decían que sólo me dejarían tranquilo si les entregaba las seiscientas armas que tenía guardadas. Esa tortura la dirigió un suboficial del B-2…Después me llevaron al Batallón Pichincha…ni se cuantos días me dieron garrote. Perdí la noción del tiempo. Un día me pusieron una ruana para tapar mis manos atadas por las esposas  y me montaron en un avión de Avianca. Debía estar muy pálido. Nadie me dijo nada. Llegué a Bogotá, me condujeron a Usaquén. Me vendaron. Me trasladaron a las cuevas del Sacromonte para reanudar las torturas. Al ver que nada me hacía hablar, repetían la tortura, la repetían una y otra vez. Soporté diez  o quince días sin comer, de pié casi todo el tiempo…Los militares insistían en que delatara a mis compañeros. Y me torturaban, durante horas, durante días.

Luego de quince días de detención cesaron mis torturas. Me trasladaron a la prisión del Barne, en Tunja. Luego me trasladaon a Bogotá.

Permanecí diecisiete meses preso en la cárcel de la Picota..

El soportar o nó la tortura depende básicamente del nivel político que se tenga. Si uno está convencido de la justicia de la causa, no habla ni delata por más que lo vuelvan picadillo”

En momentos en que mas duro nos golpea la represión, surgimos con vigor renovado. Nueva y mas gente se acerca. Nos encontramos ante el hecho de que ya no somos una organización, sino un proyecto para Colombia.

Y eso quiere decir: dirigentes de cara al país.

Por eso, rota la clandestinidad y lanzado al país, Iván y luego el conjunto de compañeros detenidos, van a adquirir dimensión de figuras nacionales. La cárcel se va a convertir en nuestra oficina pública: así, hombres volcados hacia lo interno, hacia la organización, enfrentan el reto de dar respuestas a un pueblo.

Iván así lo palpa y comienza a responder.

En junio de 1979, celebramos la VII conferencia, en medio de la más feroz represión turbayista. A esa conferencia nos llega una carta de Iván –que no está en el archivo pero si en la mente de todos-  Ella marca una pauta de lo que somos y debemos ser, además de que es una enorme inyección de moral porque resume una confianza y un ánimo que rompen cadenas. Demuestra que la cárcel no logra encerrar las mentes libres y dignas que además de ser una prueba moral, se convierte en centro de la política nacional. Es necesario ser mas ambiciosos porque somos de hecho una esperanza real para el pueblo, que debe traducirse en un proceso amplio, abierto, donde tenga cabida todo patriota, desde los trabajadores, los campesinos, hasta los democrátas honestos y militares nacionalistas.

Este es nuestros salto para erigirnos en un proyecto democrático nacionalista que busca colocarse a la altura de las urgencias de un país.

EL M-19 UN PROYECTO NACIONAL

La-Picota.jpg 

(De la entrevista realizada por Carlos Fazio de la revista mexicana “Proceso” a Iván Marino Ospina, Alvaro Fayad, Carlos Pizarro y demás dirigentes detenidos en la Picota, el 15 de marzo de 1980, cuando la toma de la Embajada de la República Dominicana)

C.F: ¿En qué etapa seencuentra el M-19 en su capacidad de convocatoria al país nacional de que hablaba Gaitán? ¿No existe el riesgo de que el M-19 quede aislado de las masas?

M-19: En esta Colombia amarga, ancha y ajena, no existe si no un riesgo: el riesgo de equivocarse de enemigo; de equivocarse de criterio o de actitud. Si el enemigo es la minoría antidemocrática, antipueblo y antinacionalidad: si el criterio es la unidad para el combate donde cabemos todos: liberales, conservadores, democrátas, nacionalistas, indígenas, obreros, profesionales, religiosos, estudiantes, mujeres y hombres; si la actitud es de lucha y de triunfo, vamos a acelerar el reencuentro de las mayorías nacionales, con un proyecto nacional y una organización (como suma de fuerzas) nacional.

Si existe un proyecto nacional, en lo económico, político y social; si existe una organización que lo implemente y lo articule y si existe un pueblo que se identifica y se representa y participa; el único riesgo que queda entonces es cruzarse de brazos.

Y el Movimiento 19 de abril (M-19) como organización nacionalista revolucionaria está dispuesta a todo, menos a ver hundirse la patria, perder la nación y asfixiarse un pueblo en la miseria, el analfabetismo, la insalubridad y el desempleo, sin una industria nacional, sin independencia y sin democracia.

Tenemos una audiencia nacional; tenemos soluciones económicas sociales y políticas y tenemos la convicción razonada y sentida del triunfo.

C.F: ¿Está preparado el M-19 para resistir la marejada represiva que vendrá despues del desenlace de la toma de la embajada: ¿Está preparado el pueblo?

M-19: Se resistirá de una sola manera: a través de la UNIDAD de todo el pueblo, de un país nacional, de sus organizaciones políticas, gremiales, amplias, legales, cerradas, ilegales, clandestinas. Se resistirá en la medida en que de un lado vayamos ubicando al pueblo, a las masas, a los explotados, en plan de guerra, de combate, de lucha, contra sus explotadores. Esto, naturalmente, no es labor de un día para otro: es un largo proceso que se ha venido recorriendo y a nosotros nos cabe darle un empujón más. Eso estamos haciendo.

Colombia ha enfrentado represiones. Ahí está la “Violencia”. Ahora será un país más maduro, más hecho. La unidad es la clave del éxito. El combate es el camino. La democracia, la justicia social, y la independencia nacional, el objetivo. Así están las cosas.

 

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24 agosto 2013 6 24 /08 /agosto /2013 22:54

 

Por: José Yamel Riaño, 22 de agosto de 2013

JYRDesde el análisis político resulta muy interesante, por decir lo menos, la situación social que nos ha tocado vivir en este comienzo de siglo XXI a nosotros, las generaciones de la primera mitad del siglo XX en Colombia. Aún si hacemos abstracción de fenómenos como el de la Violencia. De gran impacto les resulta a los jóvenes de hoy ser testigos de los conflictos no armados que vivimos los colombianos. Es el caso de la movilización social de los sectores del campo colombiano.

Así lo demuestran los hechos y especialmente el movimiento de masas que estamos observando: ayer fueron marchas indígenas y campesinas. Hoy es el paro agrario, parecidos, pero no iguales, y que poco a poco van mostrando sus diferencias y, sus verdaderas pretensiones e intenciones.

No parece recomendable hacer causa común las reivindicaciones de nuestros campesinos con las de los grandes hacendados sean ganaderos o agroindustriales. Simplemente porque no son ni parecidas, mientras las de los primeros pasan por la satisfacción de las mínimas necesidades básicas, las de los segundos apuntan a esquilmar los fondos públicos en beneficio propio.

Recordemos que hubo un paro “Cafetero” el cual se arregló con un subsidio que los colombianos pagamos y que según el gobierno alcanzo la no despreciable suma de Uno punto seis billones de pesos. Claro, con esos resultados todos los gremios del agro –ojo; digo gremios, no campesinos- se pusieron las pilas y anunciaron acciones a desarrollar para lograr toda clase de subsidios intentando revivir el ya triste y celebre programa “Agro Ingreso Seguro (AIS), del Presidente Uribe y su Ministro Arias”. Esta vez se han unido grandes ganaderos con grandes agricultores, para hacer que se repita la experiencia vivida por los cafeteros.

El problema es que estos autodenominados  “dirigentes agrarios” son insaciables y la plata  del Estado, -que es nuestra y debiera servir para satisfacer las necesidades básicas de los campesinos - no le alcanza al presidente Santos sino para hacer campaña reeleccionista. Con el resto de esa platica, al gobierno le ha tocado reeditar la política de la “zanahoria y el garrote” y tratar de impedir los paros con pueblo. Por encima de  la dirigencia gremial. Este hecho siembra un poco de confusión-entre el público- sobre los participantes y las pretensiones  verdaderas, que poco a poco se ha venido aclarando y mostrando que allí “hoy todavía no están  todos los que son, ni son todos los que están”.

Lo cierto hasta el momento es que  el grueso de los participantes son campesinos auténticos no es casualidad que precisamente sean los departamentos donde hay el mayor número de minifundios; Nariño y Boyacá los que se mantienen con mayores arrestos.

Frente a los medios los gremios ahora dicen haber incorporado a sus exigencias las grandes necesidades de los campesinos pobres, pero el país sabe que son ellos unos de los principales responsables de la situación de inequidad en que viven nuestras familias del campo. Otra cosa es que nos quieran probar que los costos de producción agropecuaria son mayores en Colombia que en Europa. Para eso, tendrán que pelear contra los neoliberales que impusieron los TLC.

Así las cosas, mientras los medios tratan el tema por las ramas, los actores más vulnerables se han quedado en la lucha enfrentando solos al aparato del Estado, que so pretexto de la lucha contra el terrorismo y el mantenimiento del orden público les quiere negar el derecho a la manifestación, cuando debería defenderlo comprobando la autoría de fuerzas extrañas sin necesidad de satanizar el derecho.

Ahora, como la campaña para elegir miembros del Congreso de la República y sucesor del Presidente Santos, ya está andando y seguramente el propio Santos será “Presidente Candidato”;  Nos corresponde analizar la situación de tal manera que podamos, entre todos los demócratas del país, salvaguardar los intereses populares y de gentes, y la mejor forma y garantía es ganar.

Ya lo hemos advertido; del otro lado de la candidatura de Santos está Uribe tratando de canalizar el descontento, -que hoy es alto- en favor suyo y del sector más retardatario de la política colombiana. Mientras tanto, los demócratas alternativos de este país vamos a estar haciendo lo que les corresponde hacer; metidos en el ojo del huracán con la gente, con los líderes y lideresas de los sectores populares, de esa clase media que no tiene dolientes pero que crece y crece. También de los comunicadores, de los compañeros del arte, de los sindicalistas, de los sin partido y de aquellos que nunca han tenido voz.

Pero no los vamos a convocar para que voten por nosotros: No. Los vamos a convocar es a  que defiendan sus propios intereses. Como corresponde en momentos como este; haciendo campaña electoral en favor de un candidato alternativo que exprese claramente el cambio, o en favor de una tercería que irrumpa de las entrañas del pueblo. O a que voten en blanco, o que no voten por ninguno de los candidatos, sino por una acción jurídico-legal, que exprese con claridad que lo que nos interesa es el cambio para bien. Allí vamos a estar los progresistas.

Esto quiere decir que los progresistas no nos podemos amarrar a fórmulas trasnochadas sino que debemos estar alertas al sentir de la gente que es un elemento que ayuda mucho en la toma de decisiones. “En río revuelto: Ganancia de Pescadores” o “Cuando el río suena piedras trae” decían los viejos y el análisis nos puede llevar a que “mientras ellos se pelean, nosotros nos unimos y ganamos”. Es ese el decir y el murmullo de nuestros compatriotas.

Internamente, sabemos que la clave de esto y de todo; está en la unidad; que la fuerza radica en la unión. Que son los valores, los principios y los propósitos lo importante. Que la unión no necesariamente implica fusión, que nadie es igual a otro, por lo que la unidad, solo es posible en la diversidad. 

El Progresismo es una fuerza en construcción en busca de la verdad, siendo conscientes que lo más seguro es que solo obtengamos una parte de ella. Tenemos que aceptar que las otras partes están diseminadas pero que entre todos podemos juntarlas.

Nuestro norte es progresista y es pa´allá y pa´allá es p´alante. ¡Y ES GANAR! ¡ES GANAR!

 

 

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11 agosto 2013 7 11 /08 /agosto /2013 22:31
      
   
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7 agosto 2013 3 07 /08 /agosto /2013 08:40

 

Por Fernando Dorado

 

Popayán, agosto 6 de 2013

 

Todo indica que estaremos frente a un evento electoral atípico en el Distrito Capital antes de las elecciones de 2014. Será la campaña por o contra la revocatoria del mandato de Gustavo Petro en Bogotá. Se convertirá en una antesala vibrante de las elecciones del año entrante. Servirá de medida y referencia para todos los partidos políticos en contienda.

 

Todas las fuerzas políticas – por obligación, dada la importancia que tiene Bogotá en el contexto nacional – tendrán que asumir una actitud. Cada candidato al Congreso se verá obligado por las circunstancias a fijar su posición. Ello convertirá estas elecciones en una prueba de fuego, especialmente para las fuerzas de izquierda, que llevan tres períodos de gobierno al frente de la ciudad capital. 

 

El uribismo claramente está detrás de la revocatoria impulsada por uno de sus cuadros políticos, el representante a la cámara por Bogotá Miguel Gómez Martínez. Habrá que ver cuál de los candidatos presidenciales del “Centro Democrático” se juega a fondo en esta campaña por el poder gubernamental en la capital de la República. Seguramente “Pacho” Santos, en medio de su precipitación, se pondrá la camiseta de la revocatoria con todo lo que ello implica.

 

Los partidos y candidatos al Congreso que están con el gobierno de Juan Manuel Santos, incluyendo los “verdes”, están divididos frente a esa eventualidad. Hasta ahora sólo unos pocos representantes de esos partidos se han mostrado favorables a la revocatoria de Petro, mucho más cuando el Presidente se ha mostrado cauto y prudente. Es evidente que el primer mandatario percibe a Petro como un aliado frente al tema de la Paz y que aspira a que las bases progresistas de Bogotá y del país lo acompañen en la reelección.

 

En el campo de la Izquierda las cosas no son fáciles. Por paradójico que sea, Gustavo Petro – sin proponérselo – se convierte nuevamente en motivo, ya sea unidad o de mayor división de la izquierda colombiana. El primer paso ya lo dieron un conjunto de partidos, movimientos y grupos de izquierda que en comunicado público(1)  aprobaron un pleno respaldo a Petro, lo cual es un hecho de gran significación dado que algunos de los firmantes son todavía integrantes del Polo Democrático Alternativo.

 

Para el MOIR, principal fuerza política al interior del Polo, la situación es más que difícil. Hasta ahora se ha mostrado crítico de la alcaldía petrista. Exige cambios estructurales y no valora las acciones de Petro en “defensa de lo público”. En cambio, de manera inexplicable, nunca se pronunció frente al ruinoso gobierno de Samuel Moreno al cuál no le puso mayores objeciones. Esa inconsecuencia ya le costó al Polo el desastre del resultado en las pasadas elecciones capitalinas en donde escasamente sobrepasó los 32.000 votos.

 

Ésta experiencia electoral puede fortalecer a la izquierda, no sólo en el ámbito del Distrito Capital sino a nivel nacional o puede profundizar su división y debilitamiento para quedar golpeada – herida casi  de muerte – para enfrentar las elecciones del año entrante (2014).

 

El pueblo bogotano en representación de la Nación

 

El pueblo bogotano ha demostrado en las últimas décadas de la vida nacional una gran capacidad para ponerse al frente de las coyunturas nacionales al asumir una posición política independiente frente a la dirección de los partidos oligárquicos tradicionales. 

 

Cuando hablamos del pueblo bogotano no podemos olvidar que desde la década de los años 60 y 70, la ciudad capital aglutina colonias de todo el país, gentes que migraron desde diferentes regiones y que han contribuido – muchos de ellos – como mano de obra proletaria a los avances productivos y urbanísticos de la ciudad capital.

 

Es decir, al hablar de Bogotá nos estamos refiriendo a los sectores de la población colombiana que por sus condiciones de vida y su asentamiento en la Capital, se han liberado de las ataduras ideológicas semi-feudales que todavía amarran en muchas regiones de Colombia a la mayoría de pobladores a las cúpulas políticas tradicionales.

 

Es esa caracterización de la población bogotana la que nos lleva a darle tanta importancia al evento electoral (revocatoria) que se avecina. Bogotá es la vanguardia política de la Nación. Lo que allí se juegue y su resultado va a tener valiosas implicaciones para el país.

 

Es posible que Petro haya cometido errores en su gestión de gobierno. Sin embargo, éste evento sancionatorio va más allá de la simple valoración administrativa. Lo que está en juego es de mayor trascendencia. Lo que se intenta evitar es que uno de los principales dirigentes de izquierda pueda adquirir una significativa experiencia político-administrativa en la gestión de la principal ciudad del país, y sobre todo que, con base en esa gestión – que cuestiona el modelo de desarrollo privatizador que se implementó en Colombia a partir de las reformas neoliberales que se hicieron a la Constitución de 1991 –, salga fortalecido de cara a la Presidencia de la República para 2018.

 

El gran peligro que avizoran los grandes conglomerados económicos que dominan la Nación consiste en que el gobierno distrital de Petro está mostrando un camino alterno al que ellos han implementado en otras ciudades. Es el mensaje ideológico que porta Petro lo que los atemoriza. Incluso, ellos – así les duela – estarían dispuestos a permitir que las empresas distritales pudieran volver a ser estatales (como lo son en Medellín las empresas de servicios públicos), pero lo que les mortifica y asusta es que un “aparecido de izquierda” pueda convertir esa tarea en un objetivo para el resto del país y que más adelante, se haga visible y posible la recuperación “para lo público” de otros sectores de la producción de tipo estratégico que han sido entregadas al gran capital transnacional, como las reservas minero-energéticas, las obras de infraestructura, el sistema de salud y de comunicaciones.

 

Es allí donde está la clave de la defensa de Petro. Es allí donde no se puede equivocar la dirigencia y militantes del MOIR y del Polo, porque es un asunto que va más allá de los intereses particulares de un grupo u otro, o de simples rencillas personales que hay que manejar con grandeza. Es allí donde el pueblo bogotano – estamos seguros – no se va a equivocar y va a salir a respaldar al alcalde Petro para dar una vez más una lección a los políticos tradicionales y a sus patrocinadores plutocráticos.

 

Todo apunta a que el instinto de clase va a prevalecer en la actitud de las mayorías del pueblo bogotano. Quién se equivoque en esta apreciación puede pagarlo caro. Si la izquierda se une para esta coyuntura va a contar con un gran estímulo y podrá jugar con fuerza en las elecciones de 2014. Si no lo hace, la historia le cobrará.

 

 

 

(1)Ver: Comunicado público “Llamamiento a los y las demócratas colombianos” suscrito por El Movimiento Progresistas, Vamos por los Derechos, País Común, Poder Ciudadano, Partido Comunista Colombiano, Unión Patriótica, Congreso de los Pueblos, Poder y Unidad Popular, Movimiento por la Constituyente Popular, Presentes por el socialismo, Revolución de la Esperanza y Polo al Sur. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=172113

 

 

 

 

 

 

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5 agosto 2013 1 05 /08 /agosto /2013 09:18
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24 julio 2013 3 24 /07 /julio /2013 12:31

    ESPADA 

Haciendo memoria y rindiendo homenaje a las mujeres y a los hombres que siguen siendo ejemplo para la historia  

 

cenefa-ladrillo

 

 Boris1-copia-1.jpgcenefa-ladrillo

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23 julio 2013 2 23 /07 /julio /2013 14:55

BOGOTA   Y EL PROCESO DE PAZ.

Por José Yamel Riaño

22 de julio de 2013

 

JYRBogotá es la capital de Colombia y única ciudad del país con alrededor de nueve millones de habitantes. Tiene los mejores niveles de empleo e ingresos, razones por las cuales es la mayor receptora de desplazados víctimas del  conflicto armado interno.

Pero además, por coincidencia histórica, el Alcalde es un político de origen popular, formado en la lucha armada y desmovilizado por el acuerdo de Paz entre gobierno y la guerrilla del M19 en marzo de 1990, acuerdo que le permitió a los guerrilleros del Eme continuar su lucha por las vías de la legalidad y que ha llevado a Gustavo Petro a su condición de Burgomaestre de la capital de Colombia.

Petro, es una persona orgullosa de su pasado histórico y su hoja de vida lo señala como la persona más  indicada para liderar en Bogotá el proceso del postconflicto.

El presidente Santos, actor principal en el proceso de acuerdos por la paz, tiene entonces en el Alcalde Mayor su mejor aliado para la implementación de los acuerdos a los que lleguen las negociaciones. El Alcalde Mayor está listo para implementación jurisdiccional de la Ley de Victimas y Restitución de Tierras que le calza preciso al primer punto de los acuerdos consistente en redimir campo colombiano.

Pero además, los bogotanos tienen un comportamiento electoral distinto al del resto de ciudades del país, al punto que las tres últimas administraciones de Bogotá han sido escogidas por la ciudadanía por la orientación progresista de sus candidatos. Bogotá es ideal para la implementación de los compromisos que el  gobierno nacional acuerde con los actores armados en el proceso de construcción de paz.

Este conjunto de coincidencias hace que, en caso de ser exitoso el proceso de acuerdos urbanos, Bogotá será una formidable ciudad para implementar el post- conflicto que finalmente nos llevara a la tan anhelada Paz. De ese tamaño es el reto al que nos veremos abocados los colombianos y en el que todos los ciudadanos podemos y debemos aportar.

El tema de restitución de tierras puede ser el inicio de un debate sobre la oportunidad que pueda tener una Reforma Agraria, que algunos visionarios ven como necesaria si es que Colombia pretende salir del subdesarrollo. Esta a su vez será posible si nos modernizamos en democracia, que implica la realización de algunas reformas estructurales en lo social, económico, político y ambiental por urgentes y necesarias. Hablamos de reformas como la agraria y junto con ella, las de educación y salud.

Pero todos sabemos de la gran concentración de tierras improductivas y en pocas manos. Así parezca inocuo, esa ley solo se propone restituirle las tierras a sus legítimos dueños, a los despojados por la violencia, es lo mínimo que tendríamos que hacer, pero ya se está viendo la reacción del latifundio aliado a las bandas criminales asesinando a los líderes de la restitución. Se necesita meterle pueblo al proceso. No se hacen reformas tan solo con acuerdos entre élites y menos hoy, cuando la mayoría de partidos políticos están desacreditados y cuestionados por los ciudadanos. Es por eso que para avanzar en el proceso de paz hay que hacer reformas, por lo menos las más urgentes, Meterle pueblo al proceso es democratizar la tenencia de tierras modernizando el campo con créditos semillas y técnicas colectivas.

 Pues bien compañeros Progresistas estamos viviendo un momento histórico complejo, difícil pero es también, nuestra gran oportunidad como pueblo, lo que para nosotros los Progresistas, constituye nuestro gran reto. Ya nuestros principios y valores han sido puestos a prueba en otras oportunidades y hemos salido airosos. Por fortuna no iniciamos de la nada, además del acumulado histórico de las luchas de nuestro pueblo, tenemos la experiencia de estos años de lucha y con Gustavo Petro estamos gobernando Bogotá, que se está convirtiendo en gran ejemplo para el resto del país. 

Por ejemplo, en Cali y el Valle del Cauca, estamos impulsando un proceso de confluencia política con los sectores alternativos y diferentes fuerzas sociales, que nos puede permitir llegar a acuerdos parciales, en acciones electorales, políticas y sociales. Muy a pesar de las dificultades impuestas por la ley electoral a las minorías, se hace necesario construir la unidad desde abajo para ir construyendo la fuerza política territorial que rompa esquemas tradicionales, tanto de izquierda como de derecha.

En esta tarea es necesario ser lo suficientemente creativos y originales como para no repetir experiencias vividas y entender que el mundo de hoy, también es el de los jóvenes y el de las mujeres independientes que luchan por reivindicaciones propias como educación, salud y recreación. Así lo han hecho conocer los indignados de todo el mundo, la mayoría de ellos acompañados de una clase media que cada día es más asfixiada por sectores mejor organizados que presionan desde arriba y desde abajo, mientras ella misma no cuenta con sus propias herramientas que les permita hacerse escuchar. Sin duda somos los Progresistas los primeros invitados a compartir con ellos parte de nuestras luchas.

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23 julio 2013 2 23 /07 /julio /2013 13:29

 

Atisbos Analíticos 175, Cali, Cali, junio 1 de 2013, Humberto Vélez R, profesor investigador del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos; presidente de ECOPAIS, Fundación Estado*Comunidad*País. UN NUEVO ESTADO PARA UNA NUEVA COLOMBIA, humbertovelezr@gmail.com, http://fundacionecopais.blogspot.com,

 

 

 

2ª parte

LOS GUERRILLEROS NO SON LOS ÚNICOS VICTIMARIOS

Una Mirada desde la Historia

Ensayo en Clave de Pensamiento Estratégico

 

 

 

 

 

***10***

 

En el Fondo de la Presidencia del Archivo General de la Nación reposa una carta enviada el 20 de mayo de 1964(12) por los “colonos y campesinos residentes en Marquetalia” y radicada el 17 de junio del mismo año en el despacho del Ministro del Interior. La misiva está escrita a máquina, con una extensión de cinco páginas y fue firmada por 16 hombres y mujeres liderados por Manuel Marulanda Vélez. La Carta, dirigida al Presidente Guillermo León Valencia, respetuosa, comienza así, “Queremos ponerle al corriente, señor Presidente, sobre cuestiones de importancia que Ud. Seguramente ignora” y, sin temor pero advirtiendo, termina así, “EL SEÑOR PRESIDENTE NO IGNORA QUE ESTÁ JUGANDO CON FUEGO”. La advertencia final aparece asociada a la denuncia que formulan: que se sentían incómodos por el cerco militar y frente al creciente número de Fuerza Pública, que los estaba asediando.

 

En esta carta lo único que demandan es una reforma agraria con carreteras y caminos para sacar sus productos al mercado, con escuelas y puestos de salud. Señalan que nada tienen que hacer con tierras ricas, pero desterritorializadas, como diríamos en la actualidad.

 

De nuevo, tenemos aquí a los campesinos demandando la presencia del Estado.

 

***11***

Y entonces el 27 de mayo de 1964 se inició el incendio, que todavía, tras medio siglo, no hemos podido apagar: El nacimiento de las Farc. El Estado, asesorado por la Embajada norteamericana, se vino con todo lo que de coercitivo militar tenía en ese momento y los campesinos de Marquetalia, con la ayuda del Partido Comunista, respondieron también con todo lo que de acumulado armado tenían tras 15 años de violencia interpartidista. El número de movilizados, de parte y parte, pudo haber sido mayor o menor a 16.OOO soldados bien armados contra 46 campesinos, 44 hombre y 2 mujeres, provistos de machetes y escopetas hechizas. De todas maneras, al margen del número, que tiene como fuente a los propios enfrentados, la correlación efectiva de fuerzas y de armamentos sí debió ser altamente asimétrica, pues, a ese respecto, el evento provocó la admiración de Sartre y Simón de Beauvoir en Francia (13).

 

Fue así como nacieron las Farc, resultado final y dialéctico de una ausencia permanente y secular del Estado en esas regiones. De nuevo, la hipótesis empírica se sobre-impone: El conflicto interno armado en Colombia no nació por la sola acción de Las Farc, aunque éstas sí han sido las responsables directas de la dirección y orientación y acciones y prácticas concretas de su movimiento.

 

***12***

 

En el primer semestre de 1996 con Adolfo Atehortúa, recién egresado del departamento de historia, le hicimos en Bogotá una larga Entrevista al General Alberto Ruiz Novoa, Ministro de Guerra del gobierno de Valencia.(14) Paradojal y rara avis este militar, el 27 de mayo de 1964 en el hotel Tequendama leyó un Ensayo suyo en el que con suma facilidad les dijo a los poderosos dueños de la tierra en el país, organizados en la SAC, que para enfrentar el problema de la violencia había que diseñar y aplicar una estrategia integral, que, entre otras cosas, implicaba la realización de reformas estructurales, entre las que se destacaba una reforma agraria.(15) En esa ocasión habló sobre la necesidad de discutir las causas de la violencia “sin miedo o falsa timidez” porque, dijo, “aquí sucede que muchas personas cuando se habla de cambio de estructuras o de la indebida influencia de los grupos de presión, creen ver el diablo y se persignan como beatas del siglo XV”. Postuló, por otra parte, que sus tesis y opiniones correspondían a hechos reales, los cuales había sido estudiados por la economía y la sociología de acuerdo con diagnósticos posibles de efectuar en cada nación”. Por otra parte, en la Entrevista no nos ocultó que él había estado al frente del diseño de la “Operación Soberanía”, más conocida como “Operación Marquetalia”, pero que él pensaba que la violencia había que enfrentarla en lo político yendo más allá de los fusiles mediante las reformas estructurales y, sobre todo, levantando un PROPÓSITO NACIONAL, que, en su concepto, para la generación de la década del 60, no podía ser otro que el de la superación de la desigualdad reinante luchando por implantar la justicia social.

 

Parecería que el General Ruiz Novoa de 1962 estuviese hablando para esta coyuntura del proceso Oslo la Habana en el 2013.

 

De nuevo se observa que la ausencia del Estado en la realización de necesarias y reclamadas reformas estructurales, de muchas formas encuentra ligazón con el asunto de las violencias. En este caso, fue el más alto oficial de las Fuerzas Armadas el que en la década del 60 se lo advirtió, pero el autista Estado colombiano continúo de largo como si de él no se tratara.

 

Pero los victimarios no han sido solamente los guerrillerosy el Estado y buena parte de la dirigencia política, pues muchas indicaciones empíricas acusan también a las formas mismas como esta sociedad, desde los presentes pasados nos ha llegado hasta el presente actual: Con un social muy deprimido, más instrumental que solidario, más corporativo que cooperativo, más individualista y grupal que colectivo.

 

***13****

En la época de la violencia entre partidos, se llegó a una dimensión de su ejercicio, que podemos medio dibujar así,

 

“…centenares de asesinatos con hileras de decapitados en los caminos, degollados con el famoso corte de franela o de corbata – así llamado, ilustramos nosotros porque al cortarles el cuello les sacaban la lengua simulando una corbata- , incluso llegando a despellejar a sus víctimas y extender su piel como piel de ganado, mujeres embarazadas con el estómago llenos de piedras mientras los fetos colgaban de los árboles,, y así durante una década con el listado diario de muertos, fincas incendiadas, ganado robado, asaltos de caminos y caseríos incendiados…”(16)

 

Al referirnos a la mortandad colectiva que hubo en Colombia en la época de la violencia entre partidos, dijimos en nuestro libro SECUESTRO, “De entrada, para ahorrarnos falsos golpes de pecho frente a fenómenos actuales que creemos inéditos – sí lo fue haber pasado de 90 secuestros en 1980 a 3.041 en el 2001- recordemos en clave un poco literaria, a la Colombia de hace cincuenta años. Rememoremos la época del simbólico machete, la de un machete de doble filo, ‘por un lado conservador y por el otro liberal, pero un solo y único cortador de cabezas’… Puestos en línea, con los cuellos sin cabeza tocando los cuellos sin cabeza del vecino, esa apocalíptica mortandad colectiva habría cubierto la ruta entre dos ciudades ubicadas a 450 kilómetros de distancia. Es decir, recordemos ese genocidio nacional, pues a cada una de esas matanzas colectivas, la acompañó otra matanza simbólica más grande, ocurrida en las cabecitas ciudadanas de los amigos ideológico-afectivos de los victimarios. Entonces, LA SOCIEDAD SE QUEDÓ CALLADA. ‘Para qué son rojos”, dijeron en 1950 unos, ‘para qué son azules”, replicaron los contrarios.” (17)

 

En la época del 90 los genocidios fueron pan de cada día. En Colombia todos los actores armados han masacrado civiles, pero para esas calendas los militares los volvieron una práctica sistemática con lo que convirtieron a más de cien municipios del país en campos de terror, de perversidad y de sevicia y no durante unas horas o minutos sino durante días enteros. Aparecieron, entonces, prácticas desconocidas en nuestro medio como la desmembración de personas con motosierras. Según Camilo Echandía entre 1999 y el 2001 en Colombia hubo 3.750 masacres.(18)

 

Notorio, innovador en sus formas de crueldad y sanguinolento y fiestero fue, por ejemplo, el genocidio cometido en el Salado donde durante dos días a sol y luna, el 26 y 27 de febrero del 2000, cuando de modo selectivo y dosificado y progresivamente cruel, asesinaron a 60 personas, una por una, al son de tamboras, altisonante música pública, botellas de aguardiente y orgías sexuales. A guisa de ilustración veamos unos pocos casos,

 

Para inaugurar el festival de terror la primera víctima fue Eduardo Novoa Algis.

 

“A él fue el primero que mataron en la cancha. Le pusieron una bolsa en la cabeza y le mocharon una oreja primero… el gritaba que no lo mataran, le pegaban por la barriga patadas y puños, por la cara, toda la cara se la partieron y nos decían “miren para que aprendan, para que vean lo que les va a pasar a ustedes, así que empiecen a hablar…El se demoró en morir, esa agonía de la muerte es horrible.. Después de la primera ejecución sacaron los instrumentos musicales de la comunidad que estaban en la Casa de la Cultura y comenzaron a tocar una tambora dando inicio a la fiesta de sevicia…se les veía el placer de matar… Después, cuando cogieron a la madre comunitaria, la difunta Rusmira, a ella la colocaron con una cabuya de guindar tabaco, la amarraron por aquí (señalan el cuello) y entonces la jalaban, el uno se la pasaba al otro, y la jalaban como una vaca… Después cogieron a una hija de Arrieta… esa muchacha sí tuvo una muerte también horrible. La acostaron boca abajo, entonces vino ese tipo, se le sentó en la espalda y la cogió por la cabeza y la jaló duro para atrás, la estranguló y la desnucó…después de haberla desnucado buscó unos palitos pequeños, le alzó la pollera, se la quitó y le metió unos palitos por el pan…”. “A mí me dejan casi la lado del baño, cuando llega la enfermera paramilitar llamada María…La vieja esa me levanta a cachetadas y me dice zorra, perra, que ahora si vas a saber lo que es bueno… que cuántas veces había hecho el amor… Me empezó a tocar, a manosear, me dice que me quite la ropa pero que lo haga despacio, que vamos a ver un show …comenzó a manosearme los senos, después vi un Carlos…me besaba todo el cuerpo, mientras esa vieja María se reía, Carlos me tocaba… después de eso me violó delante de ellos…”. El fin de la masacre sólo sobrevino al otro día cuando uno de los victimarios recibió la orden de parar la masacre con el énfasis de que habían matado mucha gente inocente… No se permitió llorar ni enterrar los cuerpos de los familiares, vecinos y amigos asesinados….Mientras los sobrevivientes permanecían en estado de zozobra dentro de sus casas, los paramilitares deambulaban por el pueblo consumiendo licor y tocando música…”.(19)

 

En el caso de las masacres en Colombia la explicación se hace hasta normal y fácil cuando el fenómeno se asocia a las luchas y pugnas entre los actores por el control de territorios. Para ganar territorios basta la violencia necesaria asociada a una relación favorable de fuerzas. También muchos genocidios han estados asociados a la necesidad mercantilista de sacar, por distintos medios, a la gente de una región para facilitar la explotación de los recursos por parte de las transnacionales como fue el histórico caso de la nación indígena NUKAK BAKUK, que en diez años pasó de 1400 miembros a 400. (20)

 

En la actualidad de estos días, las razones de algunas masacres también se han puesto sobre el tapete con la condena que ha tenido el excongresista liberal antioqueño César Pérez García como autor intelectual de una masacre que dejó 43 muertos en Segovia el 11 de noviembre de 1988. Mediante una alianza enhebrada por él entre militares-políticos y paramilitares buscó recuperar por esa vía en ese municipio el poder que había perdido a manos de la Unión Patriótica en las primeras elecciones municipales por votación popular. (21) Quizá desde este evento de condena judicial ejemplar, se podrá escudriñar, de manera más adecuada, la otra gran masacre nacional que ha habido en Colombia en la contemporaneidad: El partidicidio que sufrió la Unión Patriótica entre 1984 y el 2004, período en el que casi toda su militancia fue diezmada en las distintas regiones del país. Y con el agravante de que la sociedad nacional también de nuevo casi que se quedó muda. Como en la época del 50, sólo algunos musitaron, “pobrecitos, pero ¿para qué son pro-guerrilleros? Pero, ¿cuáles pro-guerrilleros? Si La Unión Patriótica era una organización creada por personas civiles democráticas de izquierda, que querían acoger en su seno a aquellas guerrillas que, al negociar con el gobierno el final del conflicto interno armado, 1. renunciaban a acudir a las armas para hacer política; 2. se comprometían a hacerla en nuevos espacios institucionales en proceso de democratización, y. 3. estaban dispuestas a luchar por sus idearios revolucionarios desde la democracia. Todo indica que la “cementarización colectiva” de la Unión Patriótica fue un proceso programado y organizado a escala nacional: Desde 1986 en su 45 Conferencia Episcopal, el Cardenal Alfonso López Trujillo condenó las alianzas con la izquierda y el gobierno de Belisario Betancur y los católicos permanecieron callados; durante el gobierno de Virgilio Barco, al arreciar el partidicidio, su Ministro de Gobierno, Lemos Simmonds declaró que la culpa recaía en los militantes de esa organización por ser “testaferros políticos de la guerrilla”.

 

Protestó entonces Bernardo Jaramillo, “eso equivale a colgarle al cuello una lápida a la oposición”, fue lo único que alcanzó a decir, pues tres días después fue asesinado. Cuando accedió al gobierno Gaviria, se limitó a minimizar o descalificar las denuncias hechas `por los líderes de la emergente pero ya casi sepultada organización: Esas, dijo, no son más que paranoicas denuncias, que buscan posicionar en lo electoral a esa nueva fuerza. Seis meses después, fue asesinado Manuel Cepeda Vargas, el último senador mohicano de la Unión Patriótica. Entonces, se llevó el caso a la OEA y los gobiernos de Samper y Pastrana descargaron en el narcotráfico la responsabilidad del atroz genocidio político y los barones de la droga dijeron que los habían eliminado a causa del chantaje de las guerrillas. Finalmente, en su “Catecismo Democrático”, Uribe Vélez anticipó que la exterminación estaba ligada a los propios errores de la U.P, que pretendía combinar “la política con los fusiles”. (22)

 

Constituye la anterior una historia reciente que pesa sobre el cerebro de los negociadores de las Farc en la Habana. Por eso la participación política de los exguerrilleros debe ser una participación estatalmente blindada, con el Estado como su principal garante. De ahí la importancia de recordar la entrevista que el año pasado le hizo a Otto Morales Benitez - un conocedor en laboratorio de la negociación frustrada en la época de Belisario Betancurt- Camila Zúñiga: Cuando se organizó la UP, declaró, “hubo una gran oposición en su contra, lo que hizo que muchos regresaran a la guerrilla, pues sintieron que no tenían garantías”; sin embargo, ahora “no veo ese espíritu en el país y menos en el presidente , que es el que dirige todas las acciones.”(23)

 

Pero, más allá de todo esto, surge una pregunta central: ¿por qué y para qué tantas veces se ha ido mucho más allá de esa “necesariedad” de violencia llegando a niveles de crueldad, de atrocidad y de sevicia por fuera de las lógicas de lo necesario o para acceder a ese control territorial o para despejar población abriéndole paso a los proyectos de las transnacionales o para re-controlar poblaciones perdidas en lo político electoral?

 

Lo preocupante, en este caso, no es tanto que en Colombia, como en muchas otras partes del mundo, haya habido y siga habiendo violencias, sino que éstas, con más frecuencia de lo que se ha dicho y pensado, se hayan ejercido en la forma como lo reflejan las dos narrativas contadas en este acápite. En unos casos, se ha ejercido en forma extrema, como efecto demostración: para que los que las presencien “no lo vuelvan a hacer, por ejemplo, apoyar o auxiliar al enemigo; pero, en otros caso, porque lo que los ha motivado a ella, ha sido el odio al enemigo: una persona que odia a otra le responde con una ignominia y esta le contra-responde con otra peor, y así la situación se mueve de degradación en degradación en una incontrolable espiral de odios acumulados.

 

***14***

 

Aunque no se trata de desvanecer y desdibujar responsabilidades morales y penales en el nivel personal como si esta sociedad fuese una masa inerme de niños socialmente indefensos, sin embargo, los extremos inhumanos a que se llegó en materia de ejercicio de la violencia en periodos y regiones concretas del país, sobre todo, en las coyunturas 1950-1960 y 1990-2000, por ejemplo, sugieren que en el seno mismo de esta sociedad, a sus formas nodales de organización social debe haber entrado algo “intrínsecamente maligno” capaz de posibilitar esos “productos sociales” tan perversos.” Es decir, que estamos ante la posible y “peligrosa” hipótesis de la sociedad colombiana como potencialmente victimaria.

 

En el Atisbos Analíticos No 111 de marzo del 2010, trajimos a colación una entrevista concedida al “El Tiempo” a finales del 2009 por Francoise Zimeray, Embajador de Francia en la que destacó las siguientes ideas,

 

“hay una dimensión, dijo, que me impacta: cuando vemos como se atacan los derechos humanos en Colombia, y veo muchos ataques en el nivel mundial, - estuve en Asia, en Palestina, en África, en Chechenia, lo que me impacta de la situación colombiana no es solamente la violencia y la pobreza, o los desplazamientos masivos, es la crueldad. (Subrayado nuestro) En Palestina…no se descuartiza la gente”.

 

Pero, no se quedó ahí el embajador francés, pues le impactó que de cara a esa situación nadie se indignara ni protestara, “después de los falsos positivos, dijo, no estoy seguro de que haya una indignación de la opinión pública lo bastante fuerte, para tener una traducción política”. Era como “si existiese la idea de que, de todas maneras, no sirve para nada lo que podamos hacer”. Se preguntó entonces qué era lo que estaba sucediendo en esta sociedad proporcionando una respuesta digna de mucha reflexión, “También me pregunto, señaló, acerca de la sociedad colombiana misma…me pregunto si lo que se hace tiene fundamento en el cuerpo social”.

 

Por ahora limitémonos a señalar que tanta crueldad sólo puede ser una de las expresiones de una sociedad en la que ha habido fallas notorias y notables en la historia de institución de lo social. Como que, miembros de esta sociedad, segmentos cada vez más amplios de sus habitantes se han venido apropiando de una “esencia” casi perversa. Frente a la vida humana, una masa amplia de colombianos ha asimilado subculturas ligadas a sus problemas más macros, que expresan un enorme desprecio por la vida humana (24): inequidad social extrema y casi crónica, guerra de nunca acabar y corrupción casi generalizada.

 

Pero, una importante advertencia: la hipótesis no puede extenderse al conjunto de la población colombiana que, aunque por razones ligadas al dominio social ha bebido de culturas perversas, sin embargo, son gente buena y sencilla y de raigambre popular trabajadora que, a no ser por una explicable pasividad social, no ha tenido nada que ver con la dirección hegemónica, y usamos la noción en su sentido gramsciano, de esta sociedad o que, en términos más positivos, ha hecho parte de esa pluralidad de movimientos de resistencia , que ha caracterizado al movimiento social colombiano.

 

***15***

Expresión clara y robusta de ese social colombiano precario y desvanecido ha sido la enorme inequidad social que ha caracterizado a esta sociedad. En lo económico tecnológico, Colombia no hace parte de los países más atrasados del mundo. Aún más, por estos días de puesta en marcha de otro modelo de integración regional latinoamericana, de modo genérico se ha reiterado que, integrados, México, Colombia, Perú y Chile le darían forma a la octava economía del mundo. Esto no obstante, de acuerdo con el coeficiente de Gini, Colombia, contando desde la cola hacia arriba, ocupa en el mundo el tercer lugar en inequidad social en materia de distribución general de la propiedad rural. Sobre esta materia, con un Gini del 0.86, el país se encuentra casi cercano a la perfecta desigualdad. (25) Aún más, la concentración de la tierra en vez de disminuir, ha tendido a aumentar, pues entre 1970 de un Gini de 0.70, se pasó a otro de 0.86 en 1980. (26) Este es un asunto ya casi rutinario entre nuestros buenos estudiosos de la cuestión rural como Darío Fajardo, Absalón Machado y Alejandro Reyes.

***16***

En nuestra opinión, la anterior situación social crítica se presenta cuando en una sociedad concreta empiezan a hacerse socialmente inefectivos los históricos y tradicionales macro-códigos de regulación de la vida diaria; nos estamos refiriendo a la ética, al derecho positivo y a la cultura social, sean los que sean sus contenidos, pues para regular las vidas humanas no existen en todas partes – ni han existido en todos los tiempos - una misma moral ni un mismo derecho positivo ni una misma cultura.

 

Pero, si de modo pronunciado, esos códigos regulatorios históricos han empezado a fallar en la sociedad colombiana ha sido porque en ella se han venido conmoviendo los cimientos mismos de su organización social. A guisa de hipótesis, señalémoslo de modo más preciso. En los discursos continuamos engolosinados con el “sacrosanto derecho positivo”- esta es una sociedad de derecho, nos proclaman a toda hora-; con la “moral católica, eterna y divino–natural, que heredamos de nuestra Madre la Iglesia Católica”- ; y con la “tradicional cultura social, que nos legaron nuestros abuelos”. Eso en los discursos, pues, en la práctica, en nuestras conductas e interrelaciones cotidianas han tendido, y tienden a primar, otro derecho, otra moral y otra cultura social. Como para decir que, en esta segunda década del siglo XXI, los colombianos tendemos a atenernos a dos modelos regulatorios ambivalentes de las conductas personales, uno para “hablar y discursear” y otro para “hacer”: El primero, especulativo e inefectivo pero muy loado, el segundo, socialmente efectivo pero pactado y agazapado. Por eso, los colombianos, más que institucionales, son y han sido para-institucionales. Como expresiones empíricas de tan tremenda brecha entre la vida ciudadana discursiva y la vida práctica ciudadana, se tienen: 1. una tesis cristiana y tomista del bien común, que nos conduce a proclamar que el Estado es “de todas y de todos”, pero, en la práctica, se trata de una gran finca manejada y controlada y usufructuada por unos pocos mayordomos (la concepción patrimonialista del Estado) sin que haya una sola acción de la que no deriven una renta o la satisfacción de un interés estratégico de “los de arriba”(rentismo, clasismo, clientelismo y corrupción); 2. una pretendida muy rica Cultura jurídico-legal, la gran herencia de España, que, en la práctica, mientras los jueces no nos observen, se transa y negocia a toda hora con el vecino de turno inspirados en el principio, que sí se ha constituido en genuina Cultura social, do ut des, “qué y cuánto me das para yo saber qué y cuánto darte”; 3.una moral católica, prístina por divino-natural, proclamada de año en año por las Conferencias Episcopales, que casi a toda hora y circunstancia es pisoteada y hecha trizas por una u otra versión de la moral de la situación; y finalmente, una adorada cultura social, la herencia de los abuelos, que, sobre todo en las tres últimas décadas ha sido subvertida por unas muy eficaces contraculturas mafiosas asociadas al narcotráfico y al paramilitarismo. (27)

 

Ha sido así como los que tradicionalmente han dirigido esta sociedad, los que han ejercido su hegemonía, han permitido que en su seno hayan tomado forma factores estructurales perversos muy eficaces en la construcción de lo social. Hasta llegar a lo que se tiene, un social muy deprimido, más instrumental que solidario, más corporativo que cooperativo, más individualista y grupal que asociativo.

 

Desde una apuesta investigativa enhebrada desde lo político, que se pregunta por el tipo de social que en esta sociedad se ha construido en sus distintos presentes pasados hasta llegar al presente actual, las anteriores hipótesis ocupan un lugar central. (28)

 

***17***

 

Por todas estas últimas razones, medio esbozadas entre los acápites 9 y 16 de este Atisbos, lo que los colombianos deberíamos estar haciendo es tratar de darle forma a una necesaria y compleja pero todavía dificultosa y casi imposible LEY DE PUNTO FINAL: cambiémosle las enjalmas a las mulas, cambiemos también las mulas y a los que arrean y volvamos a comenzar. Algo así, ha insinuado por estos días Pablo Catatumbo,

 

“El país está maduro para escuchar con serenidad una declaración de responsabilidad histórica en el desastre que hemos vivido durante 60 años. Esa sola señal sincera por parte del gobierno permitirá avanzar en transformar el acuerdo firmado en un tratado de paz. Que se reconozcan las víctimas del conflicto, las víctimas de las dos partes. Que se pongan sobre la mesa todos los componentes del rompecabezas, que se traigan a la mesa todas las víctimas y todos los victimarios.” (29)

 

Para muchos -congresistas, políticos, organismos internacionales de los derechos humanos, y analistas- una ley así nacería muerta (30), pues, en primer, le abriría más las puertas a la amplia impunidad existente, y, de entrada, haría falta un presupuesto central sine qua non: un conocimiento, por lo menos, adecuado, de la verdad de lo sucedido. Por otra parte, una ley así, para que pudiese ser socialmente eficaz, debería estar soportada por un propósito nacional casi imposible de construir en el actual marco de polarización sobre el problema de la paz.

 

Entonces, dejemos el asunto así hasta que vaya madurando, y digamos algo sobre la crítica que tantos le están haciendo al proceso OSLO-LA HABANA, en el sentido de que es una puerta abierta a la impunidad.

***18***

En los últimos meses dos destacados líderes, el Procurador y el Ex-presidente Alvaro Uribe Vélez, al unísono, han hecho una convocatoria al país a que nos rasguemos todos y todas las vestiduras por el crimen de lesa-Colombia que se estaría cometiendo al apoyar un proceso de negociación que le estaría abriendo las puertas de par en par a la impunidad judicial.

 

Pero, en Colombia la impunidad ha sido la ley, lo más regular y constante del sistema judicial colombiano; ha sido- y, sobre todo, continúa siendo- una frecuencia mayor que la de los fallos. No es que porque así sea acá, no importa que en la Habana también haya impunidad, pues en la tierra de Martí los negociadores de las dos partes no harán nada por fuera de una forma de justicia, internacionalmente reconocida y validada, llamada JUSTICIA TRANSICIONAL.

 

Sería quizá más importante que Procurador y ex-presidente con sinceridad se dedicasen a contribuir a buscarle salidas a un sistema judicial, que como el colombiano, está en los límites críticos de lo incontrolable, antes de obsesionarse por cuestionar a priori un sistema de justicia que, como el de La Justicia Transicional, todavía no se ha aplicado en el caso de las negociaciones en Cuba. De acuerdo con un veredicto de la Corte Suprema de Justicia, el sistema judicial colombiano está pasando por una coyuntura, que coloca en tela de juicio su funcionamiento: mientras que en el sistema penal la impunidad puede llegar al 97%, en el civil, la posibilidad de condenas es apenas del 20%. (31)Una situación así, sí es un motivo como para convocar a un rasgar colectivo de vestiduras.

 

La Justicia Transicional no ha sido concebida para perdonar a las personas en lo penal porque sí y ni siquiera para pagarles o agradecerles la dejación de las armas a quienes las han empuñado de modo subversivo; es una forma de justicia, concebida para abordar y manejar y ponerle fin a un conflicto macro, grave para el país y de mucho impacto perverso para el conjunto de sus habitantes. Por sí y en sí misma carece de sentido, pues es una función de las condiciones en las que se maneje el conflicto a resolver. Es así como a la luz de sus lógicas, el cómo y el cuánto de justicia dependen de los niveles de reparación de las víctimas, de el qué y el cuánto de la reparación, así como de los grados efectivos alcanzados en el establecimiento de la verdad, de garantías de no repetición y de reconciliación. (32) Esto parece olvidarlo, casi por completo, el líder de la oposición a la paz, el ex-presidente Alvaro Uribe Vélez, así como sus asesores y seguidores. ¿Mala fe o interés político u obsesión guerrerista o todo a la vez? Recordemos ahora que, hace 21 años, el propio Uribe, como senador y ante una situación crítica de vacío legal, sacó avante una ley de indulto total para el M19. (33)

 

 

12. Carta enviada por 16 campesinos desde Marquetalia al presidente Guillermo León Valencia, 20 de mayo de 1964, Archivo General de la Nación, Fondo Presidencia de la República.

 

13.  Sánchez, Ariel y Gonzalo, Sánchez, “NACEN LAS FARC, MAYO 27 1964”, http://www.colombialink.com.

 

14.  Vélez Ramírez, Humberto, “CUANDO LOS MILITARES PIENSAN EN EL PAÍS MÁS ALLÁ DE LOS FUSILES”, EN, Idem, El Conflicto político armado en Colombia Negociación o Guerra, Editorial Universidad del Valle, 1998, pgs. 221-245

 

15. Entre otras cosas más allá de la entrevista, ver, ANALES DEL CONGRESO, “Palabras del señor Ministro de Guerra en sesión del 22 de agosto de 1962”, 4 de septiembre de i962, pgs. 879-883 Ruiz Novoa, Alberto, “Reforma de Estructuras”, En, EL GRAN DESAFÍO, Tercer Mundo, Bogotá, 1965, pgas.91-108.  

 

16.  Pataquiva García, Germán Nicolás, “LAS FARC, SU ORIEGEN Y EVOLUCIÓN”, Unisci, Discussion Papes, No 19 (Enero/Janauary 2009)

 

17.  Vélez R, Humberto, SECUESTRO, impresos Richard Ltda. Marzo 2005, p.178.

 

18.  Echandía, Camilo , “Dinámica espacial de las muertes violentas en Colombia” 1900-2005.  

 

19.  Coverdy Rojas, Jalily “LA ECONOMÍA MICROPOLÍTICA DEL TERROR Y LA CRUELDAD EN LOS GRUPOS PARAMILITARES” Tesis, Maestría de Estudios Políticos, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2001; ver también, Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, MEMORIAS EN TIEMPOS DE GUERRA Reportaje de Iniciativas, octubre 2009.

 

20.  El Espectador, Bogotá, 14-20 noviembre de 2004.

 

21. SEMANA  

 

22. Vélez, Humberto, SECUESTRO, op.cit. pgs 177-181; El Espectador 14-20 noviembre, 2004.

 

23.  Entrevista de Camila Zúñiga a Otto Morales Benitez, El Espectador, 11-09-2012.  

 

24. Vélez Ramírez, Humberto, “CUANDO LA VIDA HUMANA NO CABE EN ELCUERPO SOCIAL QUE HABITA”, Atisbos Analíticos No.  

 

25.  El Espectador.com, 05-24-2013

 

26.  Maya, Guillermo, “Colombia: Modelo para desarmar”, El Tiempo, 23-05-2013.  

 

27.  A este respecto, ver, “La crisis de los códigos de regulación de la vida social”, en, Vélez, Humberto, SECUESTRO, op. cit. pgs. 187-194.

 

28 .Vélez R, Humberto, Notas de Clase sobre la Naturaleza de lo Político, Programa de Estudios Políticos, Universidad del Valle, 2013, en proceso de publicación.

 

29.  ENTEVISTA DE ALFREDO MOLANO A LOS NEGOCIADORES DE LAS FARC, El Espectador, domingo 19 de marzo de 2013, pgs. 6 a 9.

 

30.  Quintero Cerón, Rafael, COLPRENSA, 22-05-2013.  

 

31.  COLPRENSA, “Impunidad en el sistema penal puede llegar al 97%”, 03-19-2013.

 

32.  De la Calle Lombana Humberto, “Justicia transicional: más allá de la teoría del sapo”, El Tiempo, 18-05-2013; en este artículo, De la Calle trabaja la siguiente bibliografía: Sandrine, Lefranc, Políticas del Perdón, Frénesis, 2007; Ambos, Kai, El Marco Jurídico de la Justicia de Transición, Temis, 2008; De Greiff, Pablo, Justicia y Paz, Intermedio, 2009.

 

33. Ver, http://www.periodismo sinfronteras.com/indulto-al-m-19

 

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23 julio 2013 2 23 /07 /julio /2013 07:51

 

Atisbos Analíticos 175, Cali, Cali, junio 1 de 2013, Humberto Vélez R, profesor investigador del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos; presidente de ECOPAIS, Fundación Estado*Comunidad*País. UN NUEVO ESTADO PARA UNA NUEVA COLOMBIA,  

http://fundacionecopais.blogspot.com

LOS GUERRILLEROS NO SON LOS ÚNICOS VICTIMARIOS

 

Una Mirada desde la Historia (1)

 

Ensayo en Clave de Pensamiento Estratégico

ABSTRACT

1.- Si no dispone de una hora para leer de modo crítico y contributivo este Atisbos, no lo lea, o, quédese con al Abstract.

2.- El juego intereses-necesidades y posiciones: Cuando en una negociación se producen cambios en las posiciones- que es lo más difícil de cambiar- a partir de modificaciones en el juego intereses-necesidades, es porque efectivamente se ha estado avanzando siendo esto lo que se puede evidenciar en estos nueve meses de conversaciones en la Habana: se ha insinuado un acuerdo informal acerca de la medida en que se afectará la propiedad rural -hasta la abolición del pre-moderno e injusto latifundio improductivo- asunto éste que en el debate nacional unos han callado mientras que otros han deformado presentándolo o presintiéndolo como una ataque frontal contra la propiedad privada.

En el asunto de los tiempos, en cambio, las posiciones más que cambiar, han tendido a radicalizarse. En este orden, el juego intereses-necesidades ha sido distinto.

3.- Santos busca la paz, ¿electoralmente habrá que apoyarlo? Como en la práctica han tomado forma dos estrategias distintas de cara a la paz, neoliberal una y anti-neoliberal la segunda, lo que en la coyuntura habría qué hacer, sin adhesiones mecánicas y hasta incoherentes, es construir acuerdos entre las dos fuerzas y estrategias buscando salvar los acuerdos pacificadores de la Habana.

4.- De cara al actual proceso de negociación, existen unos enemigos abiertos para quienes el discurso de “una muy posible impunidad frente a delitos atroces” no es más que una táctica de torpedeo. Lo que les importa es que la negociación no salga avante. En esas condiciones, para ellos no hay Justicia Transicional que valga. Con ellos, muy alineados alrededor del llamado “Centro democrático”, es inoficioso el debate público sobre esta forma excepcional de justicia pues, siempre le encontrarán reparos y enormes limitaciones y extensos vacíos. Pero, como lo ha destacado William Ospina, existen otros enemigos de buena fe y hasta casi todos sus amigos, que están muy interesados en que la paz no signifique tapar culpas y crímenes, pero que también saben que el único castigo no es la cárcel.

5.- “LA PAZ DIFÍCIL”, un importante artículo de Jorge Orlando Melo.

6.- Las conversaciones han sido relativamente prudentes, pero sí se sabe bajo qué términos se está negociando en la Habana y sobre qué materias. Los acuerdos informales que se vayan formulando no saldrán de estos temas, reforma rural; b. reforma del régimen político y electoral; c. cooperación de las Farc en la redefinición de la Política anti-narcóticos; d. derechos de las Víctimas; e. sentido y propósitos de la dejación de las armas; y. f. formalización-verificación de los Acuerdos y situación del post-conflicto armado.

7.- Desde hace, por lo menos, diez años, dos imaginarios bélicos, han alcanzado amplia cobertura social convirtiéndose, desde las mentes de un amplio sector de la ciudadanía, en verdaderos obstáculos a la paz. El primero de ellos dice que esos viejos e idealistas guerrilleros han dejado de ser actores políticos y que, por lo tanto, si ahora buscan negociar, no hay razones robustas para otorgarles prerrogativas para que hagan política; no menos fuerte y amplio es el otro imaginario, que dice que como el fin del fin de las guerrillas se encuentra a la vuelta de la esquina, más que negociar con ellos, lo que hay que hacer es arreciar la guerra. Los amigos de la paz, en sus distintas versiones ciudadanas, deben hacer mucha pedagogía evidenciando cómo esos imaginarios no se corresponden con la realidad. Golpeados durante el octoenio en lo militar y en pérdida progresiva de control territorial entre el 2002 y el 2007, en el 2008, producto de la readecuación estratégica liderada por Cano, los farquianos empezaron a reactivarse en el 2008, levantando cabeza militar en los últimos doce meses del gobierno de Uribe, y, a partir de entonces, en lo territorial han venido reconfigurando un largo y complejo corredor, que partiendo desde Catatumbo, se abre paso por Arauca y Antioquia hasta llegar al Valle desde donde continúa hasta el Cauca y Nariño para llegar al Putumayo y a los límites con Ecuador.

8.- En esta sociedad nuestra ¿serán los guerrilleros los únicos victimarios? Claro que ellos lo han sido y lo continúan siendo, sobre todo, por las formas específicas como han dirigido su movimiento con múltiples acciones ilegítimas de guerra contrarias al DIH y con un enorme impacto perverso sobre las poblaciones civiles habitantes de los territorios de guerra. Pero, en esta sociedad la lista de victimarios es más amplia, compleja y enredada

9.- En los finales de la violencia entre partidos, ¿quién obligó a Marulanda Vélez y amigos a salirse de un cargo oficial? Entrevista de Jorge Leyva al Sargento Pascua.

10.- El 20 de mayo de 1964, 14 hombres y 2 mujeres liderados por Marulanda Vélez le enviaron al presidente Valencia una carta solicitándole que se hiciese en Marquetalia una reforma agraria completa. Archivo General de la Nación Fondo Presidencia.

11.- En la década de 1960, el propio Ministro de Guerra también se lo advirtió al Estado: En Colombia habrá violencias si no se hacen reformas estructurales. Entrevista de Humberto Vélez y Adolfo León Atehortúa al General Alberto Ruiz Novoa.

12.- En la época de la violencia entre partidos- mediados del siglo XX- se llegó a unas formas extremas de ejercicio de la violencia, casi “patológicas”. Una corta y expresiva ilustración.

13.- Algo aún más extremo y sistemático acaeció en la década 1990-2000: apareció, por ejemplo, la práctica de desmembrar a las personas con motosierras. El caso del genocidio del Salado.

14.- Sin pretender desvanecer responsabilidades morales y penales en lo personal, algo de perverso ha entrado a hacer parte de “nuestro cuerpo social”. Entrevista de El Tiempo al Embajador Francés Francois Zimeray.

15.- Expresión clara y robusta de ese social colombiano precario y desvanecido ha sido la enorme inequidad social que ha caracterizado a esta sociedad. Un solo ejemplo: en materia de distribución de la propiedad rural, con un Gini de 0.86 casi que se acerca a la más perfecta desigualdad.

16.- Como para levantar la hipótesis según la cual, como un resultado histórico, en esta segunda década del siglo XXI los colombianos tienden a atenerse a dos modelos regulatorios ambivalentes de las conductas personales, uno para “hablar y discursear” y otro para “hacer”: El primero, especulativo e inefectivo pero muy loado, el segundo, socialmente efectivo pero pactado y agazapado. Por eso los colombianos, más que institucionales, son y han sido para-institucionales.

17.- Por todas estas últimas razones medio esbozadas entre los acápites 9 y 16 del presente Atisbos, lo que los colombianos deberíamos estar haciendo sería tratar darle forma a una necesaria y compleja pero todavía dificultosa y casi imposible LEY DE PUNTO FINAL; algo al respecto, ha avanzado Pablo Catatumbo.

18.- La Justicia Transicional no ha sido concebida para perdonar a las personas en lo penal porque sí y ni siquiera para pagarles o agradecerles la dejación de las armas a quienes las han empuñado de modo subversivo; es una forma de justicia, concebida para abordar y manejar un conflicto macro, grave para el país y de mucho impacto perverso para el conjunto de sus habitantes. Por sí y en sí misma carece de sentido, pues es una función de las condiciones en las que se maneje el conflicto. Es así como, a la luz de sus propias lógicas, el cómo y el cuánto de justicia dependen de los niveles de reparación de las víctimas, así como de los grados efectivos alcanzados de establecimiento de la verdad, de garantías de no repetición y de reconciliación. Esto parece olvidarlo, casi por completo, el líder de la oposición a la paz, el ex-presidente Alvaro Uribe Vélez, así como sus asesores y seguidores. ¿Mala fe o interés político u obsesión guerrerista o todo a la vez? Recordemos ahora que, hace 21 años, el propio Uribe, como senador y ante una situación crítica de vacío legal, sacó avante una ley de re-indulto total para el M19.

***1***

Habíamos prometido no llevar los Atisbos, a no ser de tiempo en tiempo, más allá de 1.300 palabras, pero ahora, la importancia del tema- La Habana bajo la mirada de la historia colombiana- amerita llevarlos a un nuevo Ensayo. Los expertos en leer rápido sin entender casi nada, arrollarán este luengo Atisbos en uno o dos momentos, pero los cultores de la lectura pausada y crítica, que es para quienes escribimos, gastarán su hora y buscarán aportar.

***2***

Hoy 26 de mayo del 2013 se cumplen nueve meses desde que el pasado 26 de agosto se iniciaron los diálogos de la Habana y dada la confidencialidad básica del proceso, sólo los negociadores saben si han marchado de modo lento o rápido o adecuado. En abstracto, podría afirmarse que, a ese ritmo, gastarían dos o tres años para cubrir los cinco temas nucleares pactados en la etapa exploratoria de pre-negociación, que teniendo cada uno de ellos su grado de importancia, sin embargo, están todos subordinados a los acuerdos informales que se construyan en el ámbito del primer tema, el del desarrollo rural integral. Poe eso los tiempos del primer tema y nueve ciclos, no serán ni los tiempos ni los ciclos de los otros cuatro.

En general, adivinando, presumiendo pero también recogiendo pistas regadas en el camino, dos asuntos parecen haber sido los más álgidos en los nueve ciclos en que hasta ahora han desdoblado la cuestión rural: primero, si se afectará o no se afectará el estatuto de la propiedad rural y, segundo, el asunto de los tiempos, sobre si los diálogos con acuerdos informales deben terminar hoy por la tarde, mañana por la mañana o pasado mañana al medio día.

Que sí debía afectarse el estatuto de la propiedad privada rural, fue la primera posición de las Farc; que debía permanecer inconmovible, que ése no era asunto para discutir, que, a lo Uribe, ése era un inamovible, fue, desde un principio, la posición del gobierno. Sin embargo, al entrar en juego intereses y necesidades, de parte y parte, las posiciones cerradas empezaron a modificarse. Los farquianos, que necesitaban que la negociación se focalizara desde “un cambio mínimo en las condiciones sociales de la gente”(2), propusieron entonces que una reforma agraria, como componente central de una reforma rural, se hiciera afectando con vigor el latifundio improductivo, sin lesionar, por ejemplo, el latifundio capitalista comercial moderno; y el gobierno, que necesitaba que la locomotora minera pudiera marchar sin conflictos atravesados por las guerrillas, también modificó su posición, pues la propiedad latifundista improductiva no era un inamovible absoluto, pues el propio espíritu de muchas leyes señalaban que la propiedad de la tierra debía estar en manos productivas.

Cuando en una negociación se producen cambios en las posiciones- que es lo más difícil de cambiar- a partir de modificaciones en el juego intereses-necesidades, es porque efectivamente se ha estado avanzando siendo esto lo que se evidencia en estos nueve meses de conversaciones en la Habana: se ha insinuado un acuerdo informal acerca de la medida en que se afectará la propiedad rural – hasta la abolición del pre-moderno e injusto latifundio improductivo, asunto éste que en el debate nacional unos han callado mientras que otros han deformado presentándolo o presintiéndolo como una ataque frontal contra la propiedad privada.

A este respecto, hoy domingo 26 de mayo en declaración conjunta leída por el representante de Noruega como país garante, los negociadores le han comunicado a Colombia y al mundo los acuerdos informales construidos sobre el primer tema (3),

“Los delegados del Gobierno y las FARC-EP, informan que: Hemos llegado a un acuerdo sobre el primer punto de la Agenda contenida en el "Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera". Acordamos denominarlo “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma rural integral”. En el próximo ciclo de conversaciones, presentaremos el primer informe periódico de la Mesa.

Hemos construido acuerdos sobre los siguientes temas:

Acceso y uso de la tierra. Tierras improductivas. Formalización de la propiedad. Frontera agrícola y protección de zonas de reserva. Programas de desarrollo con enfoque territorial. Infraestructura y adecuación de tierras. Desarrollo social: salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza. Estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa. Asistencia técnica. Subsidios.”

En el asunto de los tiempos, en cambio, las posiciones más que cambiar, han tendido a radicalizarse. En este orden, el juego intereses-necesidades ha sido distinto. En la ya citada Entrevista, Pablo Catatumbo ha ratificado la posición inicial de las Farc:

“Para empezar, diferimos en los tiempos. No queremos un proceso exprés. A una confrontación que ha causado tanta tragedia en el país y que se ha prolongado durante casi 50 años es muy complicado ponerle plazos…”.

El gobierno en cambio, tras nueve meses de conversaciones en las que ha bailoteado sobre el asunto, por estos días ha reafirmado su posición mandando a decir con el Ministro de Gobierno que Santos sólo se aguantará hasta noviembre del 2013, fecha en la que el presidente deberá formalizar o no su aviso indirecto de aspirante a una reelección. Catatumbo, dentro del espíritu de los tiempos más pausados de su organización, no mira con recelo esa aspiración, “Me parece positivo. Si el presidente es reelegido se le da continuidad al proceso. De otro lado, le da la oportunidad para que lo defienda, cosa que no ha hecho hasta ahora con suficiente fuerza y convicción”.

***3***

En excelente balance crítico de 6 meses de conversaciones, Carlos Medina Gallego de la Universidad Nacional, nos lo ha advertido: El momento es complejo y lo serán los meses venideros, pues, no obstante un exitoso recorrido, subsisten muchos nudos por desamarrar; en la parte gubernamental, el talón de Aquiles del propósito reeleccionista de Santos es el proceso de paz (4), aunque el presidente insista, una vez lanzada a la reelección su Política de Prosperidad para todos, en que él, aunque las Farc no le marchen al proceso, sacarán adelante la paz en Colombia.

Pero, ahora la pregunta que ahora muchos se hacen es el cómo un presidente inclinado a iniciar la pacificación del país, podrá sacar adelante su propósito de paz aplicando unas Políticas Públicas cuyo contenido neoliberal no alcanza a verse ocultado por acciones sociales efectistas como las cien mil viviendas gratuitas, por ejemplo. En el nivel de los deseos, todos los demócratas y progresistas con conciencia social con seguridad apoyarán el propósito pacificador, lo que, en el nivel práctico, debería traducirse en un apoyo electoral a la reelección de Santos. Pero, serán la realidad y los niveles de convicción, y no los deseos y el deber ser, los que definirán la contradicción. Lo que en el movimiento real se observa es que, en la coyuntura, han tomado forma dos estrategias distintas de cara a las posibilidades de paz: de un lado, un gobierno pro-pacificación de inspiración neoliberal, y, del otro, un amplio movimiento social ciudadano pro-paz, que postula que, si la negociación resulta exitosa, ése sería sólo un primer paso en la construcción de paz. Por lo tanto, lo que en la coyuntura habría que hacer, sin adhesiones mecánicas y hasta incoherentes, sería construir acuerdos entre las dos fuerzas y estrategias buscando salvar los acuerdos pacificadores de la Habana.

***4***

Como ya hemos visto en la Habana se han producido importantes acuerdos informales siendo el más importante el de la realización de una histórica reforma agraria, que por vez primera toque en profundidad al latifundio improductivo transfiriendo, por ejemplo, 20 de los 40 millones de hectáreas dedicadas a la ganadería extensiva a un programa de construcción de alguna de las formas complementarias de Soberanía Alimentaria. Se podrá pasar, entonces, al primer ciclo, ya algo adelantado, de la participación política de los ex-guerrilleros en la vida política.

Como podrá observarse, si en el primer tema el escollo central fue el del estatuto jurídico y real de la propiedad rural, ahora en el segundo lo será el del estatuto político de ex-guerrilleros, que sin haber sido sufrido una derrota militar, que sin ni siquiera encontrarse en la condición de necesaria capitulación, decidieron negociar, dejar las armas, partir de unas reformas sociales mínimas, ahorrarle al país “unas 20.000 víctimas más” e ingresar al régimen político institucional a hacer su política. Y el Estado, de modo autónomo, decidió negociar con ellos. Si durante el gobierno de Uribe hubiesen sido derrotados, el gobierno vencedor, de modo autónomo, habría decidido qué penas aplicarles. La sensatez que acompaña al sentido común, señala que una guerrilla que, en lo militar, no ha sido derrotada- aún más, que golpeada hasta el séptimo año del gobierno de Uribe, a partir de allí se reactivó hasta alcanzar en estos momentos la iniciativa militar en algunas regiones del país- no va a colocar la firma a un documento que la conduciría a la cárcel o, que, como quieren los uribistas, la dejaría en manos de la benevolencia del Estado, que sería el que determinaría qué niveles de penalización imponerles.

Como decir que a guerrilleros negociadores aunque hayan incurrido en delitos de lesa Colombia, no se les puede dar el mismo tratamiento que a guerrilleros derrotados, pero tampoco el Estado puede, sin más ni más, borrar las culpas y los crímenes ligados a delitos nucleares. Entonces, por eso el Estado ha decidido, como excepcionalidad, aplicarles otra forma de justicia llamada “Justicia Transicional”, cuyos contenidos y prácticas definiremos más adelante.

De cara al actual proceso de negociación, existen unos enemigos abiertos para quienes el discurso de “una muy posible impunidad frente a delitos atroces” no es más una táctica de torpedeo. Lo que les importa es que la negociación no salga avante. En esas condiciones, para ellos no hay Justicia Transicional que valga. Con ellos, muy alineados alrededor del llamado “Centro democrático”, es inoficioso el debate público sobre esta forma excepcional de justicia, pues, siempre le encontrarán reparos y enormes limitaciones y extensos vacíos. Pero, como lo ha destacado William Ospina, existen otros enemigos de buena fe y hasta casi todos sus amigos, que están muy interesados en que la paz no signifique tapar culpas y crímenes, y que también saben que el único castigo no es la cárcel. En muchos países se permite que un delito sea olvidado porque el denunciante retira la demanda; en otros se han concedido indultos y excarcelaciones a cambio de información para los organismos de seguridad. No sólo hay que pensar en las víctimas que fueron sino, también en las que serán. Como lo dijo un guerrillero hace diez años cuando se cancelaron lo diálogos, “Nos vemos dentro de 20.000 muertos”. Cada día de guerra significa más muertos, más destrozos, más violaciones de los derechos humanos de las poblaciones, más inversión de los recursos públicos. Entonces, ha destacado Ospina, no se trata de cerrarle el espacio a las decisiones jurídicas, sino de abrírselo a las decisiones políticas, cerrarle un poco el espacio a las primeras para que quepan las dos pensando en las víctimas de hoy y de mañana (5).

***5***

El 8 de mayo pasado Jorge Orlando Melo, siempre lúcido y aterrizado como investigador y ciudadano pensante, escribió un artículo en este tono y dirección: todavía es difícil creer que se logre un acuerdo, pero no imposible, a veces es necesario repetir lo obvio:

“Un acuerdo de paz es imposible si el gobierno no admite que debe dar a los crímenes de las Farc un tratamiento especial y si las Farc no aceptan que, en el mediano plazo, están totalmente derrotadas y que esta es la última oportunidad de salir del conflicto mediante una negociación…Hoy muchos insisten que no se sabe que se está negociando, qué se ha acordado y que está pendiente. Piden entonces que el gobierno diga ya, con claridad, si va a conceder una amnistía a las Farc por sus delitos graves, y que las Farc acepten desde ahora públicamente sus crímenes y pidan perdón a sus víctimas…La opinión pública puede ayudar a que los dos lados midan hasta dónde pueden ir, qué es posible lograr. Un mensaje claro a la guerrilla de que se respaldará la paz, pero que para ello deben aceptar su papel de victimarios y pedir perdón al país, puede ayudar a fijar los límites de lo que puede acordarse”(6).

En su formulación y contenidos centrales, los Atisbos están de acuerdo con algunas de las tesis del profesor Melo, sin embargo, alrededor de ellas, vamos a formular algunos comentarios complementarios y críticos sobre dimensiones de ellas que él no tenía por qué abordar en un corto y medido artículo de prensa.

***6***

Los enemigos de la negociación publicitan que,

A. que no se sabe en qué términos se está negociando. Ya se vio cómo Melo destaca que la pre-negociación fue exitosa, pues permitió fijar unas reglas previas, y, de no haber sido así, las conversaciones se habrían disparado tal como acaeció en el Caguán donde se pretendió avanzar a debatir sobre una revolución social, tema éste que no puede ser objeto de una negociación y que, por demás, tiene su propio espacio en las luchas sociales. Hasta ahora, las conversaciones, no obstante los lógicos desbordes, han sido relativamente ordenadas y canalizadas.

B.También reiteran a toda hora que no se sabe a qué acuerdos han llegado. Las reglas también definieron que acuerdos, acuerdos concretos sólo habrá cuando todo esté acordado, pero, se sabe, por parte y parte, que no obstante los disensos, se ha avanzado en su formulación. Hoy 26 de mayo se han anunciado acuerdos informales concretos.

C. De todas maneras, para tranquilidad del establecimiento, se sabe que en lo que al punto central y primero respecta, el único derecho de propiedad que será afectado será el del latifundio improductivo. Por otra parte, los acuerdos que se vayan formulando no saldrán de estos temas, 1. Reforma rural; 2. Reforma del régimen político y electoral; 3. Cooperación de las Farc en la redefinición de la Política anti-narcotráfico; y. 4. Derechos de las víctimas; 5. Sentido y propósitos de la dejación de las armas; y. 6. Formalización-verificación de los Acuerdos y situación del post-conflicto armado.

***7***

 

Jorge Orlando también destaca que la Opinión Pública debe ayudar a que los dos lados midan hasta donde pueden ir y qué es posible lograr.

Esta tesis es pertinente, sin embargo, háblese de Opinión Pública o de Sociedades civiles, es allí en las mentes de las ciudadanías poli-clasistas donde desde hace más de una década se han asentado y reproducido dos imaginarios colectivos bélicos, que alimentados con persistencia por un sector importante de los Medios de Comunicación, han funcionado como vacas muertas mentales atravesadas a los procesos de negociación. El primero de ellos señala que como desde hace tiempo esos viejos idealistas dejaron de ser actores políticos para convertirse o en terroristas o en delincuentes comunes, en el momento de una “negociación” no puede pensarse en otorgarles prerrogativas para que hagan política. Y como prueba de ello destacan cómo se han dedicado a apropiarse tierras siendo, por lo tanto, casi el único victimario en el conflicto interno armado. Sin embargo, sin pretender desconocer que las estrategias guerrilleras han violado casi de manera permanente los derechos humanos de los campesinos, importa destacar que, en el caso de las guerrillas, esa “apropiación de tierras” y el mismo manejo de los recursos no han tenido el mismo carácter que en el de los paramilitares. Es posible que en uno de los tres sectores que podemos distinguir en las guerrillas - en el de los manejadores de las finanzas - se haya dado el caso en pequeña escala de apropiación de tierras y de recursos financieros en beneficio personal o en el de sus allegados. Pero, pensamos que esa conducta no ha sido central en los otros dos sectores- en el de los más politizados y en la masa crítica de guerrilleros que no han aprendido otro oficio que el de disparar- pues, en general, los recursos financieros han sido manejados para la causa que pregonan y lo que se podría llamar “apropiación de tierras” ha sido un asunto intrínseco a sus mismas estrategias de guerra, sobre todo en el caso de una guerra territorial como ha sido el conflicto interno armado colombiano. Es por aquí por donde se puede encontrar la prueba central de que las guerrillas, lo reconozca o no el Estado, continúan siendo un actor político.

El otro imaginario colectivo bélico, también de mediana duración, se encuentra asociado a la idea de que la derrota de las guerrillas se encuentra a la vuelta de la esquina y de que, por la tanto, para qué negociar con ellos si arreciando la guerra, se las puede derrotar. Desde el primer día del gobierno de Uribe empezó a fraguarse esa representación social bélica y durante todo el octoenio no se hizo más que reproducirla y reiterarla y profundizarla encontrándose todavía atada en la actualidad al ideario y al programa del doblemente mal denominado “Centro democrático”, así como a las mentes de las masas uribistas. Se puede decir, entonces, que La Política de Seguridad Democrática no es más que una idea central obsesiva y frenética, orientada a derrotar a las Farc, subordinando a sus lógicas, necesidades y ritmos todas las instituciones y acciones y recursos y esfuerzos y necesidades del Estado. Pero sabemos que este imaginario no se corresponde con la realidad. Golpeados durante el octoenio en lo militar y en pérdida progresiva de control territorial entre el 2002 y el 2007, en el 2008, producto de la readecuación estratégica liderada por Cano, los farquianos empezaron a reactivarse en el 2008, levantando cabeza militar en los últimos doce meses del gobierno de Uribe, y, a partir de entonces, han venido reconfigurando en lo territorial un largo y complejo corredor, que partiendo desde Catatumbo, se abre paso por Arauca y Antioquia hasta llegar al Valle desde donde continúa hasta el Cauca y Nariño para llegar al Putumayo y a los límites con Ecuador(7).

Entonces, aunque ha habido un importante cambio en las posiciones territoriales, y aunque el Estado ha adquirido importantes ventajas estratégicas sobre todo en capacidad de combate aéreo, en la racionalización técnica de la inteligencia militar y en la prioridad en las acciones armadas de pequeñas Unidades apoyadas por un enorme ejército regular, sin embargo, 1. en lo militar, las Farc no están derrotadas, aún más, en muchas zonas de ese largo corredor señalado mantienen la iniciativa militar; 2. como lo ha destacado un analista serio que las ha conocido de cerca, Jorge Leyva, las Farc “son más grandes y mucho más arraigadas a múltiples partes del territorio nacional de lo que se piensa”(8); 3. en lo militar, en esta negociación lo que pesa y está pesando no es, como afirma Jorge Orlando, que “en el mediano plazo, están totalmente derrotadas”- lo que puede ser o no ser- sino, más bien, la correlación militar de fuerzas en el presente actual. Por algo, mientras no haya la dejación de las armas- acto que no consistirá, como sus propios voceros lo han reiterado, en hacer largas colas para entregarlas materialmente sino, más bien, en un compromiso político de no usarlas para hacer política asumiendo con seriedad los espacios institucionales propios para hacerla (9) - no podrá pensarse en el tan deseado por tantos cese bilateral del fuego. Aunque continúan siendo fuertes en lo militar, en la actualidad no lo son tanto como para presionarlo e imponerlo.

Volvamos, entonces, a los dos imaginarios señalados: he ahí vivitos y coleando dos poderosos enemigos del proceso Oslo-La Habana. Para removerlos y conmoverlos y sacudirlos y debilitarlos, y para meterle ciudadanía al proceso, será mucha e intensa la pedagogía que tendrán que desplegar los amigos de la actual pacificación.

***8***

Finalmente, Jorge Orlando Melo nos señala que la Opinión Pública debe enviar un mensaje claro a la guerrilla de que se respaldará la paz, pero que para ello deben aceptar su papel de victimarios y pedir perdón al país, pues ello puede ayudar a fijar los límites de lo que puede acordarse.

Estando de acuerdo con que el victimario político, si pretende y busca y desea negociar, debe hacer eso, sin embargo, es aquí donde surge una pregunta, ¿serán los farquianos y los elenos los únicos victimarios? Claro que ellos lo han sido y lo continúan siendo, sobre todo, por las formas específicas como ellos han dirigido sus movimientos con múltiples acciones ilegítimas de guerra contrarias al DIH y con un enorme impacto perverso sobre las poblaciones civiles habitantes de los territorios de guerra. Pero, en esta sociedad la lista de victimarios es más amplia, compleja y enredada.

***9***

“Vengo de la guerrilla liberal, le contó el sargento Pascua a Jorge Leyva cuando le solicitó que le contara esa historia de los antecedentes de la fundación de las Farc. Cuando me desmovilizo con Marulanda, hay una circunstancia que nos lleva a solidarizarnos con los que habían marchado con nosotros, los del Partido Comunista. Nos desmovilizamos, trabajamos en el Huila, Felio Andrade nos dio un contrato, y yo asistí a Marulanda en su nueva obligación, que era ser interventor de la vía de Neiva a la Gaitania. Pero, varios desmovilizados fueron asesinados, por lo que resolvimos irnos para Marquetalia, armados, porque temíamos por nuestras vidas. Allá solicitamos la presencia del Estado, no lo confrontamos, sino que solicitamos su presencia. (los subrayados son del autor). Queríamos que el Estado hiciera obras, pero en el Congreso Alvaro Gómez Hurtado habla de Repúblicas Independientes, y viene el comienzo de un nuevo proceso de la misma violencia que venía de atrás”.

Tras esas entrevistas, Jorge Leyva inició una investigación cuyos resultados publicó en el Libro Blanco de la Violencia en Colombia, “donde muestro que la responsabilidad del inicio de la conflagración recae en ambos partidos. Lo que quiero significar es que el incendio no comienza con las Farc, sino mucho antes y la visión que tienen los señores de La Habana es que todo esto tiene un antecedente, prolongado en el tiempo, que la responsabilidad es histórica, que es de todo el mundo. Es dentro de estas circunstancias que las Farc dicen, ‘Lo nuestro no es de hoy, nosotros somos hijos de un proceso. Por eso aquí no somos los únicos victimarios, aquí hay de todo y por eso el Estado es el responsable’ ”(10).

La anterior fue la hipótesis empírica o descriptiva que Jorge Leyva apelando al método inductivo, infirió de las entrevistas y estudios que realizó.

Habrá que recordar que en un principio en este proceso Oslo-La Habana cuando a los farquianos se les empezó a indilgar su condición de victimarios, reaccionaron advirtiendo que ese debate era intrascendente, sin embargo, al avanzar la reflexión han reconocido la necesidad de avanzar a una reparación integral de las víctimas bajo la premisa precisa de que “el depositario primero y último de esa responsabilidad es el Estado colombiano”(11).

 

1. Se autoriza la reproducción total o parcial de este Atisbos 175 especificando la fuente.

2. “Habla Pablo Catatumbo”, Entrevista de María Ximena Dussán, 25-05-2013

3. Comunicado Conjunto Gobierno-Farc, No 16, La Habana, 26-05-2013.

 

4. Medina, Gallego Carlos, “BALANCE SEMESTRAL DEL PROCESO DE PAZ”, 05-18-2013.

5.  Ospina, William, “Formas de Reparación”

6.  Melo, Jorge Orlando, “La Paz difícil”, El Tiempo, 08-05-2013.

7. Ver Atisbos Analíticos, 159, en http://fundacionecopais.blogspot.com

8.  “EL INCENDIO NO COMENZÓ CON LAS FARC”, Entrevista Jorge Leyva, en OLA POLÍTICA,

9. Medina, Carlos, art.cit.

10.  Entrevista a Jorge Leyva ya reseñada atrás.

 11. Medina, Carlos, art.cit.

 

   

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